page contents
(Last Updated On: 2019-03-25)
Con la llegada del calor, las colmenas aceleran su actividad. El campo ofrece mucha comida, las poblaciones de abejas se multiplican rápidamente y el espacio interior  de las colmenas, lleno de alimento, cría y obreras, se vuelve incómodo, caluroso e irritante. Es el momento de los enjambres. Descubre en este artículo qué es un enjambre, cómo se produce y por qué motivos.

1 – Qué son los enjambres de abejas

Hay pocos espectáculos naturales tan fascinantes como ver salir un enjambre de abejas en un día soleado de primavera. Miles y miles de abejas levantan el vuelo, forman una gran nube y, organizadas a través de complejos sistemas de comunicación, se dirigen a un punto cercano- la rama de un árbol, por ejemplo- donde se posan formando una piña. Para quien no lo ha visto nunca, resulta tan asombroso como inexplicable. Para los apicultores más veteranos, sigue siendo un momento mágico.

Formar un enjambre de abejas es la forma que tienen las colonias de abejas para multiplicarse. Básicamente, la familia se divide en dos mitades. Una de ellas sale al exterior y busca un lugar donde formar una nueva colmena. La otra mitad permanece en la ubicación original. Así, de una colmena se producen dos o más.

Enjambre de abejas posado en una rama. Apicultura y miel.

Enjambre de abejas posado en un árbol.

Un enjambre está compuesto por varios miles de obreras, unos pocos zánganos y la reina fecundada que ha superado el invierno en la colmena. Las cantidades nunca son exactas, pero un enjambre primario puede ser muy grande, contando con incluso el 60 o el 70 por ciento de la población originaria.

A pesar de ser un fenómeno estudiado desde la antigüedad, todavía hay mecanismos de la enjambrazón poco conocidos. De hecho, algunas colmenas tienen más tendencia a enjambrar que otras, con lo que parece un rasgo genético y no solo un instinto.

Lo que sí se sabe es que el enjambre empieza a formarse a medida que el calor aprieta y el vigor de la colmena crece. La falta de espacio y las altas temperaturas incomodan a las abejas, que, de forma colegiada, deciden poner en marcha el mecanismo de la enjambrazón.

Las abejas empiezan a preparar celdas reales y fuerzan a la reina a poner huevos en ellas. Una colmena en plena fiebre de la enjambrazón puede tener incluso dos docenas de celdas reales en desarrollo. Con su crecimiento se ponen en marcha las dinámicas que desembocan en la salida de un enjambre.

2 – El enjambre, dentro de la colmena

Cuando ya están a punto de nacer las reinas vírgenes empieza la parte más compleja del proceso de la enjambrazón. Es el momento en que el enjambre se prepara para salir al exterior.

Desde horas o días antes de la salida, abejas exploradoras buscan lugares cercanos en los que alojar al enjambre cuando salga. A veces es un emplazamiento provisional, como la rama de un árbol. Otras veces van directas a un punto definitivo, como una colmena vacía, o una oquedad en una roca o un árbol.

Juliana Rangel-Posada, investigadora de la Universidad de Cornell, demostró en 2013 que un pequeño grupo de abejas dentro de la colmena, aproximadamente 200, son las que precipitan la enjambrazón. Esta autora habla de ‘pipers bees’, que se podría traducir por ‘abejas gaiteras’ o ‘abejas flautistas’, en alusión al Flautista de Hamelin. Son individuos muy veteranos y, posiblemente, muy influyentes dentro del grupo.

El caso es que estas abejas emiten un determinado sonido parecido al pitido de una flauta. Con ese sonido activan la salida del enjambre, que, en un momento concreto, se lanza al exterior y alza el vuelo.

3 – Salida de los enjambres

La salida del enjambre es un momento impresionante. Miles y miles de abejas salen a toda velocidad de la colmena y echan a volar en círculos. Cada vez son más y van conformando una nube que se espesa y nubla el cielo.

El enjambre va compuesto por varios miles de obreras que cargan en sus buches con miel para unos días. Muchas llevan, además, polen en las patas que no han podido descargar en la colmena. Al ir llenas de comida, las abejas tienen dificultad para utilizar sus aguijones. Por ese motivo, los enjambres no suelen picar.
Viajan también con el grupo unas decenas de zánganos y, por supuesto, la reina antigua, que abandona así su colonia para ir a formar otra.

Cuando la reina está también en vuelo, las exploradoras empiezan a llamar al enjambre desde un punto concreto. Será el primer lugar de parada. Para informar de dónde debe concentrarse la familia, las exploradoras abren la llamada glándula de Nassanof, que ocultan en su abdomen. Al abrirlo y liberar esta glándula, se emite al aire una sustancia olorosa que las abejas reconocen como el olor de su colmena. Este transmisor químico se esparce por el aire y es rápidamente captado por el enjambre, que, en cuestión de minutos, se posa en el punto elegido por las exploradoras, que suele estar a pocos metros de la colmena de partida.

En ocasiones, y sin que los motivos estén claros, la salida falla. Las abejas no se ponen de acuerdo para tomar una dirección concreta y, poco a poco, vuelven a la colmena de la que han salido. Otras veces coincide la salida simultánea de dos enjambres que se mezclan en el aire y frecuentemente se posan en el mismo lugar, uniéndose en uno solo de gran tamaño. En estos casos, las dos reinas habrán de luchar para decidir cuál se queda con el dominio de esa nueva familia resultante de la fusión.

Una vez que el enjambre se ha posado, se produce el momento más conocido y vistoso: la formación de la piña de abejas. Si es una rama, colgarán de ella como una auténtica piña hecha de miles de insectos.

Ese es también el momento perfecto para capturar el enjambre. El apicultor habrá estado vigilando los movimientos de la nube de abejas y, en función de la comodidad del sitio donde se hayan posado, podrá coger el enjambre con una colmena vacía o cualquier otro recipiente. A veces, el sitio es tan inaccesible que hay que renunciar a esa captura.


Vídeo: Captura de un enjambre.
Generalmente, aunque no hay una norma fija, el enjambre pasa  varias horas en el primer punto de parada. En ocasiones puede ser más de un día. Durante ese tiempo, las exploradoras buscan un lugar definitivo, que puede estar incluso a kilómetros del colmenar de origen.

Tom Seeley, un investigador estadounidense, ha dedicado su carrera a determinar cómo eligen las abejas ese nuevo emplazamiento. Su trabajo, recogido en el libro ‘Honeybee democracy’, es uno de los más impresionantes de cuantos se han dedicado a la apicultura.

En él, demuestra que las exploradoras compiten entre si para convencer al enjambre de las bondades del lugar que han encontrado. La que aporte mejores argumentos será la que consiga llevar a la colonia al nuevo emplazamiento. Seeley explica que es el mismo mecanismo de competición que siguen nuestras neuronas para generar una decisión en nuestro cerebro.

En sus investigaciones, además, ha logrado determinar que las abejas tienen preferencia por lugares de una determinada capacidad mínima, que estén elevados sobre el suelo, que tengan una entrada pequeña y fácil de defender y que sean estancos.

Enjambres sucesivos: los jabardos

Mientras el enjambre se aposenta en su nueva casa, en la colmena de origen sigue la vida. Generalmente, con un enjambre primario es suficiente para regular el vigor y recuperar el confort interior.

Jabardo, enjambre secundario de pequeño tamaño, posado en una rama. Apicultura y miel.

Jabardo de abejas.

Las nuevas reinas irán naciendo. A veces, una de ellas nace antes y mata a las demás antes de que eclosionen. Otras veces, las obreras no permiten estas muertes hasta que una de ellas está fecundada. Incluso hay ocasiones en que nacen varias y deben luchar hasta que la más fuerte prevalezca y se fecunde.Cuando esto sucede, la nueva reina inicia la puesta y la colonia recupera el ritmo normal. Sin embargo, hay casos en los que la marcha del primer enjambre no es suficiente y la fiebre de la enjambrazón sigue activa. Entonces, no es raro que la colmena produzca un nuevo enjambre que partirá con una –o varias- de las reinas vírgenes a la cabeza. Estos enjambres menores se denominan jabardos o enjambres secundarios.

Los apicultores saben que una colmena que lanza jabardos (que pueden ser varios en días sucesivos) se debilita mucho. En cambio, el jabardo, que generalmente es de pequeño tamaño, cuenta con una reina nueva y se desarrolla muy rápido si el campo es propicio.

5 – El enjambre artificial: núcleos de abejas

Desde hace siglos, el apicultor sabe que el enjambre natural es un arma de doble filo. Por un lado, le ayuda a multiplicar sus colmenas. Por otro, las colonias que enjambran se resienten y producen menos miel.

Por eso, se ha buscado la forma de seleccionar líneas genéticas de reinas que transmitan menos propensión a enjambrar. Y, sobre todo, se ha tratado de aprovechar el exceso de vigor para producir nuevas colonias sin que la original sufra tanto desgaste.

Este interés ha llevado a desarrollar lo que se denomina enjambres artificiales o núcleos de abejas. Los núcleos son pequeñas colonias formadas con material vivo y recursos alimenticios de una o más colmenas. Si quieres conocer un método muy fácil para hacer núcleos, te ofrecemos uno en el que, además, no es necesario encontrar la reina.

¿Qué te ha parecido el artículo? Déjanos tu opinión en los comentarios. ¡Gracias!

Haz tus compras de apicultura en Amazon y contribuye a financiar nuestro proyecto. Tú pagarás lo mismo y nosotros ganaremos una comisión: Compra todo sobre apicultura en AMAZÓN

Actualizado el:

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies