un apicultor se dispone a hacer un núcleo de abejas - apicultura y miel

Un apicultor, preparando un núcleo de abejas. Foto: Chris Counsell, en Flickr.

Los núcleos son fundamentales en la apicultura: son la herramienta estratégica con la que los apicultores aumentan sus colmenares. En este artículo, repasamos 10 claves fundamentales elaborar núcleos de abejas correctamente. Son consejos y puntos básicos que permiten llevar a cabo el trabajo con éxito.

La temporada de elaborar núcleos de abejas es una de las más emocionantes en la apicultura. Las colmenas están fuertes, las abejas se multiplican sin parar y los apicultores disfrutan aumentando el número de colonias gracias a la producción de núcleos o paquetes de abejas.

Sin embargo, prácticamente no hay dos apicultores que hagan sus núcleos igual. Cada uno tiene su técnica y su método, lo que puede llevar a resultados diferentes y, a veces, decepcionantes. Para evitar estos fallos, recogemos una decena de buenos consejos que harán que tus núcleos salgan adelante con más probabilidad de éxito.

A la hora de hacer núcleos, es necesario tener muy claros los puntos donde se pueden cometer fallos. Si se evitan, el éxito de los núcleos está más asegurado. Los siguientes 10 puntos son muy importantes para elaborar núcleos con éxito.

1 – ¿Cuándo empezar a hacer núcleos de abejas?

El momento para hacer los núcleos es muy variable y depende de muchos factores. En general, todos los apicultores piensan en cómo hacer núcleos de abejas en primavera, o quizá al final del invierno, de forma que los núcleos tengan tiempo para desarrollarse y convertirse en colonias con capacidad de superar el siguiente invierno.

Sin embargo, hay muchos elementos a tener en cuenta para crear los núcleos. Los más importantes son estos:

  • Nivel de desarrollo de las colmenas. No conviene forzar a las colmenas que se van a dividir. Solo se deben sacar núcleos cuando tengan suficiente población y su fuerza vaya en aumento. Una colmena que no está bien preparada sufrirá y se debilitará cuando se extraigan panales de cría y abejas.
  • Presencia de zánganos. Si se va a trabajar con reinas sin fecundar, es imprescindible esperar a que haya zánganos en las colmenas. Sin su presencia, la fecundación de las reinas estará en entredicho.

Alza con dos cuadros de abejas - Apicultura y miel

A la hora de hacer núcleos de un solo cuadro, hay que elegir colmenas muy donantes muy fuertes. Foto: Emma Jane Hogbin West en Flickr.

  • Estado del campo. Si el campo no aporta suficiente alimento, los núcleos tendrán problemas para desarrollarse y será obligatorio alimentarlos para que sobrevivan. Es importante hacer núcleos cuando el campo ya está en condiciones de aportar gran cantidad de polen y néctar.
  • Climatología. Antes de hacer núcleos, comprueba las previsiones meteorológicas. Si el pronóstico para los días siguientes a la confección de los núcleos es malo, es mejor que esperes. Ten en cuenta que son divisiones pequeñas, con pocas abejas, lo que hará que sufran mucho con el frío. Además, las cajas portanúcleos no suelen estar igual de aisladas que las colmenas normales.
  • ¿Para qué es el núcleo? Si los núcleos que vas a hacer son para vender, te interesa hacerlos cuanto antes, de forma que puedas entregarlos rápidamente. Eso llevaría a forzar los plazos y adelantar la elaboración. En cambio, si los núcleos son para ti, no tengas prisa: espera el mejor momento. Y si quieres hacer núcleos pensando en la temporada siguiente, piensa que puedes hacerlos también al final de la campaña, a finales del verano o incluso principios del otoño. En esos momentos funcionan muy bien los núcleos de un solo cuadro.

Así, elegir el momento para elaborar núcleos de abejas es todo un arte en el que entran en juego muchos factores, como el conocimiento del terreno y la climatología, el dominio de las características de cada tipo de abeja, el ojo clínico del apicultor para evaluar la marcha de las colonias…

2 – Elige las colmenas idóneas para elaborar núcleos

Una vez que has decidido el momento para hacer tus divisiones de colmenas, toca elegir cuáles vas a utilizar para hacer esos núcleos. Es importante que sepas que no todas las colmenas sirven y que, en muchos casos, será mejor que no las dividas.

