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Un apicultor, en el proceso de capturar un enjambre de abejas

Un apicultor, recogiendo un enjambre en un árbol.

Los cazaenjambres son productos muy populares entre los apicultores. Son sustancias que emiten olores atrayentes para las abejas y, por tanto, para los enjambres. Un estudio de la universidad Aristóteles de Tesalónica analiza los diferentes formatos de cazaenjambres para probar su efectividad. Sus datos aseguran que los mejores atrayentes de abejas son los de formato de gel.

Atrapar un enjambre es todo un arte que fascina a los apicultores desde hace siglos. Sin embargo, no siempre es fácil. Las abejas siguen sus propias reglas a la hora de enjambrar: buscan su nuevo alojamiento y lo hacen de acuerdo a sus preferencias, sin marcar una pauta de comportamiento.

Para inducir a los enjambres a detenerse y agruparse, los apicultores han utilizado históricamente muchas técnicas. Desde lanzar al aire arena o ceniza, hasta hacer ruido agitando un cencerro o golpeando algún objeto metálico. Además, han desarrollado gran cantidad de cazaenjambres: sustancias que, untadas o aplicadas sobre una colmena o caja, deberían servir para atraer al enjambre. Estas sustancias son variadas y actualmente se comercializan de diferentes formatos: crema, gel, líquido e, incluso, toallitas impregnadas.

Ahora, Alexandros Papachristoforou, un investigador del Departamento de Ciencia y Tecnología de los Alimentos de la Universidad Aristóteles de Tesalónica, en Grecia, ha probado científicamente la efectividad de varios de estos cebos artificiales para atrapar enjambres. Los resultados de su investigación aparecen publicados en la prestigiosa revista Journal of Apicultura Research y son de gran interés para los apicultores. Te contamos qué conclusiones ha obtenido.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 – Investigación: cuál es el mejor cazaenjambres
2 – Otros tipos de cazaenjambres
3 – Cómo utilizar el atrayente de abejas
4 – Bibliografia empleada

Los enjambres son uno de los espectáculos más bellos e impactantes de la naturaleza. Una obra maestra de la coordinación animal que fascina y molesta por igual a los apicultores. A ninguno le gusta que salga un enjambre, porque debilita la colmena madre. Pero, una vez que sale, mucho menos le gusta que se escape. Por eso, para evitar su marcha, se utilizan los cazaenjambres con mayor o menor fortuna.

1 – Investigación: cuál es el mejor cazaenjambres

Cuando una colmena está muy fuerte y el campo ofrece alimento, se inicia ese procedimiento natural que se denomina enjambrazón. Si el apicultor no hace nada (producir núcleos, ampliar el espacio interno de la colmena…), nacerán una o más reinas nuevas y la colonia emitirá un enjambre primario y, quizá, alguno secundario o jabardo.

En ese momento, cuando el enjambre de abejas está en el aire, empieza una batalla contrarreloj que permitirá que el apicultor lo detenga y atrape, o bien concluirá con su marcha definitiva a una ubicación lejana.

Como explica con tanta elocuencia Thomas D. Seeley en su fabuloso libro ‘Honeybee Democray’, las abejas buscarán un lugar cercano donde parar y organizarse: la rama de un árbol, un agujero en una roca, una colmena vacía, una caja cazaenjambres colocada para tal fin… Si el lugar donde han parado convence al enjambre, se quedarán ahí. Si no, la nueva colonia “escuchará” lo que tienen que decir las exploradoras que han salido a buscar un nuevo alojamiento. Si esas exploradoras convencen al resto, el enjambre levantará el vuelo y se irá.

abejas haciendo la barba en una colmena

Abejas haciendo ‘la barba’ en una colmena, síntoma de una enjambrazón inminente. Foto: Jon Anderson, en Flickr.

Para evitar esa marcha, los apicultores han tratado históricamente de seducir al enjambre. Para ello, utilizan productos cazaenjambres. Son sustancias olorosas pensadas para atraer la atención de las exploradoras sobre un lugar concreto, generalmente una caja o un cesto portaenjambres.

La eficacia de estas sustancias es bastante variable y los apicultores no se ponen de acuerdo sobre su utilidad. Por eso, la investigación de Alexandros Papachristoforou resulta interesante: ha sometido a pruebas a varios de estos productos para determinar cuál funciona mejor.

Este investigador ha analizado los cebos atrayentes de abejas que se han utilizado en otros experimentos y ha constatado que la mayoría de ellos utilizan componentes que aparecen en la glándula de Nasonov o Nasonoff. Esta glándula emite una feromona que las abejas dispersan en el aire para atraer a sus hermanas de colonia. Cuando se atrapa un enjambre, es fácil ver a muchas obreras levantando el abdomen, abriendo uno de sus anillos y dejando que salga esa feromona, que esparcen moviendo fuertemente las alas.

una abeja muestra su glándula nasonov y emite una feromona utilizada como cazaenjambres

Una abeja, mostrando su glándula de Nasonov.

También muchos de los cebos utilizan componentes procedentes de las mandíbulas de las reinas. En ese órgano están las feromonas reales, que sirven para mantener la cohesión de la colmena y transmitir órdenes.
Con esos cebos, la literatura científica muestra cierto éxito, pero Papachristoforou reconoce que, para que funcionen, es necesario colocar trampas (cajas con señuelosk) a un distancia significativa en torno al apiario.

Un gel y un cazaenjambres en espray.

Para su experimento, el investigador griego ha utilizado dos productos para atraer enjambres: uno en forma de gel y otro en forma de espray o aerosol.

El gel se basó en parafina y se administró en forma de sobres de aluminio  de 5 gramos de gel cada uno, mientras que el espray se probó con dos dosis diferentes. Así, el cazaenjambres estaba compuesto por diferentes sustancias que habían demostrado ser atractivas para los enjambres: 8,75 % de ácido geránico, 34 % de citral, 30 % de geraniol, 1 % de aceite de rosa y 26,25 % de etanol puro.

Una vez preparados los cebos, se trabajó en un colmenar compuesto por 90 colonias sanas, dispuestas en tres filas de 30 colmenas cada uno. Frente al apiario, se colocaron nueve postes con forma de T y en ellos se aplicó el cazaenjambres en sus diferentes formulaciones. Además, se colocaron varias colmenas con un solo panal vacío y la sustancia atrayente untada en su interior y exterior. Como muestras de control, se colocaron otros tantos postes y colmenas vacías, pero sin el atrayente.

imágenes de un experimento sobre eficacia de cazaenjambres

Imágenes del artículo sobre cazaenjambres. Arriba se ven los postes utilizados y, debajo, las colmenas con el cajaenjambres en forma de gel. Foto: A. Papachristoforou.

Cada vez que un enjambre salía y se posaba en uno de los cebos, era atrapado y el lugar se limpiaba concienzudamente con alcohol para borrar cualquier rastro de olor dejado por las abejas. Por la misma razón, las colmenas que ‘cazaban’ un enjambre, se cambiaban por otras totalmente nuevas.

Así, los resultados son muy interesantes. Durante los 28 días que duró el experimento, el colmenar emitió 81 enjambres: 46 primarios y 35 secundarios o jabardos. De esos 81 enjambres, los cebos atraparon 75 el 93,8 por ciento de los que salieron, lo que ya de por si es buena muestra de su eficacia.

De ambas formulaciones, el gel de parafina demostró ser mucho más eficaz: atrapó el 80,4 por ciento de los enjambres primarios y algo más de la mitad de los jabardos. Además, los postes con gel fueron los lugares preferidos por los enjambres: 37 eligieron esas ubicaciones para detenerse, mientras que las colmenas vacías con gel solo cazaron 19 enjambres.

Ante estos números, el investigador concluye que el cazaenjambes en forma de gel puesto sobre un poste es la mejor combinación, porque sus olores y sustancias feromónicas se dispersan mejor en el aire y duran más que los aerosoles. Las colmenas, por su parte, resultan menos interesantes para los enjambres, quizá porque el olor se queda dentro y no se dispersa tanto.

Hay otro dato relevante que resulta interesante: los enjambres primarios mostraron una clara preferencia por los cebos ubicados en postes, mientras que los jabardos se orientaron más hacia las colmenas trampa. Este hallazgo choca con los de investigaciones anteriores, como una llevada a cabo en 2013 utilizando toallitas cazaenjambres. En aquella ocasión, los investigadores concluyeron que no había apenas diferencias en el comportamiento de enjambres primarios y secundarios, algo que los datos de Papachristoforou contradicen y que, como él mismo señala, requiere más investigación.

2 – Otros tipos de cazaenjambres

Este trabajo publicado por el Journal of Apicultura Research señala a los geles cazaenjambres como los más efectivos a la hora de llamar la atención de las abejas. Aun así, hay otros tipos de atrayentes que dan resultados aceptables y que los apicultores utilizan habitualmente:

  • Colmenas con panales usados. Es uno de los recursos más utilizados por los apicultores. Se trata de colocar alrededor del colmenar algunas cajas con panales viejos, que hayan tenido miel y cría. Su olor atraerá a las exploradoras, pero también a la polilla de la cera, con lo que es preciso tener cuidado para no infestar otras colmenas.
  • Hierbas y miel. Históricamente, los apicultores han frotado sus cajas y cestos cazaenjambres con hierbas aromáticas, preferentemente de aromas cítricos, y miel. La idea es llamar así la atención de las obreras del enjambre.
  • Mezcla de cera y citral. Un cazaenjambres muy extendido es la mezcla de cera fundida con citral o geranial. Se trata de una sustancia presente en los aceites esenciales de muchas plantas, como el limonero, el naranjo, el mirto limón, la litsea, la albahaca de clavo, la hierbaluisa, el eucalipto o la melisa. Su fuerte olor cítrico recuerda a los olores de la colonia, con lo que atrae a las abejas.
  • Tintura de propóleo. Se trata de aplicar sobre las paredes de la caja cazaenjambres una solución de propóleo y alcohol. Al evaporarse el alcohol, el propóleo “pinta” la caja y emite su inconfundible olor.
  • Feromonas reales. Los cebos elaborados con feromona real también se utilizan bastante en la captura de enjambres o en manejos como la búsqueda de reinas. El mayor inconveniente es su alto precio.
  • Cremas y geles. En el mercado hay una gran variedad de productos comerciales en forma de cremas o geles, similares a los utilizados en el estudio de Tesalónica. En la mayoría, el citral es un ingrediente común, al que se suman otros, como las feromonas.

