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(Last Updated On: 2019-08-11)
Apicultor extrayendo miel de una colmena. Apicultura y miel

El trabajo de los apicultores da muchos frutos, pero, sin duda, uno de los más importantes es la cosecha de la miel. Pocos momentos son tan emocionantes para los amantes de la apicultura como ese de levantar la tapa de una colmena y encontrar los panales rebosantes de miel lista para la recolección.

Sin embargo, recoger la miel requiere también una preparación y seguir unos protocolos de trabajo y actuación que garanticen una recogida segura, limpia, eficaz y con garantías alimentarias plenas.

En este artículo te ofrecemos diez buenas prácticas para que tu cosecha de la miel sea perfecta y no tengas ningún problema.

 

1 – Preparación de los materiales para la cosecha de la miel

El trabajo de la cosecha de la miel empieza antes de pisar el colmenar. Se trata de revisar y preparar todo necesario para llevar a cabo las tareas sin contratiempos. Desde la revisión de las herramientas a la disposición de lugares de almacenaje adecuados, todo debe estar bien planificado antes de empezar.

Los puntos más importantes a revisar son estos:

  • Asegúrate de que dispones de todas las herramientas necesarias y de que están en buen uso. Es importante desinfectar espátulas y alzacuadros para evitar cualquier contagio.
  • ¿Cómo trasladas la miel hasta la sala de extracción? Verifica que tu medio de transporte se encuentra operativo y en buen orden de marcha.
  • Climatología. Comprueba el clima para los días en que tienes previsto recoger la miel. No conviene manipular las abejas con mal tiempo, porque se alteran demasiado. Además, si se aproximan lluvias importantes, los accesos a los apiarios pueden verse dañados.
  • ¿Tienes un lugar adecuado donde depositar la miel que vas cosechando? Asegúrate de que está disponible, limpio y bien cerrado para evitar que entren abejas.

2 – Acercamiento a las colmenas: evitar molestias innecesarias

Al buen apicultor se le distingue rápidamente por la forma en que se mueve por el colmenar. Es importante evitar ruidos y molestias innecesarios. No se deben golpear las colmenas, ni moverlas de forma brusca.

Estos consejos son útiles en todo momento en un colmenar, pero resultan especialmente importantes en tiempo de cosecha. Si se altera demasiado el apiario, y si además se produce pillaje, la tarea de cosecha de la miel puede volverse muy complicada e incómoda.

Una buena forma de trabajar es cosechar colmenas de forma alterna. En lugar de seguir el orden de las hileras de colmenas, se puede ir saltando, dejando algunas sin cosechar para volver a ellas más tarde. De esta forma, la inevitable alteración que se produce al abrir una colmena y recolectar su miel no se contagia a las colmenas vecinas y hay tiempo para que las abejas se calmen.

Cepillando abejas durante la cosecha de la miel. Apicultura y miel

3 – Escapes de abejas. Una técnica lenta pero segura

Muchos apicultores trabajan con escapes de abejas. Son dispositivos que permiten a las abejas salir de las alzas melarias hacia la cámara de cría, pero no les dejan volver a subir, con lo que en unas horas se ha vaciado el alza y se puede retirar sin más.

Los escapes se colocan en entretapas, utilizando los agujeros de ventilación. Esto obliga a preparar las entretapas con los escapes y colocarlas en las colmenas que se van a cosechar. Es una tarea dura, porque obliga a levantar las alzas de miel para colocar debajo el escape. Después, se vuelven a colocar las alzas y se espera unas horas, mejor un día completo. Una vez transcurrido ese tiempo, las alzas estarán libres de abejas y se cosecha la miel sin necesidad de sacar los panales y cepillarlos, evitando muertes de abejas y alteraciones innecesarias.

Escape de abejas montado sobre una tapa para la cosecha de la miel

Escape de abejas

Esta forma de trabajar tiene muchos partidarios, pero también muchos detractores. Los que se oponen a esta técnica señalan que se duplica el trabajo, porque hay que ir un día más al colmenar, levantar las alzas y colocar los escapes. Los que están a favor recomiendan esta manera de trabajar porque evita estrés a las colmenas, reduce drásticamente la mortalidad de abejas durante la cosecha y, sobre todo, evita muchas picaduras a los apicultores.

Este método solo sirve para colmenas que utilizan alzas. En sistemas como el Layens, que generalmente funciona sin alzas, no tiene sentido.

4 – Ahumador, espátulas, alzacuadros, sopladores… Los útiles del apicultor

Si no se trabaja con escapes, habrá que ir al método más habitual de abrir la tapa de la colmena y extraer la miel. Para eso, el apicultor necesitará de sus herramientas más fieles: ahumador y espátula.

