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un apicultor extrae panales de una colmena sin reina o huérfana

Una colmena sin reina: baja población y ausencia de cría. Foto: Eric Hoffman, en Flickr.

Cuando una colmena pierde su reina, empieza un periodo de gran incertidumbre para la colonia. El apicultor debe ser capaz de reconocer una colmena sin reina o huérfana. Te contamos cómo hacerlo.

Por diversas razones, una colmena puede perder su reina y quedarse huérfana. Puede deberse a una muerte accidental, a que se ha hecho vieja, a que no se ha fecundado o a que la fecundación ha resultado fallida… O a muchas otras causas.

Lo cierto es que, en el mismo momento en que la colonia se reconoce como huérfana, empieza un periodo de gran estrés y de mucha incertidumbre para las abejas. Si todo va bien, la colonia será capaz de generar otra reina. Sin embargo, el proceso es delicado y puede fallar. Por eso, es muy importante que el apicultor sea capaz de reconocer una colmena sin reina o huérfana. Detectar a tiempo la orfandad puede significar que la colonia se salve. En cambio, a veces, si el apicultor no reconoce a tiempo la colonia huérfana, esta puede acabar muriendo.

En este artículo explicamos cómo reconocer una colmena huérfana a través de los signos externos e internos que presenta. Sigue leyendo para que sepas cómo reconocer una colmena sin reina.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 – Signos externos para reconocer
una colmena sin reina
2 – Signos internos de una colmena huérfana
3 – Soluciones: cómo se maneja una
colmena huérfana
4 – Bibliografía empleada

Cuando una colonia se queda sin reina, el instinto llevará a las obreras a poner en marcha la producción de nuevas reinas. Como sabemos, lo hacen a partir de cría joven, de menos de tres días. Sin embargo, no siempre hay cría en la colmena: si la reina muere o desaparece en invierno, es posible que no haya huevos o larvas, con lo que no se podrá desarrollar una nueva madre. Incluso si pueden desarrollarla, los problemas podrían producirse por una mala fecundación o porque la reina virgen se pierda en su vuelo nupcial.

Para evitar que la colmena se quede definitivamente huérfana y acabe siendo zanganera o muera, el apicultor debe estar atento para identificar a tiempo la falta de reina.

1 – Signos externos para reconocer una colmena sin reina

Los apicultores expertos son capaces de identificar que una colmena está huérfana interpretando los signos externos que presenta. Para hacer estos diagnósticos, son necesarias experiencia y capacidad de observación, pero, con un poco de paciencia y atención, se puede aprender a reconocer estos signos de que una colmena sin reina.

1 – Sonido: un zumbido agresivo y largo

Cuando la colmena está huérfana, las abejas están intranquilas y se saben en peligro. Por eso, es habitual que se muestren agresivas. Este estado es muy fácil de reconocer atendiendo a los sonidos de la colonia. Si se golpea un costado de la colmena, las abejas reaccionan inmediatamente con un zumbido. En las colonias que tienen reina, este zumbido es corto, muy breve. En cambio, cuando se golpea una colmena huérfana, el zumbido es largo y lastimero, como una queja.

2 – Abejas agresivas

Ese estado de estrés que se produce por la falta de reina hace que las abejas se muestren más agresivas de lo normal. Incluso colonias que habitualmente son mansas, pasan a ser violentas cuando no tienen reina, y no es raro que ataquen a los apicultores incluso sin que estos las estén manipulando.

un apicultor muestra sus guantes atacados por abejas de una colmena agresiva

Abejas, atacando a un apicultor. Foto: Todo tiempo pasado. En WikiCommons.

3 – Aumenta el número de pecoreadoras

Como no hay cría a la que atender, las abejas van pasando al estado de pecoreadoras y salen a trabajar. En las primeras semanas de orfandad, una colmena sin reina verá aumentar rápidamente la cantidad de obreras que entran y salen.

4 – Reducción del número de pecoreadoras

Esa gran cantidad de abejas irá paulatinamente desapareciendo. Sin reina que genere nuevas tandas de obreras, es cuestión de tiempo que la piquera pierda su actividad y, en poco más de un mes desde la desaparición de la reina, la actividad habrá caído de forma alarmante. Seguramente, ese momento ya sea demasiado tardío para reaccionar.

5 – No entra polen

Si en todas las colonias se aprecia la entrada de abejas cargadas de polen y en una en concreto no sucede, es muy probable que esté huérfana (o en periodo de cambio de reina). Las abejas solo cosechan polen para alimentar a la cría, con lo que, si no hay reina, no necesitan recogerlo y se dedican solo a acumular néctar para producir miel.

