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abeja muerta

Abeja muerta. Foto: JProg, en Flickr.

A ningún apicultor le gusta, pero, a veces, la situación sanitaria de una colmena obliga a matar una colmena. En esa circunstancia, es importante actuar con decisión y un manejo preciso. Te contamos cómo y cuándo matar una colmena correctamente.

Los apicultores están acostumbrados a que sus colmenas presenten problemas de salud y saben cómo enfrentarse a la mayoría de ellos. Sin embargo, hay situaciones insalvables, enfermedades extremadamente graves o colmenas que no logran salir adelante. En esas circunstancias, muchas veces no queda más remedio que tomar una decisión firme: matar una colmena.

A nadie le hace gracia eliminar una colonia y matar sus abejas. Sin embargo, en no pocas ocasiones hay que hacer frente a esta situación. Y, para hacerlo correctamente, es necesario saber cómo y cuándo se debe matar una colmena. Se trata de hacerlo de la forma menos dolorosa para las abejas y evitando posibles contagios.

Sigue leyendo para descubrir cómo matar una colmena para evitar un daño potencialmente mayor al resto de tus colonias.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 – Razones y motivos para matar una
colmena de abejas
2 – Cómo matar una colmena correctamente
3 – Consejos a la hora de eliminar una colmena>
4 – Bibliografía empleada

Siempre es ingrato matar una colmena. Sobre todo, cuando esas abejas han tenido momentos de gran comportamiento y han correspondido al apicultor con buenas cosechas de miel, núcleos u otros beneficios. Con todo, cuando llegan problemas muy graves, no queda más remedio que actuar radicalmente.

1 – Razones y motivos para matar una colmena de abejas

Por fortuna, no son muchos los casos en lo que no queda más remedio que tomar la decisión drástica de matar la colmena. Estas situaciones tienen que ver casi siempre con problemas de salud, así que lo primero es hacer un buen diagnóstico y saber qué le pasa a la colonia.

Las primeras pistas de que algo no va bien son síntomas de debilidad. Una colmena que pierde fuerza pese a los manejos del apicultor (alimentación, aporte de cría, tratamientos…) es una candidata generalmente segura a la eliminación.

Entre los problemas de salud que condenan una colmena, los más habituales son problemas de la cría:

  • Loque americana. Sin duda, es la enfermedad más grave de cuantas afectan a la cría. La transmite el bacilo Paenibacillus larvae y su cura es realmente difícil. En los últimos años se está probando una vacuna contra la loque americana, pero, en la mayoría de los casos, la única solución es eliminar la colmena, destruyendo incluso los panales y la caja.
  • Micosis (pollo escayolado). Esta enfermedad de origen fúngico afecta a la cría, que muere convertida en una especie de momia reseca. Si la afección no es muy grave, se puede corregir, pero en casos de colmenas muy afectadas, lo mejor es la eliminación.
    panal de una colmena enferma con cría salteada, motivo para matar una colmena

    Cría salteada, síntoma de loque americana.

También pueden aparecer problemas víricos:

  • Parálisis aguda. Se trata de un virus que produce parálisis en las abejas y que suele infiltrarse en las colmenas asociado a la infección por varroa. Es altamente contagioso y su tratamiento es realmente difícil. Ante su presencia, lo mejor es sacrificar la colmena infectada.
  • Virus de las alas deformes. Otro patógeno de acción combinada con la varroa. En este caso, produce un daño en las alas de las abejas, que aparecen deformadas y arrugadas. Nuevamente, en casos de gran daño, se recomienda eliminar las abejas.

Otro motivo para eliminar una colmena es una agresividad extrema. Hay casos en los que no hay forma de corregir la violencia de una colonia por otras vías y, ante el peligro que puede suponer para personas y fauna, es necesario sacrificarla. 

Ante situaciones muy graves, no cabe esperar: se deben tomar medias drásticas y la más severa de todas es el sacrificio de la colonia.

2 – Cómo matar una colmena correctamente

La muerte de las abejas es algo siempre doloroso para un apicultor. Por eso, debe hacerse de forma que los insectos sufran lo menos posible. Es necesario utilizar un método rápido e indoloro, como si de una eutanasia se tratase.

Muchos apicultores utilizan la asfixia simple: se tapan minuciosamente todos los orificios de entrada y ventilación de la colmena y se espera a que la falta de oxígeno acabe con las abejas. Este sistema es lento y puede resultar brutal para las abejas, que tardan bastante tiempo en morir.

Para evitar este problema, se puede utilizar algún insecticida potente. Una forma sencilla de hacerlo es introducir en la colmena un vaso de gasolina: los vapores que emanan del combustible, que se evapora rápidamente, matan inmediatamente a las abejas, que no se enteran de nada.