El ahumador es clave, porque es la herramienta que controla a las abejas. Debe tener el tamaño adecuado: si hay mucha tarea por delante, el ahumador debe ser grande para contener suficiente combustible y no tener que estar rellenándolo cada poco tiempo. Si se trabaja con abejas muy agresivas, es necesario adaptar el ahumador a ellas, utilizando aparatos más voluminosos y capaces de generar mucho más humo.

Hoy en día proliferan nuevos modelos de ahumadores: automáticos, que evitan mover fuelles, y también sin humo: lanzan nubes de agua. Sea cual sea el que se vaya a emplear, conviene que esté en perfectas condiciones de limpieza y funcionamiento. No hay nada que moleste más a un apicultor que quedarse sin el ahumador y con una colmena abierta.

Recuerda que, además, debes manipularlo con sumo cuidado para evitar que se caiga al suelo y pueda producir un incendio.

Espátulas y cepillos también son imprescindibles: las primeras nos permiten levantar los panales de miel, que pueden ser muy pesados y estar realmente bien pegados al alza. Cada apicultor tiene su espátula predilecta. Por su parte, los cepillos deben ser sólidos y con cerdas largas y suaves. Muchos apicultores tienen un recipiente con agua para ir lavando el cepillo y evitar así que el contacto con la miel, la cera y el propóleo lo endurezca.

También son muchos los apicultores que prefieren trabajar con alzacuadros, una especie de pinza o garra que les permite sujetar con fuerza los panales y levantarlos. Si se va a emplear alzacuadros, hay que asegurarse de que está bien engrasado y de que los muelles funcionan bien.

Por último, muchos apicultores recurren a sopladores. Son máquinas que generan una corriente de aire que desabeja las alzas. Para emplearlos, basta con levantar el alza, ponerla en sentido vertical y aplicarle el chorro de aire para que las abejas salgan volando. Es un método muy rápido de trabajo, pero sus detractores señalan que produce demasiado ruido, daña a muchas abejas y expulsa de la colmena a las abejas nodrizas que pueda haber en el alza: estas nunca han salido y no saben cómo volver a la colmena.

5 – Panales operculados: no cosechar miel inmadura

A la hora de cosechar, es muy importante no llevarse miel inmadura. La miel madura es aquella que las abejas han operculado con cera una vez que han eliminado de ella la mayor cantidad posible de agua.  Si se cosechan panales sin opercular, se está sacando miel con mucha humedad y seguramente se produzcan fermentaciones que arruinen el producto.

Muchos reglamentos de denominaciones de origen españolas obligan a cosechar los panales cuando estén operculados en un mínimo del 80 por ciento de su superficie. En todo caso, no se deben recoger si no están operculados en un 70 por ciento. Y, como consejo básico, conviene esperar a que estén prácticamente sellados del todo.

Imagen de un panal de miel con celdillas sin opercular totalmente.

También es importante que no haya cría en los panales de miel. Para evitarlo, hay tres formas de proceder: una, utilizar excluidores de reinas. Otra, esperar a fechas tardáis para que las abejas hayan dejado de criar en el alza. Y la tercera consiste en ir pasando los panales de cría del alza a la cámara inferior. Este método es menos interesante, porque produce desórdenes y obliga a retirar cuadros de la cámara de cría que puede que no tengan miel o muy poca, con lo que la cosecha se resiente.

Por su parte, trabajar con excluidores de reina garantiza alzas sin cría. Sin embargo, muchos apicultores no son partidarios de los excluidores, porque consideran que reduce demasiado la cámara de cría y limitan el potencial de crecimiento de la colonia. En todo caso, el manejo del excluidor es una técnica delicada.

6 – Extracción de los panales: evitar contaminaciones

A la hora de sacar los panales del alza, siempre que se haga de uno en uno y no levantando el alza completa, es necesario tomar algunas precauciones para evitar posibles contaminaciones.

  • Dónde colocar los panales. Lo mejor es sacar los panales e irlos colocando en alzas vacías que después serán transportadas al almacén o a la sala de extracción. Algunos apicultores utilizan alzas con el fondo cerrado, de forma que no haya goteos de miel.
  • No ahumar demasiado la miel. Es importante no abusar del ahumador al cosechar, porque la miel absorbe olores con facilidad y puede tomar demasiado olor a humo.
  • Cepillar suavemente. Los panales recién extraídos deben ser cepillados con suavidad, evitando roturas y aplastamientos innecesarios de abejas.
  • Sin contaminaciones. No es raro que al apicultor se le resbale un panal y este caiga al suelo. En estos casos, hay que limpiar cuidadosamente el cuadro para retirar cualquier resto de tierra, hierba u otros elementos que puedan ensuciar la miel.
  • No romper los panales. Hay que manipular siempre con cuidado los cuadros de miel para evitar roturas que produzcan goteos de miel.

