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(Last Updated On: 2020-04-25)
Un enjambre de abejas en el aire. Es muy importante evitar la enjambrazón

Imagen de un enjambre deabejas volando por el aire. Foto: Alexander Kirchmair, en Flickr.

La salida de un enjambre de una colmena es un espectáculo impresionante, pero muchos apicultores lo consideran un fracaso y tratan de evitar la enjambrazón. El motivo está claro: con ese enjambre que sale al aire, la colonia puede perder más de la mitad de su población, con lo que su rendimiento en la campaña se verá muy mermado.

Para impedir estas pérdidas que produce la enjambrazón, la apicultura ha desarrollado gran cantidad de técnicas. En este artículo revisamos los sistemas, métodos y consejos más útiles para evitar la enjambrazón, la salida de enjambres naturales.

1 – El enjambre, un problema para el apicultor

El enjambre se produce sobre todo cuando la colonia de abejas tiene un exceso de fuerza y no tiene espacio para desarrollarse o se encuentra muy incómoda en su colmena. Esto suele suceder en primavera y principios de verano, cuando el campo ofrece gran cantidad de alimento y se producen una fuerte entrada de néctar. En el interior de la colmena, suele producirse una combinación explosiva: una reina adulta y enérgica que agota el espacio para poner huevos, una población mayoritariamente adulta de pecoreadoras que ya no tienen dónde depositar su carga, un aumento del calor y una creciente incomodidad para todas las abejas.

En una circunstancia como esa, se desencadena el proceso de enjambrazón. Las abejas desarrollan celdas reales y la reina antigua, acompañada de un gran conjunto de obreras y algunos zánganos, sale en busca de un nuevo lugar donde formar otra colonia. Esa salida al exterior es el enjambre y no es raro que se compongan por más de la mitad de la población de la colmena de origen.

Un enjambre de gran tamaño posado en la rama de un árbol. Apicultura y miel. Evitar la enjambrazón es muy importante.

Un enjambre de grandes dimensiones puede llevarse más de la mitad de la población de una colmena. Foto: Neil Kelley, en Flickr.

Ese enjambre que sale puede ser capturado por el apicultor, que sabe cómo atrapar un enjambre. O, muchas veces, se marcha para siempre, con lo que se agrava la pérdida. Además, a menudo salen de la colmena otros enjambres pequeños, jabardos, lo que todavía debilitará más a la colonia.

Esta tendencia a la enjambrazón es un problema, porque reduce las cosechas de miel de forma sensible. Una colmena que expulsa un enjambre grande tarda mucho en reponer fuerzas. Además, esa propensión a enjambrar es un rasgo hereditario que muchos apicultores intentan eliminar de sus apiarios criando reinas de cepas con menos tendencia a la enjambrazón.

2 – Detección temprana de la enjambrazón: signos del enjambre

La forma más inteligente de evitar la enjambrazón es anticipándose a ella y tomando medidas que aplaquen esa fiebre de las abejas por enjambrar. Para ello, es muy necesario conocer los signos que nos anuncian que una colmena prepara un enjambre.

Un apicultor observador y atento se dará cuenta de que una colmena quiere enjambrar por signos como estos:

1 – Gran cantidad de abejas y poco espacio para crecer. Si una colmena ya no tiene apenas espacio donde almacenar reservas y la reina no puede poner huevos porque todo el espacio está ocupado, es muy probable que lance el proceso de la enjambrazón.

2 – Aparición de celdas reales. El síntoma más evidente de que la colonia prepara un enjambre es la combinación de fuerte población y mucha cría y, al mismo tiempo, aparición de celdas reales. Esa colmena, sin duda, busca enjambrar. No siempre las celdas reales son síntoma de un enjambre, también pueden aparecer cuando una colonia tiene una reina envejecida o defectuosa y se dispone a cambiarla. Sin embargo, una colmena con mala reina no tendrá una gran población y una gran cantidad de cría regular ocupando todo el espacio, con lo que no estaremos ante la misma situación.

3 –  Abejas ociosas e hinchadas de miel en los panales. Es frecuente ver sobre los panales abejas que parecen más grandes de lo normal. Son pecoreadoras que ya no tienen dónde dejar el néctar o el polen y esperan el momento de la salida del enjambre con el buche lleno de comida.

4 – Formación de la barba de abejas en el exterior. El síntoma exterior más llamativo de la inminencia del enjambre es la barba de abejas. Muchas obreras que no soportan el calor interior y no tienen nada que hacer salen al exterior de la colmena y se extienden por la fachada o forman una llamativa barba por debajo de la piquera. Pero no hay que confiarse: no todos los enjambres forman barba antes de salir.

Abejas formando la barba en la fachada de una colmena. Signo a tener en cuenta para evitar la enjambrazón.

La barba de abejas en la pared de la colmena es el signo más llamativo de que se prepara un enjambre. Foto: Jon Anderson, en Flickr.

3 – Evitar la enjambrazón reduciendo el vigor de la colmena

Carmelo Salvachúa y Elena Robles, divulgadores apícolas y especialistas del Centro Apícola de Marchamalo, en Guadalajara, España, trabajan con el concepto de vigor para explicar mucha de las  operaciones apícolas. En el caso de prevenir los enjambres, explican que son consecuencia de un exceso de vigor y que se pueden evitar moderando ese vigor.