Para hacerlo con métodos químicos, se debe seguir el siguiente sistema:

  • 1 – Cerrar la colmena. Se debe esperar a que todas las abejas estén recogidas en el interior de la colmena. Por eso, habrá que hacerlo prácticamente de noche o en un día frío, cuando las abejas no salen a pecorear. Con cuidado, se cierran las piqueras y cualquier orificio de ventilación.
  • 2 – Aplicar el tóxico. La gasolina o el insecticida se vierten dentro de la colmena por el agujero de ventilación de la entretapa. Después, se cierra la colmena. En unos minutos, los vapores tóxicos habrán hecho su trabajo y las abejas estarán muertas.
  • 3 – Eliminar restos. En función de la gravedad de la enfermedad, se decidirá si el material se puede reutilizar o no. En todo caso, las abejas muertas y la cría infestadas deben ser destruidas siempre para evitar contagios. Lo mejor es incinerar los cadáveres y los panales de cría. Se debe hace tomando siempre precauciones para evitar que el fuego genere situaciones de peligro. Estas precauciones se extremarán si se ha empleado gasolina o un líquido inflamable para matar a las abejas: será necesario ventilar la colmena antes de quemarla.

colmenas ardiendo, forma de matar una colmena

Destrucción de colmenas infectadas por loque americana.

3 – Consejos a la hora de eliminar una colmena

A la hora de tomar una decisión tan grave como matar una colmena, conviene plantearse algunas cuestiones y seguir unos pasos para estar seguros de que es la decisión más adeudad, y también para evitar contagios posteriores o errores en el proceso.

  • Diagnóstico y tratamiento. Una vez hecho el diagnóstico, hay que determinar si conviene hacer un tratamiento veterinario o si la colmena no tiene solución. En el primer caso, un apiario hospital es una gran ayuda, por que permite aislar las colmenas enfermas y reducir el riesgo de contagios.
  • ¿Salvar pecoreadoras? En algunos casos, aunque la cría y las nodrizas estén sentenciadas, se pueden aprovechar las abejas pecoreadoras. Para hacerlo, se elimina la colmena de día, cuando están trabajando en el campo, y se deja que se reintegren en otras colonias o en un núcleo puesto en el lugar de la colmena retirada.
  • ¿La reina se puede salvar? Salvo en enfermedades muy graves como la loque americana, que se transmite por esporas, sería raro que la reina fuera vector de ninguna patología. Por eso, en la mayor parte de las ocasiones se puede salvar, separándola de su colonia y utilizándola para hacer un núcleo o un paquete de abejas, o para introducirla en una colonia huérfana o cuya reina se vaya a cambiar.
  • No reciclar la miel. Si la colmena enferma tenía miel, no se debe utilizar para alimentar a otras colonias o enjambres. En general, es mejor destruir esa miel, porque puede ser vector de contagios.
  • Profilaxis del material. Todo el material utilizado en la operación de matar las colmenas, especialmente rasquetas y guantes, debe ser desinfectado. Una forma de hacerlo es rociarlo con vinagre.
  • Desinfectar colmenas y panales. En el caso de la loque, lo más recomendables es quemar cajas y panales, para evitar dispersión de esporas. En otras enfermedades, el material se puede desinfectar. Los panales se funden y, después, se sumergen en agua con lejía o sosa cáustica. Así, quedarán totalmente desinfectados. Las cajas, pies y tapas de las colmenas, por su parte, deben ser limpiados a fondo. Primero se rascan con energía y, después, se les pasa la llama de un soplete o lamparilla para matar cualquier posible espora o virus que pudiera quedar en el material. Si se ha utilizado gasolina, hay que asegurarse de que se ha evaporado por completo antes de aplicar el tratamiento con fuego.

Con estas prevenciones, la tarea siempre ingrata de matar una colmena será más eficaz y, aunque dolorosa, resultará útil. Servirá para salvar al resto de colonias y para evitar que la enfermedad siga propagándose.

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4 – Bibliografía empleada

Biri, Melchiorre & Prats, Carmen (1988) El gran libro de las abejas. Barcelona: Editorial de Vecchi.

Jean Prost, Pierre (2007) Apicultura. Conocimiento de la abeja. Manejo de la colmena. Barcelona: Editorial Mundi Prensa.

Lasanta, Eugenio (2018). Apicultura práctica tradicional y moderna: La esencia en el hexágono. Madrid: Liber Factory.

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2012) Iniciación a la apicultura. Tecnología y calendario. Madrid: Editorial Mundi Prensa.

Salvachúa, Carmelo & Robles, Elena (2003) Manual de apicultura práctica. Sector apícola Galego.

Wilson, Noah (2014) La abeja. Una historia natural. Librería Universitaria de Barcelona: Barcelona.

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