Modificado por Redacción

polen utilizado para alimentar las colmenas con polen

Granos de polen. Foto: Patri Sánchez, en Flickr.

Los apicultores utilizan a menudo el polen para suplementar la alimentación de sus abejas. Ahora, una investigación ha demostrado que alimentar las colmenas con polen en una buena idea. No solo da más energía a las abejas, sino que mejora su sistema inmune y reduce su estrés oxidativo, alargando su vida.

El polen es uno de los productos más importantes de la colmena. Las abejas lo recogen en cuanto sienten la necesidad de que arranque la cría y su presencia en la colmena es fundamental para garantizar el vigor de las abejas y dotar a la colonia de proteínas con las que alimentar a la cría y mantener el esfuerzo colectivo durante meses.

Hace mucho tiempo que los apicultores identificaron que la presencia de polen en la colmena resultaba básica para que los enjambres se desarrollaran y las reinas aumentaran el volumen del nido.

Ahora, una investigación desarrollada en Egipto ha encontrado una de las claves de la importancia del polen para las abejas. Sus autores han investigado sobre la práctica de alimentar las colmenas con polen como suplemento alimenticio. Y los resultados son claros: esa suplementación hace que las abejas tengan un sistema inmune más fuerte y mejor preparado ante las posibles enfermedades. Además, hace que estén mejor protegidas frente al estrés oxidativo. Es decir, sus células envejecen más despacio y las abejas viven más

Sigue leyendo para conocer todo lo que ha dado de si esta investigación y descubre por qué es tan importante alimentar las colmenas con polen

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 – Alimentar las colmenas con polen: ¿por qué es mejor?
2 – Así mejoran las abejas con el polen
3 – Polen de abeja: ¿qué es exactamente y por qué tiene tantas propiedades?
4 – Bibliografía empleada

Este trabajo ha aparecido en la prestigiosa revista Apidologie, una de las cabeceras científicas más relevantes del ámbito de la apicultura y la sanidad apícola. Lo firma un equipo dirigido por Aida A. Abd El-Wahed, del Departamento de Investigación Apícola del Centro de Investigación Agrícola de Giza, en Egipto.

1 – Alimentar las colmenas con polen: ¿por qué es mejor?

En el artículo, los científicos parten de la realidad de la apicultura actual en la que “en caso de escasez de recursos florales, los apicultores tienden a alimentar a las colonias de abejas con dietas suplementarias, y la calidad de estas dietas es vital para la salud de las abejas. El gluten de maíz, la soja, la levadura, la caseína y el huevo, como ingredientes ricos en proteínas, se han desarrollado como sustitutos del polen para compensar las deficiencias nutricionales, favorecer la salud de la colonia, aumentar la producción de cría”, etc.

Sin embargo, la propuesta de investigación apunta en contra de esa idea de utilizar sustitutos para alimentar las colmenas y propone emplear polen natural. Para ello, los científicos han estudiado el efecto que el polen produce sobre las abejas cuando se emplea para alimentar a las colonias en invierno o épocas de ausencia de floraciones.

El experimento se ha centrado en analizar las “alteraciones histológicas del intestino medio de las abejas melíferas” a la búsqueda de cambios sustanciales cuando se utiliza el polen como alimento.

En concreto, el trabajo pone el foco en varios puntos clave:

  1. La expresión génica de péptidos antimicrobianos (abaecina, defensina-1 e himenoptaecina).
  2. El sistema de defensa antioxidante.
  3. La mayor o menor presencia de vitelogenina.
  4. La lipoproteína peroxidasa.
  5. Los polifenoles totales.
  6. El contenido total de fenoles.

El polen, en forma de tortas proteicas

Para suministrar el polen a las colmenas, los científicos recurrieron a una práctica muy habitual en la apicultura, la confección de tortas proteicas. Estas tortas se elaboraron con una base de levadura de cerveza y harina de garbanzos a la que se añadió un 4,2 por ciento de polen en polvo, además de azúcar en polvo. Estos ingredientes se amasaron con miel y se moldearon en forma de tortas de 50 gramos cada una.

Cada colmena recibió una torta por semana durante los seis meses que duró el experimento. Se situaban directamente sobre los panales, cubiertas por una lámina de plástico para reducir su deshidratación.

El equipo de investigadores trabajó con dos grupos de colmenas. Las colonias de uno de estos grupos recibieron las tortas enriquecidas con polen, mientras que las del otro grupo no recibieron alimento extra.

2 – Así mejoran las abejas con el polen

Durante los meses de observación, se fueron recogiendo, analizando y comparando abejas de todas las edades de los dos grupos. Los resultados para cada parámetro monitorizado fueron estos:

  1. Histología del intestino medio
    Llamativamente, este parámetro muestra que las abejas que recibieron alimentación suplementaria rica en polen sufrieron daños intestinales importantes.
  1. Expresión genética de péptidos antimicrobianos
    Para el segundo parámetro analizado, la expresión de péptidos antimicrobianos, que son componentes clave para la inmunidad de las abejas frente a patógenos y enfermedades. En este caso, el polen extra mostró efectos claramente positivos. Según el trabajo, la aparición de estos genes se vio “significativamente influenciada por la suplementación dietética en abejas individuales (recién nacidas, nodrizas y recolectoras) en comparación con el grupo control”. Para los autores del trabajo, “esta mejora indica que la suplementación rica en proteínas optimiza la capacidad de las abejas para generar una respuesta inmunitaria eficaz”.
  2. Marcadores de estrés oxidativo
    Al analizar la mayor o menor presencia de marcadores del estrés oxidativo de las células (envejecimiento celular), los científicos encontraron que las abejas que habían recibido alimentación enriquecida con polen tenían más actividad de elementos antioxidantes. Con estos datos, consideran que el polen “fortalece las defensas antioxidantes, reduce el estrés oxidativo y proporciona una base metabólica que respalda tanto la inmunidad como las demandas fisiológicas dependientes de la edad, lo que ayuda a mantener la salud de la colonia en condiciones de campo”.

abejas sobre una panal e cría y polen para alimentar las colmenas con polen

Abejas sobre un panal con huevos y polen. Foto: Klara, en Flickr.

