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colmenar gestionado por el método Palmer de apicultura

Apiario que se gestiona con el método Palmer. Foto: Happy Hollow Honey.

El Método Palmer de manejo de núcleos y reinas es una técnica que permite a los apicultores gestionar y aumentar el número de colonias en su apiario de manera eficiente y sostenible. En este artículo, nos adentraremos en los detalles técnicos del método Palmer para confeccionar núcleos y criar reinas y exploraremos sus beneficios y aplicaciones prácticas.

Mike Palmer es un veterano apicultor canadiense que empezó a experimentar con sus colmenas en los años 70. Pronto descubrió que podía aplicar manejos diferentes a los convencionales y llegó a desarrollar su propio sistema de manejo, el conocido como método Palmer.

Se trata de un enfoque muy interesante que entiende el apiario como una entidad sostenible y también como una auténtica fábrica de cría de abejas y de reinas. Al tiempo, es un manejo que requiere mucha atención y detalle, pero da resultados muy llamativos.

Sigue leyendo para saber cómo se desarrolla el método Palmer y cómo puedes aplicarlo en tu apiario y aprovechar sus ventajas.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 – Método Palmer: su origen, claves y filosofía
2 – Método Palmer para producir núcleos: cómo se hace
3 – Cría de reinas con el método Palmer
4 – Ventajas del sistema de Palmer
5 – Bibliografia empleada

Este método de Palmer está bastante extendido en Estados Unidos y en muchos países de Sudamérica, donde tiene muchos discípulos. Es un enfoque diferente a los que se suelen emplear habitualmente para producir núcleos o para criar reinas, y, por tanto, resulta muy llamativo.

1 – Método Palmer: su origen, claves y filosofía

La idea del método de Palmer es muy interesante, porque concibe los núcleos como un respaldo permanente para los apiarios: en su sistema de manejo, los núcleos están siempre disponibles y utilizables para lo que haga falta.

A Mike Palmer se le ocurrió esta forma de trabajar cuando se dio cuenta de que cada invierno sus colonias sufrían muchas pérdidas. Se veía obligado a reponer colmenas en primavera, gastando dinero en comprar núcleos o paquetes. Entonces, desarrolló una filosofía de manejo de la cabaña apícola que entiende al colmenar como una fábrica constante de cría y abejas.

Así, se trata aprovechar al máximo el potencial reproductivo y productivo de las abejas. Y, además, se basa en un concepto muy valioso: la generación y el reparto de calor dentro de las colmenas, la termorregulación.

núcleos de abejas elaborados por el método Palmer

Dos núcleos con alzas. Foto: Happy Hollow Honey.

Palmer observó que las abejas, de manera natural, crean nidos muy “cuadrados” y más bien verticales, porque son formaciones que aprovechan mejor el calor de la cámara de cría. Es una lógica que está también en la base de las colmenas Layens, Dadant y Lusitana, que tratan de generar esos nidos más grandes, compactos y verticales. Sin embargo, esto no encaja bien con el formato horizontal de las colmenas Langstroth.

Pensando en esa característica, Palmer pensó que la estructura más interesante para desarrollar nidos fuertes debería ser más bien estrecha y vertical. De ahí que el centro de su método se apoye en formaciones de núcleos que crecen a lo alto: son núcleos con alzas o apilados. Lo que más llama la atención del manejo del método Palmer es eso: los núcleos tienen alzas.

Esa es la clave del sistema: con esa estructura vertical y estrecha, muy compacta, la termorregulación de la colmena es mejor: se pierde mucho menos calor, con lo que las abejas gastan menos recursos en desarrollar la cría. Eso hace que los núcleos apilados de Palmer se llenen muy rápido de cría y reservas alimenticias, así que se puede disponer de ellos para reforzar otras colmenas, criar reinas o generar nuevas colonias.

Núcleos todo el año

A partir de esa noción básica de la termorregulación, Palmer plantea trabajar con núcleos durante todo el año, no solo en momentos concretos. Mantiene una cierta reserva de núcleos disponibles y los va utilizando para sacar de ellos lo que necesita. A veces, saca panales de cría y abejas para reforzar colmenas débiles. Otras veces, utiliza el núcleo completo para reponer una colonia perdida,  o para unirlo con otra floja o zanganera.

