Modificado por Redacción

puesto de miel etiquetada con nueva norma del etiquetado de la miel

Puesto de miel en Lizarra, España. Foto: Carlos Octavio en Flickr.

Desde el pasado 14 de junio está en vigor la llamada Directiva Europea del Desayuno, una normativa que, entre otras cosas, introduce una nueva norma de etiquetad de la miel. Desde ahora, es obligatorio indicar si hay mezcla de mieles en el envase y de qué países son esas mieles.

El día 14 de junio entraba por fin en vigor la directiva 2024/1438 de la Unión Europea, más conocida como Directiva del Desayuno. Esta normativa afecta a varios productos típicos del desayuno en toda Europa, como los zumos de frutas. Y, especialmente a la miel.

En la directiva se incluye la nueva norma de etiquetado de la miel para, desde ahora, obligar a que todos los envases que se vendan en Europa incluyan información detallada sobre el origen de la miel que contienen.

Este cambio legal supone un espaldarazo a los apicultores europeos, que llevan años denunciando prácticas irregulares en la comercialización de la miel. La intención de la Unión Europea es que los consumidores conozcan mejor la miel de los apicultores cercanos y tengan argumentos e información para elegirla frente a mieles de terceros países.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 – Así es la nueva norma del etiquetado de la miel
2 – Reforzar el consumo de miel en Europa
3 – Apoyar a los apicultores locales

La entrada en vigor de la directiva supone que, en adelante, los diferentes estados de la Unión Europea tendrán que incluir en su legislación estos cambios. Por tanto, todos los envasadores de miel deberán conocer esta nueva norma de etiquetado de la miel.

1 – Así es la nueva norma del etiquetado de la miel

La Directiva que ahora entra definitivamente en vigor se aprobó en 2024. Sin embargo, su origen está más atrás, en 2023. Fue durante la presidencia española de la Unión Europea, cuando, a instancias del gobierno español, la Unión decidió impulsar un cambio en la forma de etiquetar los envases de miel.

En aquel momento, Luis Planas, ministro de Agricultura de España, celebraba esa iniciativa con un mensaje en el que decía que era “una magnífica noticia para nuestro sector de la apicultura”, ha asegurado el ministro. “Era una reivindicación de nuestro pequeño pero gran sector, y una magnífica decisión que siempre ha defendido España de forma muy aislada con otros dos o tres países. Pero en Bruselas las cosas se consiguen con perseverancia y trabajando duro”.

Aquella propuesta de 2023 se aprobó finalmente en 2025 y en España se incorporó a la legislación nacional en 2025, cuando el Gobierno la aprobó a través de un real decreto. Entonces, fuentes del Ministerio de Agricultura explicaron que “se pretende proteger y aumentar la competitividad de las mieles de origen español y reforzar el mercado nacional, al dotarlo de mayor transparencia e información, y posicionar los productos frente a las mieles importadas”.

Porcentaje de mezcla de mieles

La parte fundamental de esta nueva normativa afecta a la información sobre el origen de la miel. La directiva obliga a que cada etiqueta contenga datos que dejen clara la procedencia de la miel, indicando en qué país se ha cosechado. Y, si el envase contiene una mezcla de mieles de diferentes países, será obligatorio indicar cuánta miel aporta cada país a la mezcla. Esta información deberá indicarse en forma de porcentajes.

mieles etiquetadas con la nueva norma del etiquetado de la miel

Miel a la venta en Cantabria, España.

La norma indica que el porcentaje de miel de cada país se indicará de forma “descendente”. Es decir, primero el país que más porcentaje de miel tiene en la mezcla y, sucesivamente, el resto de los que hayan aportado miel.

Además, la denominación “miel filtrada” queda prohibida en las mieles de venta comercial y solo se podrá utiliza en mieles destinadas a la gran industria.

Por tanto, cada apicultor o envasador deberá indicar en la etiqueta:

  • País de procedencia de la miel. Será mandatorio indicar en qué países se ha producido la miel que contiene el envase. Esto ya era obligatorio, pero no se indicaba qué cantidad procedía de cada país.
  • Porcentaje de mezcla. Ahora, si el envase incluye mieles de más de un país, es necesario indicar cuál es el porcentaje de cada procedencia. De esta forma, se trata de evitar prácticas deshonestas en virtud de las cuales se mezclaba un porcentaje mínimo de miel de algún país de la UE y el resto, de fuera de la Unión, indicando fórmulas confusas.

Con esta nueva situación, los tarros de miel ya no podrán incluir información como “mezcla de mieles de la Unión Europea”, “mezcla de mieles no de la Unión Europea” o  “mezcla de mieles UE y no Unión Europea”.

cartel sobre nueva norma del etiquetado de la miel

Cartel de la Asociación Europea de la Apicultura para anunciar el cambio en el etiquedado.

Para Boštjan Noč, presidente de la Asociación Europea de Apicultura, esta entrada en vigor de la normativa es “un momento histórico”. Sin embargo, alerta de que el camino por delante es todavía largo.

