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Modificado por Redacción

un apicultor vaporizando sobre las abejas con un vaporizador

Apicultor trabajando con el vaporizador de Apisolis. Foto: Lega.

El vaporizador va ganando terreno en la apicultura para controlar a las abejas. Muchos apicultores lo prefieren ante el ahumador. Te contamos ventajas y desventajas de cada uno.

Si hay un útil que todo el mundo asocia a la apicultura es el ahumador. Ese hornillo adosado a un pequeño fuelle que los apicultores utilizan para arrojar humo sobre las abejas y manejarlas así más fácilmente. Sin embargo, en los últimos años han empezado a proliferar los vaporizadores, dispositivos similares que, en lugar de humo, lanzan vapor.

En este artículo te contamos qué son los nuevos vaporizadores para la apicultura, cómo funcionan y qué ventajas tienen frente a los tradicionales ahumadores. Sigue leyendo para saber cómo está cambiando el manejo de las abejas a través de las herramientas más básicas: el ahumador vs vaporizador.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 – Por qué se utiliza el humo en la
apicultura: el ahumador
2 – ¿Qué es un vaporizador para apicultura?
3 – Ventajas de un vaporizador frente a un ahumador
4 – Bibliografía empleada

1 – Por qué se utiliza el humo en la apicultura: el ahumador

El humo, un humo frío, blanco y poco agresivo, se utiliza en la apicultura desde la más remota antigüedad. El ser humano descubrió pronto que, ante la presencia de humo, las abejas retrocedían y, de esa forma, podía manipular sus colmenas, fueran naturales o artificiales, y extraer su miel con menos riesgos.

El efecto del humo sobre las abejas está muy analzalizado. Se ha estudiado y comprobado que, ante la presencia de humo, las abejas reaccionan como si se produjera un incendio forestal. En esa circunstancia, se preparan para huir, o para refugiarse en lo más hondo de su colmena durante un tiempo indefinido. Para cualquiera de las dos circunstancias, necesitan almacenar alimento en sus cuerpos, así que se lanzan a comer miel. Una vez que están llenas de miel, les cuesta mucho más atacar con sus aguijones, con lo que la colonia se vuelve pacífica y manejable.

En 1995, una investigación dirigida por Kirk Visscher demostró que, además, el humo actúa como un enmascarador de los olores de la colmena, con lo que se reduce el efecto de la feromona que utilizan las abejas para organizarse ante un ataque. Ese olor hace que se vuelvan agresivas y ataquen a un posible invasor, como el apicultor. Sin embargo, el humo lo tapa y limita la capacidad de las abejas para organizar una agresión.

Sea como sea, lo cierto es que, desde hace miles de años, el humo es un aliado de los apicultores. Y, desde mediados del siglo XIX, gracias a los trabajos de Moses Quinby en Estados Unidos, se utiliza el ahumador. Quinby inventó el primer dispositivo que, poco más tarde, sería perfeccionado por T.F. Bingham, quien, en 1903, patentó un modelo básicamente igual al que se utiliza hoy en día de forma mayoritaria. Una idea sencilla: un hornillo con una pequeña chimenea que lleva adosado un fuelle. Al accionar el fuelle, entra aire al hornillo que, a su vez, expele humo por la chimenea.

Apicultores con un ahumador de gran tamaño y colmenas al fondo

Para la abeja africanizada se emplean ahumadores de gran formato. Foto: Agencia Brasilia, en Flickr.

Con variantes de forma y tamaño, es el mismo ahumador que se utiliza 120 años después. Apenas cambia el combustible, que puede ser hierba seca, hojarasca, serrín, cartón, tela, pellets y cualquier otra cosa que produzca un humo frío, blanco y no tóxico para las abejas.

La mayor innovación que ha sufrido el ahumado en más de un siglo de historia es la electrificación: algunos modelos llevan un módulo eléctrico que, accionando un ventilador, introducen el aire en el hornillo, lo que ahorra al apicultor los cansados apretones al fuelle.

