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Almacén para refrigerar colmenas con colmenas apiladas

Almacén con colmenas refrigeradas. Foto: USDA.

Cada vez es más habitual refrigerar colmenas en verano para evitar las pérdidas por olas de calor o largos periodos cálidos. Las colonias se guardan en hangares donde se mantienen a baja temperatura hasta el otoño. La técnica, cada vez más extendida, es muy discutida por los científicos. Te contamos qué es y en qué consiste el manejo de refrigerar colmenas en verano.

El calor es un enemigo temible para las abejas, especialmente desde que el cambio climático ha provocado que los veranos sean un mes más largos y mucho más duros. La sucesión de olas de calor y sequías extremas produce un aumento del estrés muy importante en las abejas, aumentando la presencia de patógenos, como varroa, y produciendo pérdidas graves.

Para paliar los episodios de calor más fuertes y dañinos, en muchos lugares se ha desarrollado una técnica sorprendente: recoger las colmenas en almacenes refrigerados durante las semanas o meses más duros del verano.

Este sistema de trabajo tiene muchos partidarios, pero también hay detractores, especialmente entre los científicos, que no tienen claro que sea positivo para las abejas. En este artículo, analizamos la técnica de refrigerar colmenas en verano y te contamos sus ventajas e inconvenientes.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 – Refrigerar colmenas en verano:
en qué consiste el manejo
2 – Refrigerar durante el invierno:
una técnica más conocida
3 – Ventajas e inconvenientes del
refrigerado de colmenas
4 – Bibliografía empleada

En lugares muy fríos, como Canadá, es habitual que las colmenas pasen los inviernos guardadas en galpones o hangares donde se mantienen a temperaturas frescas, pero mucho más soportables que las que existen en el exterior. Es un manejo contra el frío bien conocido y eficaz. Sin embargo, desde hace un tiempo, en muchos sitios se utiliza el almacenamiento contra el calor: las colmenas se apilan en almacenes donde se enfrían para que no sufran el calor extremo. En algunos lugares, también se refrigeran durante los inviernos cálidos.

1 – Refrigerar colmenas en verano: en qué consiste el manejo

El refrigerado de colmenas es un sistema de trabajo que se ha desarrollado especialmente en Estados Unidos, en regiones como California, donde el calor de los últimos veranos se ha vuelto insoportable para las abejas. Las temperaturas son tan altas que los panales de cera se funden y se deshacen, el terreno no ofrece nada de alimento e, incluso, falta el agua.

En esas circunstancias, las abejas reducen su actividad, apenas salen y sufren para mantener unas temperaturas interiores razonables. El estrés que les produce el calor, sumado a la falta de alimento en el campo, hacen que se reduzca la cría, lo que dispara la presencia de enemigos como la varroa.

Para evitar este problema, apicultores de lugares como el Valle Imperial, al sur de California, han empezado a almacenar las colonias en almacenes refrigerados durante los momentos más duros de calor, que, en esa zona, puede superar fácilmente los 41º.

Los galpones donde se recogen las colmenas se mantienen artificialmente entre los 7,5 y los 12,5º centígrados. Además, se mantienen en penumbra o incluso totalmente a oscuras. En estas circunstancias, las abejas entran en un modo de comportamiento invernal: se paraliza la puesta y el enjambre se apiña para protegerse del frío.

Una vez en esas circunstancias, los apicultores aprovechan la desaparición de la cría para aplicar un tratamiento contra varroa. Como es sabido, estos tratamientos funcionan mejor en ausencia de cría, porque los ácaros no pueden ocultarse en las celdillas selladas y son más vulnerables al principio activo que se utilice.

Tratamiento de ácido oxálico contra la varroa

Un apicultor, aplicando ácido oxálico contra la varroa. Foto: Wolfferl, en Flickr.

 

Los apicultores que utilizan este manejo consideran que les ayuda a proteger sus colmenas frente al intenso calor de la región. Además, les permite aplicar un tratamiento acaricida con mayor eficacia que si estuvieran en el campo, donde siempre quedarán reductos de cría.

