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abejas practicando el festooning, uno de los comportamientos de las abejas más raros

Festooning: cadenas de abejas.

Las abejas son animales fascinantes. Conforman una sociedad compleja que el ser humano lleva observando y estudiando desde la Antigüedad. Sin embargo, después de milenios de convivencia y de apicultura, hay comportamientos de las abejas que todavía nos sorprenden y, en algunos casos, no sabemos explicar. Te los contamos.

¿Sabías que las abejas practican el canibalismo? ¿Has oído hablar del festooning? ¿Alguna vez has escuchado el canto de las abejas flautistas? Son solo tres de los comportamientos de las abejas que más sorprenden hoy en día. Pero hay muchos más.

En este artículo, repasamos los comportamientos de las abejas más sorprendentes e inexplicables. Algunos de ellos todavía no han sido explicados por la ciencia y constituyen un verdadero misterio. Otros son tan inusuales que desafían a las lógicas de la evolución y al funcionamiento típico del reino animal.

Sigue leyendo para descubrir los comportamientos más llamativos y sorprendentes de las abejas, esos increíbles insectos antófilos de la familia de las apoideas que no dejan de asombrarnos.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 – Washboarding: el movimiento sin explicación
2 – Festooning: solidario comportamiento de las abejas
3 – Canibalismo entre las abejas: devorando a las crías
4 – Las abejas aprenden a bailar
5 – El sacrificio de los zánganos
6 – Las princesas prisioneras
7 – Las abejas flautistas
8 – Bibliografía empleada

1 – Washboarding: el movimiento de las abejas que nadie sabe explicar

Uno de los comportamientos de las abejas más inexplicables es el llamado washboarding, un término que se podría traducir por “lavado en tabla” o “tabla de lavado”. Lo  llevan a cabo las abejas melíferas (Apis mellifera) en momentos de mucho calor y presión dentro de las colmenas, pero nadie ha sabido explicar todavía de forma cierta para qué sirve.

Se trata de una especie de baile coordinado que cientos e incluso miles de abejas realizan de forma simultánea sobre la pared exterior de la colmena. Alineadas en filas bastante regulares, las abejas avanzan y retroceden todas a la vez, produciendo un movimiento ondulatorio que recuerda al antiguo lavado sobre tabla, origen del nombre washboarding.

En ese movimiento, que también se puede dar en el interior de la colmena, solo participan obreras. Al avanzar y retroceder, estas abejas frotan sus mandíbulas y su torso contra la madera, como si realmente la estuvieran lavando.

En el Laboratorio de Investigación Apícola del Ministerio de Agricultura de Estados Unidos han investigado este raro proceder de las abejas. Los científicos Katie Boher y Jeffrey Pettis han descubierto algunas particularidades: todas las obreras que participaban en el washboarding habían cumplido 13 días de vida y la mayoría de las involucradas tenían entre 15 y 25 días de edad. Además, el movimiento de frotación se demostró más intenso sobre superficies rugosas, como la madera, que sobe otras lisas, como el cristal.

Pese a estos avances en la investigación, nadie sabe para qué hacen esto las abejas. Hay quién piensa que es un comportamiento higiénico con el que limpian a fondo la colmena. Otros observadores, como Garvey, creen que tiene que ver con el fin de los flujos de néctar y la necesidad de mantener a las obreras activas cuando escasea la comida.
Por su parte, autores como Taulmann creen que es un trabajo con el que las abejas impregnan la colmena de algún tipo de sustancia o feromona que sirve para orientar mejor a las pecoreadoras.
Desde otro punto de vista, Giovanetti, Máguas y Munzi han tratado de determinar si es un comportamiento vinculado a la eliminación de líquenes en las colmenas. Y todavía otros creen que se debe al incremento del calor en el interior de la colonia.

Sea como sea, nadie acaba de explicar para qué sirve el washboarding, sin duda, el más raro e inexplicable de los comportamientos de las abejas.

2 – Festooning: el más solidario comportamiento de las abejas

El término festooning se podría traducir por hacer festones, guirnaldas o cadenas, hace referencia a uno de los comportamientos de las abejas más bellos y solidarios. Se produce cuando las obreras trabajan en la construcción de nuevos panales y se manifiesta en cadenas de abejas entrelazadas unas con otras que, a menudo, soportan gran cantidad de peso.