La clave está en localizar las mejores colmenas de tu apiario. Pueden ser aquellas que hayas seleccionado como las de mejor genética y mejor comportamiento de las abejas. O, simplemente, aquellas que estén más fuertes y tengan más y mejores recursos. En todo caso, evita hacer núcleos a partir de colmenas débiles, porque no harás más que agravar su estado y seguramente, retrasar o impedir su recuperación.

Lo ideal es igualar el vigor de las colmenas para que todas sirvan en esta tarea. Esa labor del igualado se hace desde el invierno, con las últimas revisiones antes de la primavera. En ese momento, el apicultor detecta qué colmenas van a necesitar alimentación de apoyo o estímulo, y cuáles pueden aportar material vivo o recursos (miel, polen…) a otras colmenas.

Con una buena estrategia de alimentación e igualado, es relativamente sencillo que la mayoría de las colmenas tenga un vigor similar, con lo que todas o casi todas pueden ser utilizadas para sacar de ellas panales de cría, obreras y alimento con los que elaborar núcleos de abejas.

A medida que tengas colmenas preparadas para colaborar en la tarea, toma nota de ellas. Así, será más fácil trabajar el día en que te dispongas a hacer los núcleos. Solo tendrás que abrir aquellas que ya sabes que pueden donar material.

3 – ¿Núcleos o paquetes de abejas?

Si ya tienes claro cuáles son las colmenas que puedes utilizar para multiplicar el colmenar, ahora se trata de decidir cómo lo vas a hacer, con núcleos o con paquetes de abejas. Lo más habitual es emplear núcleos, pero cada vez son más los apicultores que optan por trabajar con paquetes.

un apicultor cierra un paquete de abejas

Un bote con alimento hace también de tapa para el paquete de abejas.

Hacer paquetes de abejas tiene bastantes ventajas frente a los núcleos. Por un lado, al hacerse solo con abejas, las colmenas no pierden cría, ni tampoco recursos alimenticios. Por otro, al no transferir panales de una colonia ya formada, se evitan muchos contagios que se producen por culpa de los marcos. La cera, especialmente, es un lugar donde se esconden bacterias, virus y ácaros, como varroa. Por eso, al traspasarse a una caja vacía y sin llevar panales con ellas, las abejas están más limpias y se reducen los contagios de enfermedades.

También los paquetes son interesantes en términos sanitarios porque, al no tener cría, se pueden tratar de forma inmediata contra varroa. Este ácaro se esconde muy bien en las celdillas de cría selladas, pero, cuando no hay cría, es muy vulnerable a los tratamientos.

Por último, los paquetes parten de cera estampada, creando rápidamente un nido nuevo, limpio y con cera recién estirada.

Por tanto, trabajar con paquetes tiene muchas ventajas que debes conocer para decidir cuál va a ser la estrategia de crecimiento de tu colmenar.

4 – Elige el método más adecuado para elaborar núcleos de abejas

Si te decantas por trabajar con núcleos, lo que tienes que pensar es qué tipo de núcleos vas a hacer y con qué método. Es importante tenerlo claro, porque así podrás preparar el material que necesites y crear núcleos homogéneos y fáciles de manejar.

A la hora de elegir método, hay muchos para elegir. En Apicultura y Miel te ofrecemos una sección entera dedicada a los núcleos, para que aprendas todas las técnicas. Las principales y más utilizadas son estas:

  • Núcleo ciego. Es el método más tradicional, pero no es el más recomendable. Se trata de extraer de una colmena (o más de una) panales con abejas y cría de todas las edades, pero, especialmente, larvas de menos de tres días. Ese pequeño núcleo estará generalmente compuesto por dos panales de cría y uno o dos de alimento, más las abejas. Y no tiene reina: por eso se llama núcleo ciego o huérfano. Las abejas generarán reina a partir de la cría reciente. Es un método fácil, pero exige mucho tiempo hasta que la reina se desarrolla, nace, se fecunda y empieza a poner. Además, es necesario encontrar la reina para asegurar que el núcleo está realmente huérfano. 
Un apicultor extrae panales llenos de abejas de la cámara de cría de una colmena de color verde para hacer con ellos núcleos ciegos de abejas.