El manejo que utilizan es sencillo: las colmenas acaban su cosecha a principios de verano y entonces son trasladadas a un almacén. En general, solo se hace con las colmenas que están en producción: los núcleos de temporada se quedan en el campo.

En el hangar, en una primera sala ventilada (fresca, pero no fría), se las revisa. Se comprueba el estado de la reina y sus condiciones generales. Si detectan colonias que no reúnen la fuerza suficiente para encarar la invernada forzada, se devuelven al campo, donde reciben otro tipo de manejo (fusión de colmenas, alimentación…). Por su parte, las que se quedan en el almacén, se mantienen en una segunda cámara, ya refrigeradas y a oscuras durante tres semanas.

Tras ese tiempo, vuelven a sacarlas a la cámara fresca (pero no refrigerada), donde se abren y se les permite volar para que se acostumbren poco a poco al calor, que ya no será tan duro como tres semanas antes. En ese momento, se aplica otra vez el tratamiento acaricida contra varroa y, si es preciso, se alimentan las colmenas. Es importante tener en cuenta que, al “invernar” en verano, la población de las colonias será grande, con lo que pueden consumir muchas reservas. Por eso las alimentan antes de llevarlas de nuevo al campo.

Por supuesto, también hay bajas. Tres semanas de frío hacen que las colmenas más débiles se queden por el camino. En realidad, seguramente son las mismas que habrían muerto en un invierno normal, con lo que el apicultor ahorra tiempo en la gestión de esas pérdidas.

Bancos de reinas refrigerados, otra solución

Una variante de la refrigeración de colmenas es la que propone utilizar bancos de reinas refrigerados. La idea se defiende en un artículo publicado por un equipo de científicos en la revista Journal of Apicultural Research en 2023. Firmado por Brandon Hopkins, de la universidad de Washington State, y sus colaboradores, este artículo sugiere que los bancos de reinas dan mejores resultados en verano si se mantienen a temperaturas relativamente bajas.

Como se sabe, un banco de reinas es una colmena en la que se conservan enjauladas y apiladas reinas que se han criado y todavía no están en producción. A veces, son cientos. Cada reina virgen está en una jaulita de transporte, acompañada por varias abejas, y son atendidas desde el exterior por las abejas de la colmena-banco.

banco de reinas

Banco de reinas, listo para almacenar. Foto: Brandon Hopkins.

Estos investigadores trabajaron también en California. Allí, compararon la calidad de reinas que se habían mantenido en colmenas-banco en el exterior, con temperaturas que llegaron a superar los 38ºC, con las de otros bancos que se colocaron en almacenes refrigerados a 15º centígrados.

Sus resultados no dejan lugar a dudas: las reinas de los bancos refrigerados tuvieron una mayor supervivencia (78 por ciento) que las de los bancos que se mantuvieron en el campo (62 por ciento).

2 – Refrigerar durante el invierno: una técnica más conocida

Esta idea de refrigerar colmenas en verano está inspirada en otra que se utiliza desde hace mucho más tiempo: refrigerarlas en inverno. O, en realidad, sería más correcto decir “atemperarlas”.

Desde principios del siglo XX, apicultores de regiones muy frías, sobre todo en áreas como Canadá, norte de Estados Unidos o los países escandinavos, recogen sus colmenas en almacenes durante los durísimos inviernos que sufren. En zonas donde la temperatura exterior puede caer muy por debajo de los 20º centígrados, parece una buena idea que las abejas se refugien en almacenes.

Un ejemplo muy conocido de este manejo es el estado de Idaho, en Estados Unidos. Allí, en plena ruta entre Dakota del Norte y California, dos de las grandes zonas apícolas del país, miles y miles de colmenas pasan el invierno en almacenes de patatas u otros depósitos refrigerados.

Sin embargo, en esas instalaciones no pueden estar a temperaturas elevadas, porque las colonias se reactivarían. Por eso, también es necesario mantenerlas frías. Por supuesto, estar a 7 u 8º es infinitamente mejor que estar a -20º, pero esa temperatura debe mantenerse de alguna forma, bien con refrigeración artificial, bien con la ventilación apropiada.