También los utiliza para producir reinas, como veremos después. Así, tiene reinas disponibles en cualquier momento, con lo que puede reponer madres desgastadas, accidentadas, zanganeras… Los núcleos funcionan como una fábrica de material vivo de reserva siempre disponible.

Este concepto de tener núcleos durante el invierno parece un tanto contraintuitivo. Sin embargo, con el manejo que aplica Palmer, los núcleos superan bastante bien las temporadas invernales y el experto asegura que no tiene que alimentarlos de forma especial.

2 – Método Palmer para producir núcleos: cómo se hace

El manejo del sistema de Palmer no es muy complejo, pero requiere prestar atención continua a los núcleos.

Se procede siguiendo estos pasos:

1 – Selección de colmenas donantes. Una peculiaridad del método Palmer es que no hace los núcleos a partir de las mejores colonias, como se suele hacer en otros sistemas. Lo que hace es seleccionar aquellas colmenas que, estando sanas, no están produciendo miel como deberían, van con retraso en la cosecha. Serán las elegidas para transformarse en núcleos.

2 – Elaboración en verano. Para saber cuáles son las colmenas ideales para ser repartidas en núcleos, Palmer espera al verano. Eso le da la información que necesita sobre qué colmenas van mal y pueden ser “sacrificadas”. Además, aprovecha las altas temperaturas veraniegas para hacer núcleos poco poblados: no necesita demasiadas abejas para mantener la cría caliente.

3 – Confección de los núcleos de cuatro cuadros. Una vez elegidas las colmenas, se desmantelan y se reparten en portanúcleos. Cada caja llevará cuatro cuadros: dos de cría, uno de alimento y otro con cera estampada. Siempre de tal manera que el alimento quede en un lado de la caja, para que haga de protección térmica. Y, además, Palmer recomienda, además, utilizar panales de néctar, que no estén totalmente sellados, porque eso facilitará su uso a las abejas.

4 – Traslado a otro apiario. Como en otros métodos, los núcleos recién creados se trasladan a otro apiario que esté, al menos, a tres kilómetros. Se trata de evitar que las pecoreadoras vuelvan al punto de origen y se despueblen los enjambres.

5 – Introducir reinas. Una vez en el asentamiento de destino, pasadas al menos 24 horas para garantizar que la colonia se siente huérfana, se introduce una reina virgen o fecundada, o bien una realera sellada. Pasados unos días, se revisan los núcleos para verificar los nacimientos o las fecundaciones.

6 – Mantener el tamaño. Cuando las reinas se fecundan y empiezan a poner, los núcleos se llenan muy rápido y pueden expulsar jabardos o bloquearse la puesta. Para evitar esto, Palmer va extrayendo panales de cría y abejas y con ellos crea nuevos núcleos.

7 – Añadir alzas. Otra forma de evitar que se enjabarden los núcleos es añadir alzas. Así, los núcleos del método Palmer pueden crecer en vertical, que es más eficiente en cuanto a la retención del calor que la expansión horizontal típica en cajas Langstroth. Para poner las alzas, Palmer sube a la parte superior dos panales de cría, acompañando a dos panales de cera estampada o estirada. Y en la parte inferior deja otros dos cuadros de cría y también dos con cera. Así, obliga a la colonia a generar rápidamente esa estructura vertical y muy cuadrada. El rendimiento y la velocidad de expansión son claramente más rápidos que en desarrollos más horizontales.

8 – Mantener el núcleo. A partir de ese momento, se trata de mantener el núcleo en su condición de núcleo. Si es necesario, se sacan panales de miel para evitar el bloqueo (se cosecha o se utiliza para alimentar otras colonias), o de cría, que se puede utilizar para crear nuevos núcleos o para apoyar otras colmenas que lo necesiten (es lo que Palmer llama “bomba de cría”). Este reemplazo de panales llenos por cuadros vacíos se hace tantas veces como sea necesario.

