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(Last Updated On: 2019-05-20)
Un apicultor, en el proceso de capturar un enjambre de abejas

Un apicultor sacudiendo un enjambre posado en una rama. Es una de las técnicas para capturar un enjambre de abejas.

Con la primavera, las colmenas sienten cómo se despierta el instinto de la enjambrazón. Necesitan espacio vital y quieren echarse al mundo para encontrar una nueva casa. Para el apicultor, el enjambre no es algo deseable, porque debilita la colmena y reduce la cosecha, pero, todos los amantes de las abejas se sienten fascinados ante el maravilloso espectáculo de la enjambrazón y ante la belleza de una piña de abejas colgando de una rama. Y en ese momento empieza la parte emocionante: planear cómo capturar un enjambre de abejas.
Y es que capturar un enjambre de abejas es una experiencia plena: requiere conocimientos, talento y un poco de audacia. Es la apicultura má pura y la más divertida. Y, a veces, la más complicada, porque las abejas no se posan donde uno quiere, sino donde ellas deciden: la rama más alta, un hueco en las rocas, el alero de un tejado… Es ahí donde la pericia del apicultor entra en juego. En este artículo te damos técnicas, consejos y trucos para que atrapes enjambres con mayor facilidad.

1- Cómo capturar un enjambre de abejas en forma de piña

La enjambrazón es un fenómeno  bastante conocido. Se produce cuando las colmenas están muy pobladas y faltas de espacio, y siempre que el campo tenga suficiente comida. Entonces, la reina vieja y un gran número de obreras y algunos zánganos abandonan la colmena y salen en busca de un nuevo lugar donde fundar una colonia. A veces, van directamente a su nuevo aposento, que puede ser una colmena vacía o cualquier otro recipiente. Sin embargo, lo más habitual es que el enjambre haga una parada para reagruparse y decidir a dónde va a ir. Esa primera parada suele hacerla en las inmediaciones del colmenar de origen y a veces dura hasta varios días. En ese momento, el enjambre adopta la típica forma de piña,  que puede colgar de una rama o estar posada en cualquier lugar.

La piña es también el  momento en que el enjambre es más fácil de capturar. Todas las abejas van llenas de miel para sobrevivir varios días y eso las vuelve lentas y poco agresivas. Además, están muy cohesionadas por la feromona real y responden rápidamente al olor del enjambre, que sirve para guiar a toda la familia y mantenerla unida.

Para capturar un enjambre de abejas que tiene forma de piña lo primero es poder acceder a él. Esto es complicado cuando las abejas se instalan en lugares complejos, como ramas de árboles. Por eso, el apicultor va a necesitar un equipamiento básico: escalera larga y ligera, cuerdas largas, alguna vara o pértiga también de buena longitud, tijeras de podar y, por supuesto, su ahumador.

Con ese material, podrá atacar un enjambre con más facilidad. Si se accede fácil a él, la técnica más sencilla para capturar un enjambre de abejas es colocar debajo una colmena vacía, o con unos pocos panales. Se destapa la colmena y se sacude el enjambre enérgicamente sobre ella, de forma que la piña de abejas caiga dentro. Una vez la mayoría de abejas se ha aposentado dentro, se puede tapar la colmena y dejar que las abejas que todavía vuelan por los alrededores vayan entrando, reclamadas por el olor de sus compañeras.

En cuanto el enjambre está dentro, la colmena se puede mover a su ubicación. A veces, si el enjambre está muy decidido a ocupar un emplazamiento concreto, puede rechazar la colmena y marcharse. Incluso al día siguiente o dos días después.

Para evitar esto, los apicultores veteranos aconsejan dejar la colmena a la sombra durante el primer día, incluso cubriéndola con un paño o lona, para que el sol no incida en la piquera animando al enjambre a volar de nuevo.

Ese viejo truco es útil, pero lo mejor para evitar que un enjambre recién capturado se escape es ponerle rápidamente un cuadro con cría abierta y otro con alimento, o un alimentador con comida. De esa forma, las obreras empiezan a atender a la cría y ya será muy raro que quieran irse de nuevo.

A veces no se puede proceder tan fácilmente y el enjambre se resiste porque está a mucha altura o en una ubicación en la que no se puede sacudir. En esos casos, se toma un alza con panales y techo pero sin pie, y se intenta situar por encima del enjambre. Después, con el ahumador, se ahúma suavemente la piña para que las abejas vayan subiendo. Hay que hacerlo despacio y sin atosigarlas para evitar que el enjambre vuele. Poco a poco irán ocupando los panales del alza.

Como elevar un alza con cuadros a esa altura puede ser difícil, los apicultores suelen utilizar también antiguas colmenas de corcho o escriños de paja. Con esos recipientes ligeros, es más fácil capturar el enjambre que después se vuelca dentro de la colmena definitiva.

2 –Aspiradoras para capturar un enjambre de abejas

Si las abejas están en lugares todavía más inaccesibles, se pueden utilizar aspiradoras de enjambres. Son dispositivos construidos uniendo un cajón (en el que se meten dos o tres panales) y una aspiradora industrial, que también puede ser una sopladora a gasolina con el flujo de aire invertido para que en lugar de soplar aspire.

A este ingenio se acopla un tubo que puede llegar a tener 10 metros. El tubo se acerca a las abejas, que son aspiradas y van a parar al cajón suavemente. Esta forma de trabajar es muy cómoda, pero requiere contar con el equipo necesario para montar la aspiradora de enjambres.

Además, es necesario construir cuidadosamente el dispositivo, calculando muy bien la velocidad del aire y acondicionando bien el cajón receptor. De no hacerse así, puede que las obreras resulten dañadas en el proceso de capturar el enjambre de abejas.

El método del aspirado es sencillo y rápido, pero no siempre se dispone de un dispositivo de este tipo, con lo que no es un recurso frecuente en los colmenares.

3 –Trampas para capturar un enjambres de abejas

También es posible capturar enjambre simplemente poniendo trampas que les atraigan. Generalmente, colmenas, tanto de cuadros móviles como simples cajas de madera o corcho. Para atrapar enjambres de esta forma, es necesario conocer un poco las costumbres de las abejas cuando enjambran.

Tom Seeley, un investigador estadounidense, ha dedicado un gran esfuerzo a analizar este fenómeno y lo ha recogido en un libro maravilloso que se llama ‘Honeybee democracy’ o ‘La democracia de las abejas’.

 

En esta obra, explica que las abejas, al elegir una nueva ubicación, buscan algunas características:
  • Habitáculos voluminosos. El enjambre no cabe en cualquier sitio. Va a requerir un espacio mínimo para poder desarrollarse y las abejas buscan habitáculos que tengan al menos 160 litros de capacidad. Es decir, buscan huecos grandes.
  • En lugares elevados. Las abejas no quieren estar cerca del suelo, porque ahí son más vulnerables. Por eso son tan dadas a ocupar huecos en árboles, a veces a gran altura.
  • Con pocos huecos de entrada. Las abejas saben que casa con dos puertas es difícil de guardar, por eso de forma natural buscan espacios con un único punto de entrada y, a ser posible, pequeño, para defenderlo mejor.
  • Secos y ventilados. Las colonias no toleran bien la humedad, por lo que buscarán lugares secos y con buena ventilación para mantenerse alejadas de la humedad y poder madurar la miel mejor

Así, conociendo bien estos hábitos, se pueden disponer colmenas-trampa cerca de los colmenares, en árboles o lugares elevados. También se pueden colocar cerca de pasos frecuentes de abejas, como fuentes de agua o lugares con mucha concentración de néctar y polen.

Y para mejorar la capacidad de seducción de las trampas, se pueden colocar en su interior uno o dos panales viejos, cuyo olor atraerá rápidamente a las exploradoras. También se pueden utilizar productos para atraer a los enjambres, denominados cazaenjambres, que son preparados en forma de crema o espray que liberan olores que llaman la atención de las exploradoras. Son mejores los de formato crema, porque perduran más tiempo.

Conviene que las trampas no estén muy expuestas al sol, e incluso refrescarlas para que dentro no haga demasiado calor.

Pronto se verá a las exploradoras visitando las colmenas-trampa y, si hay un enjambre dispuesto a ocuparlas, incluso se pueden ver abejas limpiándolas días antes de que lleguen las demás.

Un enjambre de abejas saliendo de una colmena.

4 – Cómo capturar enjambres imposibles: el método del embudo

En ocasiones, los enjambres están en lugares verdaderamente imposibles, como árboles muy elevados, cuevas inaccesibles, huecos dentro de tabiques o muros, aleros de casas… Esas ubicaciones son difíciles de atacar y muchos apicultores desisten en un primer momento. O, como son lugares poco visibles, nadie se percata de que el enjambre ha entrado hasta que se vuelve molesto.

Eso hace que las colonias se asienten en esas ubicaciones, levantando en ellas panales en los que depositan miel, polen y la cría. Una vez que los enjambres se instalan, ya son más difíciles de capturar y las abejas resultan más defensivas.

A veces es necesario abrir grandes huecos en árboles o muros, incluso utilizando herramientas pesadas, como sierras mecánicas o taladros. Incluso es necesario a veces desmontar paredes o levantar tejados.

Una vez que se accede a través de esos derribos al enjambre, hay que cortar los panales naturales y llevárselos con todo el cuidado a marcos sin alambres, a los que se fijan con cuerdas o gomas. Ese proceso, muy complejo, exige máxima delicadeza para no matar abejas, perder la reina o dañar la cría.

A medida que se van trasegando los panales naturales, conviene comprobar si la reina va en ellos. Cuando la reina pasa a la nueva colmena, las abejas empezarán a llamar al enjambre desde esa nueva ubicación y pronto el resto de la colonia pasará a la caja. De esa forma, se completará esta forma de capturar enjambres de abejas.

Todavía hay casos más complejos en los que no se pueden derribar o agujerar las paredes, como cuando las abejas están en un edificio protegido, o dentro de una roca. Entonces se puede utilizar el método del embudo o desabejado.

El método del embudo para capturar un enjambre de abejas es lento y laborioso. Se trata de colocar en la piquera de la colonia un embudo hecho con tela metálica fina. El embudo deja salir a las abejas, pero no les permite la entrada.

Al lado del embudo se coloca una colmena con un par de panales con miel y polen. Las abejas que salen, al no poder volver a entrar, se van agrupando poco a poco en esa colmena vacía. Pasado un tiempo, incluso semanas, la mayoría de abejas del enjambre original estará ya en la colmena nueva. Si se quiere, se puede colocar en esta una reina y más panales, o un panal con cría fresca, de forma que sea una nueva colonia completa a la que se vayan sumando las otras abejas. No es raro que incluso la reina del enjambre acabe pasando por el embudo y yéndose a la nueva caja.

Cuando la actividad del enjambre primario sea ya mínima, se quitará el embudo y se dejará que las abejas trasladen la miel que pueda quedar en el hueco a la colmena nueva. Después, ya estará lista para ser traslada.

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