Modificado por Redacción

Colmenas layens en España en la campaña apícola 2025 en España

Apiario de colmenas Layens en Andalucía. Foto: Max Westby, en Flickr.

El sector apícola español culmina una temporada para olvidar. Después de un buen 2024, este 2025 que enfila su recta final deja pésimos números para los apicultores. La campaña apícola 2025 en España será recordada por una cosecha muy pobre.

El año 2025 pasará a la historia de la apicultura española como uno de los peores que se recuerdan. Y eso que empezó bien: un otoño lluvioso en 2024 y un buen invierno permitían a los apicultores ser optimistas. Sin embargo, casi ninguna zona apícola ha sido propicia.

La mayoría de las regiones de importancia apícola notifican malas o muy malas cosechas, y prácticamente no se ha librado ningún momento del año: si la cosecha de primavera fue mala, la de verano-otoño ha sido mucho peor.

En este artículo, repasamos la pésima campaña apícola 2025 en España y te contamos qué ha sucedido para que la temporada haya sido tan pobre, con una cosecha tan floja. Y también analizamos lo que puede deparar el invierno tardío que registra el país. Sigue leyendo para tener toda la información.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 – Así ha sido la campaña apícola 2025 en España
2 – De la esperanza, a la decepción: así ha evolucionado la temporada
3 – Incertidumbre y pérdidas de colmenas: un invierno complicado

El año 2024 rompió con una racha de malas cosechas propiciadas, sobre todo, por la sequía y las olas de calor. Una temporada más húmeda ayudó a que la cosecha fuera mucho mejor: se volvió al nivel de las 33.000 toneladas de miel, un 20 por ciento más que en 2023. Esta mejoría hacía pensar que 2025 también sería un buen año, pero el balance final es muy negativo.

Así ha sido la campaña apícola 2025 en España

Aunque todavía no hay cifras oficiales (el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación tardará meses en recopilarlas), los datos que van aportando diferentes organizaciones de apicultores no dejan lugar a dudas: la campaña apícola 2025 en España ha sido muy mala.

Así lo denuncia, por ejemplo, la organización Cooperativas Agroalimentarias, que asegura que estamos ante “una de las peores cosechas de las últimas décadas, con una producción muy por debajo de la media habitual”.

La situación es especialmente mala en algunas regiones, como Castilla y León, una de las más importantes de España. Allí, la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), afirma que la “situación es crítica, ya que la producción de miel ha sido prácticamente inexistente“.

En Salamanca, uno de los grandes bastiones apícolas de España, el panorama es similar: bajas producciones y una cosecha de verano prácticamente inexistente o con rendimientos mínimos por colmena.

Extremadura, también zona de fuerte presencia apícola, apunta pérdidas importantes. En la reciente Apicultura y Turismo de Las Hurdes, Primitivo Pino, dirigente sectorial extremeño, aseguró que el ejercicio que termina ha sido “catastrófico”, y cifra la pérdida de producción en casi un 70%.

Otras zonas, como Cataluña, también registran caídas de producción notables. Cooperativas Agroalimentarias considera que la cosecha catalana ha caído al 65 por ciento de las previsiones por término medio.

colmenas en Galicia con un hórreo gallego en campaña apícola 2025 en España

Colmenar en Galicia. Foto: Paul Cooper, en Flickr.

La franja norte no ha corrido mejor suerte: Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco también cierran el año con cosechas muy bajas. Por ejemplo, la IGP Miel de Asturias señala que la cantidad de miel recogida estará muy por debajo de las cifras de 2024, cuando sus productores cosecharon 97 toneladas.

De esta forma, salvo excepciones muy puntuales, los apicultores se resignan a cerrar una muy mala campaña apícola 2025 en España.

2 – De la esperanza, a la decepción: así ha evolucionado la temporada

El porqué de esta situación hay que buscarlo, sobre todo, en un año muy irregular en lo climatológico. La temporada había empezado bien, con un invierno suave que permitió a las abejas recobrar fuerzas y prepararse para una campaña de primavera que ilusionaba a los apicultores.

Sin embargo, marzo se presentó con una inesperada sucesión de frentes húmedos que dejaron 21 días consecutivos de lluvias, algo realmente raro en España. Ríos desbordados, campos inundados y floraciones imposibles para las abejas hicieron que la cosecha de mieles de primavera prácticamente se perdiera. Las grandes afectadas, sobre todo, las mieles de tomillo y romero. También las de azahar en algunas zonas.
Además, tantos días de lluvia y encierro forzoso tuvieron efectos negativos sobre la salud de las abejas: hubo pérdidas por hambre y también aumento de enfermedades como el virus de las alas deformes, varroa o nosema.

Con todo, el campo afrontó el verano con mucha humedad, lo que hizo que se disparase el optimismo de cara a las cosechas veraniegas y otoñales. Sin embargo, las buenas previsiones de principios de verano se vieron frustradas apenas un par de meses después, cuando un mes de agosto excepcionalmente caluroso hizo que las floraciones fueran pobres en néctar. Al calor se sumó una devastadora ola de incendios que afectó a buena parte del noroeste del país, una zona entre Zamora, León y Galicia que estaba a punto de cosechar y que, en gran medida, se quedó sin terminar la campaña.

colmenas quemadas en los incendios forestales de 2025 en Zamora

Colmenas sobre un terreno quemado, en Zamora. Foto: Alejandro Barja.