De nuevo, no está muy claro por qué hacen las abejas este tipo de cadenas y los científicos discuten su utilidad.

Por un lado, se piensa que tiene que ver con la producción de cera. Esas guirnaldas de obreras servirían para generar verdaderas “cadenas de montaje” de cera para construir panales. Sin embargo, otros consideran que esta forma de organizarse tiene que ver con los mecanismos de generación de calor dentro de la colmena, que es una estructura muy bien termorregulada.

Desde otras perspectivas, el festooning tendría que ver con la necesidad de montar una especie de “andamios” con los que ir construyendo los panales. Así, las obreras encadenadas serían una especie de escalera para que otras obreras puedan trabajar.

abejas practicando el festooning, uno de los comportamientos de las abejas más raros

Abejas, formando cadenas de festooning.

Hay otra teoría que habla del cálculo de distancias entre los panales. Como se sabe, las abejas construyen sus panales dejando un hueco entre ellos que tiene siempre unas medidas concretas. Es lo que se denomina “paso de abeja”. De alguna forma, las cadenas de obreras serían una especie de plomada de albañil que ayudaría a mantener los huecos necesarios.

Sin embargo, como sucede con el washboarding, no hay forma de aclarar el objetivo último del festooning, uno de los comportamientos de las abejas más bellos, solidarios y extraños.

3 – Canibalismo entre las abejas: devorando a las crías

Muy pocas personas saben que, en determinadas circunstancias, las abejas practican el canibalismo: se comen a sus propias crías.

Este sorprendente comportamiento apícola es mucho más frecuente de lo que parece y tiene que ver, sobre todo, con huevos y larvas en estadios tempranos de desarrollo. Así, es frecuente que las abejas se coman los huevos de posibles obreras ponedoras o zanganeras. De alguna forma, reconocen que esos huevos no los ha puesto la reina y se los comen, evitando que den lugar a cría no deseada y, de paso, aprovechando el alimento que suponen.

También se sabe que las obreras nodrizas se comen larvas no viables o enfermas. Si detectan que una larva va a morir, o incluso si acaba de morirse, es muy posible que se la coman, reciclando así la riqueza en proteínas que contiene el cuerpo de la larva. Este comportamiento es habitual también cuando los apicultores, accidental o voluntariamente, dañan las larvas: en lugar de sacarlas al exterior, las obreras las devoran. Es fácil observarlo cuando se practican técnicas como la de rasca la cría, contra la varroa, que consiste en destruir las celdillas de cría raspándolas. Las obreras iniciarán rápidamente la limpieza del destrozo y aprovecharán para su alimentación todas aquellas larvas que hayan sido dañadas y que pueden ser objeto de este tipo de canibalismo.

Incluso se ha observado que las abejas deciden reciclar las larvas en alimento cuando se produce un súbito cambio de clima que trae frío y corta el flujo de néctar. Para no tener que alimentar a las larvas, algo que requiere un gran gasto de alimento y calor, las convierten en alimento para las hermanas adultas.

El canibalismo es, por tanto, un rasgo frecuente en los comportamientos de las abejas. Da a entender que, para ellas, la colonia está por encima de todo y esa devoción supone tanto trabajar, como servirle literalmente de alimento a la familia.

4 – Las abejas aprenden a bailar

El baile o danza de las abejas es uno de los comportamientos más conocidos del mundo apícola. Con la danza, las pecoreadoras comunican al resto de obreras dónde han encontrado una fuente de alimento. Es decir, se trata de una comunicación basada en un lenguaje simbólico: el baile codifica la distancia y la orientación en la que se encuentra la comida.

Esto se sabe desde que lo describió Karl Ritter von Frisch en 1957, y se considera uno de los fenómenos más interesantes de cuantos se conocen en el ámbito de los insectos. Además, desde ese descubrimiento, se pensaba que este baile era algo instintivo, innato en la abeja. Sin embargo, ahora sabemos que no es así.

Una investigación reciente ha demostrado que solo hay una parte genética o instintiva en ese comportamiento. El resto, la parte fundamental, se aprende. Es decir, que las abejas aprenden a bailar.

baile circular de las abejas

Esquema de la danza circular.

