apicultor llevando un jabardo de abejas - Apicultura y miel

Un apicultor lleva un jabardo en una rama. Foto: Justin Leonard, en Flickr.

Los jabardos, o enjambres secundarios, son un verdadero problema para los apicultores. Debilitan las colmenas y complican la gestión del vigor. Su manejo es muy importante para evitar esas dificultades. Además, se pueden aprovechar de muchas formas. Te explicamos cómo hacerlo.

El manejo actual de enjambres nos dice que la salida de un enjambre de abejas es un problema, porque debilita mucho las colonias y pone en dudas las cosechas de miel. A veces, un enjambre se lleva más de la mitad de las abejas, con lo que la colmena puede verse muy mermada. Además, la tendencia a enjambrar es un rasgo que puntúa mal a la hora de valorar la calidad de las colmenas.

A pesar de esto, un enjambre de gran tamaño colgado de una rama es una alegría y una promesa de una nueva colonia. Sin embargo, un jabardo no lo es. La salida de jabardos es indicativa de que algo no se ha manejado bien en la colmena.

En este artículo repasamos qué son los jabardos, por qué se producen y cómo se pueden manejar y aprovechar. Sigue leyendo para descubrirlo.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 – Qué es y cómo se producen los jabardos
2 – Cómo se manejan las colmenas para evitar los jabardos
3 – Cómo aprovechar los jabardos en la apicultura
5 – Bibliografía empleada

Los jabardos son más frecuentes a medida que avanza la primavera, sobre todo si el campo está fuerte y ofrece mucho alimento. También hay colmenas cuya genética es más propensa a la enjambrazón y, por tanto, a los jabardos. Y, a menudo, son consecuencia de malos manejos.

Por eso, todo apicultor debe saber identificar un jabardo y debe saber qué puede hacer con él, y qué conviene en cada momento,

1 – Qué es y cómo se producen los jabardos

Para entender qué son los jabardos, primero hay que recordar qué es un enjambre. De forma natural, las colmenas enjambran cuando se dan varias circunstancias: un campo en plenitud, mucha cría, falta de espacio interior, aumento de la temperatura y, generalmente, una reina dos años o más. En esas condiciones, el clima interior de la colmena se vuelve difícil de soportar y las abejas entienden que es necesario dividir la familia y que una parte busque una nueva casa.

En ese momento, se desarrollan varias reinas jóvenes a partir de las mejores larvas de menos de tres días de edad. Las obreras levantan realeras de enjambrazón, que son de gran calidad. Lo normal es que produzcan varias reinas jóvenes, incluso decenas.

Una celda real sellada y próxima a eclosionar. Apicultura y miel.

Celda real sellada y lista para el nacimiento de la reina.

Unos días antes de que nazca la primera princesa, se produce la enjambrazón. En un día cálido y tranquilo, entre la mitad y dos tercios de la colonia abandona la colmena con la reina vieja. Es lo que se denomina enjambre primario.

Y, a partir de ese momento, los acontecimientos pueden llevar a que se produzca un enjambre secundario, o jabardo. Incluso podría haber más jabardos, que se denominan enjambres terciarios.

Por qué se producen jabardos

Lo normal es que, tras salir el enjambre primario, nazca una reina virgen que, rápidamente, se deshaga de sus hermanas de camada destruyendo sus celdas todavía operculadas. También puede suceder que nazcan dos reinas a la vez, lo que desembocará en una lucha entre ellas y la más fuerte se hará con la colonia, eliminando a las que todavía están en las celdas. A partir de ahí, esa reina inicia su proceso normal de fecundación y desarrollará la colonia que ha heredado.

Sin embargo, esto no siempre sucede así. En función de cómo esté el campo y de las condiciones de comodidad dentro de la colmena, las abejas pueden impedir que la reina mate a sus hermanas, que acabarán naciendo.

Hay varias razones para esto, que se pueden dar de forma separada o todas a la vez:

  • Las obreras no confían en la calidad de la primera princesa nacida y evitan que mate a las otras.
  • La colmena sigue muy llena y el calor y la incomodidad no han disminuido con la salida del enjambre primario.
  • El campo ofrece tanto alimento y la colmena está tan llena que las obreras sienten que no se apaga el impulso de enjambrar. Es lo que muchos apicultores llaman “calentón de la colmena”.

Sea por uno de estos motivos, o por todos, las obreras permiten que nazcan otras princesas y no dejan que la primera de ellas mate a sus hermanas. Al contrario, las mantienen custodiadas o “secuestradas” en sus realeras, donde las alimentan, pero sin dejar que salgan. Los apicultores experimentados son capaces de detectar el canto de esas reinas prisioneras.