 

7 – Evitar el pillaje en el colmenar

Al impedir goteos innecesarios, estamos reduciendo la posibilidad de que se produzcan robos y pillajes. Las épocas de cosecha pueden coincidir con épocas de escasez de polen y néctar en el campo y las abejas buscan cualquier fuente de alimento. Un colmenar en plena cosecha emite un aroma a miel que impregna toda la zona y atrae a las abejas de forma inmediata. Si se producen esos goteos de miel, rápidamente habrá abejas que se apresuren a tomar esa miel para llevarla a sus colmenas.

En no pocas ocasiones, ese pillaje acaba afectando a colonias débiles, que son también víctimas de esas abejas pilladoras que rondan por el apiario en busca de miel gratis. Por tanto, el comportamiento pillador es indeseable y cuantas menos oportunidades demos a las abejas para ‘robar’ miel, mejor.

Panal de miel con zonas de cría - Apicultura y miel

8 – Carga y descarga: formas seguras de mover alzas

A menudo las alzas son muy pesadas y hay que moverlas para cargarlas en los vehículos de transporte y para descargarlas en el almacén. Salvo que se utilicen grúas y palets, es necesario tomar precauciones para cargar con seguridad las alzas.

Conviene sujetarlas firmemente por las asas laterales o directamente por la parte inferior. Al levantarlas, flexionar las rodillas para ayudar a la elevación y apoyar las alzas contra el cuerpo para reducir el peso que soportan los brazos.

Mucho cuidado al depositar las alzas: los guantes pueden pegarse con facilidad a la madera propolizada y quedar atrapados debajo de las alzas, produciéndose lesiones dolorosas.

Es importante trabajar bien la mecánica de levantamiento de alzas para no cargar con más peso del necesario. Al final de una jornada de cosecha, se levantan muchos kilos y es necesario proteger la espalda y los brazos de los apicultores.

 9 – Transporte seguro y limpio

Muchos apicultores extraen la miel directamente en el apiario, gracias a salas de extracción móviles. En caso de tener que llevarse las alzas a un almacén o sala alejados del colmenar, hay que preparar bien el transporte.

Conviene tener los vehículos a la sombra, de forma que no se calienten demasiado. Es necesario recordar que a partir de 35º – 40º C, la miel puede empezar a deteriorarse por incremento del hidroximetilfurfural, HMF. En la colmena, las abejas mantienen la temperatura baja, pero fuera de ella, la miel empieza a calentarse al sol. Si los vehículos están frescos, se limita este daño.

Los vehículos (camiones, camionetas, remolques…) deben estar muy limpios para evitar contaminaciones. Si se puede colocar algo que recoja cualquier goteo de miel, mejor. Si no, es necesario lavar con agua las zonas de carga una vez dejada la miel en el almacén.

Durante el transporte, es necesario cubrir las cajas de miel para impedir que cualquier elemento pueda contaminarlas: polvo, agua, etc.

Apicultor en plena cosecha de la miel. Apicultura y miel.

10 – En el almacén: la importancia de la trazabilidad

Al llegar al almacén o sala de extracción, viene un momento importante: asegurar la trazabilidad de la miel para saber después cuál ha sido el comportamiento de cada lote.

El apicultor tomará buena nota de la entrada de cada cargamento de alzas, su procedencia, el tipo de miel que portan, la fecha de recepción y el nombre de las personas que las han manipulado.

De esa forma, cualquier futuro problema de trazabilidad queda cubierto. Lo mismo hará con los lotes de miel ya extraída: tomará nota de qué alzas componen cada lote almacenado en sus bidones maduradores y así, al envasar, sabrá de qué lote y de qué grupos de alzas procede esa miel.

El proceso de trazabilidad puede empezar en el propio apiario, tomando nota de qué alza se extrae de cada colmena y qué tipo de miel contiene.

También en el almacén, es necesario guardar las alzas con miel de forma segura: lugares limpios, frescos, secos, sin luz solar directa y evitando que insectos u otros animales puedan acceder a la miel. Es importante sobre todo que no haya humedad: debe mantenerse por debajo del 60 por ciento utilizando deshumidificadores si es preciso.

 

11 – Bonus track: toma nota de todo, la información es muy valiosa

La información es dinero. Esa máxima debe regir cualquier actividad económica y también la apicultura. Por eso, tomar nota de todo es una costumbre que debe adquirir todo buen apicultor.

Sea en un cuaderno, en una tablet o con un teléfono móvil, es importante apuntar todo lo relevante en la cosecha: qué colmenas se abren, cuántos cuadros de miel ofrecen, qué tipo de miel tienen, qué aspecto presenta la colonia (cantidad y estado de salud aparente de las abejas), presencia de cría, recursos que quedan en la colmena…

Todos esos datos son fundamentales para gestionar adecuadamente los apiarios y para que la cosecha de la miel sea una actividad que aporte más valor al apicultor.

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