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un apicultor, con un panal de abejas durante una revisión de colmenas

Un apicultor revisa un panal de abejas. Foto: Liralen Li, en Flickr.

Cuando se revisa una colmena, hay que evaluar multitud de factores y elementos. En este artículo, te contamos los cinco puntos clave que debes tener en cuenta en cada revisión de colmenas.

La revisión de colmenas es una de las tareas fundamentales de la apicultura actual y cada apicultor la lleva a cabo siguiendo su propio sistema, de acuerdo con sus necesidades y con su forma de manejar las colonias.

De un buen plan de revisiones puede depender el éxito de una campaña, la salud de las colmenas o los buenos resultados de un plan de elaboración de núcleos. Por eso, es muy importante realizar correctamente las revisiones.

Y una revisión de colmenas no supone memorizar lo que sucede en cada colonia. Tampoco se trata de tomar nota de todo lo que se ve al abrir la colmena. El objetivo es comprender que cada enjambre es diferente y cuenta su propia historia. El apicultor debe aprender a leer rápidamente esa historia y a entender, a partir de unos signos concretos, cómo evoluciona esa colonia que tiene delante.

En este artículo te damos cinco pautas esenciales para la revisión de colmenas. Son cinco pasos para observar, evaluar y comprender el estado de una colonia rápidamente. Sigue leyendo para conocer estos puntos cinco puntos clave para la revisión de tus colmenas.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 – Revisión de colmenas: ¿hay puesta reciente?
2 – ¿Cómo es la cría? ¿Pone bien la reina?
3 – Reservas de alimento: ¿son suficientes?
4 – ¿Cuánto espacio tiene la colmena?
5 – ¿Hay algo raro en la colmena?
4 – Bibliografía empleada

Todo apicultor que se enfrenta a la revisión de una colmena debe procesar una enorme cantidad de información en muy poco tiempo y hacer un diagnóstico sobre el estado de la colonia y sus necesidades inmediatas. Con la experiencia y el ojo clínico, estas revisiones se vuelven cada vez más sencillas. Sin embargo, incluso los apicultores más experimentados y veteranos se encuentran a menudo con situaciones difíciles de evaluar y colmenas que muestran síntomas inexplicables o extraños.

Para reducir esa incertidumbre y tener un método de trabajo práctico y rápido, que permita comparar las colmenas y tomar decisiones con seguridad, te proponemos estos cinco puntos de revisión. Los puedes aplicar en este orden o en el orden que cada colmena requiera. Toma nota:

1 – Revisión de colmenas: ¿hay puesta reciente

Muchas veces, los apicultores se obsesionan con encontrar la reina de la colmena. Y, la verdad, salvo para algunos manejos concretos, como la producción de núcleos o la cría de reinas, rara vez hace falta ver directamente a la reina. En cambio, es muy importante comprobar que la reina tiene postura.

Por eso, en toda revisión es importante evaluar el estado de la puesta de huevos. Lo primero es comprobar que la reina está poniendo. Después, conviene verificar que hay puesta de todas las edades, especialmente huevos (siempre que el momento de la temporada lo propicie).

La presencia de huevos nos habla de una colonia en desarrollo, en expansión, y de una reina activa. En cambio, la falta de huevos recientes puede indicar diferentes situaciones:

  • Reina defectuosa o ausente. Si no está poniendo cuando debería hacerlo, la reina puede tener problemas. Por ejemplo, puede ser muy vieja y la colonia está reemplazándola o ya lo ha hecho. Ante esta situación, habrá que observar si hay celdas reales de reposición o si conviene reemplazar la reina,
  • Enjambrazón. La ausencia de huevos recientes puede ser síntoma de que la colmena ha enjambrado y la nueva reina todavía no se ha fecundado.
  • Bloqueo. La reina no tiene espacio para poner porque la colmena está bloqueada de miel y polen. En este caso, conviene desbloquearla añadiendo espacio y láminas de cera.
  • Falta de campo. La parada de la puesta puede deberse a que puntualmente el campo no ofrece suficiente alimento y las colonias frenan su desarrollo.

huevos de abeja en un panal vistos durante una revisión de colmenas

Huevos recientes. Foto: Conall, en Flickr.