 

A estas circunstancias climáticas hay que sumar otros problemas. Uno de los más importantes ha sido la proliferación de abejarucos, pájaros depredadores de abejas que, en amplias zonas del centro del país, han causado estragos en los apiarios.

Otra depredadora de abejas es la avispa asiática, Vespa velutina, que también ha golpeado mucho a la producción, especialmente en la franja norte. En zonas como Galicia, incluso se ha convertido en un problema de seguridad pública, con tres personas muertas en octubre a consecuencia de sus picaduras.
En el sur del país, la protagonista es la Vespa orientalis, el avispón oriental, que ha causado fuertes daños en provincias como Málaga.

En Cooperativas Agroalimentarias sintetizan este panorama: “un año más, abejas y apicultores han tenido que enfrentarse a múltiples enemigos naturales y plagas, cuyos efectos se agravan en campañas climatológicamente adversas: Varroa destructor, Vespa velutinaVespa orientalis, además de los daños ocasionados por el abejaruco y el oso. Todos ellos han provocado pérdidas significativas en los colmenares, desde la muerte de colonias hasta una notable reducción del número de abejas y, en consecuencia, de la producción de miel y polen”.

Un mercado de la miel muy desfavorable

En Cooperativas Agroalimentarias lamentan también que, a pesar de esta mala producción, “el mercado no ha reaccionado favorablemente” y los precios de la miel siguen siendo muy bajos. Esta organización señala que, en estas circunstancias, “la industria española ha importado más de 22,5 millones de kilos de miel durante los ocho primeros meses del año, a un precio medio inferior a 2 euros por kilo, claramente por debajo de los costes de producción nacionales”. Cooperativas Agroalimentarias cree que “la entrada de mieles baratas y de dudosa calidad sigue siendo una grave amenaza para la apicultura española”. Además, lso datos del Ministerio de Agricultura muestran una caída en el consumo habitual de miel.

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3 – Incertidumbre y pérdidas de colmenas: un invierno complicado

Estas malas condiciones del mercado marcarán, con seguridad, la próxima campaña apícola, la de 2026, que arranca bajo el signo de la incertidumbre.

Por un lado, el sector apícola español tiene que hacer frente a una climatología incierta. Los desórdenes que produce el cambio climático alteran los ciclos de las abejas, que crían cuando no deben y se encuentran de repente sin recursos alimenticios. Los apicultores deben aumentar las revisiones y alimentar más a sus colmenas para garantizar que superan estos desajustes. A pesar de todos esos esfuerzos, las pérdidas de colonias en invierno serán seguramente fuertes, igual que en los años pasados: los investigadores del Centro Apícola de Marchamalo hablan de mortalidades que llegan al 40 por ciento de colmenas muertas cada invierno.

Por otro lado, el mercado seguirá recibiendo mieles de baja calidad a precios muy bajos. Así lo asegura la política de la Unión Europea hacia países como Ucrania, que enviará todavía más miel al territorio comunitaria. Lo hará gracias a que la UE ha aumentado la cuota de miel ucraniana que entra sin aranceles de 6.000 a 35.000 toneladas anuales, suponiendo un incremento del 538 por ciento. En 2024, Ucrania ya envió a la UE 53.958 toneladas de miel, un 31 por ciento de la que importa el club europeo. Esta miel llega a un precio medio de 1,75 €/kg, muy por debajo de los costes de producción en España, que superan los 3 €/kg, según las organizaciones agrícolas.

Esta situación, que entidades como COAG consideran “competencia desleal”, supone una gran incertidumbre para los apicultores españoles, que ven cómo sus costes aumentan mientras los precios de su producto se mantienen muy bajos.

panal de abejas en la campaña apícola 2025 en España

Panal con mucha cría de abejas. Foto: Sheila Dee, en Flickr.

 

 

Además, el sector mira con temor a los cambios en la Política Agraria Común (PAC) para el periodo 2028-2034. Bruselas plantea un presupuesto único por Estado, con un recorte del 22 por ciento respecto al periodo 2021-2027. Con ese dinero, cada país decidirá cómo ayuda a sus sectores agrarios, lo que, en la práctica, supondría acabar con las actuales ayudas específicas para la apicultura (Intervención Sectorial Apícola y ayuda agroambiental), según COAG.

Por si fuera poco, la posible ratificación del acuerdo comercial con MERCOSUR, la organización comercial de los países del cono sur de América Latina, pone otra nota de incertidumbre. Si finalmente entra en vigor, las mieles argentinas, chilenas y brasileñas tendrían vía libre hacia los mercados europeos.

Así las cosas, la pésima campaña apícola 2025 en España viene a dar otro golpe a un sector que no está sobrado de buenas noticias y que ve cómo sus márgenes son cada día más exiguos.

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