Preparación de un núcleos ciego de abejas.

  • Núcleos sin necesidad de buscar la reina. Una alternativa más interesante es el método de hacer núcleos sin tener que buscar la reina. Para ello, se toman panales de cría y se barren las abejas. Los panales se colocan en un alza que, a su vez, se coloca sobre la cámara de cría, separada por un excluidor de reinas. En unas horas, las obreras cubrirán esos panales, que estarán listos para ser transferidos a un portanúcleos con la seguridad de que la reina se queda en la colmena.
  • Núcleos en abanico. Otro método muy utilizado es el de los núcleos en abanico. Para hacerlo, se toma una colmena muy fuerte y se divide su contenido en cuatro o cinco portanúcleos. La colmena donante se aparta y, en su lugar, se colocan, distribuidos en abanico, los portanúcleos. De esa forma, las abejas pecoreadoras que regresan a la colmena se reparten entre las nuevas colonias. En estes caso, los núcleos creados pueden ser ciegos o confeccionarse a partir de realeras encontradas en la colmena original. 
  • División triple. Este método es muy interesante y está pensado para generar tres núcleos a partir de una sola colmena. Exige localizar la reina, pero, por lo demás, es muy interesante para que aumente rápidamente el número de colonias.
  • Núcleos de un solo cuadro. A veces, los recursos disponibles en las colmenas y en el campo son pocos. O la campaña está ya muy avanzada y los núcleos se hacen pensando en la temporada siguiente, con lo que no es necesario que sean grandes. En estas situaciones, se puede trabajar con núcleos de un solo cuadro de cría. Son fáciles de hacer y sorprendentemente eficaces en su desarrollo.
  • Otros métodos. Además de estos métodos, hay otros muchos. Por ejemplo, el de los tres olores. También se pueden hacer supernúcleos y, si no se tienen muchos conocimientos, recurrir a partir las colmenas de forma más tradicional. Se puede partir una colmena en el mismo lugar donde está, separando su población en dos. Y también hay métodos para hacer núcleos sin cambiar de colmenar, dejándolos en el mismo apiario, algo muy útil cuando no se dispone de otra ubicación a la que llevar los núcleos. Por último, también hay un método especialmente pensado para evitar el rechazo de las reinas. Se llama “método de las 24 horas antes”.

5 – La reina es la clave: núcleo ciego vs introducción de reina

En la elección del método hay un aspecto fundamental: decidir si se trabaja con núcleos ciegos o si se van a introducir reinas de alguna forma.

En Apicultura y Miel no recomendamos trabajar núcleos ciegos: son lentos y nunca se tiene garantía sobre la calidad de las reinas, porque las obreras las crean de emergencia, aprovechando los recursos que tienen, que no siempre serán los mejores.

Por eso, lo ideal es trabajar pensando en introducir reinas. Las reinas se pueden comprar a criadores profesionales o se pueden criar en el propio apiario, a partir de métodos sencillos, como Alley o Miller. O con sistemas más complejos, como el traslarve, el método Cloake o el método Cupularve. Por cierto, el traslarve no tiene por qué ser difícil y hay sistemas de traslarve para criar reinas sin tener que orfanizar las colmenas.

Un apicultor, traslarvando reinas en la técnica de la cría de reinas sin orfanizar - Apicultura y miel

El traslarve, técnica fundamental, pero también compleja. Foto: Natasha de Vere & Col Ford.

Esas reinas criadas “en casa” deben hacerse a partir de las mejores colmenas del apiario, buscando reproducir sus excelentes características. Y se puede optar por introducir reinas en los núcleos reinas de tres formas: en realera, vírgenes o ya fecundadas.

