Un panal de miel, durante una revisión al arranque de la temporada apícolaArranque de la temporada apícola

Un apicultor inspecciona las reservas de alimento de una colmena. Foto: Gonzalo G. Useta, en Flickr.

El invierno es un momento muy delicado para las abejas. La bajada de las temperaturas obliga a las colonias a consumir más recursos para mantener el calor interior, lo que puede hacer que se queden sin comida. Los apicultores deben detectar este problema y remediarlo con alimentación apícola de invierno. En este artículo analizamos los diferentes tipos de alimentación de las abejas en invierno y cuáles son las mejores formas de administrarla.

Cuando llega el invierno y se desploman las temperaturas, las abejas necesitan mantener el calor dentro de la colmena. Lo hacen convirtiendo la miel en energía: comen miel y, a través de movimientos y vibraciones, generan calor. Si escasea la miel, las abejas deben extraer esa energía de las reservas de su cuerpo: convierten las grasas y otros elementos en energía, debilitándose rápidamente. El hambre se ceba entonces en la colmena y saltan las alarmas: si la situación se prolonga, la colonia puede morir.

Los apicultores saben que deben dejar las colmenas con reservas suficientes para pasar el invierno. Eso supone unos 12 ó 15 kilos de miel para una colonia fuerte. Esa cantidad puede ser suficiente para pasar los meses fríos, pero si estos se prolongan, o si algo aumenta el consumo, será necesario alimentar las colmenas para que no mueran de hambre.

En toda preparación invernal de las colmenas entran esos cálculos: por un lado, saber cuántas reservas hay que dejar a las colmenas en invierno. Por otro, saber con qué hay que alimentar en cada momento y qué aporta cada tipo de alimento. Solo así se podrá trabajar de forma estratégica con las colmenas para garantizar una buena llegada a la siguiente primavera.

Los apicultores, en sus revisiones de invierno, vigilarán siempre la presencia de reservas. Lo pueden hacer abriendo las cajas o, de una forma más sencilla, monitorizándolas con básculas inteligentes para colmenas que informan a través de los teléfonos.

Veamos a continuación cómo se maneja la alimentación de las abejas en invierno y cómo debe planificarse y administrarse.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 – Fases de la alimentación de las abejas en invierno
2 – Tipos de alimentación de las abejas en invierno
3 – Cómo hacer tortas proteicas para alimentar las abejas en invierno
4 – Cómo se debe suministrar la alimentación para abejas en invierno

1 – Fases de la alimentación de las abejas en invierno

La alimentación de invierno no es igual en todos los momentos de la estación. Dependerá de en qué fase estén las colmenas y qué se pretende con el alimento.

Así, hay dos etapas fundamentales:

Preparación del invierno: alimentación para abejas en otoño

Los apicultores buscan que sus abejas lleguen lo más fuertes posible al invierno. Para lograrlo, es fundamental que las últimas remesas de abejas nacidas en el otoño sean las mejor alimentadas de todas. Por eso, es frecuente alimentar en otoño.

El objetivo de esta alimentación de otoño será siempre generar abejas con mayores reservas de grasa. Serán obreras más fuertes y longevas, y tendrán más posibilidades de sobrevivir al invierno. Además, se crearán reservas de alimento para la colmena.

Como esta alimentación es un sobrecoste, y en esta época las abejas tienen muchas reservas, no siempre se les da a todas las colmenas, sino a aquellos colmenares o grupos de colonias que se quieren mimar de forma especial, para que lleguen a la primavera con ventaja.

Abejas muertas por falta de alimentación de las abejas en invierno

Grupo de abejas muertas por falta de alimento en invierno. Foto: PIxabay.

Alimentación para abejas en invierno de emergencia

La segunda idea de alimentación básica del invierno es la de emergencia. Las abejas se han quedado prácticamente sin reservas y el campo todavía no aporta alimento, así que es necesario recurrir a alimentos de emergencia.

En este caso, de lo que se trata es de salvar la vida de la colonia y, para ello, se aporta alimento en forma sólida y con base de azúcares, hidratos de carbono. En este momento, los alimentos líquidos no sirven, porque aportarán demasiada humedad a la colmena y pueden generar problemas de salud a las abejas, como micosis o nosemiasis.

