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detalle de la cabeza de una abeja con las antenas en primer plano: las abejas leen el baile de las pecoreadoras con las antenas

Detalle de las antenas de una abeja. Foto: Ryszard.

En la oscuridad de la colmena, las abejas son capaces de ‘leer’ y comprender el baile o danza de las pecoreadoras. Lo hacen utilizando las antenas. Lo acaba de describir un equipo de la Universidad de Edimburgo.

Hace mucho tiempo que se descifró la danza de las abejas, el complejo sistema de bailes y movimientos que utilizan para informar de dónde están las fuentes de alimento en el campo. Sin embargo, quedaba la duda de saber cómo podían ver y comprender completamente ese baile en un medio tan oscuro como la colmena.

Ahora, la Universidad de Edimburgo publica un trabajo que demuestra que las obreras que están en la colmena leen el baile de las pecoreadoras con las antenas. Se amplía así la cantidad de funciones que se atribuyen a las antenas, unos de los órganos más sorprendentes y versátiles de las abejas.

Sigue leyendo para saber cómo utilizan las abejas las antenas para entender las danzas en plena oscuridad.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 – Las abejas leen el baile de las pecoreadoras
con las antenas: así lo hacen
2 – Qué sabemos de las antenas de las abejas
3 – La danza de las abejas, un lenguaje
simbólico en el reino animal
4 – Bibliografía empleada

El estudio de esta universidad escocesa se ha publicado en la revista científica Current Biology y lleva la firma de Anna Hadjitofi y Barbara Webb, doctoranda y profesora, respectivamente, del Centro de Robótica de la Universidad de Edimburgo.

Abejas leen el baile de las pecoreadoras con las antenas: así lo hacen

Karl Ritter von Frisch,  descubrió hace décadas el baile de las abejas obreras. En 1957 publicó su libro ‘La vida de las abejas’, en el que explicaba cómo las pecoreadoras, cuando llegan a la colmena, informan a sus hermanas de dónde han encontrado el alimento. Y lo hacen con una serie de movimientos rápidos y repetitivos que Von Frisch bautizó para siempre como “la danza de las abejas”.

Sin embargo, no estaba nada claro cómo podían las obreras comprender esos movimientos en la oscuridad de la colmena y en medio de miles de abejas abigarradas.

Para resolver esta duda, las investigadoras de la Universidad de Edimburgo grabaron los movimientos de las abejas dentro de las colmenas. Utilizaron cámaras especiales capaces de grabar con luz infrarroja, en cámara lenta y con muy alta resolución.

Los vídeos grabados así les permitieron rastrear de forma muy exacta lo que hacían tanto las abejas danzantes como las que observaban sus bailes. Y se dieron cuenta de que, en plena oscuridad, las observadoras iban cambiando la posición de sus antenas en función del ángulo de su cuerpo con respecto a la posición de la abeja que bailaba. Es decir, que leen el baile de las pecoreadoras con las antenas.

Después, comprendieron que, gracias a esos movimientos de las antenas, las obreras eran capaces de decodificar las danzas en cualquier situación y desde cualquier ángulo, incluso en posiciones cambiantes. Esto es muy importante, porque las danzas indican la distancia a la que se encuentra el alimento, y también la dirección en la que hay que volar para encontrarlo. Esta dirección se codifica en forma de ángulo con respecto al sol y la colmena. Y ese ángulo no se interpreta igual si se mira desde un punto que desde otro, pero las abejas son capaces de entenderlo gracias al mecanismo que describe este estudio de Edimburgo.

imagen del estudio que demuestra que as abejas leen el baile de las pecoreadoras con las antenas

Algunas imágenes del estudio. Fuente: Universidad de Edimburgo.

Las investigadoras creen que las obreras son capaces de combinar la información que captan sus antenas con otros datos, como el sentido de la gravedad. Esta capacidad requiere, además, que las abejas sumen de forma precisa los ángulos de las antenas y los de su cuerpo con respecto a la danzante.

En la investigación también utilizaron modelos informáticos para imitar los procesos cerebrales de las abejas, con lo que pudieron concluir que una abeja solo necesita 100 neuronas para hacer todos esos cálculos y comprender a qué distancia y en qué dirección está la comida.

Para Hadjitofi, “esto es particularmente interesante, porque revela un mecanismo neuronal notablemente elegante empleado por las abejas para descifrar información compleja con recursos mínimos”. Por su parte, Webb asegura que “comprender cómo los pequeños cerebros de los insectos llevan a cabo cálculos tan sofisticados puede ayudarnos a diseñar computadoras más compactas y energéticamente eficientes”. 

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2 – Qué sabemos de las antenas de las abejas

Las abejas tienen un par de antenas que salen de su frente, del espacio que queda entre sus ojos compuestos. Son dos órganos articulados de gran movilidad que sirven para muchas cosas, además de, como se ha sabido ahora, leer el baile de las pecoreadoras.

Cada una de las antenas tiene tres partes: la más cercana a la cabeza se llama flagelo, la articulación recibe el nombre de pedicelo y, finalmente, el extremo es el escapo. Se sabe que está cubiertas por múltiples órganos sensoriales integrados, denominados sensilias, que constan células que, a su vez, se conectan al sistema nervioso de las abejas. Estos órganos pueden tener forma de pelillos, cavidades o porosidades, y son sensibles a vibraciones, olores, sonidos y otros estímulos.