Este almacenamiento invernal permite a los apicultores controlar perfectamente la temperatura, así como otras condiciones ambientales, como la humedad o la luz. La experiencia muestra que las pérdidas de colmenas se reducen notablemente y las colonias mantienen mejores niveles de vigor y salud.

Apicultores trabajando en un almacén de refrigerar reinas

Almacén de refrigerar colmenas.

En este sentido, el investigador Brandon Hopkins señala que los niveles de virus como nosema y de infestación por varroa son menores en las colmenas que pasan los inviernos controladas de esta forma.

No es el único científico cuyos métodos apuestan por el almacenamiento invernal en frío. Un grupo de investigadores de la Universidad de Arizona, en Estados Unidos, publicó en 2023 un artículo en el que compararon la evolución de colmenas invernadas con refrigeración en diferentes lugares de Estados Unidos y buscaron determinar cuál es la duración idónea del tiempo de almacenamiento.

Según explican en su trabajo, el almacenamiento en frío hizo que la mayoría de las colonias tuvieran más población después de arrancar la campaña y pasar por la polinización de la almendra, uno de los puntos fuertes de la temporada apícola estadounidense. Además, tenían mejor estado de salud las que se habían almacenado en octubre que las que se recogieron en noviembre, lo que indica, en su opinión, que un periodo más largo de refrigeración es positivo para las abejas.

Otro equipo de la misma universidad de Arizona ha experimentado con periodos cortos de almacenamiento en frío para combatir la varroa. Sus resultados no han mostrado mejoras sustanciales en la eficacia de los tratamientos acaricidas, pero sí han servido para abrir una vía de manejo que juzgan prometedora a medida que se optimicen los procesos.

Colmenas cargadas en coches para ser trasladadas.

Colmenas listas para volver al campo. Foto: Brando Hopkins, en Twitter.

Esta idea del refrigerado tiene que ver con una noción interesante: las colonias que paran por completo su actividad en invierno son más fuertes después, en la siguiente temporada. Esta es la tesis defendida por otro trabajo científico publicado recientemente en Scientific Reports por Kirti Rajopalan, de la Universidad del Estado de Washington; y Gloria DeGrandi-Hoffman, del Centro de Investigación Apícola Carl Hayden, del Departamento de Agricultura de Estados Unidos. Estos investigadores han demostrado que otoños e inviernos cada vez más cálidos están haciendo que las abejas apenas detengan su actividad y, por tanto, tengan muchos problemas para sobrevivir al invierno, mientras que las colmenas de zonas muy elevadas y frías, que  sí paran por completo en invierno, aguantan mejor.

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3 – Ventajas e inconvenientes del refrigerado de colmenas

Como se ha visto en los apartados anteriores, la técnica de refrigerar colmenas tiene ya un largo recorrido y ha sido objeto de muchos análisis por parte de la ciencia. Así, se pueden determinar algunas ventajas e inconvenientes para el refrigerado de colmenas, tanto en verano, como en invierno.

Entre las ventajas de refrigerar colmenas, podemos encontrar estas:

  • Protección contra el frío y el calor extremos. La principal ventaja de estas técnicas de almacenamiento de colmenas en frío es la protección de las abejas frente a los climas extremos. Sea en invierno o en verano, mantener las colmenas a una temperatura estable ayuda a las colonias a superar esos episodios de frío o calor, con lo que las abejas podrían sufrir menos. En el apartado de inconvenientes veremos que esta explicación no convence a todos.
  • Tratamiento de varroa. Al reducir la temperatura de las colmenas, las reinas paralizan su puesta, con lo que, en unos días, las colonias dejan de tener cría operculada. Es el momento idóneo para tratar contra varroa, porque los ácaros ya no están ocultos en las celdillas de cría selladas. En otras técnicas, se utilizan cuadros técnicos o anillos ventrales para impedir que las reinas pongan. Y también hay quien retira o rasca la cría para forzar esa ausencia de larvas.
  • Ahorros en el manejo. Al tener concentradas las colmenas en un único punto, los apicultores ahorran tiempo en desplazamientos para sus visitas invernales a las colmenas.
  • Mayor control del vigor. Las colmenas almacenadas mantienen una mayor fortaleza y están más equilibradas, hay menos diferencias entre ellas. De esa forma, los apicultores pueden controlar mejor el vigor de las colonias y ponerlo a punto cuando lo necesiten.
  • Mejor gestión de los tiempos. Ese control del vigor permite gestionar también los tiempos de las campañas y acompasar más el manejo de las colmenas con las floraciones. Los apicultores saben en qué momento llegan los flujos de néctar y pueden preparar mejor a las colmenas para que los aprovechen, puesto que las tienen mucho más controladas y equilibradas.