Por tanto, en estas situaciones de emergencia se recurrirá a alimentación en forma sólida, que puede ser directamente miel (con precauciones) o preparados con forma de pasta hechos con azúcares y otros elementos. Estos piensos (pues son pienso apícola) se aportan a la colmena en forma de bloques o tortas, colocados directamente sobre los panales.

El objetivo es que las abejas tengan a mano de nuevo reservas de azúcar y puedan mantener el calor del bolo invernal para sobrevivir.

Alimentación para preparar la salida del invierno

La última estrategia de alimentación invernal se plantea de cara al final de la invernada. En ese momento el apicultor busca que las abejas dispongan, sobre todo, de proteínas, imprescindibles para alimentar a la cría. Las abejas obtienen proteínas del polen, pero si el campo no lo ofrece, no pueden conseguirlas. Por eso, los apicultores buscan sustitutos del polen o aportan directamente polen a las colonias.

En esta alimentación de final del invierno, ya de claro sentido estimulante, entran en juego las famosas tortas proteicas, hechas con polen o sus sustitutos, que tanto se utilizan en la apicultura actual.

Y esa alimentación de abejas en invierno enlazaría con la alimentación de primavera, que formará parte de la estrategia de preparación de la campaña apícola.

Colmenas entre la nieve

Colmenas tapadas de nieve en un invierno. Foto: Pedro Pérez, en Flickr.

Libros para saber más sobre apicultura

2 – Tipos de alimentación de las abejas en invierno

Como hemos visto en el punto anterior, en función del objetivo y del momento, se utilizará un tipo de alimentación u otra. Así, tenemos varios tipos de alimento para las abejas.

Jarabe para el otoño

El alimento de otoño, si el tiempo todavía es propicio y las abejas aún están volando y saliendo al exterior, será líquido. Un jarabe de alimentación basado en azúcares, como por ejemplo una mezcla bastante concentrada de agua y azúcar (1 kg de azúcar por cada 0,5 litros de agua). También se puede utilizar glucosa de origen industrial. Puede ser sola o mezclada con una pequeña cantidad de miel. Otro sistema sería ideal para el otoño sería una mezcla de miel y azúcar (1 kg de azúcar por cada 4 kg de miel).

Miel, el alimento básico para el invierno

La forma más sencilla de suplir carencias en una colmena floja es introducir panales de miel. Lo ideal es que provenga del propio apiario, parar reducir contaminaciones. Hay que recordar que una forma de transmitir enfermedades es, precisamente, llevar miel de unas colmenas a otras.
Para trabajar de esta forma, los apicultores pueden reservar una cantidad de panales de la cosecha para estas emergencias. O sacar esos cuadros de colmenas que conserven suficientes recursos.

Sin embargo, esta forma de alimentar es muy cara: la miel es un bien valioso para el apicultor, que tenderá a optimizarla. Por tanto, no es la forma más habitual de alimentar en invierno, aunque sí la más natural.

Una forma más barata, pero igualmente natural, es utilizar en este momento los restos de opérculos y otros residuos que se generan durante las tareas de extracción de la miel. Convenientemente guardados, estos restos son un extraordinario alimento en épocas de hambre en las colmenas.

Restos de cera y miel, parte de la alimentación de las abejas en invierno

Los restos de la extracción de la miel pueden ser un buen alimento de invierno. Foto: Emma Jane, en Flickr.

Candi de azúcar

Una forma de alimentación muy utilizada es el candi. Se trata de una pasta elaborada con azúcar y agua. Se hace con una concentración de azúcar muy alta (15% de agua y 85% de azúcar), de forma que se consiga una pasta sólida.

Para hacer el candi, se calienta el agua hasta que hierva y luego se deja enfriar hasta los 50ºC, aproximadamente. En ese momento se agrega el azúcar y se remueve. Después, se vierte en moldes y se deja enfriar. Los bloques o pastillas resultantes se pueden colocar directamente sobre los panales o en alimentadores.

Colmenas en invierno: alimentación interior

En invierno, es mejor utilizar alimentación sólida, como las tortas protéicas. Foto: Thurld01, en Flickr.

