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Un investigador analiza abejas en el campo para determinar la relación entre la apicultura y el cambio climático

Un investigador observa abejas en un frasco. Foto: Universidad de Oregón, en Flickr.

Una investigación analiza la relación entre apicultura y cambio climático y señala cómo adaptar el sector apícola al reto del calentamiento global.

Según la Agencia Estatal de Meteorología, el verano de 2023 ha sido el tercero más cálido en España desde que hay registros, con un mes de julio excepcionalmente caluroso y cuatro olas de calor consecutivas. Además, la situación de sequía se ha ido agravando y todavía es severa en la mayor parte del país. Este panorama no afecta solo a España, sino que es impacta en países tradicionalmente húmedos y frescos, como Canadá o el Reino Unido. Y también ha provocado sequías y olas de calor en toda América Latina y otras regiones del planeta. Detrás de estos fenómenos tan adversos hay muchos factores, pero sobresale uno: el cambio climático, que está produciendo un progresivo calentamiento del planeta y una alteración drástica en el clima. Y, por supuesto, apicultura y cambio climático no se llevan bien: esta actividad está sufriendo de forma muy dolorosa los efectos de esta alteración climática.

Una investigación científica recién publicada en la revista Journal of Apicultural Research señala que “el cambio climático tendrá inevitablemente consecuencias para las abejas melíferas y la apicultura”. Esas consecuencias, a su vez, impactarán de forma drástica en la polinización, que es uno de los servicios más importantes que la apicultura ofrece a las sociedades de todo el planeta.

Este trabajo, elaborado por investigadores de la Universidad de Berna (Suiza), la universidad Tecnológica de North Bangkok, en Tailandia, y de la Royal Holloway University de Londres, recorre a través de la técnica de la revisión sistemática las principales investigaciones sobre apicultura y cambio climático, y llega a una conclusión drástica: el sector apícola no está preparado para el calentamiento global.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 – Apicultura y cambio climático: cómo está afectando
2- Enorme impacto económico y medidas públicas
3 – Medidas contra el cambio climático en la apicultura
4 – Qué es el cambio climático y el calentamiento global
5 – Bibliografia empleada

1 – Apicultura y cambio climático: cómo está afectando

El trabajo lleva la firma de Peter Neumann y Lars Straub, que investigan para esos tres centros de alto nivel científico. Y, para llevar a cabo esta relevante publicación, han utilizado la técnica de la revisión sistemática, que analiza los avances más importantes de una disciplina y extrae conclusiones a partir de ellos.

Así, han podido comprender qué está diciendo la ciencia a escala mundial sobre apicultura y cambio climático. En su artículo, los investigadores explican que la comunidad científica no tiene dudas de que “el cambio climático ha tenido ya un impacto en la apicultura” y, en especial, “parece que fenómenos meteorológicos extremos y desastres naturales ocurren con más frecuencia y tienen drásticos efectos sobre la apicultura”.

Estos científicos constatan que el aumento de sequías, inundaciones y situaciones climáticas violentas hace que los apicultores tengan más pérdidas en sus colonias: se mueren de calor, se de sed, de frío, quemadas en los incendios o arrasadas por las crecidas de los ríos. Sin embargo, hay consecuencias menos visibles e igualmente dañinas. Algunas destacadas son estas:

Menos tiempo sin cría en las colmenas

Por ejemplo, han detectado que la subida de la temperatura a nivel global está haciendo que las abejas tengan menos tiempo de para biológica invernal, menos tiempo sin cría. Esta situación, que de antemano puede parecer positiva, no lo es: “Provocará un circuito de retroalimentación negativa, que aumentará el impacto de las plagas que dependen de las crías para su reproducción”, como varroa o tropilaelapsosis, una enfermedad debida a un tipo de parásito de la cría. Este argumento es fácil de comprender: los tratamientos contra varroa y otras patologías funcionan bien sin cría, pero son poco eficaces cuando la colmena tiene cría en desarrollo. Por eso, si los periodos libres de cría se acortan o desaparecen por el calentamiento, será más difícil luchar contra estas enfermedades.

Apicultura en zonas desérticas, una de las consecuencias de la apicultura y el cambio climático

Apicultor, trabajando en zonas desérticas.

Más plagas y amenazas sanitarias para las abejas

El trabajo de estos investigadores dice que “parece que varias especies invasoras, que son plagas que preocupan a la apicultura, se beneficiarán del cambio climático a nivel mundial (por ejemplo, los pequeños escarabajos de las colmenas, o la avispa asiática, Vespa velutina”, entre otras especies.