Así, proponen varios métodos para reducir el vigor de la colmena y controlarlo para evitar la enjambrazón. Algunos son estos:

1 – Igualado de colonias. Se trata de sacar dos panales de cría sin abejas de la colmena que tiene un exceso de fuerza y pasarlos a una colonia más débil para reforzarla. En su lugar se introducen marcos con láminas de cera estampada que permitirán a las obreras volcar su energía en desarrollar esos panales para que la reina los aove. Es preferible que los panales donados sean de cría a punto de nacer. Así, empezarán a trabajar cuanto antes en la colmena débil.

2 – Crear colmenas de apoyo. En su libro ‘Gestión zootécnica del vigor de las colmenas’, Salvachúa y Robles recomiendan utilizar ese exceso de fuerza de las colmenas para crear otras de apoyo. Se trata de formar colonias nuevas tomando un par de cuadros de cuatro colmenas que tengan peligro de enjambrar. Son cuadros con reservas, cría y abejas y se agrupan en una colmena que tendrá ocho panales ocupados y dos vacíos. Esas colmenas no están pensadas para entrar en producción, sino para servir de refuerzo y aportar su propio vigor a otras colmenas en el futuro. Y, llegado el fin de la temporada, disolverse entre otras colonias a las que aporta fuerza para el otoño.

3 – Núcleos reversibles. Una forma muy original de controlar el vigor es el método del núcleo reversible, que también explican Salvachúa y Robles. Consiste en sacar un núcleo con tres cuadros de cría del nido de una colmena a punto de enjambrar. Su lugar se ocupa con cera estampada. Ese núcleo se coloca en un alza con panales limpios alrededor y el alza se sitúa sobre la cámara de cría, de la que es separada por dos rejillas excluidoras. Al alza se le abre una piquera en una dirección diferente a la de la cámara de cría. Así, el núcleo del alza se desarrolla y saca adelante su propia reina de forma independiente y, si el apicultor quiere, se lo llevará a una colmena. Y si no, cuando a la cámara de cría se le pase “la fiebre”, basta con quitar los excluidores para reunir núcleo y colmena. De esa forma, ese vigor puede usarse o recuperarse.

4 – Núcleos de otros tipos. Por supuesto, la forma más habitual de limitar el vigor de una colmena es hacer núcleos. Producir nuevas colonias pequeñas a partir de ese exceso de fuerza es la manera más racional y habitual de gestionar este problema. Los núcleos pueden ser ciegos, hacerse con un método sencillo que no implique buscar la reina, supernúcleos, núcleos a partir de divisiones triples o por el método del abanico. Cualquier formato sirve y todos tienen sus ventajas y desventajas.

4– Evitar la enjambrazón aumentando el espacio en la colmena

Otra forma de actuar es mejorando la situación de la colmena que está a punto de enjambrar. Si el problema es de falta de espacio, debería ser suficiente con ampliar el hueco disponible para apaciguar el ánimo de las abejas y evitar la enjambrazón.

La forma más habitual es añadir alzas, de forma que la colonia tenga más lugar donde trabajar. En este punto entra en juego el excluidor de reinas: si se va a utilizar, podría darse la circunstancia de que la reina siguiera sin espacio donde poner en la cámara de cría y el enjambre saliera igualmente. Por tanto, el uso del excluidor requiere prudencia y una buena idea es subir algún panal de cría al alza, añadiendo cera  estampada en la cámara inferior.

Si no se utiliza el excluidor, la reina puede subir a poner al alza, lo que siempre puede complicar manejos posteriores, por ejemplo, retrasando la cosecha.

Un enajambre de abejas posado en una rama y un apicultor cortando ramas para recoger el enjambre. Apicultura y miel.

Un apicultor, preparándose para capturar un enjambre. Foto de Justin Leonard, en Flickr.

En todo caso, antes de poner el alza a una colmena con síntomas de enjambrazón conviene revisar si hay realeras. Si es así, es aconsejable romperlas. Si no se hace, el proceso de enjambrazón podría ir igualmente adelante. Además, es bueno revisar pasados unos días por si alguna realera se hubiera salvado o por si estuvieran levantando otras nuevas.

Además de añadir espacio, conviene también mejorar la ventilación para que las abejas no tengan tanto calor. Es necesario abrir el paso de la piquera y, si se puede, abrir huecos de ventilación y permitir que el aire corra fácilmente dentro de la colmena.

Otra forma interesante de evitar la enjambrazón es apostar por la selección genética y reproducir siempre aquellas reinas que enjambren menos. De esa forma, poco a poco, se reducirá la tendencia natural al enjambre, aunque nunca desaparecerá, porque para las abejas es un mecanismo no solo de mejora de condiciones de vida, sino también de reproducción de la especie.
Por último, muchos apicultores recurren a una técnica muy desaconsejable para evitar la enjambrazón: cortar las alas de la reina. Este sistema debe ser completamente rechazado por cruel e innecesario. La mejor forma de evitar la enjambrazón es la formación y un buen manejo de las colmenas.

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