Introducir realeras tiene ventajas: la reina va a nacer dentro del núcleo, con lo que se descarta el rechazo. A cambio, tardará unos días más en empezar a poner y, antes, deberá pasar por el siempre arriesgado proceso de la fecundación.

Por su parte, las reinas vírgenes ya han nacido y están prestas para fecundarse y empezar a poner en muy pocos días. Sin embargo, el rechazo hacia ellas siempre es mayor. Además, si se compran, son más caras que las realeras.

Por último, las reinas fecundadas son ideales, porque rompen a poner apenas son liberadas en los núcleos. Sin embargo, son más caras si se compran y, si se producen en la propia explotación, tienen que pasar por el proceso de fecundación previamente a la introducción, lo que es trabajoso.

6 – Deja tus núcleos 24 horas de reposo

Introducir la reina en los núcleos no es algo urgente. Si se van a sembrar realeras, se puede hacer en el momento de la elaboración del núcleo, pero, si se trabaja con reinas vírgenes o fecundadas, es mejor esperar.

Al darle tiempo al núcleo, las abejas se habitúan unas a otras, formando una nueva colonia. Además, se reconocen huérfanas, lo que facilitará la aceptación de las reinas introducidas.

En realidad, el reposo es algo muy aconsejable para los núcleos. Si los vas a trasladar a otra ubicación, no tengas prisa por abrirlos: déjalos 24 horas reposando en un lugar oscuro y fresco, como un almacén.

Ese tiempo de reposo hará que la nueva colonia se compacte y las abejas entiendan cuál es su nuevo hogar. Si abres las piqueras de los núcleos nada más creados y llevados a una nueva ubicación, es posible que muchas abejas vuelen buscando la anterior y no vuelvan a los núcleos.

Además, si uno de ellos, por error, lleva reina, atraerá a gran cantidad de abejas de los otros, que se quedaran despoblados.

Por todos estos motivos, la pausa y el reposo de los núcleos es una técnica de manejo muy recomendable.

Preparando un núcleo de abejas con el método de los tres olores.

Es importante que el núcleo reciba cuadros bien poblados y con provisiones. Foto: Kris Fricke, en Flickr.

7 – Alimenta correctamente los núcleos 

Muchos núcleos fracasan sencillamente por hambre. Se hacen en primavera, una época climatológicamente variable, que puede traer buen tiempo, pero también una semana de frío y lluvias. Ese mal tiempo puede parecer poca cosa, pero es suficiente para que una colonia pequeña, que acaba de romper a criar y consume mucho alimento, termine con sus reservas.

Cuando se hace un núcleo, se suele aportar al menos un panal de comida (miel y/o polen). Puede ser suficiente para que el enjambre tenga cubiertas sus necesidades hasta que se desarrolle y sus pecoreadoras aporten comida diariamente. Pero si el clima es desfavorable, puede ser poco.

Por este motivo, es necesario vigilar la alimentación de los núcleos. Primero, garantizar que llevan suficiente alimento. Después, vigilar si las reservas se mantienen. De no ser así, conviene alimentar.

La alimentación artificial para los núcleos debe ser líquida, para que también estimule la puesta de la reina. Jarabes de varios tipos son la solución en este caso, y muchos apicultores incluyen también compuestos vitamínicos, como Promotor, para que los núcleos aceleren su desarrollo.

colmenas con alimentadores para alimento estimulante para las abejas en primavera

Los alimentadores exteriores son una de las muchas soluciones para administrar el alimento. Foto: S.Zelov, en Flickr.

8 – Cuidado con las revisiones al elaborar núcleos de abejas

El apartado de la alimentación del núcleo es fundamental y forma parte de las revisiones que hay que hacer a estas nuevas colonias. Las mínimas son estas:

  • Reinas. Pasados unos días de la formación del núcleo, hay que hacer una revisión rápida para verificar los nacimientos, si se han sembrado celdas reales, o, si se han introducido ya nacidas, para comprobar que las reinas se han liberado correctamente y si ya han empezado a poner.
  • Postura. Cuando se verifica la postura, hay que comprobar que es correcta. En sus primeros días, una reina recién fecundada puede tener una postura deficiente. Hay que darle unos días más para comprobar que empieza a poner con regularidad y que su puesta es compacta y abundante.

