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Modificado por Redacción

Abejas atacando una colmena ejemplo de pillaje en las colmena

Aglomeración de pilladoras y guardianas en la piquera. Foto: Rachael Bonoan, en Flickr.

El pillaje en las colmenas es uno de los problemas más desagradables de cuantos enfrentan los apicultores. Te contamos qué es el pillaje y qué se puede hacer para corregirlo.

El pillaje es uno de los problemas más incómodos de la apicultura. Difícil de predecir, difícil de corregir, contagioso y hasta peligroso. Tiene todos los ingredientes para que los apicultores lo tengan entre los fenómenos más desagradables de la apicultura.

Y, sin embargo, raro es el apiario que no ha sufrido algún episodio de pillaje. Sea por un mal manejo o por una situación de carencia de recursos, lo cierto es que muchas veces las abejas deciden robar el trabajo de otras colonias o aprovecharse de la miel que inevitablemente se pone al descubierto durante los trabajos de la cosecha. Independientemente de la causa, el resultado es el mismo: abejas luchando y muriendo, colmenas saqueadas y desorden generalizado.

En este artículo repasamos las principales causas del pillaje y proponemos algunas soluciones para evitar este inconveniente. Siegue leyendo para saber qué es y cómo puedes corregir el pillaje en las colmenas.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 – Qué es el pillaje en las colmenas y por qué se produce
2 – Síntomas del pillaje en las abejas: así se reconoce
3 – Cómo se corrige el pillaje en las colmenas
4 – Consejos contra el pillaje en las abejas
5 – Bibliografía empleada

1 – Qué es el pillaje en las colmenas y por qué se produce

Se denomina pillaje a los actos de robo que las abejas practican sobre los recursos de otras colmenas o sobre la miel que puede quedar al descubierto en un apiario durante los trabajos de cosecha o de inspección de las colmenas.

En determinadas circunstancias, generalmente en periodos de escasez de alimento en el campo, las abejas buscan todo tipo de recursos y no desdeñan robar. Es uno de sus comportamientos menos atractivos y, además, puede ser contagioso: rápidamente, un apiario entero se lanza a robar miel de una colmena débil o mal cerrada, o de alzas que contenga miel y estén, por ejemplo, apiladas en un vehículo para su transporte tras la cosecha. Por si fuera poco, el pillaje, con las luchas que produce y las entradas de abejas en colmenas ajenas es uno de los principales vectores de difusión de enfermedades apícolas.

Hay factores claros que contribuyen a que se desencadene el pillaje:

  • Falta de comida en el campo. Cuando el entorno ofrece alimento en abundancia, es muy raro que se produzca pillaje. Las abejas están concentradas en la pecorea y no pierden tiempo robando miel, ni en otras colmenas, ni en ninguna parte.
  • Colmenas débiles. El pillaje se puede focalizar en alguna colonia débil. Si las abejas del apiario tienen hambre y el campo no ofrece recursos, empiezan a buscar alimento donde sea. Si detectan que las reservas de alguna colmena son fáciles de atacar, puede que intenten robarlas. Generalmente, las obreras guardianas son capaces de controlar estos ataques, pero, a veces, se ven desbordadas o la colonia está muy debilitada y no es capaz de defenderse.

abejas robando miel en alzas, ejemplo de pillaje en las colmenas

Abejas, robando en alzas cosechadas. Foto: David Varona.

  • Miel expuesta. Cuando los apicultores manejan las colmenas, es fácil dejar miel expuesta al aire, cuyo aroma se difunde rápidamente, atrayendo a posibles pilladoras. Pueden ser fragmentos de panal adheridos a tapas o entretapas o alzas llenas de miel que se apartan para inspeccionar una cámara de cría o que se están cosechando. También es habitual que durante la cosecha se produzcan derrames: panales rotos que gotean y van formando regueros o incluso pequeños charcos de miel en el suelo del apiario, en la caja de un transporte… Rápidamente, las pilladoras acudirán a ese reclamo y empezará el pillaje. No es raro que los apicultores se encuentren envueltos en una nube de abejas que va tras ellos por el apiario, aprovechando cualquier descuido para colarse en las alzas que están cosechando o en las que ya tienen apartadas y llenas de miel, incluso cargadas en un vehículo.

    Colocación de alzas con miel o restos. Muchas veces, los apicultores colocan en sus colmenas alzas que tienen restos de miel que funcionan como atrayente para las abejas pilladoras. Además, las alzas no siempre sientan bien sobre las cajas inferiores y, hasta que las abejas propolizan las grietas, el olor de la miel escapa al exterior y llama la atención de las ladronas.