 

2 – ¿Cómo es la cría? ¿Pone bien la reina?

Tras verificar que la reina está poniendo, el apicultor debe preocuparse por la calidad de esa puesta. Es importante comprobar cómo pone la reina, cómo desarrolla el nido. Las reinas sanas y jóvenes generan grandes bloques de cría compacta, sin espacios vacíos.

En cambio, si el apicultor encuentra cría salteada, huecos, celdas vacías u otros fallos, cabe sospechar de la calidad de la reina. Puede ser que ya sea vieja y empiece a perder facultades o puede ser que tenga defectos. En ambos casos, habrá que evaluar si es necesario reemplazarla por una nueva reina. También es posible que la cría esté mal puesta y que aparezcan dos o más huevos en una misma celdilla. Esto puede indicar la presencia de una reina muy joven que todavía no ha empezado a poner correctamente. O, más habitualmente, una reina de mala calidad. También puede ser que la reina sea zanganera o que haya una obrera ponedora. En este caso, el apicultor debe actuar para corregir el problema de una colmena zanganera.

De paso, se puede vigilar si la cría tiene aspecto saludable. Muchas enfermedades de la colmena afectan especialmente a las larvas y se pueden detectar a simple vista. Por ejemplo, se puede observar si hay celdillas hundidas o con el opérculo agujereado, si hay cría yesificada (signo de pollo escayolado) o lo que se llama “cría calva”, que se manifiesta en forma de celdillas desoperculadas y es un síntoma frecuente de varroa.

3 – Reservas de alimento: ¿son suficientes?

Otro de los puntos que deben valorarse en cada revisión de colmenas es la cantidad de reservas de alimento que tienen las abejas. Este parámetro resulta especialmente importante en dos momentos críticos: el otoño y la primavera.

En otoño, tras la cosecha, el apicultor debe valorar cuánta miel tiene la colmena para pasar el invierno. En caso de que la colonia tenga poco alimento, se debe añadir comida. Esta puede tener la forma de panales de miel procedentes de otra colmena o del almacén. O puede tomar la forma de algún pienso de mantenimiento, como candi o preparados similares que sirven para que la colonia tenga una reserva de hidratos de carbono que le permita hacer frente a los meses más fríos. En otoño también se pueden hacer aportes de alimento proteico para lograr que la colonia tenga esas “abejas gordas” que se buscan para soportar mejor el invierno.

En primavera es mucho más difícil valorar la cantidad de alimento y su eficacia. Por un lado, la colmena necesita, sobre todo, proteína para sacar adelante a la cría. Para eso, acumula polen, algo que se puede ver paralizado por unos días de mal clima, muy frecuentes en primavera. Además, las reservas de néctar y miel todavía serán escasas, con lo que una mala racha climática puede golpear mucho a las colmenas en desarrollo.

polen de abeja, alimento estimulante para las abejas en primavera

El polen aporta proteínas a la colmena, algo muy necesario para la cría. Foto: Pxhere.

Ante una ausencia de entrada de polen y néctar prolongada, el apicultor debe calibrar las reservas de la colmena, la cantidad de cría y, en caso de que ese balance esté desequilibrado, aportar alimento. Lo ideal es hacerlo en forma de tortas o suplementos proteicos. Sin embargo, también se puede superar un bache primaveral con algún jarabe azucarado.

4 – ¿Cuánto espacio tiene la colmena?

En la revisión de colmenas siempre se debe prestar atención al espacio que ocupan las abejas. En los meses fríos, será necesario evaluar si hay demasiado espacio vacío, algo que obliga a las abejas a generar más calor para mantener la temperatura correcta. En cambio, en los meses cálidos, el problema puede ser una agobiante falta de espacio.

