Modificado por Redacción

colmenas quemadas en los incendios forestales de 2025 en Zamora

Colmenas sobre un terreno quemado, en Zamora. Foto: Alejandro Barja.

La ola de incendios que asola a buena parte de España y Portugal deja ya varios miles de colmenas quemadas. La provincia gallega de Ourense es el territorio más golpeado: los apicultores orensanos se plantean trasladar sus colonias por la devastación de campos y montes.

Desde principios de agosto, una combinación de calor extremo y vientos fuertes ha servido de alimento para una oleada de incendios forestales que golpea, de forma principal, al oeste y noroeste de España y también a toda la franja interior de Portugal. Estos incendios, algunos de una envergadura nunca vista, han ocasionado la pérdida de varias vidas humanas y la destrucción de pueblos y valiosísimos recursos naturales, tanto de flora, como de fauna, así como animales domésticos o de granja. Entre estos últimos, destaca el daño que están sufriendo las abejas, con varios miles de colmenas quemadas en todo el país.

Aunque todavía es pronto para hacer un balance detallado, sobre todo en las zonas donde los incendios siguen activos, como Extremadura, Castilla León y Galicia, los primeros cálculos hablan de miles de colmenas destruidas en este aciago mes de agosto. Así lo asegura Pedro Loscertales, responsable de apicultura de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG). Este portavoz agrario apunta a “más de 7000 colmenas quemadas” en España en estas últimas semanas.

Desde otra de las asociaciones agrarias, UPA, Antonio Prieto, responsable para el sector apícola, califica “verdadero desastre” lo que ha sucedido. Lo mismo señalan Asaja, otra organización agrícola. Su responsable nacional de apicultura, Vanesa Iglesias, lamenta el impacto de los incendios en el campo, especialmente en zonas que, según explica, pueden tardar tres o cuatro años en recuperarse. Iglesias, que también es apicultora en la zona de Sanabria, en Zamora, conoce perfectamente los efectos del fuego sobre la apicultura y el tiempo que tarda el territorio en estar nuevamente a pleno rendimiento: pudo comprobar de cerca lo que supuso el tremendo incendio de la Sierra de la Culebra, en 2022, para los apicultores.

En Portugal, la apicultura también reporta pérdidas importantes por los incendios forestales, que han golpeado, sobre todo, a las regiones interiores, en la zona limítrofe con España. Algunos conocidos apicultores, como Francisco Antonio Rogao, responsable de la firma de equipamiento apícola MacMel, ha publicado en sus redes sociales imágenes que evidencia la destrucción de cinco de sus asentamientos.

De hecho, las redes sociales son el espacio donde muchos apicultores de ambos países están compartiendo los vídeos y fotos de sus colmenas quemadas:

Colmenas en plena producción

Algunas de las comarcas afectadas por los incendios en España tienen cosechas tardías, de miel de bosque y brezo. En esas zonas, las colmenas quemadas estaban en plena producción, preparadas para la recogida de miel, que, en el norte, se realiza entre agosto y septiembre.

Esta circunstancia hace más graves si cabe las pérdidas. No solo se pierden las abejas y el material (colmenas, soportes, vallados, pastores eléctricos…), sino que también se pierden toda la miel y la cera que estaban a punto de ser cosechadas.

Por tanto, este golpe a la apicultura llega cuando la temporada tocaba a su fin y los apicultores se disponían a realizar sus últimas recolecciones. Queda ahora por ver cómo impactará en la cosecha general, que se preveía relativamente buena para este 2025, después de mejorar notablemente en 2024.

El campo, arrasado

Además, las colmenas supervivientes tampoco quedan en buena situación. Los campos y montes donde pecorean están abrasados, sin apenas alimento, lo que supone que los apicultores deban alimentar las colonias o, incluso, trasladarlas a zonas no quemadas. Es el caso de la provincia de Orense, donde las extensiones destruidas por el fuego son tan amplias, que los apicultores se plantean mover las colonias vivas a otras provincias para que puedan terminar la temporada sin más estrés.

