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Modificado por Redacción

Núcleos listos para revisar los núcleos de abejas

Núcleos en un apiario. Foto: Chris Couderec, en Flickr.

Los núcleos, como los paquetes de abejas, son herramientas fundamentales para la multiplicación de los apiarios y piezas estratégicas en las campañas apícolas. Por eso, revisar los núcleos correctamente es vital para los apicultores. En este artículo se recogen los seis puntos clave a la hora de revisar los núcleos de abejas.

En una temporada apícola, siempre hay un punto principal: la producción de núcleos de abejas. Junto con los paquetes, los núcleos constituyen un pilar maestro en el manejo de los apiarios y en su consolidación y crecimiento.

Para los apicultores, ofrecen una forma de recuperar colonias perdidas, reforzar colmenas débiles, mejorar la genética de su cabaña apícola y lograr mejores cosechas futuras. Por eso, tan importante como elaborarlos correctamente es revisar los núcleos de abejas.

Sigue leyendo para descubrir los seis puntos clave que debes cuidar a la hora de revisar tus núcleos. Son los aspectos que te permiten asegurar que tus núcleos evolucionan adecuadamente.

Tras elaborar los núcleos por el método que se prefiera, toca vigilar que su evolución es correcta y que salen adelante para convertirse en colmenas “adultas”. Es importante tener en cuenta que los núcleos, cuando empiezan su desarrollo, son colonias incompletas y, a menudo, huérfanas. Esto hace que las abejas se muestren nerviosas y alteradas. Por eso, no conviene abrir los núcleos más de lo estrictamente necesario.

Así, es importante optimizar el tiempo que se dedica a las revisiones. La mejor forma de hacerlo es aplicar un sistema de comprobación que permita verificar los puntos fundamentales y no olvidar nada importante. Ese sistema sigue estos seis puntos clave.

1 – Nacimiento o liberación de la reina

La primera revisión tras la elaboración del núcleo tiene que ver con el nacimiento o liberación de las reinas. En función de cómo se haya hecho el enjambre, esta revisión se hará antes o después. Lo normal será un calendario parecido a este:

  • Núcleos ciegos. Si el núcleo se hace sin introducir reinas, lo que se denomina núcleo ciego, habrá que hacer dos revisiones. En la primera, pasados cuatro o cinco días desde la formación del núcleo, se comprobará que las abejas están desarrollando celdas reales. Si no lo están haciendo, puede ser porque no haya cría suficientemente joven en el núcleo, con lo que será necesario aportarla (o introducir una reina virgen, fecundada o en realera). También puede ser que no estén desarrollando realeras porque, por error del apicultor, el núcleo tenga una reina. Será fácil de comprobar, porque habrá huevos en los panales. Si el núcleo tiene reina, se puede dejar o se puede devolver a la colmena de origen.
    La segunda verificación tendrá lugar pasados 17 ó 18 días desde la formación del núcleo y servirá para comprobar que ha nacido al menos una reina. La forma de verificarlo es buscar una realera abierta.

Realeras operculadas con obreras alrededor. Apicultura y miel.

Realeras ya maduras listas para ser insertadas en colmenas. Foto: Issac S. Ego, en Flickr.

  • Núcleos con realeras. Si se ha optado por hacer un núcleo aprovechando un panal que tuviera una realera, o introduciendo una, la primera revisión será pasados seis días. En ese momento, se verificará que ha nacido al menos una reina.
  • Núcleos con reinas. Si se han introducido reinas ya nacidas, sean vírgenes o fecundadas, la primera revisión se hará pasados tres días desde la introducción. En ese momento, se trata de verificar la correcta liberación de las reinas. Estos núcleos son los más adecuados para hacer enjambres tardíos, en verano u otoño.

En estas primeras revisiones, el apicultor debe molestar lo menos posible a las abejas. Salvo en núcleos que tienen reina fecundada, en los demás las abejas se mostrarán muy nerviosas y agresivas. No conviene alterarlas más de lo imprescindible.