Para este tipo de agentes, el cambio climático es un aliciente. Proceden de climas cálidos, con lo que se desarrollan mejor cuando suben las temperaturas. En un país como España, por ejemplo, hace 50 ó 60 años la avispa asiática no se habría extendido tan rápido, porque los inviernos fríos la habrían frenado. Sin embargo, con el calentamiento, los fríos invernales son más llevaderos, nieva menos y hiela poco, con lo que las velutinas sobreviven incluso en zonas de alta montaña.

Falta de alimento y de floraciones

Sin duda, uno de los cambios más graves que implica el cambio climático tiene que ver con las fuentes de alimento de las abejas. El artículo señala que “los cambios de estaciones y/o la extensión de los períodos sin lluvias muy probablemente conducirán a una reducción o incluso una ausencia total de floración”. Además, indican que “se sabe que el aumento de los períodos secos y húmedos afecta negativamente la producción y la composición nutricional del polen, lo que es muy probable que provoque consecuencias negativas. Por ejemplo, se sabe que las abejas melíferas expuestas a la desnutrición tienen capacidades inmunitarias y de desintoxicación reducidas lo que las hace más vulnerables a factores estresantes ambientales como patógenos o xenobióticos”.

También apuntan a desajustes en la sincronización entre el ciclo de las abejas y floraciones. Así, es posible que las colonias adelanten su cría para responder a floraciones cada vez más tempranas, lo que puede suponer después excesos de población y falta de alimento suficiente para mantener la colmena. La paulatina llegada de plantas invasoras, que se expanden también gracias al cambio climático, podría empeorar este pronóstico, porque las abejas no estarán adaptadas a ellas. Sin embargo, también reconocen que hay datos que muestran que los abejorros se han beneficiado de estas especies invasoras. Aun así, consideran que la introducción de estas nuevas especies vegetales no será nunca una solución para paliar la falta de floración autóctona y, además, hará mucho daño a las especies de abejas especialistas en determinadas flores. Y también se sabe que perjudicará más a las abejas más grandes, como la melífera.

En todo caso, los investigadores concluyen que la ausencia de alimento en el campo -o su mala calidad- impondrá un “mayor riesgo de hambruna para las colonias; haciendo que la cosecha de miel sea impredecible y que los ingresos de los apicultores sean poco fiables”.

2- Enorme impacto económico y medidas públicas

En su paper, Neumann y Straub ponen el acento sobre las consecuencias económicas que tendrá la evolución negativa de la relación entre apicultura y cambio climático. Por tanto, creen que es urgente hacer “estimaciones económicas del impacto real del cambio climático en el sector apícola para convencer a los responsables de la formulación de políticas públicas”.

En este sentido, son más optimistas. Aseguran que “gracias la creciente conciencia pública sobre la importancia de los polinizadores, hay posibilidades razonables de que se tomen medidas políticas adecuadas para fomentar la adaptación del sector apícola”.

Los autores piensan que incluso medidas sencillas, como plantar árboles que den sombra a colmenares o fomentar la apicultura trashumante, pueden ser impulsadas con facilidad y resultar eficaces para frenar los efectos del calentamiento sobre la apicultura.

Además, señalan que “promover los hábitats naturales y la restauración de la flora local para garantizar la disponibilidad de néctar y polen puede resultar una estrategia efectiva de adaptación al cambio climático implementada por los apicultores y las autoridades locales”. Y también apuntan que la investigación dedicada al impacto del cambio climático y las respectivas medidas de mitigación será fundamental para llenar los respectivos principales vacíos en nuestro conocimiento.

panal de abejas vacío por la sequía

Un panal vacío, ejemplo de la falta de cosecha que produce la sequía. Foto: Jen Heflin, en Flickr.

Por último, consideran fundamental mejorar la “capacitación de las partes interesadas y, en particular, incrementar la voluntad de la comunidad apícola de adaptar la gestión” y manejo de las colmenas.  Para lograr este objetivo, indican que “se debe cerrar la brecha entre la ciencia y la práctica de las abejas”, tarea en la que tienen un papel importante grandes organizaciones interesadas (por ejemplo, Apimondia o COLOSS).

Las conclusiones de esta revisión al estado de la investigación sobre el cambio climático y la apicultura no dejan dudas: “El cambio climático es omnipresente e impondrá un estrés ambiental adicional sin precedentes a todas las abejas y a sus cuidadores, lo que exigirá una gestión adaptada respectiva”.