Incluso desde la Asociación Galega de Apicultores se ha hecho un llamamiento para que aquellas personas que tengan terrenos válidos para albergar colmenas los pongan a disposición de los apicultores afectados.

Uno de ellos es Alejandro Barja, que tiene parte de sus colmenas en O Pereiro, en el ayuntamiento orensano de Mezquita, comenta a Apicultura y Miel cómo “el fuego pasó rápido”, con lo que solo se le han quemado unas 5 de 300 colonias. Sin embargo, le preocupa el estado del campo, que prácticamente no ofrece alimento. Por eso, está retirando parte de la miel, para abrir espacio en las colmenas y que las abejas no sufran por el calor dentro de las cajas. Además, apunta que está “dejándolas con una media alza con tres o cuatro cuadros de miel y agua en el alimentador”, a la espera de que en otoño el terreno se recupere un poco y las reinas vuelvan a poner.

apicultora dando agua a colmenas en un territorio quemado en los incendios de España 2025 con colenas quemadas

Aportar agua resulta básico para la supervivencia de las colmenas tras un incendio. Foto: Alejandro Barja.

Alejandro Barja expone que el gran peligro para estas colmenas que han sufrido tanto estrés está en el invierno y la supervivencia de cara a la próxima primavera. Considera que, aunque ahora las colonias parezcan pobladas, las abejas son mayoritariamente pecoreadoras “La gran perdida se espera en la próxima primavera a causa del calor, el humo y el estrés sufrido por la reina”, subraya.

En la misma línea de actuación, Zamora, Francisco Alonso, responsable de la Asociación Apis Durii, de Zamora, explica a Apicultura y Miel que no han tenido tantas pérdidas de colmenas como en 2022, pero “el campo ha quedado arrasado”.  Alonso señala que, afortunadamente, los apicultores de la zona habían tomado precauciones, desbrozando y segando los apiarios, con lo que el fuego pasó rápidamente, sin dañar las colmenas. Sin embargo, como en el caso de Barja en Verín, a Francisco Alonso también le preocupa el mal estado del campo, “que ha quedado destrozado”.

Por si fuera poco, las colonias que no mueren por el fuego son víctimas del humo, un agente que provoca en ellas nerviosismo y dispara el instinto de enjambrar para dejar atrás el peligro. Todas estas circunstancias contribuyen a debilitar las colonias en un momento crucial del año, cuando son más sensibles al calor, al ataque de depredadores como abejarucos o avispas asiáticas, y también cuando la varroa es más peligrosa.

Tras los incendios llega la reconstrucción: la importancia del seguro apícola

A medida que se evalúan los daños, llega la hora de pensar en la reconstrucción. Las organizaciones agrarias recomiendan a los apicultores informar cuanto antes de las pérdidas que han sufrido, aportando información importante:

  • Número y tipo de colmenas quemadas.
  • Fotografías de los asentamientos destruidos.
  • Ubicación geográfica exacta.
  • Fecha del siniestro.

Con estos datos, las asociaciones agrícolas pueden ayudar a los apicultores a tramitar los partes para los seguros apícolas, que se hacen cargo de los daños, siempre que se hayan contratado.

Esta herramienta, el seguro apícola, protege las colmenas contra daños como los de los incendios por un coste mínimo por colmena y año.

Ayudas estatales, ya en marcha

Además, desde los diferentes niveles del Estado ya se han anunciado ayudas para los afectados por los incendios. Por un lado, el Gobierno central ha avanzado la declaración de “zona catastrófica” para las áreas golpeadas por el fuego.

Para los territorios quemados, implica acceder a ayudas económicas directas para la reparación de viviendas habituales y enseres, subvenciones para negocios, compensaciones a ayuntamientos para gastos imprevistos, ayudas a la recuperación de infraestructuras y líneas de préstamos preferentes, así como medidas fiscales y laborales como aplazamientos de cuotas de Seguridad Social o atención especial para autónomos y empresas. No se trata de indemnizaciones, sino de apoyos públicos extraordinarios que facilitan la reconstrucción y recuperación tras el desastre, intentando devolver la normalidad lo antes posible, y priorizando la atención a los afectados más vulnerables.