Lo demostró un equipo de investigadores chinos y estadounidenses, que compararon la eficacia a la hora de transmitir la información en abejas que se crían aisladas y en las que lo hacen en contacto con sus hermanas mayores. Así, probaron que las que han crecido con otras abejas veteranas son mejores a la hora de comunicarse, porque han aprendido de ellas cómo hacerlo correctamente.

Que los insectos aprendan no es algo tan raro y se conocen otros casos. Pero ninguno con el nivel de profundidad y complejidad que se encuentra en este aprendizaje de las abejas. De hecho, se puede considerar un ejemplo de transmisión cultural de generación en generación, dado que las abejas asimilan un “lenguaje natural animal”.

Recientemente, también se ha descubierto que, para poder comprender el baile en la oscuridad de la colmena, las abejas obreras utilizan de forma muy sofisticada sus antenas.

5 – El sacrificio de los zánganos

Los zánganos, los machos de las abejas, constituyen en sin mismos un misterio. Las abejas los “producen” cuando llega la temporada de las floraciones y la colonia crece. Lo hacen en previsión de que se produzca un enjambre y sea necesario fecundar a una o varias reinas jóvenes.

Así, durante la primavera y el verano, es fácil detectar la presencia de zánganos en las colmenas. Vuelan pesadamente frente a las piqueras, caminan aparentemente ociosos por los panales y, en general, vaguean a la espera de que una reina virgen salga de alguna colmena para realizar su vuelo nupcial y ellos tengan una oportunidad para fecundarla. Sin embargo, la mayor parte del tiempo parecen no hacer nada.

Tanto es así que, de nuevo, los científicos no tienen claro si cumplen alguna función al margen de la reproductiva. Hay quien considera que ayudan en tareas como llevar agua a la colmena. Otros señalan que son útiles para ventilar y termorregular las colmenas. Aun así, la opinión más extendida es que no tienen funciones específicas al margen del apareamiento.

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Esta teoría es la más extendida y tiene su fundamento en un hecho realmente impactante en el comportamiento de las abejas: el sacrificio de los zánganos. Esta “matanza” colectiva de los machos tiene lugar al final del verano o principios del otoño, cuando el campo da signos de agotamiento y se reduce la entrada de alimento en la colonia. En ese momento, las abejas sienten que se avecina el invierno y se preparan para superarlo. Y una forma de hacerlo es reducir el número de bocas a las que alimentar, así que, simplemente, se deshacen de los zánganos.

En los primeros días del otoño, es fácil ver a las abejas impidiendo la entrada de los machos a las colmenas, obligándolos a pernoctar en el exterior, donde morirán de frío. En poco tiempo, habrán desaparecido y, cuando llegue la invernada, en las colmenas solo habrá una reina y varios miles de obreras, un mundo exclusivamente femenino. Los zánganos contribuirán a su mantenimiento con su sacrifico: su muerte significa más recursos para sus hermanas y, por tanto, más posibilidades de sobrevivir al invierno.

6 – Las princesas prisioneras

Entre los muchos comportamientos de las abejas que causan sorpresa, hay uno muy curioso, el de las princesas prisioneras. Se trata de la actitud que toman en ocasiones las abejas con las jóvenes reinas que todavía no han emergido de sus celdas reales pero que ya están maduras y listas para salir. A veces, no se lo permiten y las mantienen encerradas en esas celdas: son las princesas prisioneras.

Este comportamiento tiene una lógica que hay que comprender en la naturaleza y secuencia de los enjambres. Cuando una colmena se prepara para enjambrar, produce varias reinas nuevas, incluso decenas. La reina vieja se marcha con parte de la colonia y en la colmena nacerán las nuevas princesas. Generalmente, la primera que nace mata a sus hermanas y se adueña de la familia: en unos días se habrá fecundado y empezará a poner.

Sin embargo, sucede en ocasiones que el proceso se repite: tras la primera enjambrazón, la colonia prepara un enjambre secundario o jabardo. Una serie de reinas no nacidas esperan ya maduras en las celdas y la primera en nacer se hace con el control de la colonia y del jabardo que va a salir. Mientras esa reina no sale al exterior, las obreras mantienen prisioneras a las demás, impidiendo que salgan de las realeras y también protegiéndolas de cualquier agresión de la joven reina que ya recorre la colmena.