9 – Dos núcleos en una caja. Una variante que utiliza Palmer es emplear una cámara de cría para contener dos núcleos, separados por una división central. Para ello, emplea una base con piqueras opuestas para cada núcleo y, encima, una cámara de cría partida al medio por una lámina de madera. En cada mitad, un núcleo. Lógicamente, cada núcleo tiene su tapa para impedir que se comuniquen por la parte superior. El resultado es una estructura que tiene dos núcleos independientes, con piqueras independientes. La gran ventaja de este conjunto es que se aprovecha mucho mejor el calor que generan las dos colonias, separadas solo por una fina pared de madera. Esto ayuda a mantener calientes los núcleos, especialmente durante el invierno. Además, esta variante reduce el uso de material al elaborar los núcleos, porque no hacen falta dos portanúcleos, sino solo una cámara estándar partida por la mitad.

Piso de colmena preparado para el método palmer

Base de colmena para alojar una cámara de cría dividida al medio. Foto: Bees in Britany.

10 – Utilizar los núcleos. Como ya se ha explicado, el sistema permite disponer siempre de un número de núcleos que producen cría a gran velocidad gracias a ese inteligente uso de la termorregulación. Todo ese excedente de cría y abejas se utiliza para producir nuevos núcleos, para repoblar colonias muertas, para reforzar otras débiles… Se trata de entender que los núcleos con “la fábrica” del colmenar.

El método Palmer, bien empleado, es una verdadera factoría de abejas. Su creador explica que logró su propio récord en el año 2011, cuando, partiendo de 50 núcleos que habían pasado el invierno, recolectó 245 panales de cría en las seis semanas que fueron del 9 de mayo al 19 de junio. Con ellos, reforzó y reorganizó sus apiarios. Pero, además, a partir del 19 de junio y a lo largo del verano siguió cosechando panales para confeccionar durante esa estación un hasta 330 núcleos. En total, 900 panales de cría cosechados.

3 – Cría de reinas con el método Palmer

Además de los núcleos, Palmer cría sus propias reinas. Y lo hace adaptando su propio método. La forma de trabajar es la siguiente:

1 – Selección de madres. Con un riguroso trabajo de observación y anotación, Palmer elige sus mejores colmenas, aquellas de las que saldrán las futuras reinas y que destacan por su buen comportamiento.

2 – Colmena iniciadora/terminadora. Aparte, en una cámara de cría, que será la iniciadora, coloca siete u ocho panales con cría fresca procedente de los núcleos. Además, los refuerza con nodrizas que selecciona gracias a un ingenioso embudo que lleva una rejilla excluidora de reinas. Con él, puede barrer abejas de panales de cría sin miedo a llevarse la reina. El resultado es una cámara de cría joven y una gran cantidad de nodrizas sobre ella.
Esa cámara recién poblada se coloca sobre una colmena fuerte, que acogerá a la iniciadora y más tarde hará de terminadora. Lo que hace Palmer es una estructura que tiene una cámara de cría, un alza de miel, un excluidor, otra alza de miel y, arriba del todo, la cámara con la cría fresca recién recolectada.

3 – Eliminación de celdas reales. Rápidamente, esa gran población de nodrizas ubicada lejos de la cámara de cría empezará a levantar celdas reales de emergencia. Pero esas no son las celdas deseadas, así que habrá que eliminarlas todas las realeras que aparezcan. Incluso si fueran de enjambrazón. La eliminación se puede hacer nueve días después de montada la factoría de celdas reales.

4 – Separación y traslarve. Llega la hora de producir las reinas deseadas. Para ello, el décimo día, se desmontan las colmenas iniciadoras y la caja con la cría, que ya estará operculada, y una de las alzas de miel, se colocan sobre una base. El alza irá debajo y la cámara de cría, arriba. En esta, en medio de los cuadros de cría, se introduce un panal con polen. A su lado se deja un hueco vacío.
Sobre el nuevo conjunto va un excluidor de reina y, sobre él, a modo de embudo, un alza vacía. A través de este embudo se sacuden varios panales de abejas de la parte de la colmena que tenía reina (si esta es sacudida, quedará en el excluidor y podrá ser rescatada). Cuando la “factoría” tiene nuevamente un buen conjunto de nodrizas, se cierra. También se alimenta si es necesario.