Ante esta situación, los apicultores deben tomar conciencia de cuál es el realmente el incierto escenario que afronta la apicultura. No sirve de nada mirar para otro o lado o pensar que el calentamiento global es algo pasajero o incluso falso. Es muy real, ha llegado para quedarse y afectará de maneras cambiantes y muy perjudiciales.

Sin embargo, hay acciones que se pueden llevar a cabo para prevenir o mitigar el impacto del cambio climático en la apicultura. Algunas no son excesivamente complejas, aunque pueden significar replantearse el manejo de los apiarios. Estas son algunas medidas que se pueden adoptar ya.

 

1 – Documentarse sobre el cambio climático
Para los ganaderos y los agricultores, y, por supuesto, para los apicultores, el futuro va a estar muy ligado al cambio climático y sus efectos. Por eso, es importantísimo leer mucho, documentarse y acumular información sobre qué es este fenómeno y cómo puede impactar en su actividad y sus áreas de trabajo. Cuanto más se sepa sobre el calentamiento global, más fácil será predecir sus consecuencias y planificar medidas de contención.

2 – Seleccionar abejas más resistentes
Los apicultores tendrán que pensar que no todas las abejas se adaptarán por igual a los fenómenos climáticos extremos y, en general, a un clima cada vez más cálido. Por tanto, será necesario determinar qué razas de abejas se adaptan mejor y fomentar su cría y selección. La genética y su instrumentación serán un aliado clave para el futuro de la apicultura.

3 – Confiar en tecnologías inteligentes

La llamada apicultura de precisión es otra ayuda fundamental para los apicultores. Permite, por ejemplo, monitorizar las colmenas a distancia, lo que facilita su manejo, reduciendo costes de desplazamiento y ajustando mejor los tiempos a la hora de aumentar el número de alzas, hacer núcleos o cosechar. También sirve para detectar rápidamente la presencia de enfermedades. Y muy pronto se dispondrá de tecnología capaz de predecir la evolución de la cosecha en un territorio concreto, analizando por adelantado cómo serán las floraciones. Todas estas herramientas facilitarán a los apicultores la toma de decisiones y una planificación más cuidada de sus movimientos y manejos.

Balanzas para colmenas de HiveWatch colocadas bajo colmenas de tipo Langstroth

La báscula para colmenas, en este caso, fabricada por HiveWatch, mide continuamente el peso de la colonia.

4 – Elegir mejor las ubicaciones
Incendios forestales, riadas, sequías… Son fenómenos que el cambio climático exacerba y vuelve impredecibles, con lo que los apicultores deben tomar medidas para evitarlos. Habrá que situar las colmenas en lugares donde se puedan defender de estos riesgos, incluso en puntos donde tiempo atrás parecía imposible que pudieran producirse. Será necesario huir de las zonas inundables, o tener las colmenas elevadas sobre el terreno. También habrá que trazar cortafuegos y zonas de defensa contra el fuego si se ubican en áreas forestales o susceptibles de sufrir incendios.
Así, aspectos como la ubicación de las colmenas se vuelven estratégicos, porque el calor es un factor determinante en el funcionamiento de la colonia. Cada vez más, los apiarios se tendrán que sombrear, para que el exceso de calor no castigue tanto a las abejas y al material, especialmente a la cera de los panales. Incluso se deberá replantear la orientación de las piqueras para ayudar a las abejas a reducir el calor interno de las colmenas.

5 – Adaptar los manejos a la nueva situación

Con inviernos cada vez más cortos y temporadas secas tan largas y duras, los manejos tradicionales no siempre sirven. Es posible que las abejas adelante el inicio de las temporadas, con cría en pleno invierno (porque no hace frío). Sin embargo, un invierno cálido puede traer una primavera lluviosa, con lo que la colmena tendrá un exceso de cría y seguramente falte alimento. O el verano se alargará, lo que retrasará las cosechas y los tratamientos de otoño. Habrá floraciones que no aparezcan. Otras serán débiles o de mala calidad… Todo esto obliga a replantearse el calendario apícola y a adaptar el manejo continuamente para que las abejas no sufran por este desconcierto climático.

4 – Qué es el cambio climático y el calentamiento global

El cambio climático es el término que se usa para describir las variaciones a largo plazo de las temperaturas y los patrones climáticos en la Tierra. Estos cambios pueden ser naturales, debido a factores como la actividad solar, las erupciones volcánicas o las oscilaciones oceánicas, pero también pueden ser causados por la acción humana, especialmente por la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) como el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4) o el óxido nitroso (N2O).