apicultor con dos colmenas y almacenes para refrigerar colmenas

Un apicultor, preparando bancos de reinas para ser refrigerados en los contenedores del fondo. Foto: Brandon Hopkins.

A cambio, también hay quien encuentra inconvenientes en refrigerar colmenas. Estos inconvenientes se presentan, sobre todo, en el almacenamiento en frío en verano.

Los plantea el investigador Derek Mitchell, de la Universidad de Leeds, en el Reino Unido, que ha trabajado sobre la formación del llamado ‘bolo invernal’, la piña que las abejas forman cuando baja la temperatura.

Mitchell ha discutido la idea tradicional de que las abejas se apiñan para gestionar el frío. En su opinión, y según sus datos, el ‘bolo’ es una respuesta ante el estrés que produce el frío, una “huida” del frío. Las abejas se apiñan tratando de estar calientes, lo que genera un estrés que, en realidad, disipa calor en lugar de conservarlo. Es decir, forma la piña no es algo benéfico, sino un problema.

En su opinión, esta mala comprensión del comportamiento de las abejas ha llevado a construir colmenas comerciales que aíslan muy mal a las colonias, con lo que las abejas pasan más frío del que deberían.

Con este planteamiento, Mitchell considera totalmente errónea la idea de refrigerar colmenas en verano, puesto que supondría añadir un estrés innecesario a la colonia.

¿Qué te parece esta idea de refrigerar colmenas en verano e invierno? ¿Crees que puede resultar útil para tu manejo? Cuéntanoslo en los comentarios.

4 – Bibliografía empleada

Biri, Melchiorre & Prats, Carmen (1988) El gran libro de las abejas. Barcelona: Editorial de Vecchi.

DeGrandi-Hoffman G, Corby-Harris V, Graham H,Watkins-deJong E, Chambers M, Snyder L. (2023) The survival and growth of honey bee (Hymenoptera:Apidae) colonies overwintered in cold storage: the effects of time and colony location. Journal of Econonic Entomology. 116, 1078–1090.
https://academic.oup.com/jee/article/116/4/1078/7202141

Jean Prost, Pierre (2007) Apicultura. Conocimiento de la abeja. Manejo de la colmena. Barcelona: Editorial Mundi Prensa.

Lasanta, Eugenio (2018). Apicultura práctica tradicional y moderna: La esencia en el hexágono. Madrid: Liber Factory.

Mitchell, Derek. (2023) Honeybee cluster—not insulation but stressful heat sink. Journal of the Royal Society. 20(208) 
https://royalsocietypublishing.org/doi/full/10.1098/rsif.2023.0488

 

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2012) Iniciación a la apicultura. Tecnología y calendario. Madrid: Editorial Mundi Prensa.

Salvachúa, Carmelo & Robles, Elena (2003) Manual de apicultura práctica. Sector apícola Galego.

Wilson, Noah (2014) La abeja. Una historia natural. Librería Universitaria de Barcelona: Barcelona.

Webb, A., Onayemi, S. O., Olsson, R. L., Kulhanek, K., & Hopkins, B. K. (2023). Summer indoor queen banking as an alternative to outdoor queen banking practices. Journal of Apicultural Research62(3), 471–477.
https://www.tandfonline.com/doi/figure/10.1080/00218839.2023.2165747?scroll=top&needAccess=true

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