Abejas sobre un panal lleno de cría. reinas de alta calidad

Cría compacta y uniforme, el mejor síntoma de que estamos ante una reina de calidad.

  • Desarrollo y estado de salud. Pasadas dos semanas del inicio de la postura, habrá que comprobar el estado de desarrollo del núcleo. Si todo va bien, el portanúcleos se le empezará a quedar pequeño. En cambio, si no se desarrolla, habrá que ver qué sucede. Puede ser un problema de alimentación y, entonces, habrá que estimular. O puede ser un problema de salud (varroa u otra enfermedad). O, muy a menudo, puede suceder que la reina tenga mala calidad y no logre desarrollar la colonia. Entonces habrá que decidir si se introduce otra y se refuerza con abejas y cría el núcleo, o si es mejor deshacerlo y unirlo con otro o devolver los panales a una colmena.

9 – Trasiega a tiempo tus núcleos

Si todo va bien, en unas pocas semanas el núcleo habrá ocupado todo el espacio de la caja y será necesario pasarlo a una colmena. Si no se hace, pueden incluso enjambrar o, más habitualmente, emitir jabardos. Por eso, es necesaria esta operación que se denomina trasiego y es fácil de realizar.

Se aparta el núcleo de su posición y se coloca en ella una colmena vacía. Se abre el núcleo y se ahúma levemente. Con cuidado para que no se caigan abejas al suelo, se van pasando los panales a la colmena, de tal forma que queden el mismo orden que estaban ocupando en el portanúcleo. Lo ideal es colocar en un lado de la colmena un cuadro con lámina de cera estampada. Pegados a ella, se colocan los cinco panales del núcleo. Después, el resto del hueco se rellena con otros cuatro panales con cera estampada.

Si en la caja portanúcleos quedan muchas abejas, se sacuden con un golpe seco sobre la colmena y se aleja la caja para evitar que su olor atraiga a las abejas del núcleo. Se tapa y se deja que la colonia tome posesión de su nuevo aposento.

10 – Reunir núcleos: mejor un núcleo fuerte que dos débiles

A veces, sucede que los núcleos no logran un desarrollo suficiente y el apicultor sabe que no van a superar la invernada. En ese momento, esos núcleos se pueden desarmar, devolviéndolos a sus colmenas de origen. Otra solución es unirlos.

Siempre es mejor tener un único núcleo fuerte, que dos débiles. Así, reunir esos núcleos flojos es una buena idea y la colonia resultante tiene más posibilidades de afrontar el invierno.

Otra solución para estos núcleos es unirlos a una colmena zanganera, para que la refuercen y recuperen. También se pueden unir un enjambre pequeño o un jabardo, de tal forma que la reina fuerte y joven del jabardo se haga cargo del núcleo.

 

Con todas estas claves, ya puedes elaborar núcleos de abejas con seguridad. ¡Cuéntanos en los comentarios qué te parece y si te han servido para mejorar!

11 – Bibliografía empleada

Biri, Melchiorre & Prats, Carme (1988) El gran libro de las abejas. Barcelona: De Vecchi.

Jean Prost, Pierre (2007) Apicultura. Conocimiento de la abeja. Manejo de la colmena. Barcelona: Editorial Mundi Prensa.

Philippe, Jean-Marie (2008) Guía del apicultor. Utilizable en todas las regiones del mundo. Barcelona: Omega.

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2012) Iniciación a la apicultura. Tecnología y calendario. Madrid: Editorial Mundi Prensa.

Salvachúa, Carmelo & Robles, Elena (2007) Gestión zootécnica del vigor de las colonias de abejas. Madrid: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Usabiaga, J; Gallardo, JL; & Cajero, S. (2002) Cría de abejas reina. México: Instituto Interamericano de Cooperación para la agricultura. Disponible en: https://repositorio.iica.int/handle/11324/7062

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