  • Demasiado espacio. Si la colonia se achica en invierno y el bolo de abejas ocupa muy poco espacio, se puede reducir el volumen de la colmena utilizando diafragmas aislantes o ponchos de plástico. Al hacer más pequeña la colmena, se aprovecha mejor el calor y se ayuda a las abejas a termorregular el interior.
  • Falta de espacio. Cuando arranca la temporada y la colonia crece, el espacio disponible se agota rápidamente. Una colmena con poco espacio es un problema. Por un lado, se puede bloquear. Por otro, al aumentar el calor interior, las abejas están incómodas y pueden poner en marcha un proceso de enjambrazón.
    Para resolver estos problemas, el apicultor debe gestionar correctamente el espacio, aumentando paulatinamente el volumen disponible en la colmena. Para ello, añadirá alzas y desbloqueará el nido de cría para desahogar a las abejas. También puede buscar celdas reales para eliminarlas y evitar que las colmenas enjambren.
    abejas durante una revisión de colmenas

    La falta de espacio puede inducir a la enjambrazón. Foto: Anita Gould, en Flickr.

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5 – ¿Hay algo raro en la colmena?

Además de los cuatro puntos que hemos visto antes, hay una quinta clave en toda revisión de colmenas: la mirada general a la búsqueda de elementos o situaciones que llamen la atención o parezcan extraños.

aspectos que puedan disparar una alerta. Es, seguramente, la fase más difícil de la revisión, porque muchos de estos indicios son esquivos, difíciles de detectar incluso para apicultores muy experimentados.

Algunas de las pistas que pueden levantar una bandera de aviso son estas:

  • Abejas dañadas. La presencia de abejas con problemas físicos es un indicio claro de que algo pasa. Pueden ser, por ejemplo, abejas con alas rotas o deformes, un síntoma claro de varroa. También es posible ver ácaros de varroa sobre las abejas, algo que indicaría una infestación muy avanzada y requeriría tomar medidas urgentes.
  • Suciedad. Una colonia ordenada y bien dirigida está limpia y no hay residuos en su interior. La presencia de serrín de cera u otros residuos en el fondo de la colmena es un mal síntoma y habla de una reina de mala calidad.
  • Heces. Algunas enfermedades hacen las abejas pierdan el control de sus esfínteres y dejen heces sobre las pareces de la colmena. La nosema puede ser una de las causas de este comportamiento.

abeja con varroa detectada en una revisión de colmenas

Abeja con ácaros de varroa. Foto: AbsoluteFolly, en Flickr.

  • Zánganos. Una presencia masiva de zánganos es un mal síntoma. Es necesario verificar si hay puesta de obrera. De no ser así, lo más probable es que la colmena sea zanganera.
  • Peleas en la piquera. Si durante la inspección se detectan peleas en la piquera de las colmenas, es posible que se esté produciendo un episodio de pillaje.
  • Realeras. La presencia de muchas realeras puede indicar que la colmena se prepara para enjambrar. En cambio, unas pocas realeras señalan un cambio de reina.
  • Panales viejos. Se puede aprovechar la revisión para evaluar el estado de los panales y, si los hay viejos o deteriorados, apartarlos para cambiarlos por otros con cera nueva,

Todos estos puntos sirven para llevar a cabo una correcta revisión de colmenas. Por supuesto, no son los únicos y siempre se pueden tener más factores en cuenta. Sin embargo, constituyen una rutina básica que, bien aplicada, ayuda al apicultor a revisar sus colonias de forma sistemática, creando un método de trabajo sólido.

4 – Bibliografía empleada

Biri, Melchiorre & Prats, Carmen (1988) El gran libro de las abejas. Barcelona: Editorial de Vecchi.

Jean Prost, Pierre (2007) Apicultura. Conocimiento de la abeja. Manejo de la colmena. Barcelona: Editorial Mundi Prensa.

Lasanta, Eugenio (2018). Apicultura práctica tradicional y moderna: La esencia en el hexágono. Madrid: Liber Factory.

 

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2012) Iniciación a la apicultura. Tecnología y calendario. Madrid: Editorial Mundi Prensa.

Salvachúa, Carmelo & Robles, Elena (2003) Manual de apicultura práctica. Sector apícola Galego.

Wilson, Noah (2014) La abeja. Una historia natural. Librería Universitaria de Barcelona: Barcelona.

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