2 – Fecundación y puesta de la reina

En la siguiente revisión, el punto clave es la fecundación de la reina, que se verificará por la presencia de postura en los cuadros del núcleo. De acuerdo con el calendario anterior, la fecundación debería producirse de la siguiente forma:

  • Núcleos ciegos. Las reinas habrán nacido en torno al día 15 después de la formación del núcleo, con lo que deberían estar fecundadas en torno al día 21 o 22. Este plazo es variable y depende de factores como el clima: una serie de días lluviosos puede retrasar las fecundaciones. También puede ser que la reina espere unos días antes de empezar a poner, incluso aunque ya sea fértil. Por tanto, la verificación de la puesta en un núcleo ciego se hará a partir del día 25 desde que se formó el núcleo. Para molestar lo menos posible, es recomendable hacer esta comprobación pasados 30 días.
  • Núcleos con realeras. En el caso de trabajar introduciendo realeras, la verificación de la fecundación se puede hacer unos 20 días después del momento de la introducción. Para entonces, la reina estará poniendo con bastante seguridad.
  • Núcleos con reinas nacidas. Si se han introducido reinas fecundadas, la postura se puede verificar de forma casi inmediata, pasados tres o cinco días. Si se elige introducir reinas vírgenes, habrá que esperar unos diez días para dar tiempo a que se fecunde.

Abejas sobre un panal lleno de cría. Reinas de alta calidad

Cría compacta y uniforme, el mejor síntoma de que estamos ante una reina de calidad.

En todos los casos, además de revisar que la reina está poniendo, será necesario comprobar cómo lo hace. Una reina de buena calidad se distingue por poner huevos de forma muy compacta, sin dejar huecos libres en los panales. Ese patrón de cría es indicativo de una buena madre en la colmena.

Sin embargo, hay que tener cuidado con las falsas alarmas. A menudo, una reina recién fecundada todavía no sabe poner correctamente y, durante los primeros días, puede que su postura sea desigual, e incluso que ponga varios huevos en la misma celdilla. Si se descubre esto, conviene esperar unos días. Después, se verifica si la puesta se ha regularizado o si, por el contrario, la reina es de mala calidad o se ha fecundado mal y es necesario sustituirla.

Es importante también comprobar que la reina está bien formada: que su tamaño es correcto, que no ha sufrido daños durante los vuelos de fecundación, etc. Es, también, el mejor momento para marcar las reinas.

En las revisiones para verificar la fecundación, ya es momento de ir comprobando más puntos de este listado para revisar los núcleos de abejas.

3 – Revisar los núcleos: estado general de salud

Un aspecto fundamental que hay que revisar ya en todas las visitas a los núcleos es su estado de salud. No hay que olvidar que estas pequeñas colonias pueden estar poco pobladas, lo que hace que sean vulnerables. Además, muchas veces se forman con cuadros procedentes de varias colmenas, lo que puede contribuir a que se contagien enfermedades.

Por tanto, en cada revisión se prestará atención al estado de salud que presenta el núcleo. Sobre todo, si hace frío, mucha humedad o si se ha detectado la presencia de alguna patología contagiosa, como loque o varroa.

Al revisar, se debe prestar atención a estos signos:

  • Abejas con alas deformes. Son síntoma claro de la presencia de varroa. Si se detectan, conviene observar si se aprecian ácaros a simple vista. Un test de campo para la varroa puede ayudar a verificar el diagnóstico. 

Abejas sobre un panal.

Un panal con pocas abejas y sin apenas reservas de comida. La debilidad producida por la varroa.

  • Celdillas hundidas y puesta abierta y dispersa. Si los panales muestran cría abierta y dispersa, celdillas rotas o hundidas, es síntoma de algún problema. Puede ser también varroa, o puede ser loque.
  • Panales mohosos y cría enyesada. La humedad hace que los panales se cubran de moho y afecta a la cría, que presenta el aspecto de bloques de yeso. Se debe a la presencia de un hongo (Ascosphaera apis.) que produce la micosis o pollo escayolado. La principal causa de este problema está en la temperatura: si la colonia se enfría, puede aparece este mal. También se produce en los núcleos por una falta de nodrizas, abejas encargadas de cuidar la cría. Esto se puede evitar trabajando con métodos de elaboración de núcleos que aseguren un buen equilibrio entre nodrizas y pecoreadoras, como el del caza nodrizas.
  • Ataques exteriores. Al ser colonias muy poco pobladas, también se defienden mal, con lo que los núcleos son vulnerables al ataque de otros insectos predadores, como las avispas asiáticas, la polilla de la cera o, incluso, de otras abejas pilladoras. Por eso, conviene que los núcleos tengan piqueras muy reducidas, para que no pierdan calor y sean fáciles de defender.

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4 – Población de los núcleos de abejas

Otro punto que es importante revisar en cada visita es la población de los núcleos. Aunque se pueden hacer con un solo cuadro de cría, no conviene elaborarlos escasos de población. Es importante que tengan suficientes abejas para cubrir la cría y sacarla adelante.