Celda real en un panal con algunas abejas. - Apicultura y miel

Una celda real natural, en el extremo de un panal. Foto: Maja Dumat, en Flickr.

En esas condiciones, las obreras inducen a la reina nacida a salir con un nuevo enjambre, el jabardo o enjambre secundario.

Este nuevo enjambre será mucho más pequeño que el primero y abandonará la colmena unos diez días después de la salida del primario. La composición de los jabardos es la siguiente:

  • La reina virgen que nación en primer lugar.
  • Una o más reinas vírgenes de las que han estado secuestradas.
  • Algunos miles de obreras (no muchas).
  • Algunas decenas de zánganos.

Cuando sale, el jabardo suele volar más lejos que un enjambre primario. Recorre más metros y se posa en un lugar en el que no pasa demasiado tiempo: si el apicultor no captura el jabardo rápido, es posible que desaparezca para siempre.

jabardo de abejas colgando de una rama - Apicultura y miel

Un jabardo, colgando de una rama.

Además, son colonias muy inestables, porque dependen de una reina virgen. No es raro que, una vez capturados y colocados en una colmena, vuelvan a escaparse.

Mientras el jabardo inicia su vida independiente, en la colonia sigue el curso de la naturaleza. Si las obreras ya se han calmado y se les ha pasado “la fiebre de la enjambrazón”, permitirán que una de las reinas vírgenes que han quedado en la colmena mate a las demás y se fecunde.

En cambio, si consideran que es necesario mantener el proceso en marcha, dejarán que otra de esas reinas lidere un nuevo jabardo, que se denominará enjambre terciario (o cuaternario). También se le llama jabardillos.

Estos enjambres sucesivos son mucho más pequeños. A veces son solo un puñado de obreras alrededor de una reina virgen. Sin embargo, tienen potencial.

un apicultor llevan en sus manos un jabardo - Apicultura y miel

Algunos jabardillos son tan pequeños que caben en las manos del apicultor. Foto: Justin Leonard, en Flickr.

Esta sucesión de enjambres no es positiva. Debilita a la colmena madre, que tarda mucho en reanudar su ritmo normal, pierde gran cantidad de población y ve completamente alterada su actividad. A veces pasan varias semanas entre la salida de la primera reina y la fecundación de una princesa que asuma la colonia, lo que puede suponer la pérdida de la cosecha por los retrasos que acumulará la familia. Por tanto, es necesario evitar tanto la enjambrazón principal como la marcha de jabardos.

2 – Cómo se manejan las colmenas para evitar los jabardos

Para impedir que se produzcan jabardos, lo mejor es evitar también que salgan enjambres. Una colmena que no enjambra es una colonia volcada en producir y aumentar sus reservas, justo lo que el apicultor necesita.

En todo caso, a veces es inevitable la partida de un enjambre. Y los apicultores no siempre lo detectan, porque no encuentran el enjambre y, aunque lo hagan, no siempre es fácil saber de qué colmena ha partido.

Una forma interesante de averiguarlo es utilizar básculas de monitorización, que avisan de la salida de los enjambres. También se pueden observar síntomas: las colmenas que están a punto de enjambrar suelen tener muchas obreras ociosas en la piquera y alrededores, incluso apiñadas en forma de “barba”. Si una colmena tiene “barba” y de pronto ya no la tiene, lo más probable es que esa colmena haya enjambrado.

Abejas formando la barba en la fachada de una colmena. Signo a tener en cuenta para evitar la enjambrazón.

La barba de abejas en la pared de la colmena es el signo más llamativo de que se prepara un enjambre. Foto: Jon Anderson, en Flickr.

Al revisarla, la salida del enjambre será más evidente: faltará mucha población en el interior y el apicultor sabrá que esa es la colmena que ha enjambrado.

Entonces toca evitar la salida de jabardos. La forma más sencilla es destruir todas las celdas reales restantes, excepto una. De esa forma, las obreras ya estarán obligadas a aceptar esa nueva reina y apagarán su instinto enjambrador.

Además, es necesario ampliar el espacio de la colmena para evitar que el proceso se repita en una semanas. No es aconsejable hacer núcleos o partir esa colmena que ha enjambrado, porque se debilitará mucho más, así que la forma de darle espacio es añadir alzas.

Así, sin posibles princesas alternativas y con espacio para expandirse y trabajar, la colonia se centra de nuevo en la producción y el peligro de los jabardos quedará conjurado.