Sin embargo, en los últimos años han aparecido aparatos que prometen disputarle el puesto al viejo ahumador. Se trata de los vaporizadores, dispositivos que, como su nombre indica, ya no ahúman, sino que emiten vapor.

2 – ¿Qué es un vaporizador para apicultura?

Un vaporizador es, por tanto, una especie de ahumador que utiliza vapor para tranquilizar y manejar a las abejas. Actualmente, hay ya algunos modelos en el mercado y todos se basan en la misma idea: sustituyen el hornillo tradicional, en el que se quema un combustible, por un pequeño generador de vapor que va igualmente adosado a un fuelle.

El generador de vapor lleva un depósito recargable en el que se coloca un líquido que, a su vez, es calentado de forma eléctrica para generar vapor. Cuando se acciona el fuelle, un chorro de vapor es impulsado hacia la colmena.

Lo habitual es que ese líquido que se vaporiza contenga algunas esencias naturales que sirven para darle un aroma agradable.

En otros casos, en lugar de líquido se utilizan pastillas especiales que, al calentarse también eléctricamente, generan vapor.

En ambos casos, el resultado es un vapor que puede ser inhalado tranquilamente por el apicultor y que no resulta dañino para las abejas.

Apisolis y Anel: dos vaporizadores diferentes

Hoy en día, en el mercado se pueden encontrar dos vaporizadores para la apicultura. Uno lo fabrica la firma francesa Apisolis. El otro lo comercializa Anel, el fabricante griego de equipamiento apícola. En este caso, el dispositivo es doble: puede ser ahumador y vaporizador.

Apisolis: cómo funciona el vaporizador

En el caso de Apisolis, se opta por el líquido. El ahumador dispone de un pequeño depósito en el que se carga líquido aromatizado. Cuando se calienta, se convierte en vapor. El funcionamiento es parecido al de los “vapeadores” que sustituyen al tabaco convencional.

El líquido empleado se denomina Apisolis Nature y en su composición se utilizan tres compuestos vegetales que, según indica el fabricante, resultan inocuos para las abejas. Sobre este punto, conviene esperar a confirmarlo con pruebas de campo, dado que, como es sabido, las autoridades sanitarias ya han probado los efectos negativos del “vapeo” para la salud.

vaporizador para apicultura que sustituye al ahumador

El vaporizador de Apisolis. Foto: Apisolis.

El depósito del vaporizador de Apisolis contiene 120 ml, cantidad que, según explican, permite inspeccionar hasta 250 colmenas sin tener que recargar. Para generar el calor, el aparato utiliza una batería que también es recargable.

Eso sí: en Apisolis indican que su dispositivo es eficaz con colmenas “poco agresivas”. Es decir, para colonias muy agresivas, o razas violentas, como la abeja africanizad, este vaporizador resulta poco eficiente.

Vaporizador-ahumador de Anel

El otro equipo disponible en los comercios de material apícola es el vaporizador-ahumador eléctrico de Anel. En este caso, el dispositivo conserva la forma de un ahumador tradicional, con su hornillo y su fuelle. Sin embargo, tiene dos modos de funcionamiento.

Por un lado, puede actuar como un ahumador convencional. Por otro, gracias a una batería y a una resistencia, se puede convertir fácilmente en un vaporizador. En el caso de Anel, en lugar de líquido, se utiliza unos pellets o pastillas que, al calentarse, se vaporizan y emiten olor a humo. Tienen dos formatos: pequeños pellets o el “vapor pad”, que es una especie de tableta. En ambos caos, la idea es “ahumar” sin necesidad de fuego ni combustible tradicional.

Novedades de la Feria Apícola de Torrelavega 2023: ahumador y vaporizador de Anel.

El nuevo ahumador/vaporizador de Anel.

Tanto para funcionar como vaporizador, como para actuar como un ahumador al uso, el equipo de Anel emplea resistencias eléctricas que producen la combustión. Es decir, no es necesario utilizar encendedores.