  • Alimentación mal administrada. La alimentación suplementaria que los apicultores aportan a las abejas puede también motivar el pillaje. Por ejemplo, el alimento líquido de estimulación puede rebosar en los alimentadores o en las bolsas y salir al exterior de la colmena, atrayendo a las ladronas. También puede ser que un paquete de candi o una torta proteica colocados sobre los panales impidan que la colmena se cierre bien, dejando huecos para el pillaje. O puede ser que el apicultor alimente con alimentadores exteriores y abiertos, como grandes bidones de jarabe, lo que puede atraer al apiario a gran cantidad de abejas que, excitadas por el azúcar, acaben por saquear colmenas.

El problema en cualquiera de estos casos no es que se produzcan pequeños hurtos de miel a colmenas abiertas o mal cerradas, o incluso en alzas apiladas o cargadas en vehículos y mal tapadas. El verdadero riesgo está en que el pillaje se centre sobre colmenas débiles que, al ser incapaces de defenderse, puedan quedarse rápidamente sin reservas de alimento e, incluso, morir. De paso, habrán perdido gran cantidad de abejas en las luchas entre defensoras y atacantes.

Además, en épocas de escasez, es un comportamiento que tiene el peligro de contagiarse rápidamente de unas colmenas a otras. En apenas unos minutos, un apiario tranquilo se puede convertir en una gran batalla, con miles de abejas tratando de asaltar colmenas que se defienden como pueden.

2 – Síntomas del pillaje en las abejas: así se reconoce

Cuando la causa del pillaje es la acción del apicultor, es fácil reconocer que se está produciendo un robo: los apicultores, envueltos en cientos de abejas, ven cómo estas tratan de pillar miel en las alzas que manipulan.

Sin embargo, otras veces es más difícil detectar el pillaje, porque no lo ha desencadenado el manejo del apicultor, sino que las causas pueden ser otras. En estas situaciones, es necesario atender a los síntomas del pillaje:

  • Abejas luchando. Las pilladoras tratan de entrar en las colmenas que quieren saquear y las guardianas se lanzan sobre ellas para impedirlo. Las peleas son fáciles de ver en la piquera, la tabla de vuelo, los alrededores de la colmena e, incluso, en el aire.
  • Abejas muertas. A resultas de estas peleas, aparecen cadáveres de atacantes y defensoras. La presencia de abejas heridas, moribundas y muertas es síntoma de que algo está sucediendo.
  • Ataques a grietas y huecos. El pillaje no tiene por qué producirse por la piquera. Las ladronas explotarán cualquier grieta, agujero o hueco que tenga la colmena, especialmente las juntas de las tapas y entretapas, que pueden cerrar mal, alabearse y dejar espacios abiertos. A menudo, la pelea está en lugares que el apicultor no mira.
  • Serrín de cera en la piquera o bajo la colmena. Las pilladoras van a romper sin miramientos los panales, royendo los opérculos de la miel sellada. Esa intensa actividad produce gran cantidad de residuos en forma de serrín de cera que es fácil ver en la piquera o delante de ella. Es un síntoma de que el pillaje es muy grave.

Cualquiera de estos signos, o todos a la vez, sirven para que el apicultor se dé cuenta de que se está produciendo un episodio de pillaje en las colmenas.

abejas muertas, víctimas del pillaje en las colmenas

Abejas muertas, víctimas de la batalla producida por el pillaje. Foto: Dixie Wells, en Flickr.

3 – Cómo se corrige el pillaje en las colmenas

Si se detecta un caso de pillaje, hay que actuar rápido y con decisión. Lo primero de todo es identificar qué está produciendo el robo: si se debe a un error en el manejo del apicultor, o si se produce por ataques a colmenas débiles.

1 – Eliminar la miel expuesta. Si el pillaje se produce porque se están llevando a cabo tareas de inspección o de cosecha que han dejado miel a la vista, es importante retirarla rápidamente. Las colmenas que han sido abiertas deben cerrarse con todo cuidado, asegurando que no quedan huecos o grietas entre las tapas y las cajas, y vigilando si sus piqueras están siendo atacadas. Una vez que los restos de miel han desaparecido, la situación debería calmarse.

2 – Reducir piqueras. En el caso de que se detecte que alguna colmena está siendo atacada, es importante buscar cualquier hueco inadvertido y taparlo. Además, se debe reducir la piquera todo lo posible. Dejando el paso mínimo, incluso un orificio para una sola abeja. Se trata de obstaculizar en lo posible el acceso de pilladoras y facilitar a las defensoras la protección de la entrada. A veces, es necesario mantener la piquera al mínimo durante más de un día.
Algunas marcas comerciales ofrecen pantallas antipillaje: dispositivos pensados para bloquear la piquera sin comprometer la ventilación de la colmena. Son una solución de emergencia muy interesante.