Realeras operculadas con obreras alrededor. Apicultura y miel.

Realeras ya maduras listas para ser insertadas en colmenas. Foto: Issac S. Ego, en Flickr.

Esas princesas prisioneras emiten un sonido muy característico, un canto con el que se comunican con el resto de la colonia. El apicultor puede detectar este sonido y comprender lo que está sucediendo dentro de la colmena. Incluso puede intervenir para evitar la salida del jabardo.

En todo caso, cuando esta la joven que nació primero echa a volar con el jabardo, las obreras que se quedan en la colonia liberan a las otras reinas. Algunas aprovecharán y se irán volando con el enjambre secundario. Otras se quedarán y una de esas princesas, ya libres, se apropiará de la colonia.

7 – Las abejas flautistas

Otro sonido característico de la colmena, también relacionado con la enjambrazón, es el de las llamadas “abejas flautistas” o “abejas gaiteras”. Se trata de un zumbido muy particular que emiten unas cuantas abejas veteranas cuando el enjambre está listo para salir. Cuando las obreras de la colonia escuchan ese sonido, saben que ha empezado la enjambrazón y una gran cantidad de ellas salen de la colmena acompañando a la reina y siguiendo el sonido de las “abejas flautistas” como si fueran los niños de Hamelin.

Este sorprendente comportamiento ha sido descrito por Juliana Rangel-Posada, investigadora de la Universidad de Cornell, junto con el conocido experto Thomas D. Seeley, quienes, en 2010, descubrieron cómo ese sonido servía de alerta para poner en marcha el enjambre.

La importancia de estas abejas es muy alta: su capacidad de organizar y disparar la enjambrazón las convierte en una especie de guías para las demás. Pero, además, también permite que los apicultores detecten el sonido y traten de impedir la salida del enjambre o, al menos, puedan estar preparados para capturarlo rápidamente.

Como ves, los comportamientos de las abejas son fascinantes y sorprendentes. Llevan asombrando a la Humanidad desde hace milenios y, seguramente, iremos descubriendo nuevos comportamientos en los años venideros. ¿Qué te ha parecido más llamativo? Cuéntanoslo en los comentarios.

 

8 – Bibliografía empleada

Biri, Melchiorre & Prats, Carmen (1988) El gran libro de las abejas. Barcelona: Editorial de Vecchi.

Bohrer, K., & Pettis, J. S. (2006) Understanding “washboarding” behavior in the honeybee. In Proceedings of the IUSSI 2006 Congress. Washington, DC: International Union for the Study of Social Insects.

Giovanetti, Manuela, Máguas, Cristina and Munzi, Silvana (2022). Washboarding: Are Man-Managed Honeybees Performing a Vestigial Activity Fostered by Cryptogams? Journal of Apicultural Science, 66, (2), pp.179-197. 
https://doi.org/10.2478/jas-2022-0016

Jean Prost, Pierre (2007) Apicultura. Conocimiento de la abeja. Manejo de la colmena. Barcelona: Editorial Mundi Prensa.

Lasanta, Eugenio (2018). Apicultura práctica tradicional y moderna: La esencia en el hexágono. Madrid: Liber Factory.

Rangel, J., Griffin, S.R. & Seeley, T.D. (2010) An oligarchy of nest-site scouts triggers a honeybee swarm’s departure from the hive. Behav Ecol Sociobiol 64, 979–987. https://link.springer.com/article/10.1007/s00265-010-0913-4#author-information

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2012) Iniciación a la apicultura. Tecnología y calendario. Madrid: Editorial Mundi Prensa.

Salvachúa, Carmelo & Robles, Elena (2003) Manual de apicultura práctica. Sector apícola Galego.

Seeley, T. (2010) Honeybee democracy. Princeton: Princeton University Press.

Taulman, J.F. (2017) Washboarding in feral honey bees, Apis mellifera: Observations at natural hives. Transactions of the Kansas Academy of Science, 120(1-2), 31-38. https://doi.org/10.1660/062.120.0104

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