Los GEI son sustancias que se encuentran en la atmósfera y que tienen la capacidad de retener parte del calor que proviene del sol, creando un efecto similar al de un invernadero. Este efecto es necesario para mantener una temperatura adecuada en el planeta, pero cuando se produce un exceso de GEI, el equilibrio se altera y la temperatura media global aumenta. Este fenómeno se conoce como calentamiento global y es la principal causa del cambio climático.

La principal fuente de emisión de GEI es la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) para obtener energía, que se usa para el transporte, la industria, la agricultura, la calefacción o la electricidad. Estos combustibles se formaron hace millones de años a partir de restos de plantas y animales, y al quemarlos se libera el carbono que habían almacenado. Otros factores que contribuyen al aumento de GEI son la deforestación, la ganadería, el uso de fertilizantes o el cambio de uso del suelo.

suelo cuarteado por el cambio climático y una persona caminando con un cubo

Efectos del cambio climático: sequía extrema. Foto: IPCC.

Desde la revolución industrial, la concentración de CO2 en la atmósfera ha aumentado en un 40 por ciento, pasando de 280 partes por millón (ppm) a 415 ppm en 2020. Esto ha provocado que la temperatura media global se haya elevado en 1,1°C desde el siglo XIX, y que los últimos seis años hayan sido los más cálidos desde que se tienen registros.

El cambio climático tiene efectos devastadores para el medio ambiente y la vida humana, ya que altera el funcionamiento de los ecosistemas, la biodiversidad, el ciclo del agua, la producción de alimentos, la salud o la seguridad. Algunos de los efectos más evidentes son:

1 – El aumento del nivel del mar, debido al deshielo de los glaciares y a la expansión térmica del agua. Esto provoca la erosión de las costas, la inundación de zonas bajas, la salinización de los acuíferos y la pérdida de hábitats y de poblaciones costeras 12.

2 – La intensificación de los fenómenos meteorológicos extremos, como sequías, olas de calor, lluvias torrenciales, huracanes o incendios forestales. Estos eventos causan daños materiales, pérdidas humanas, escasez de agua, desertificación, hambrunas, enfermedades o migraciones forzosas 124.

3 – El cambio en la distribución y la productividad de las especies vegetales y animales, debido a la modificación de sus condiciones climáticas óptimas. Esto afecta a la seguridad alimentaria, a la polinización, a la regulación del clima o a la provisión de otros servicios ecosistémicos 12.

4 – El aumento de las enfermedades infecciosas transmitidas por vectores, como los mosquitos, las garrapatas o las pulgas, que se expanden a zonas más cálidas y húmedas. Algunas de estas enfermedades son la malaria, el dengue o el zika.

Ante este escenario, resulta urgente tomar medidas para mitigar el cambio climático, reduciendo las emisiones de GEI y aumentando la capacidad de absorción de carbono de los sumideros naturales, como los bosques o los océanos. También es necesario adaptarse a los efectos inevitables del cambio climático, aumentando la resiliencia de los sistemas naturales y humanos. Para ello, se requiere la cooperación internacional, el compromiso político, la innovación tecnológica, la concienciación social y la responsabilidad individual. La relación entre cambio climático y apicultura es un buen ejemplo de esta necesidad de poner de acuerdo a tecnología, políticos e individuos particulares.

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4 – Bibliografía empleada

Jean Prost, Pierre (2007) Apicultura. Conocimiento de la abeja. Manejo de la colmena. Barcelona: Editorial Mundi Prensa.

Neumann, P. & Straub, L. (2023) Beekeeping under climate change. Journal of Apicultural Research, 62(5). 963-968, https://doi.org/10.1080/00218839.2023.2247115

Outhwaite, C.L., McCann, P. & Newbold, T. (2022) Agriculture and climate change are reshaping insect biodiversity worldwide. Nature 605, 97–102.
https://doi.org/10.1038/s41586-022-04644-x

Pardee, G.; Griffin, S; Stemkovski, M; Harrison, T. (2022) Life-history traits predict responses of wild bees to climate variation. Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, 289. https://doi.org/10.1098/rspb.2021.2697

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2012) Iniciación a la apicultura. Tecnología y calendario. Madrid: Editorial Mundi Prensa.

Libros y materiales para la apicultura

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