3 – Trasladar colmenas. Si el ataque es tan grave y duradero que pone en peligro la supervivencia de una colmena, se puede optar por trasladarla a un lugar seguro. Por ejemplo, a un apiario hospital o a una ubicación apartada donde no la encuentren las pilladoras.

4 – Identificar colmenas pilladoras. No todas las colonias tienen el mismo instinto ante el pillaje. Las hay más propensas y menos. De hecho, hay variedad incluso por razas: se sabe, por ejemplo, que la Apis mellifera ligustica, la abeja italiana, y la Apis mellifera adansonii, abeja africana, son especialmente dadas al robo. En todo caso, si el episodio de pillaje es puntual, puede que las “culpables” procedan todas de una misma colonia que ha encontrado alguna vulnerabilidad. Es importante sabe qué colmenas son las ladronas, porque es un rasgo que se puede tratar de eliminar con selección genética.

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4 – Consejos contra el pillaje en las abejas

Para evitar en lo posible los casos de pillaje en las colmenas, se pueden tener en cuenta algunas buenas prácticas. Siempre habrá momentos en que las abejas aprovechen para robar, pero, reduciendo los errores de manejo, se limita notablemente el comportamiento pillador.

Con estos consejos, se puede minimizar bastante la presencia de pillaje en los apiarios:

1 – Revisar la solidez de las colmenas. Conviene revisar periódicamente la solidez y buen cierre de las colmenas, buscando posibles puntos débiles, roturas y huecos por los que puedan atacar las pilladoras.

2 – Cosechas más limpias. Es importante que, al cosechar la miel, se trabaje con limpieza, evitando que se derrame y se produzcan regueros o charcos. Una forma más limpia de trabajar es cosechar utilizando escapes de abejas, aunque también es más lenta. Al mismo tiempo, conviene que la miel cosechada esté el menor tiempo posible a disposición de las abejas: si no se puede trasladar de inmediato a un almacén u obrador, es necesario garantizar que esté en almacenamientos estancos y bien cerrados. Alzas con buenas tapas, telas de mosquitera y otras barreras ayudan a impedir robos durante las cosechas. Finalmente, se recomienda ser rápidos en la retirada de la miel y, si es posible, hacerlo en días de buen tiempo, porque las pecoreadoras estarán en el campo.

3 – Seguridad al alimentar. En las tareas de alimentación, es muy importante evitar fugas de jarabe. También hay que asegurar que el alimento sólido está bien colocado y no produce huecos en las tapas. En este sentido, los alimentadores interiores o de tapa son las soluciones más aconsejables. El modo menos recomendable de alimentar es el de comederos abiertos en el exterior, como bidones de jarabe. También es importante elegir bien el momento para alimentar: es mejor hacerlo al final del día, cuando ya no hay tanto riesgo de pillaje.

apicultor cosechando miel y alzas con panales de miel

Dejar alzas llenas de miel al alcance de las abejas, una de las fuentes de pillaje. Foto: rickpilot_2000 en Flickr.

4 – Mantener colmenas fuertes. Se ha comprobado que, si todas las colonias del apiario son fuertes, el pillaje se reduce notablemente. Por eso, es importante mantener equilibradas en fuerza y recursos las colmenas.

Con estos consejos y buenas prácticas de cosecha y manejo, se puede reducir notablemente el pillaje en las colmenas. Sin embargo, nunca hay que bajar la guardia: en cualquier momento, una colmena es atacada y, si el apicultor no está atento, se puede perder en cuestión de días.

5 – Bibliografía empleada

Biri, Melchiorre & Prats, Carmen (1988) El gran libro de las abejas. Barcelona: Editorial de Vecchi.

Jean Prost, Pierre (2007) Apicultura. Conocimiento de la abeja. Manejo de la colmena. Barcelona: Editorial Mundi Prensa.

Lasanta, Eugenio (2018). Apicultura práctica tradicional y moderna: La esencia en el hexágono. Madrid: Liber Factory.

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2012) Iniciación a la apicultura. Tecnología y calendario. Madrid: Editorial Mundi Prensa.

Salvachúa, Carmelo & Robles, Elena (2003) Manual de apicultura práctica. Sector apícola Galego.

Wilson, Noah (2014) La abeja. Una historia natural. Librería Universitaria de Barcelona: Barcelona.

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