Pastas de hidratos de carbono (azúcares): el pienso apícola

Dado que la miel y el azúcar para candi son caros, la forma más frecuente de llevar a cabo alimentaciones invernales de emergencia o de mantenimiento son los piensos o pastas apícolas.

La ventaja de las pastas es que estimulan mucho menos las glándulas hipofaríngeas de las abejas, con lo que no se provoca una puesta de cría temprana.

Este tipo de productos se pueden elaborar de forma doméstica. Una receta clásica propone la mezcla de 10 kg de azúcar, 10 kg de glucosa, 10 litro de agua y 800 gramos de gelatina. La función de la gelatina es darle al conjunto la textura pastosa o de pudin.

Otra forma sería mezclar 11,5 kg de miel, 11,5 kg de glucosa, 1,5 litros de agua y 650 gramos de gelatina.

Como las pastas pueden tener que estar mucho tiempo en la colmena, es habitual agregar algún conservante que evite que la mezcla se enmohezca o fermente. Una solución típica es el sulfatiazol: bastaría con un gramo por kilo o litro de mezcla.

Para elaborar estos piensos en casa, el mercado ofrece gran variedad de ingredientes: jarabes de almidón o maíz, jarabes de azúcares invertidos, dextrosa en polvo o glucosa, azúcar blanquilla o la propia miel.

Sin embargo, es mucho más frecuente adquirir estas pastas o piensos apícolas en comercios de productos para la apicultura. Los fabricantes ofrecen una gran variedad de pastas de este tipo, que, sobre la base del azúcar (también glucosa o fructuosa), aportan otros elementos, como vitaminas, proteínas y minerales.

Estos piensos se suelen suministrar en bolsas de plástico de aproximadamente un kilogramo de peso. Estas bolsas se colocan abiertas sobre los panales, dentro de un alimentador o sobre la entretapa de la colmena.

abejas sobre celdillas llenas de polen, clave de la alimentación de las abejas en invierno

El polen es una de las claves del buen manejo de la alimentación en invierno. Foto: Jordan Schwartz, en Flickr.

Tortas proteicas para estimular

Por último, de cara a la etapa final del invierno y pensando en estimular y reforzar la puesta, se trata de aportar a la colmena proteínas. Como se ha dicho antes, la fuente principal de proteínas es el polen.

Por eso, muchos apicultores utilizan polen para alimentar a sus abejas al final del invierno. Se puede suministrar en seco o en fresco, aunque esa solución es cara. Además, el polen, sobre todo si procede de pocas plantas, no siempre tiene todos los nutrientes necesarios.

Por eso, lo más habitual es utilizar alimento en forma de tortas de polen mezclado con sustitutos del polen, como levadura de cerveza, harina de soja o proteína de suero de la leche, además de complementos vitamínicos que refuerzan su efecto. Estas tortas se pueden comprar ya elaboradas o confeccionarlas de forma doméstica.

 

3 – Cómo hacer tortas proteicas para alimentar las abejas en invierno

Una de las fórmulas más recomendadas y utilizadas para elaborar tortas proteicas es la propuesta por el conocido criador de reinas francés Gilles Fert. Este experto elabora unas tortas bastantes fáciles de hacer con los siguientes ingredientes:

  • Entre un 10 y un 20 por ciento de polen fresco (si es de cosecha propia, mejor, o de productores de confianza)
  • Un 30 por ciento de levadura de cerveza.
  • Un 45 por ciento de harina de soja.
  • Un 5 por ciento de jarabe (azúcar, agua y miel para dar sabor atractivo)

Una vez medidas las cantidades, se mezclan en un recipiente amplio y resistente. No es fácil amasar estos ingredientes, con lo que muchos apicultores recurren a mezcladoras mecánicas, como las utilizadas para mezclar pinturas. O, incluso, a amasadoras industriales.

La mezcla debe quedar consistente, pero maleable. Después, se distribuye en tortas de unos 300 gramos por colmena y se va reponiendo a medida que las abejas lo consumen.