3 – Ventajas de un vaporizador frente a un ahumador

Los vaporizadores son equipos recién llegados a la apicultura, una disciplina que, poco a poco, se moderniza e introduce nuevas tecnologías. En los últimos meses, hemos visto un auge de la apicultura de precisión, la llegada de colmenas robots e, incluso, el rediseño de algo tan básico como la piquera.

Ahora, nos encontramos con la reinvención del ahumador y su transformación en vaporizador. Aunque todavía es pronto para conocer a fondo sus cualidades y posibilidades, lo cierto es que se observan algunas ventajas interesantes. Las principales son estas:

  • Larga duración. Tanto los equipos que usan líquido, como los de pellets prometen una larga duración del producto vaporizado, con lo que el apicultor no tiene que hacer recargas durante el trabajo y puede ahorrar tiempo.
  • No se apaga. A diferencia de los ahumadores basados en fuego, que se apagan siempre de forma inoportuna, estos equipos permanecen funcionando mientras tengan batería.
  • No quema. No hay llama, así que no hay riesgo de que el apicultor se queme manejando estos dispositivos. Con los ahumadores convencionales es fácil sufrir quemaduras, tanto en la piel, como en trajes, guantes y otros equipos.
  • Sin riesgo de incendios. Por el mismo motivo, es altamente difícil que estos equipos puedan producir incendios forestales, un riesgo elevado con los ahumadores clásicos, sobre todo en verano o en tiempo de sequías.
  • No contamina. En los ahumadores tradicionales, se produce la combustión de materia vegetal. Eso da lugar a contaminantes denominados HAP, hidrocarburos aromáticos policíclicos. Son compuestos diminutos que flotan en el humo y que se relacionan con problemas como mutaciones genéticas e, incluso, cánceres. Esos compuestos no solo afectan al apicultor y a las abejas, sino que, si se ahúma en exceso, pueden fijarse en la miel y la cera. En principio, los vaporizadores están libres de este problema, pero, como se ha señalado antes, las autoridades sanitarias no confían plenamente en las sustancias aromáticas empleadas en el producto que se vaporiza.

Por supuesto, hay desventajas: la principal es el precio. Son equipos bastante caros, aunque sus ventajas pueden compensar el desembolso. También tienen el inconveniente de que dependen de productos concretos, sean líquidos o sólidos. Son consumibles que el apicultor debe comprar y reponer y que también tienen un coste. Y, finalmente, están limitados por la duración de la batería.

Con todo, esta renovación del ahumador que propone el vaporizador es suficientemente importante como para suponer un cambio en la apicultura y convencer a muchos apicultores. ¿Qué te parece? ¿Te pasarás al vaporizador? Cuéntanoslo en los comentarios.

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4 – Bibliografía empleada

Biri, Melchiorre & Prats, Carmen (1988) El gran libro de las abejas. Barcelona: Editorial de Vecchi.

Jean Prost, Pierre (2007) Apicultura. Conocimiento de la abeja. Manejo de la colmena. Barcelona: Editorial Mundi Prensa.

Lasanta, Eugenio (2018). Apicultura práctica tradicional y moderna: La esencia en el hexágono. Madrid: Liber Factory.

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2012) Iniciación a la apicultura. Tecnología y calendario. Madrid: Editorial Mundi Prensa.

Salvachúa, Carmelo & Robles, Elena (2003) Manual de apicultura práctica. Sector apícola Galego.

Kirk Visscher, P; Vetter, R; & Robinson, G. (1995), Alarm Pheromone Perception in Honey Bees Is Decreased by Smoke (Hymenoptera: Apidae ) Journal of Insect Behavior, 8(1). https://www-beelistener-co-uk.translate.goog/beekeeping/colony-control-smoke-or-vape/?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=wapp

Wilson, Noah (2014) La abeja. Una historia natural. Librería Universitaria de Barcelona: Barcelona.

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