Por lo eso, la Asociación Europea de Apicultura (EBA) recopilará informes anónimos sobre infracciones de la nueva legislación. “Hacemos un llamamiento a todos para que visiten los supermercados después del 14 de junio de 2026 y comprueben la exactitud del etiquetado de origen”, señala Noç. Para ello, la EBA ha publicado un formulario (código QR) en su página web con el que cualquiera podrá enviar sus informes si encuentra infracciones a la norma. Después, se recopilarán estos informes y “los remitiremos a las instituciones nacionales competentes para el control de la adecuación del etiquetado de los alimentos”.

qr para informar sobre la nueva norma del etiquetado de la miel

QR para informar sobre violaciones de la norma.

2 – Reforzar el consumo de miel en Europa

Detrás de este cambio legislativo está el interés de las autoridades europeas por ayudar a los apicultores, impulsando el consumo de mieles producidas en el territorio europeo. Para ello, informar del origen de la miel resulta fundamental y es una demanda histórica del sector.

Desde el sector profesional español, la medida se valora positivamente. En declaraciones a la Agencia Eem el presidente de la Asociación Provincial de Agricultores y Ganaderos de Guadalajara (APAG), Juan José Laso, señala que “la educación al consumidor es clave”. Laso indica también que hay “un campo muy amplio donde crecer”. Explica que ahora toca velar para que  las etiquetas sean “totalmente elegibles” y, después, procurar que el consumidor “tenga interés en leerla, en saber qué va a comer”.

Además, el sector apícola español mantiene vivas otras reivindicaciones históricas que deberían complementar a este cambio. En concreto, la plataforma Etiquetado Claro Ya exige que se tomen medidas para:

  • Evitar el calentamiento de mieles. Los apicultores piden a las autoridades que obliguen a indicar en la etiqueta si la miel se ha calentado a más de 45º o si se ha sometido a trabajos de microfiltrado para eliminar el polen intrínseco de la miel. Las mieles que hayan pasado por estos procesos deberían ser etiquetadas como “edulcorante industrial”.
  • Aplicar la resonancia magnética. El sector reclama que se utilicen sistemas de control de calidad más actuales, como la resonancia magnética nuclear, una técnica que permite identificar mejor los posibles fraudes.
  • Tomar medidas antidumping. Se trata de sancionar a los países que vendan en la UE mieles a precios por debajo del coste de producción.

puesto de miel etiquetada con la nueva norma del etiquetado de la miel

Puesto de miel en un mercado en Almería, España. Foto: Miguel, en Flickr.

En este sentido, Bernhard Heuvel, presidente de la Asociación Europea de Apicultores Profesionales, ha emitido recientemente un comunicado en el que señala que “la verdadera amenaza proviene de quienes adulteran deliberadamente la miel, disfrazan jarabes industriales de azúcar como si fueran miel, manipulan las cadenas de suministro y obtienen beneficios mediante el engaño”.  Con este comunicado, el representante del sector apícola quiere enviar a los consumidores un mensaje muy claro: los apicultores, sean de donde sean, no son el problema. En su opinión, el problema es la gran industria de la importación de mieles.
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3 – Apoyar a los apicultores locales

Todos estos cambios deberían ayudar a los apicultores europeos a proteger su producción frente a las mieles que llegan de otras regiones, como China o Mercosur. Y este objetivo pasa por aumentar el consumo de mieles locales.

En España, por ejemplo, se produce una paradoja: crece el interés por el origen y la calidad de la miel, pero cae la compra en los canales que mejor garantizan ese valor. Al menos, así lo refleja la última edición del Barómetro del clima de confianza del sector agroalimentario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), que no actualizaba su capítulo sobre la miel desde 2020 y lo ha hecho recientemente.

Según el estudio, elaborado a partir de 1.500 encuestas con un margen de error del ±2,6 por ciento, apenas un 5,2 por ciento de los consumidores acude directamente al productor apícola, frente al 11,8 por ciento registrado hace cinco años. La venta directa, por tanto, se ha reducido casi a la mitad. En paralelo, el supermercado y la gran superficie se consolidan como canal mayoritario, con un 63,6 por ciento de las compras, mientras que las tiendas especializadas reúnen al 31,1 por ciento. Llama especialmente la atención el avance del hipermercado, que duplica su peso: del 12,9 por ciento al 24,1 por ciento.

Este comportamiento contrasta con la creciente preocupación por la procedencia del producto. Un 80 por ciento de los encuestados asegura consultar la etiqueta antes de comprar —veinte puntos más que en 2020— y la práctica totalidad afirma que preferiría miel de origen español. El 80 por ciento% rechaza, además, las mieles procedentes de países como China o Ucrania.

El barómetro confirma también un descenso del consumo habitual: quienes toman miel dos o tres veces por semana han pasado del 32 por ciento al 22,6 por ciento, y la frecuencia media cae de 7,3 a 5,2 días al mes.

Los datos chocan con la realidad productiva de España, primer productor de la Unión Europea, con 33.181 toneladas en 2024. Pese a ello, el país sigue necesitando importar miel para cubrir su demanda interna.

Ahora, la nueva norma de etiquetado de la miel se convierte en una realidad. Cabe esperar que, en los próximos meses y años, tenga un efecto positivo sobre el sector apícola europeo.

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