2 – Signos internos de una colmena huérfana

Otros síntomas que permiten reconocer una colmena huérfana son internos y solo se pueden apreciar cuando se abre la colmena y se inspecciona su interior. A veces, la pérdida de la reina es tan reciente que esos signos internos son poco visibles. A simple vista, todo está en orden: hay muchas abejas, cría, incluso larvas. Pero una observación más atenta y detallada permitirá hacer una evaluación más correcta y determinar la posible orfandad.

1 – Alta agresividad

La misma agresividad que se aprecia en el exterior se manifestará en el interior, si bien mucho más acusada. Las abejas huérfanas se muestran muy agitadas, corretean por los panales, vuelan en todas las direcciones y atacan mucho al apicultor. Es un signo que se detecta rápidamente y que debe hacer pensar que algo no está bien en la colonia.

2 – Ausencia de cría reciente

Si la reina falta desde pocos días atrás, es posible que todavía haya larvas jóvenes en la colmena. Esto puede despistar, por lo que es importante localizar siempre huevos. Si hay huevos frescos, recién puestos, es que hay reina. En cambio, su ausencia puede ser un síntoma claro de esa orfandad.

3 – Puesta de obrera ponedora o reina zanganera

La presencia de huevos recientes en los panales también puede ser equívoca. Esos huevos pueden haber sido puestos por una reina zanganera (ya agotada o mal fecundada) o por una obrera ponedora (desarrolla su abdomen y empieza a poner huevos no fecundados, que dan lugar a zánganos).
Para detectar la presencia de zanganeras u obreras ponedoras, hay que fijarse en la forma en que están puestos lo huevos: generalmente, los ponen en desorden, incluso varios en cada celdilla. Esta falta de orden alerta sobre una posible falta de reina y conviene determinar rápidamente si es una colmena zanganera, para efectuar el manejo necesario.

Sin embargo, a veces sucede que una reina recién fecundada todavía no sabe poner bien y se equivoca, poniendo dos o más huevos por celdilla. Es un problema transitorio: en pocos días se habrá corregido. Por tanto, ante la presencia de celdillas con varios huevos, el apicultor debe ser prudente y esperar tres o cuatro días antes de hacer un diagnóstico definitivo.

celdas de zanganos, síntoma de una colmena sin reina o huérfana

Celdas de zánganos. Foto: Maja Dumat, en Flickr.

4 – Aumenta la cría de zánganos

Si al abrir la colmena la presencia de zánganos es llamativamente alta, incluso superior a la de obreras, no hay dudas: la colmena es zanganera y debe ser manejada para corregir este defecto. A veces, el problema está tan avanzado que no queda más remedio que suprimir la colonia y aprovechar los recursos de alimentos que tenga para ayudar a otras colmenas.

5 – Celdas reales

La presencia de celdas reales -y la falta de cría reciente- es síntoma inequívoco de que la colonia no tiene reina. En este caso, el proceso natural de reemplazo se habrá puesto en marcha y las celdas reales indican que pronto nacerá una reina. El apicultor solo debe seguir atento a la evolución para asegurar que nace y se fecunda correctamente una nueva madre.

Aun así, puede ser que esas celdas reales y la ausencia de cría se deban a que la colmena ha enjambrado. En una situación así, la colonia podría tener ya una reina nacida, pero todavía sin fecundar. Para verificarlo, es necesario buscar alguna celda real abierta (con la punta roída y abierta, no rota por los lados). De esa realera habría nacido una reina virgen y las otras celdas, todavía selladas, tendrían en su interior princesas.

En esa situación, puede ser que la reina joven se fecunde y elimine a sus hermanas, o puede ser que se produzca la salida de uno o varios enjambres secundarios (jabardos). De nuevo, el ojo del apicultor deberá ser capaz de identificar y evaluar correctamente la situación.

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6 – Polen cubierto de miel

Como hemos visto antes, cuando no hay reina, no se almacena polen. Y, a medida que la cría abierta se va operculando, la colonia deja de consumir el que tiene ya guardado en los panales. Es frecuente que las obreras cubran de miel el polen y el pan de abeja que les sobra, a fin de conservarlo hasta que vuelva a ser necesario. Si el apicultor encuentra ese polen tapado por una capa fina de miel, puede sospechar que la reina no está poniendo o que no está.