Pasadas unas horas (en la tarde de ese día), se introduce el cuadro de traslarve en el hueco que se había hecho en medio de la cámara con cría.

5 – Reunión en colmena terminadora.
Pasados seis días, las abejas huérfanas habrán estirado un buen número de celdas reales en el bastidor de traslarve. En ese momento, esa cámara de cría y el alza que tenía debajo se reúnen otra vez con la colmena que conserva reina, siempre separada la caja del traslarve por un excluidor.

cámara de cría dividida por la mitad con un núcleo en cada lado hechos por el método Palmer

Cámara de ocho cuadros dividida por la mitad: un núcleo en cada división.

6 – Cosecha de reinas. A partir del décimo día desde el traslarve, las celdas reales ya estarán selladas y se podrán cosechar para utilizarlas en núcleos, reemplazar reinas o llevar a núcleos de fecundación.

7 – Repetición del proceso. Una vez cosechadas las reinas, todo el proceso se puede poner nuevamente en marcha, recogiendo nuevas nodrizas de los núcleos y utilizando la colmena completa como terminadora, porque no sufre nada con esta tarea.

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4 – Ventajas del sistema de Palmer

Esta forma de trabajar que propone el método Palmer tiene importantes ventajas para los apicultores, especialmente en la gestión de los núcleos.

Algunas de las principales son estas:

  • Sostenibilidad: Al utilizar el Método Palmer, los apicultores pueden mantener un crecimiento constante en su apiario sin tener que depender de la compra de paquetes de abejas o reinas de otros apiarios. Esto reduce la posibilidad de introducir enfermedades y parásitos en su propio apiario.
  • No se debilitan las colmenas de producción. Al hacer todas las multiplicaciones a partir de la reserva de núcleos, las colmenas de producción no se debilitan. No se les retira material vivo, ni recursos de ningún tipo, con lo que pueden dedicar toda su fuerza a producir polen y miel.

estructura de núcleos apilados del método Palmer

Imagen típica de núcleos divididos y con alzas. Foto: WesterWilson.

  • Pocos recursos empleados. Como se trabaja con núcleos de solo cuatro panales, los recursos necesarios son menores. Además, al hacerlos en verano, requiere menos abejas para cubrir la cría. El resultado es un manejo que consume menos recursos.
  • Menos cría. Especialmente en el primer año, los núcleos no desarrollan nada de cría de zánganos: todo el esfuerzo de la reina se traduce en cría de obreras.
  • Control de enjambres: El método Palmer ayuda a reducir la tendencia de las colonias a enjambrar, ya que el espacio limitado y la presencia de dos reinas en la misma colmena desalientan este comportamiento.
  • Una factoría de abejas. La idea de tener siempre una reserva de abejas y cría disponible da mucha tranquilidad al apicultor. En todo momento puede disponer de lo que necesite para reforzar una colonia débil o huérfana, crear un nuevo núcleo o lo que sea preciso.

¿Qué te parece el método Palmer? ¿Te gustaría probarlo? Cuéntanoslo en los comentarios de este artículo.

5 – Bibliografia empleada

Biri, Melchiorre & Prats, Carmen (1988) El gran libro de las abejas. Barcelona: Editorial de Vecchi.

Jean Prost, Pierre (2007) Apicultura. Conocimiento de la abeja. Manejo de la colmena. Barcelona: Editorial Mundi Prensa.

Lasanta, Eugenio. Apicultura práctica tradicional y moderna: La esencia en el hexágono. Madrid: Liber Factory.

Philippe, Jean-Marie (2008) Guía del apicultor. Utilizable en todas las regiones apícolas del mundo. Barcelona, Omega.

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2012) Iniciación a la apicultura. Tecnología y calendario. Madrid: Editorial Mundi Prensa.

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2007) Gestión zootécnica del vigor de las colonias de abejas. Madrid: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Libros para saber más sobre apicultura