Por eso, en cada revisión se evaluará si el núcleo tiene bastantes obreras, especialmente nodrizas. Si la población cae, puede que no sea capaz de mantener con vida a la cría, y puede que el desarrollo del núcleo se vea resentido.

Núcleo listo para revisar los núcleos de abejas

La piquera debe ser siempre pequeña, para que el núcleo pueda defenderse. Foto: INTA, en Flickr.

Así, el apicultor debe estar vigilante y, si detecta que el núcleo se queda pobre de abejas, deberá tomar medidas. Lo más sencillo será recolectar nodrizas de una o varias colmenas fuertes e introducirlas en el núcleo, acompañadas por varias bocanadas de humo para facilitar su integración.
También se puede optar por añadir un cuadro con cría operculada bien cubierto de nodrizas. Otra solución más radical sería unir el núcleo menos poblado con otro más fuerte, o con una colmena que dé muestras de debilidad.

5 – Reservas de alimento del núcleo

En las revisiones de los núcleos de abejas siempre hay que comprobar en qué estado se encuentran sus reservas de alimentos.

Generalmente, un núcleo se hace incorporando al menos un cuadro de miel y/o polen. Esa cantidad de comida suele ser suficiente para mantener bien alimentado al núcleo en las primeras semanas. Pronto, sus propias pecoreadoras contribuirán aportando néctar y polen.

Sin embargo, en el mismo momento en que la reina empieza a poner, el equilibrio cambia y toda la comida disponible se dedica a mantener la cría alimentada y caliente. Por eso, los apicultores deben prestar especial atención a las reservas de alimento después de que la reina inicie su postura. Si se aprecia que el peso de la miel y el polen almacenados desciende demasiado, será necesario reforzar. Para ello, se puede añadir algún panal de miel. Pero, en realidad, para un núcleo cuya reina acaba de fecundarse, lo mejor es aportar alimento de estimulación en formato líquido. Por un lado, el núcleo tendrá una buena reserva de alimento. Por otro, se estimulará la puesta de la reina y el enjambre tomará velocidad de desarrollo.

6 – Espacio y confort del núcleo

Por último, en cada visita es necesario comprobar el espacio disponible en el portanúcleos. A medida que la reina pone y la pequeña colonia crece, disminuye el espacio en la caja. Si hace calor y las abejas se sienten incómodas y apretadas, pueden poner en marcha la creación de nuevas reinas y producirse un jabardo. También se puede dar una situación de bloqueo de la puesta.

Para evitar esto, los apicultores deben evaluar cuánto sitio queda en la caja y, si es necesario, ampliarlo. Una estrategia es manejar núcleos con alzas, forma de trabajar que tiene bastantes ventajas, como explica el conocido Método Palmer. Otro enfoque, el más habitual, es pasar el núcleo a una caja completa.

apicultor en pleno proceso de revisar los núcleos de abejas

Cuando el núcleo está desarrollado por completo, se transfiere a una colmena. Foto: Thurdl01, en Flickr.

La operación de trasiego del núcleo a la colmena debe realizarse con precaución. La colmena se colocará en el lugar del núcleo y se irán pasando a su interior los panales, cuidando de que queden en la misma posición que ocupan en el portanúcleos. Después, se completará la caja con cuadros de cera estampada o estirada. Es conveniente incluir un alimentador, de forma que se pueda seguir alimentando al núcleo en la colmena.

Si quedan abejas en la caja portanúcleos, se pueden sacudir con un golpe seco sobre la colmena. Después, el contenedor del núcleo se aparta para que su olor no atraiga a las abejas.

Con estos seis puntos, se puede revisar los núcleos de abejas con seguridad. No te olvidarás de nada importante y estarás seguro de que tus enjambres se desarrollan de forma adecuada.

7 – Bibliografia empleada

Biri, Melchiorre & Prats, Carmen (1988) El gran libro de las abejas. Barcelona: Editorial de Vecchi.

Jean Prost, Pierre (2007) Apicultura. Conocimiento de la abeja. Manejo de la colmena. Barcelona: Editorial Mundi Prensa.

Lasanta, Eugenio. Apicultura práctica tradicional y moderna: La esencia en el hexágono. Madrid: Liber Factory.

Philippe, Jean-Marie (2008) Guía del apicultor. Utilizable en todas las regiones apícolas del mundo. Barcelona, Omega.

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2012) Iniciación a la apicultura. Tecnología y calendario. Madrid: Editorial Mundi Prensa.

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2007) Gestión zootécnica del vigor de las colonias de abejas. Madrid: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

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