Por su parte, las comunidades autónomas también han anunciado ayudas directas para los apicultores, ganaderos y agricultores. En el caso de Castilla y León, el presidente regional, Alfonso Fernández Mañueco, ha puesto en marcha un plan valorado en más de 100 millones de euros. Esta medida ha sido bien acogida por las organizaciones del campo. Así, Donaciano Dujo, presidente de Asaja en Castilla y León, ha valorado positivamente “el enfoque integral de las ayudas presentadas, que incluyen todos los sectores productivos, desde la ganadería y la apicultura, hasta la agricultura y los frutales, una mención importante porque se han perdido muchos castaños”, un árbol especialmente valioso para el sector apícola.

Colmenas quemadas: cómo recuperar a las supervivientes

Cuando las colmenas sufren el ataque del fuego, pueden quemarse por completo o, como hemos visto, sobrevivir. En ocasiones, si el apicultor mantiene sus asentamientos limpios y segados, el fuego no llega a tocar las cajas o pasa a su lado rápidamente, sin quemarlas.

En apariencia, estas colmenas parecen haber sobrevivido, pero el apicultor deberá tomar precauciones con ellas. Lo fundamental en estos casos será

  • Asegurar la alimentación. Si no se pueden trasladar las colonias a otras zonas de pecorea, será necesario garantizar que conservan reservas de alimento para semanas. Si tienen miel, se les puede dejar una parte para asegurar esa supervivencia. Si no tienen, conviene aportar alimentos de subsistencia, como piensos proteicos.
  • Asegurar el agua. Con el campo destruido y lleno de humo, las abejas van a tardar en volver a volar, por lo que necesitan agua. Si se les puede aportar en alimentadores, mejor. Si no, habrá que garantizar el acceso cercano a agua fresca y limpia.
  • Revisar el estado de la cera. Uno de los mayores problemas cuando el fuego pasa cerca de las colmenas es que se pueden fundir los panales de cera. Habrá que revisar su estado para eliminar cuadros dañados o colapsados.
  • Vigilar la puesta. Con el estrés del incendio y la falta de pecorea, las reinas tienden a detener la puesta de huevos. Es importante vigilar que, en unas semanas, la retoman. Si no es así, la supervivencia de estas colmenas estará seriamente amenazada.

colmenas quemadas y panales de miel fundidos

Panales con la cera fundida por el calor. Foto: Alejandro Barja.

En un escenario de veranos cada vez más cálidos, cambio climático y bosques llenos de combustible, la proliferación de grandes incendios forestales está casi garantizada. Por eso, los apicultores deben extremar las medidas de precaución para evitar que sus apiarios sean afectados por el fuego. Limpieza del entorno, desbroce y colonias en soportes elevados son algunas de las medidas básicas para evitar las colmenas quemadas.

Otra precaución importante es manejar el ahumador con extremo cuidado para evitar que pueda ser el origen de un incendio. Se puede optar por utilizar vaporizadores, en lugar de ahumadores, o también difusores de agua.

 

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Libros para saber más de apicultura

Biri, Melchiorre & Prats, Carmen (1988) El gran libro de las abejas. Barcelona: Editorial de Vecchi.

Jean Prost, Pierre (2007) Apicultura. Conocimiento de la abeja. Manejo de la colmena. Barcelona: Editorial Mundi Prensa.

Lasanta, Eugenio (2018). Apicultura práctica tradicional y moderna: La esencia en el hexágono. Madrid: Liber Factory.

 

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2012) Iniciación a la apicultura. Tecnología y calendario. Madrid: Editorial Mundi Prensa.

Salvachúa, Carmelo & Robles, Elena (2003) Manual de apicultura práctica. Sector apícola Galego.

Wilson, Noah (2014) La abeja. Una historia natural. Librería Universitaria de Barcelona: Barcelona.

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