7 – Mucha miel en la cámara de cría

A medida que nacen abejas y se vacía el espacio en la cámara de cría, las abejas tienden a rellenar los panales del nido con miel. Una gran presencia de miel en la cámara de cría es también una pista que revela un posible estado de orfandad. Además, puede ser también causa de un bloqueo de la reina, razón por la que también puede haber ausencia de cría, aunque no de reina.

3 – Soluciones: cómo se maneja una colmena huérfana

Las colmenas huérfanas requieren mucha atención por parte de los apicultores. Por un lado, es importante verificar continuamente la buena salud de las reinas, conocer su estado y su edad y llevar un registro de su genética, su linaje y su desempeño y calidad.

Por otro lado, habrá que tomar medidas urgentes para corregir (o ayudar a la corrección) el estado de orfandad. Algunas de las soluciones para esta situación son estas:

1 – Verificar la ausencia de la reina

Si se sospecha que una colonia no tiene reina y no hay signos de que estén produciendo otras (no hay celdas reales), es necesario verificar esta orfandad. Para ello, se puede introducir un panal de cría fresca o de huevos recién puestos. Si la colmena tiene reina, desarrollará esa cría normalmente. Si no tiene, rápidamente levantará celdas reales de emergencia a partir de esos huevos y larvas. En tres días se puede verificar este hecho.

2 – Añadir cría joven o una reina

Una solución sencilla para el problema de la orfandad es, de nuevo, añadir a la colmena un panal con cría fresca. Es importante asegurarse de que no hay una obrera ponedora, porque entonces el remedio podría fallar.
En lugar de cría reciente, se puede acelerar el proceso introduciendo una reina ya nacida (preferentemente fecundada, aunque puede ser virgen). También se puede optar por introducir realeras todavía operculadas. En ambos casos, pueden ser compradas a criadores o producidas por el apicultor.
En todo caso, y si es posible, convendrá reforzar la colmena con panales de cría y nodrizas provenientes de otras colonias. En este sentido, métodos de trabajo, como el sistema Palmer, facilitan la disposición de cría en casi cualquier momento del año. Además, podría ser interesante aportar alimento.

Una celda real insertada en un panal de una colmena sin reina o huérfana

Celda real insertada en un panal. Foto: Eric Hoffman, en Flickr.

3 – Reunir con otra colonia

Si la situación de orfandad se produce en una época en que no hay cría disponible en los apiarios, lo mejor será reunir la colonia huérfana con otra. Se puede hacer reuniéndola con una colmena fuerte, que absorberá fácilmente a las abejas sin reina, o con una colonia débil, que se verá reforzada con abejas, quizá algo de cría y reservas.

4 – Introducir un núcleo

Para solucionar problemas como estos, muchos apicultores optan por tener siempre núcleos de reserva. De hecho, el método Palmer se basa en esta idea: producir núcleos todo el tiempo para utilizarlos cuando sea necesario reforzar o reemplazar otra colonia. Al reunir la colmena huérfana con un pequeño núcleo, con una reina joven y sana, el resultado es una colonia de gran potencial.

5 – Qué hacer con una zanganera

En el peor de los casos, la ausencia de la reina -o la mala calidad de esta- habrá hecho que la colonia se vuelva zanganera. Ya hemos visto en otro artículo cómo se manejan las colmenas zanganeras, que tienen “cura”, siempre que se detecte el problema a tiempo. En cambio, si la población ya es tan pequeña que prácticamente solo hay zánganos, no queda más remedio que eliminar la colmena: se dispersan las abejas y los zánganos al aire y se reutilizan el material y los recursos que conserve la colonia.

Como ves, es de gran importancia reconocer una colmena sin reina o huérfana. De hacerlo cuanto antes, puede depender la salvación de la colonia. ¿Qué te parece? ¿Sabrías identificar una colmena sin reina? Cuéntanoslo en los comentarios.

4 – Bibliografía empleada

Biri, Melchiorre & Prats, Carmen (1988) El gran libro de las abejas. Barcelona: Editorial de Vecchi.

Jean Prost, Pierre (2007) Apicultura. Conocimiento de la abeja. Manejo de la colmena. Barcelona: Editorial Mundi Prensa.

Lasanta, Eugenio (2018). Apicultura práctica tradicional y moderna: La esencia en el hexágono. Madrid: Liber Factory.

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2012) Iniciación a la apicultura. Tecnología y calendario. Madrid: Editorial Mundi Prensa.

Salvachúa, Carmelo & Robles, Elena (2003) Manual de apicultura práctica. Sector apícola Galego.

Wilson, Noah (2014) La abeja. Una historia natural. Librería Universitaria de Barcelona: Barcelona.

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