Con estas sensilias, las abejas tienen:

  • Tacto y reconocimiento. Se tocan unas a otras con las antenas, lo que facilita el reconocimiento de los diferentes miembros de la colonia. De alguna forma, al tocarse con las antenas, saben quiénes son y reconocen a los intrusos. Ahora se sabe que esta capacidad de reconocimiento incluye la capacidad de leer los bailes de orientación en la oscuridad.
    detalle de las antenas de una abeja las abejas leen el baile de las pecoreadoras con las antenas

    Vista lateral de las antenas.

  • Olfato. Las antenas sirven a las obreras para captar las sustancias volátiles que identifican a olores y sabores de flores, néctares y cualquier otro elemento. También sirven para detectar las feromonas que organizan las comunicaciones y la vida en la colmena. Por ejemplo, rozando con las antenas a la reina hacen que fluya la feromona real.
  • Oído. Parece que las antenas son sensibles a las vibraciones, con lo que las abejas perciben así los sonidos y los movimientos del aire.
  • Las antenas también son los órganos con los que las abejas determinan la temperatura ambiente y la humedad.

Las antenas son de enorme importancia para las abejas. Por eso, las limpian continuamente pasando sus patas por ellas: es su forma de mantener en perfecto estado estos órganos tan delicados y sensibles.

3 – La danza de las abejas, un lenguaje simbólico en el reino animal

Como se ha visto gracias al estudio de la Universidad de Edimburgo, las antenas juegan un papel importante en la danza de comunicación, porque, las abejas leen el baile de las pecoreadoras con las antenas.

Esa danza es, además, uno de los comportamientos más increíbles de las abejas y constituye un caso muy raro de lenguaje simbólico, algo que, en general, solo el ser humano es capaz de desarrollar. Sin embargo, estos insectos antofilos han desarrollado formas de comunicación muy avanzadas.

Gracias a su baile, las abejas codifican y transmiten información compleja: a qué distancia está la comida y en qué dirección. Estos datos, realmente sofisticados de interpretar, son comunicados a la colonia con esa danza que Von Frisch describió en los años 50 del siglo XX.

En sus observaciones, encontró dos bailes principales:

  • Baile del colete o del ocho.Las abejas lo utilizan para indicar a sus hermanas que el alimento que han encontrado se sitúa a más de 100 metros de distancia. Para señalar esto, bailan describiendo dos círculos unidos: un ocho. Lo hacen sobre el eje horizontal  del panal y, a medida que traza el ocho, la abeja danzante hace oscilar su abdomen a derecha e izquierda, lo que marca la distancia a la que está la comida: si está cerca, el abdomen se mueve rápidamente y, si está lejos, se mueve lentamente. Además, cuando cambia de un círculo a otro del ocho, la abeja recorre una línea recta que le sirve para marcar el ángulo con el sol. Ese ángulo indicará la dirección hacia la que volar.
  • Danza circular. Si la fuente de alimento está a menos de cien metros, las abejas pecoreadoras informan de su posición con el llamado baile circular. Se trata de un movimiento elaborado con diferentes giros, cada uno de los cuales informa de distancia y dirección.

imagen del estudio que demuestra que as abejas leen el baile de las pecoreadoras con las antenas

Algunas imágenes del estudio que explican el baile de las abejas. Fuente: Universidad de Edimburgo.

A medida que bailan, las pecoreadoras van entregando pequeñas gotitas de alimento a sus hermanas, de forma que puedan saber qué tipo de alimento les señalan las danzantes.

Un comportamiento aprendido

Con esta original y sofisticada forma de comunicarse, las abejas muestran una sorprendente capacidad simbólica. Y, además, no es algo exactamente innato, sino que, en parte, se trata de un comportamiento aprendido.

En 2023, un equipo de investigadores chinos y estadounidenses publicó una investigación revolucionaria en la que demostraban que las abejas más jóvenes no saben bailar perfectamente cuando nacen, por lo que deben mejorar su habilidad aprendiendo de las veteranas.

Lo que hacen es observar cómo danzan las pecoreadoras más adultas, lo que les sirve para ir mejorando la técnica. Este aprendizaje es uno de los más raros y llamativos comportamientos de las abejas, porque constituye una muestra de transmisión cultural, algo que se considera solo al alcance del ser humano.

Ahora, además, sabemos cómo se produce esa observación: las abejas leen el baile de las pecoreadoras con las antenas. Otro hueco cubierto en el conocimiento sobre las abejas y su fascinante naturaleza.

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4 – Bibliografía empleada

Biri, Melchiorre & Prats, Carmen (1988) El gran libro de las abejas. Barcelona: Editorial de Vecchi.

Hadjitofi, Anna & Webb, Barbara (2024) Dynamic antennal positioning allows honeybee followers to decode the dance. Current Biology, 34, 1-8 https://doi.org/10.1016/j.cub.2024.02.045

Jean Prost, Pierre (2007) Apicultura. Conocimiento de la abeja. Manejo de la colmena. Barcelona: Editorial Mundi Prensa.

Lasanta, Eugenio (2018). Apicultura práctica tradicional y moderna: La esencia en el hexágono. Madrid: Liber Factory.

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2012) Iniciación a la apicultura. Tecnología y calendario. Madrid: Editorial Mundi Prensa.

Salvachúa, Carmelo & Robles, Elena (2003) Manual de apicultura práctica. Sector apícola Galego.

Wilson, Noah (2014) La abeja. Una historia natural. Librería Universitaria de Barcelona: Barcelona.

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