Jabardos de núcleos

Otra posibilidad de que se produzcan jabardos tiene que ver con el manejo de los núcleos. Sin están demasiado poblados y nace una reina dejando otras en celdas reales, puede producirse un jabardo.

Esta situación es desafortunada, porque el jabardo será muy pequeño y poco viable y el núcleo se debilitará mucho.

Los jabardos de núcleos se dan más cuando se trabaja con el método del núcleo ciego, porque se levantan varias realeras. Si se trabaja con otros métodos de hacer núcleos que no incluyan el desarrollo de realeras, esta posibilidad casi se descarta.

un enjambre secundario de abejas - Apicultura y miel

Jabardo de muy pequeño volumen. Foto: Renee Greyson, en Flickr.

3 – Cómo aprovechar los jabardos en la apicultura

Si, a pesar de todos los esfuerzos, los jabardos logran salir, el apicultor debe decidir qué hacer con ellos. Hay varias posibilidades:

  • Devolver el jabardo a la colmena. La primera opción interesante es devolver ese pequeño enjambre a la colmena de la que ha salido. Lógicamente, es necesario saber de cuál ha partido. Si se averigua, se pueden introducir de vuelta las abejas obligándolas a pasar por un excluidor de reinas para retener la reina o reinas vírgenes. Una vez aisladas, esas reinas pueden ser introducidas en núcleos o colmenas en las que se quiera cambiar de reina. Aunque, es importante tener en cuenta que esas reinas transmitirán la tendencia a la enjambrazón, con lo que puede que no sean idóneas para hacerse cargo de núcleos o colmenas.
  • Establecerlo como nueva colonia. Se captura el enjambre secundario y se introduce en una colmena o, al ser pequeño, en un portanúcleos y se deja que se desarrolle. Al tener reina virgen, debe empezar por fecundarse, con lo que la primera puesta se retrasará todavía unos días. El tiempo apremia y llega a ser crítico para una colonia tan pequeña. Conviene apoyarla añadiendo alimento de estimulación en cuanto la reina empiece a poner. También se le puede aportar un panal de miel y/o polen e, incluso, un cuadro de cría cerrada para que nazca rápidamente una nueva hornada de abejas.

jabardo de abejas - Apicultura y miel

Un jabardillo o enjambre terciario. Foto: Karen Hall, en Flickr.

  • Juntar dos o más jabardos. Al reunir dos jabardos, se logra un enjambre algo más potente y con más posibilidades de superar la temporada. Es aconsejable eliminar las reinas vírgenes que puedan llevar, excepto una. Después, se acomoda en una colmena o portanúcleo y se opera como en el punto anterior.
  • Reunir un jabardo con un núcleo débil. Los jabardos son muy interesantes para reforzar núcleos de poco desarrollo. Cuando un núcleo es débil suele ser porque su reina no tiene mucha calidad. Se puede eliminar esa primera reina y reunir el núcleo con el jabardo, que aportará reinas jóvenes y fuertes, acelerando el desarrollo.
  • Reunir un jabardo con una colmena débil o zanganera. La misma lógica se puede utilizar para reemplazar la reina de una colmena débil y reforzarla, o para corregir una colmena que se ha vuelto zanganera. En este caso, se sacuden al aire todas las abejas de la zanganera para que la obrera ponedora quede fuera. Después, se introduce el jabardo y se deja que las abejas de la colmena zanganera se unan a las del enjambre secundario que se le ha sumado.

De estas formas, se puede sacar partido de un jabardo, un inconveniente que, bien manejado, puede ser menos grave e, incluso, convertirse en una solución para otro problema. Y tú, ¿cómo manejas tus jabardos? Cuéntanoslo en los comentarios.

Libros para saber más sobre apicultura

5 – Bibliografía empleada

Biri, Melchiorre & Prats, Carme (1988) El gran libro de las abejas. Barcelona: De Vecchi.

Jean Prost, Pierre (2007) Apicultura. Conocimiento de la abeja. Manejo de la colmena. Barcelona: Editorial Mundi Prensa.

Luis-Yagüe, José Ramón & Saceda, Juan Carlos (2002) Los enjambres, captura, control y manejo. Barcelona: Montagud.

Philippe, Jean-Marie (2008) Guía del apicultor. Utilizable en todas las regiones del mundo. Barcelona: Omega.

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2012) Iniciación a la apicultura. Tecnología y calendario. Madrid: Editorial Mundi Prensa.

Salvachúa, Carmelo & Robles, Elena (2007) Gestión zootécnica del vigor de las colonias de abejas. Madrid: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

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