4. Glucosa oxidasa, polifenoles totales y vitelogenina
Además, los investigadores midieron la presencia de glucosa oxidasa (efecto antimicrobiano), los fenoles y polifenoles y, sobre todo, la vitelogenina, la sustancia responsable de que las colmenas tengan lo que los apicultores llaman “abejas gordas”, mejor preparadas para el invierno. En todos los casos, las abejas que recibieron polen extra mostraron mejores niveles de estas sustancias, excepto en el caso de la vitelogenina, que no mejoró especialmente frente al grupo de control.
Para esa parte del experimento, los investigadores señalan que el polen extra “contribuye a mejorar el estado fisiológico y la salud de la colonia, aunque los niveles de vitelogenina fueron más bajos en las colonias suplementadas, lo que refleja una regulación fisiológica y relacionada con la edad” de las abejas.

Con todo, los científicos concluyen que alimentar las colmenas con polen y, por tanto, aumentar la disponibilidad de proteínas, “tiene beneficios notables en la salud general de las colonias de abejas en diferentes edades de abejas en condiciones de campo”.

Señalan también que “la mayor actividad antioxidante en las colonias alimentadas con una dieta suplementaria puede ayudar a reducir los niveles de especies reactivas de oxígeno (oxidantes) Esta mejora reveló que la alimentación suplementaria fortalece las defensas inmunitarias de las abejas y reduce el estrés oxidativo (aumenta la vida de las células)”.

imagen promocional boletín newsletter apicultura y miel

Apúntate a nuestra newsletter y no te pierdas nada

Suscríbete a nuestro boletín y recibe en tu correo toda la información sobre
la apicultura y que no se te escape nada.
             ¡Es gratis! 

3 – Polen de abeja: ¿qué es exactamente y por qué tiene tantas propiedades?

El polen es un polvo diminuto que, al viajar de flor en flor, produce la fertilización -polinización- que da origen de frutos y semillas. Pero para las abejas es mucho más: el polen es una fuente de proteínas y minerales y constituye el alimento de sus larvas. Por eso no exageran quienes lo considera uno de los productos más valiosos que salen de una colmena.

Lo generan los estambres, la parte masculina de las flores, y las obreras lo recogen en su incansable tarea de pecorea. Para transportarlo han desarrollado unas cestillas en su tercer par de patas, llamadas corbículas, capaces de cargar unos 20 miligramos en cada vuelo. De vuelta en la colmena, lo prensan en las celdillas y lo cubren con una fina capa de miel, lo que desencadena una fermentación que lo transforma en el llamado “pan de abeja”, el verdadero alimento de la cría.

¿Por qué importa tanto? Porque sin él la colonia se apaga. Sin un aporte de polen de calidad, las nodrizas carecen de la proteína necesaria para sacar adelante la cría y la colmena se debilita con rapidez. Su valor nutritivo lo explica todo: entre un 16 y un 30 por ciento del polen es proteína, con una media en torno al 25 por ciento, además de vitaminas, aminoácidos y minerales como calcio, hierro, zinc o potasio. No es casual que la mayor entrada de polen coincida con la primavera, cuando los panales rebosan de cría.

panal lleno de pan de abeja

Un panal completamente cubierto de pan de abeja.

El problema llega cuando el campo falla. En sequías, o en polinizaciones de cultivos como el girasol —de polen muy pobre—, las colonias pasan hambre. Para esas situaciones, la ciencia responde con suplementos cada vez más valiosos. Por ejemplo, un consorcio belga-estadounidense ha presentado un sustituto integral del polen basado en esteroles; los investigadores identificaron el isofucosterol como un elemento esencial crítico, algo antes desconocido, capaz de sostener una colmena sin polen real.

La innovación no se detiene ahí. Un equipo liderado por la Universidad de Extremadura ha probado un alimento enriquecido con molibdeno, un oligoelemento cuya principal fuente natural es, precisamente, el polen invernal. Los resultados son notables: la mortalidad invernal de las colmenas tratadas disminuyó un 44,3 por ciento de media.

Ahora, el estudio egipcio sobre alimentar las colmenas con polen viene a aportar más conocimiento y a subrayar la importancia de este alimento natural para mantener las abejas más sanas y alargar su esperanza de vida.           

4 – Bibliografía empleada

Biri, Melchiorre & Prats, Carmen (1988) El gran libro de las abejas. Barcelona: Editorial de Vecchi.

El-Wahed, A.A.A., Sakla, R.S., Sayed, S.S. et al. (2026) Influence of bee pollen supplement on health and immunity of the honeybee Apis mellifera L. Apidologie 57, 41. https://doi.org/10.1007/s13592-026-01278-0

Jean Prost, Pierre (2007) Apicultura. Conocimiento de la abeja. Manejo de la colmena. Barcelona: Editorial Mundi Prensa.

Lasanta, Eugenio (2018). Apicultura práctica tradicional y moderna: La esencia en el hexágono. Madrid: Liber Factory.

 

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2012) Iniciación a la apicultura. Tecnología y calendario. Madrid: Editorial Mundi Prensa.

Salvachúa, Carmelo & Robles, Elena (2003) Manual de apicultura práctica. Sector apícola Galego.

Wilson, Noah (2014) La abeja. Una historia natural. Librería Universitaria de Barcelona: Barcelona.

libros de apicultura

libros de apicultura

libros de apicultura