Esta receta de Fert es muy conocida, pero hay una infinidad de recetas más, casi tantas como apicultores que alimentan con tortas proteicas. En esta web puedes encontrar hasta 30 recetas que incluyen sustitutos del polen como harina de lenteja, harina de quinoa, harina de amaranto, harina de sorgo, harina de arroz, leche en polvo, harina de algarrobo, harina de kiwicha, harina de habas, harina de chaya, harina de maíz, además de plátano, azúcar glas o impalpable y aceites de varios tipos.

Y es que las tortas proteicas también se pueden elaborar sin polen, un ingrediente que, si no es de confianza, puede ser vector de contagio de enfermedades. En ese caso, bastaría con utilizar huevo en polvo en lugar del polen para reforzar el contenido en proteína, además del sustituto que se quiera en forma de harina.

En ocasiones, también se añade aceite (de maíz u otros) para mejorar la textura del conjunto. Y vinagre de manzana, zumo de limón o canela para evitar la fermentación y los mohos.  

Una vez elaboradas las tortas, se cortan en rodajas o porciones que se colocan dentro de las colmenas, sobre los panales o en alimentadores. O en bolsas de plástico con aberturas.

Alimentador para alimentación de las abejas en invierno

Modelo de alimentador de cuadro de tipo Langhstroth.

El suministro de la alimentación invernal en la apicultura es una faceta que se debe cuidar. Hacerlo mal puede tener consecuencias: alimentos fermentados o enmohecidos, abejas incapaces de acceder a la comida o atracción de pillaje o de animales que roban el alimento, como roedores.

Por eso, se debe considerar qué tipo de alimento se va a suministrar y qué forma es la más apropiada.

Para alimentos sólidos (pastas, piensos y tortas), lo más importante es que estén cerca del bolo invernal, para que las abejas puedan acceder a la comida sin alejarse del calor. Así, las bolsas de plástico son una solución muy utilizada: se rompen un poco y se dejan sobre los panales, de forma que las abejas puedan entrar y alimentarse. También se pueden poner en la entretapa, con el agujero de ventilación abierto para que las abejas accedan a la comida.

Alimentador sobre una colmena para alimentación de las abejas en invierno

Ejemplo de alimentador de techo. Foto: Maja Dumat, en Flickr.

Otra solución es utilizar alimentadores, que pueden ser interiores (de panal) o superiores (en la entretapa). En invierno, los alimentadores son más útiles para alimentos como la miel (salvo que se suministre en panal) o los restos de opérculos. También se pueden utilizar para candi o pienso, pero es menos habitual.

Cuando se trabaja con jarabes y alimentos líquidos, hay que evitar en lo posible derrames dentro de las colmenas que produzcan humedades y atraigan pilladores. Por eso, los alimentadores, sean de interior o de techo, son buenas soluciones. También las bolsas, pero hay que cuidar que no se rompan.

Lo que se desaconseja por completo es el uso de alimentación abierta: situar cerca del colmenar bidones o contenedores de jarabe para que las abejas lo recojan. Esta forma de proceder solo sería válida con temperaturas de vuelo y, además, es una vía perfecta para atraer el pillaje y las enfermedades, porque en esos abrevaderos confluyen abejas propias y ajenas, cuyo estado de salud es desconocido.

Con estos consejos y pautas, ya puedes trabajar en la alimentación de las abejas en invierno y fortalecer tus colonias para que lleguen lo mejor posible a la primavera. ¿Cómo alimentas tus colmenas? ¡¡Cuéntanoslo en los comentarios!!

 

Bibliografía:

Cobo, Antonio (1990) Alimentación de las abejas. En VV.AA, Diez Temas sobre apicultura. Madrid: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Cobo, Antonio (1989) Alimentación de las abejas. En Flores, M. Curso de apicultura. Madrid: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Jiménez, Emilia (2017) Manejo y mantenimiento de colmenas. Madrid: Editorial Mundi Prensa.

Núñez, Oscar & Córdova, Vanessa (2017) Evaluación de fuentes proteicas en la alimentación de las abejas (Apis mellifera). Tesis doctoral. Disponible en http://repositorio.uta.edu.ec/handle/123456789/25081

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2012) Iniciación a la apicultura. Tecnología y calendario. Madrid: Editorial Mundi Prensa.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies