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(Last Updated On: 2019-04-01)
Las abejas domésticas o de la miel  son insectos denominados sociales. Esto quiere decir que viven en grandes colonias en las que hay una reina o madre, unos cuantos zánganos, que son los machos, y generalmente miles de abejas obreras. Su organización es tan compleja que buena parte de ella todavía no se ha explicado completamente, e incluye comportamientos tan sofisticados como la danza de las abejas y otras formas de comunicación. Vamos a ver qué son y cómo se comportan las abejas.

Qué son las abejas: insectos sociales

Las abejas son insectos himenópteros apócritos de la familia Apoidea. Esta familia de las abejas es enorme: está compuesta por más de 20.000 especies y muchas de ellas no forman colonias, sino que son solitarias. Además, no todas producen miel de forma abundante.

En cuanto a las abejas que se utilizan en la apicultura, la más común es la abeja europea o apis mellifera, que también se denomina abeja doméstica o, simplemente, abeja de la miel. El subtipo más frecuente en España es apis mellifera iberica, que está presente en toda la Península Ibérica.

Parientes cercanas son la abeja italiana apis mellifera ligústica, y la apis mellifera mellifera, o abeja negra, muy extendida por toda Europa. Todas son variantes de la abeja europea, también presente en América del Norte y otras muchas zonas del planeta. La abeja es un ser social por naturaleza. Se agrupa en colonias que pueden llegar a tener decenas de miles de individuos.



En estas colonias, también llamadas colmenas o enjambres, hay un orden jerárquico muy establecido: una reina, única hembra fecundada de la familia; unas decenas o cientos de zánganos, que son machos fértiles; y varios miles de obreras, que son hembras estériles cuyo aparato reproductor está atrofiado.

Las reinas son las encargadas de poner los huevos, de los que nacen de forma planificada obreras o zánganos. Si el huevo está fecundado, nacerá una hembra. Si no lo está, nacerá un macho. Este tipo de reproducción se denomina partenogénesis y es uno de los rasgos más destacados de las obreras.

 Vídeo: descubre las diferencias entre obreras, reinas y zánganos.

Cuando llega la etapa primaveral y el campo ofrece gran cantidad de alimento, las colonias están al máximo de su capacidad de trabajo y las reinas llegan a poner hasta 2.500 huevos diarios.

Ese ritmo frenético, estimulado por la entrada de néctar, dispara la población de la colmena, que se prepara entonces para la enjambrazón. La salida de un enjambre es uno de los fenómenos más impactantes de la naturaleza. Sucede porque, incómodas por el calor y la masificación del interior de la colmena, las abejas fuerzan la aparición de nuevas reinas.

Para eso, obligan a la reina a poner huevos en unas celdillas de cera especiales denominadas realeras. Esos huevos serán alimentados con jalea real durante varios días y, a consecuencia de esa alimentación extra y del mayor espacio disponible para el crecimiento de la larva, nacerá una nueva reina.

Cuando esta princesa está a punto de nacer, parte de la colmena se organiza en un enjambre: un grupo de varios miles de obreras, algunos zánganos y la reina vieja. Todas juntas, estas abejas salen volando y buscan un nuevo lugar donde crear una colmena. Es la enjambrazón natural, un fenómeno que el hombre ha aprendido a controlar a través de la creación de núcleosenjambres artificiales.

Vídeo: Salida de un enjambre de abejas.

Mientras, en la colmena, nacen una nueva reina o varias. Si las abejas deciden que ya es suficiente enjambrazón, permitirán que la primera princesa en nacer mate al resto de hermanas reales. Si no, se pueden producir sucesivos enjambres de menor tamaño que se denominan jabardos.

La princesa vencedora empieza entonces una serie de vuelos de fecundación. En el aire, se aparea con varios zánganos a lo largo de varios días. Una vez llena su espermateca de semen, vuelve a la colmena y empieza su tarea de poner huevos.

2 – Ciclo vital de la abeja: infancia, juventud y madurez

Desde antes de nacer, las abejas son parte importante de la comunidad y las adultas se esfuerzan en alimentar y cuidar a las larvas, con las que se comunican desde etapas tempranas. En cuanto nacen, las abejas saben cuál es su cometido. Lo primero que hacen es limpiar la celdilla en la que han pasado las etapas de larva, ninfa y pupa. Después, sus primeros 21 días los pasan trabajando dentro de la colmena. Actúan como cereras, produciendo cera para construir panales.

Abeja naciendo en su celdilla.

Una abeja naciendo en su celdilla.

También sirven como nodrizas, alimentando a sus hermanas en estado larvario. Además, limpian, hacen guardia y se encargan de almacenar el néctar que traen las adultas que se dedican a la recolección. A partir de las tres semanas, las abejas empiezan su actividad exterior. Se convierten entonces en pecoreadoras, las recolectoras o forrajeras que buscan néctar, polen o própolis.

Pasarán el resto de su vida saliendo al campo y recogiendo alimento. Excepto en la etapa invernal, cuando las salidas son muy escasas. Ese descanso invernal hace que las abejas del otoño y el invierno vivan más tiempo: llegan a superar los 120 días.

En cambio, las que salen al campo en primavera y verano acumulan mucho más desgaste y no viven más de 60 ó 65 días. Esta diferencia en la longevidad es muy importante, porque las abejas invernales tienen que mantener la colonia viva en una etapa en la que la reina no está poniendo huevos.

Por su parte, la reina pude llegar a vivir hasta cinco años, si bien lo normal es que a partir de los dos años su capacidad de poner huevos empiece a decaer.

Los machos –zánganos– viven apenas unas semanas y solo en época de abundancia: primavera y verano. En cuanto el campo deja de ofrecer suficiente alimento, las abejas matan a los zánganos para evitar que consuman reservas necesarias para el resto de la colonia.

3 – La abeja en el campo: recolección de néctar, polen y propóleo

La tarea de la abeja en el campo es imprescindible para el sostenimiento del ecosistema. En su búsqueda incesante de néctar y polen, viaja de flor en flor, llevando polen de flores masculinas a flores femeninas y generando así la polinización.

Cuando salen a buscar alimento, las abejas suelen centrarse en un único tipo de flor. Aprovechan el néctar, un líquido azucarado que segregan las flores y que, junto a los colores, sirve para llamar la atención de los insectos polinizadores, como la abeja misma.

El néctar será la base de la miel y la abeja lo absorbe a través de su larga lengua. Lo almacena en su buche y, después, lo regurgita en la colmena para que otras obreras sigan procesándolo y lo almacenen convertido en miel.

En el caso del polen, lo atrapa con sus patas y lo va pegando en unas celdillas que lleva en su último par de patas. Allí confecciona unas llamativas pelotas de polen que, después, es también almacenado en las celdillas de los panales. Del campo, las abejas también recogen propóleo, una sustancia pegajosa hecha con resinas y otras secreciones de árboles y plantas.

Con el propóleo, o própolis, las abejas barnizan y desinfectan su colmena, cierran huecos innecesarios e incluso embalsaman cadáveres de animales que se cuelan dentro. Esta sustancia es muy apreciada en la cosmética y también en la farmacia por sus propiedades antibióticas. Además, las abejas recogen agua que sirve para mantener hidratada la colonia y para regular su temperatura.

Lo más interesante de la actividad recolectora de las abejas es su mecanismo de orientación. Las abejas toman como referencia la posición del sol con relación a su colmena. Después, son capaces de calcular distancias y direcciones para llegar a las fuentes de alimento y volver a la colonia.

Una vez que han regresado,  informan al resto de abejas la posición de la comida y, para ello, utilizan un sorprendente mecanismo de comunicación: la danza de las abejas.

La danza o baile de las abejas es una serie de movimientos (giros, contoneos y vibraciones) con forma de ochos. Gracias a esas secuencias de bailes, las abejas pecoreadoras son capaces de informar a sus hermanas sobre la posición de la fuente de alimento y la distancia desde la colmena.

Vídeo: La danza de las abejas.

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