lote de productos cazaenjambres

Grupo de productos cazaenjambres. Foto: Apícola RJ.

  • Aerosoles. La misma idea que las cremas y geles, pero en formato espray. Como se ve en el estudio analizado, su eficacia es algo menor, aunque su aplicación es mucho más sencilla, cómoda y limpia.
  • Toallitas. En los últimos años, han aparecido en el mercado cazaenjambres impregnados en toallitas textiles, similares a las utilizadas en la higiene personal. Su manejo es muy sencillo: se colocan en el lugar elegido y se deja que evaporen sus olores atrayentes.

3 – Cómo utilizar el atrayente de abejas

Sin duda, la mejor forma de atrapar enjambres es evitar su salida. Para ello, hay muchas estrategias: desde colocar trampas cazaenjambres en las piqueras de las colmenas, hasta ampliar su espacio interior y, por supuesto, rebajar su vigor haciendo núcleos o paquetes de abejas.

Sin embargo, por mucho empeño que se ponga, algún enjambre siempre se escapa de las colmenas. Para evitar que, además, se escape para siempre, los cazaenjambres son una forma interesante de trabajar. A la hora de utilizarlos correctamente, conviene seguir algunos consejos:

  • Observar dónde se posan los enjambres. Todos los apicultores saben que los enjambres de sus apiarios tienen preferencia por puntos concretos. Suelen ser lugares muy marcados por las feromonas y los olores de los enjambres que se han ido posando allí con el tiempo. Además, habitualmente son ubicaciones tranquilas, en la sombra y quizá frescas. Esos puntos frecuentes son perfectos para ubicar trampas con cazaenjambres. Pueden ser colmenas, colmenas antiguas de corcho o madera, cajas portanúcleos o cestos (escriños). Tanto la trampa como el lugar deben ser impregnados con el producto cazaenjambres. Por ejemplo, se puede aplicar en las ramas de un árbol o, como hemos visto en el experimento griego, en postes u otros elementos visibles y elevados donde puedan pararse las abejas.

un enjambre entrando en una colmena atraído por el cazaenjambres

Un enjambre entra en una colmena. Foto: Conall, en Flickr.

  • Trampas en los alrededores. Además de esos puntos habituales, hay que situar trampas en los alrededores del apiario. Lo mejor es tomar nota de cuáles son las rutas por las que se escapan los enjambres que no se consiguen capturar y situar señuelos en esas direcciones. También se impregnarán las cajas-trampa y los lugares donde se ubiquen.
  • Renovar los cebos. El perfume cazaenjambres es muy intenso cuando se aplica, pero pierde eficacia con el paso de los días por la acción de los elementos meteorológicos. Cada tres o cuatro días, conviene aplicar una nueva dosis para reforzar su efecto.

Con estos consejos, ya puede organizar mejor tus tácticas de captura de enjambres. ¿Utilizas algún cazaenjambres en tu manejo? Cuéntanoslo en los comentarios.

4 – Bibliografía empleada

Biri, Melchiorre & Prats, Carmen (1988) El gran libro de las abejas. Barcelona: Editorial de Vecchi.

Jean Prost, Pierre (2007) Apicultura. Conocimiento de la abeja. Manejo de la colmena. Barcelona: Editorial Mundi Prensa.

Lasanta, Eugenio. Apicultura práctica tradicional y moderna: La esencia en el hexágono. Madrid: Liber Factory.

Luis Yagüe, José Ramón y Saceda, Juan Carlos (2002) Los enjambres. Captura, control y manejo. Barcelona: Montagud.

Papachristoforou, Alexandros (2023) Assessment of advanced lures through gel and spray application for the attraction of honey bee swarms. Journal of Apicultural Research. Journal of Apicultural Researh. https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/00218839.2023.2168402

Philippe, Jean-Marie (2008) Guía del apicultor. Utilizable en todas las regiones apícolas del mundo. Barcelona, Omega.

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2012) Iniciación a la apicultura. Tecnología y calendario. Madrid: Editorial Mundi Prensa.

Seely, Thomas D. (2010) Honeybee Democray. Princeton: Princeton University Press.

Libros para saber más sobre apicultura