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abejas bebiendo

Abejas bebiendo. Los probióticos se pueden administrar en forma de líquido. Foto: Juanedc en Wikipedia.

Alimentar correctamente a sus colmenas es uno de los asuntos que más preocupa a los apicultores. Una investigación analiza la importancia de incluir probióticos en la alimentación de las abejas para mejorar varias de sus funciones vitales. Descubre qué son y cómo influyen los probióticos en la apicultura.

En tiempos de cambio climático, sequías y enfermedades, la apicultura busca soluciones para que las abejas conserven su vigor y su fuerza más tiempo. En este sentido, la alimentación de las colonias se ha convertido en una herramienta estratégica fundamental para que las abejas sobrevivan a las complicadas condiciones ambientales y de salud que sufren actualmente en la mayoría de las regiones apícolas.

Esa alimentación debe estar muy bien estudiada y planificada. Y es en ese punto donde entran en escena los probióticos, elementos como algunas bacterias beneficiosas, que, añadidas a la alimentación de las colmenas, mejoran notablemente su estado de salud y su capacidad para sacar adelante sus funciones vitales.

Una investigación reciente repasa todas las ventajas de utilizar probióticos en la alimentación de las abejas. Sigue leyendo para saber cómo puedes mejorar el estado de tus colmenas con probióticos de sencillo manejo.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 – ¿Qué son los probióticos?
2 – Probióticos en la alimentación de las abejas:
cuáles utilizar
3 – Qué ventajas ofrecen los probióticos en
la alimentación de las abejas
4 – Probióticos en la miel, la jalea y el polen
5 – Bibliografía empleada

El trabajo se ha publicado en la prestigiosa revista Archives of Microbiology, de la editorial Springer, una de las más influyentes del ámbito científico. Lo firma, Smriti, Anita Rana, Gagandeep Singh y Garima Gupta, todos investigadores de la Universidad Chandigarh de la India. Su objetivo ha sido repasar los efectos positivos que algunos probióticos producen en las colmenas.

1 – ¿Qué son los probióticos?

Antes de pasar a analizar los resultados de esta investigación, conviene aclarar qué son los probióticos, que se han convertido en un tema de creciente interés en el ámbito de la nutrición y la salud, no solo de los animales, como las abejas, sino también de nosotros, los humanos.

Los probióticos son bacterias y levaduras beneficiosas que habitan naturalmente en nuestro cuerpo, principalmente en el intestino. Cuando los ingerimos a través de alimentos o suplementos, pueden ayudar a mantener y mejorar el equilibrio de la microbiota intestinal..

La incorporación de probióticos en nuestra dieta puede tener múltiples efectos positivos:

  • Mejora de la salud digestiva: Los probióticos contribuyen a fortalecer la barrera intestinal, lo que puede prevenir la entrada de patógenos y reducir problemas como la hinchazón, los gases y las digestiones pesadas.
  • Refuerzo del sistema inmunitario: Una gran parte de nuestro sistema inmunológico se encuentra en el intestino. Los probióticos pueden modular la respuesta inmune, ayudando a protegernos contra infecciones y reduciendo el riesgo de alergias.
  • Producción de compuestos beneficiosos: Durante el proceso de fermentación, los probióticos generan ácidos grasos de cadena corta, que sirven como fuente de energía para las células intestinales y pueden contribuir, por ejemplo, a la prevención del cáncer colorrectal.
  • Mejora de la absorción de nutrientes: Facilitan la absorción de ciertas vitaminas y minerales, como el calcio, el magnesio y el hierro.
  • Control de niveles de azúcar y colesterol: Algunos estudios sugieren que los probióticos pueden ayudar a regular los niveles de azúcar en sangre y reducir el colesterol.

Probióticos en la alimentación de las abejas

Imagen de probióticos.

Fuentes de probióticos

Existen numerosos alimentos que contienen probióticos naturalmente o que se les añaden durante su proceso de elaboración. Por ejemplo,  lo productos lácteos fermentados, como el yogur y el kéfir son excelentes fuentes de probióticos. También están en los alimentos fermentados, como el chucrut, el kimchi y la kombucha. Además, aparecen en frutas y verduras, como la manzana, la piña y los arándanos, así como en verduras como la cebolla y los guisantes. También en los frutos secos, como las almendras, los pistachos y las nueces.

Para potenciar los efectos de los probióticos, es fundamental incluir en la dieta alimentos ricos en prebióticos. Estos son fibras solubles que sirven de alimento a las bacterias beneficiosas. Se encuentran en alimentos como la avena, las cebollas, los espárragos, las alcachofas, las zanahorias y los plátanos.

Cuáles son los probióticos más frecuentes

Entre las cepas más comunes de probióticos se encuentran los lactobacilos, las bifidobacterias y los saccharomyces.

Los lactobacilos son un género de bacterias que juegan un papel importante en nuestra salud, especialmente en el sistema digestivo y urogenital. Producen ácido láctico, lo que genera un ambiente ácido que inhibe el crecimiento de bacterias patógenas. Además, ayudan a la digestión correcta de los alimentos y forman parte fundamental de la flora vaginal, representando aproximadamente el 96% de las bacterias presentes. Entre otros beneficios para el organismo se sabe que refuerzan el sistema inmunológico y crean una barrera protectora en el intestino.

Por su parte, las bifidobacterias son un género de bacterias beneficiosas que forman parte importante de la microbiota intestinal humana. Son microorganismos anaerobios, grampositivos y no móviles, con una característica forma ramificada en Y que les da su nombre. Habitan naturalmente en el tracto gastrointestinal, especialmente en el intestino grueso, así como en la boca y la leche materna. Desempeñan funciones de enorme importancia para la salud, como modular el sistema inmune, ayudar en la digestión, producir vitaminas del grupo B y ácidos grasos de cadena corta, proteger contra patógenos y mejorar el tránsito intestinal. Su presencia es especialmente abundante en bebés alimentados con leche materna, disminuyendo gradualmente con la edad.

Finalmente, las saccharomyces constituyen un género de levaduras unicelulares pertenecientes al reino de los hongos. Su nombre proviene del griego y significa “hongo del azúcar”. Estas levaduras tienen la capacidad de fermentar diversos carbohidratos, produciendo alcohol y dióxido de carbono. La especie más conocida es Saccharomyces cerevisiae, ampliamente utilizada en la producción de pan, cerveza y vino. Otras especies importantes incluyen S. boulardii, empleada como probiótico, y S. bayanus, usada en la elaboración de vinos. Las saccharomyces se caracterizan por su rápido crecimiento, formando colonias cremosas y lisas.

2 – Probióticos en la alimentación de las abejas: cuáles utilizar

Al igual que sucede con los seres humanos, las abejas cuentan con probióticos en su organismo, especialmente en el tracto digestivo, desde el buche y hasta el recto. En concreto, en el aparato digestivo de las abejas se han detectado, por ejemplo, Bombella apis y Lactobacillus kunkeei (en el buche); Snograssella alvi y Gliamella apicola en el intestino medio y Snograssella alvi, Gliamella apicola, Lactobacillus Firm-4 y 5,  Lactobacillus kunkeei, Bifdobacterium, B. asteroides, Bartonella apis y Commensalibacter spp en el intestino anterior.

Como se puede ver, la microbiota intestinal de la abeja es muy rica y compleja, y se sabe que, como sucede en las personas y otros animales, tiene un papel importantísimo en el estado de salud general de los individuos de la colonia y, por ende, en todo el superorganismo que es el enjambre.

Sin embargo, diferentes factores dañan esta microbiota, empeorando el estado general de las abejas. Es el caso de la climatología, con periodos de fuertes sequías que afectan a la disponibilidad de polen y néctar. También son perjudiciales los microplásticos y la contaminación. Además, hay agentes químicos, como los pesticidas y los fitosanitarios, que afectan de manera grave a estas bacterias beneficiosas. También lo hacen los medicamentos que a veces se emplean en la apicultura, especialmente, los antibióticos.

tractor aplicando pesticidas

tractor aplicando pesticidas

Se sabe también que el tipo de dieta de la abeja puede condicionar el desarrollo de la microbiota. Y lo mismo cabe decir de algunas enfermedades y microorganismo dañinos, como nosema ceranae y algunas bacterias dañinas. También virus, como el de las alas deformes o el de la parálisis israelí, afectan a estos organismos tan necesarios. Y, por supuesto, enemigos de mayor tamaño, como varroa, el pequeño escarabajo de la colmena o la polilla de la cera.

Para contrarrestar los efectos de estos factores perjudiciales, y fomentar una buena microbiota en las abejas, los investigadores prueban diferentes bacterias y levaduras que actúan como probióticos, impulsando el desarrollo de esas bacterias beneficiosas En concreto, la investigación que analizamos trabaja sobre Lactobacillus, Bifidobacterium, Pediococcus y Bacillus.

varroa sobre una cría de abeja

Un ácaro de varroa, sobre una abeja en fase de pupa. Foto: Gilles San Martin, en Flickr.

Ya hemos visto antes qué son los Lactobacillus y los Bifidobacterium. Por su parte, los Pediococcus son un género de bacterias del ácido láctico. Son anaerobios facultativos y homofermentativos, produciendo principalmente ácido láctico a partir de azúcares. Aparecen de forma natural en alimentos fermentados como vegetales encurtidos, embutidos y productos lácteos.
Finalmente, los Bacillus componen un género de bacterias aerobias o anaerobias facultativas, ampliamente distribuidas en el suelo y el agua. Se caracterizan por su capacidad de producir endosporas resistentes a condiciones ambientales adversas. Algunas especies son beneficiosas, como B. subtilis, utilizada en la producción de antibióticos y como probiótico. Por eso tienen importancia en la industria alimentaria, la biotecnología y la agricultura debido a su versatilidad metabólica y su capacidad de producir enzimas y otros compuestos útiles.

A partir de cultivos de estos microorganismos, los investigadores emplean tres técnicas para suministrar probióticos en la alimentación de las abejas:

  • Con el polen. Los probióticos se mezclan en las tortas proteicas que se emplean para alimentar a las abejas y reforzar su nutrición con proteínas. En este caso, las más beneficiadas son las abejas adultas, porque las larvas no se alimentan directamente de la tortas.
  • En jarabe. El probiótico se mezcla con una suspensión de jarabe de sacarosa y se le suministra a las colmenas a través de alimentadores.
  • En espray. Se mezclan los probióticos con agua que, después, se pulveriza en el interior de la colmena. En este caso, el producto se dispersa mejor y llega a todos los individuos.

esquema de aplicación de Probióticos en la alimentación de las abejas

Esquema que muestra las tres formas de administrar probióticos. Foto: Smirit et al.

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3 – Qué ventajas ofrecen los probióticos en la alimentación de las abejas

La investigación de los científicos indios revisa sus propios trabajos y los de otros colegas que han trabajado sobre la aplicación de probióticos en la apicultura. En este caso, han detectado efectos benéficos de estas bacterias en diversas funciones de la actividad de las abejas y, por tanto, de las colonias.

Mejor tasa de supervivencia de las abejas

Según explican los investigadores, “los probióticos actúan como inmunomoduladores y previenen diversas infecciones patógenas en las abejas. Esto reduce la pérdida de colonias debido a infecciones y aumenta la tasa de supervivencia de las abejas”.  Para llegar a esta conclusión, han revisado varios estudios que han encontrado evidencias de este efecto positivo sobre las abejas.

Más producción de miel y jalea real

Los trabajos analizados prueba que los probióticos hacen que aumente de tamaño la glándula hipofaríngea, que es la productora de jalea real. Además, aumentan la expresión de algunas proteínas relacionadas con la producción de esta papilla que alimenta a las crías más jóvenes y a las reinas.

También se ha probado que el aporte de probióticos aumenta la producción de miel de la colonia. En concreto, las colmenas así tratadas mostraron un aumento en la cosecha de entre 2,3 y 6,5 veces más de miel. Uno de los estudios logró identificar un probiótico específicamente relacionado con este aspecto, el Lactobacillus salivarius A3iob, que también reduce la incidencia de varroa y de nosema.

esquema de los efectos de los Probióticos en la alimentación de las abejas

Esquema que muestra qué probiótico es mejor para cada efecto positivo. Foto: Smirti et al.

Influencia en el crecimiento y desarrollo

Otras investigaciones revisadas por este artículo probaron que las abejas suplementadas con probióticos aumentan su tamaño: sus alas anteriores eran más grandes y, en conjunto, pesaban más que las no suplementadas.
Además se ha observado que el tratamiento con probióticos genera una “mayor puesta de huevos por parte de las reinas, un aumento en el área de cría sellada, un incremento en la fuerza de la colonia y un alto rendimiento de miel en las abejas que se alimentan con Lactobacillus y Saccharomyces.

Absorción eficiente de nutrientes

Al mejorar la microbiota intestinal de las abejas con los probióticos, se ha demostrado que su capacidad para asimilar los nutrientes de la comida es mayor. Esto se traduce en un mejor estado de salud de las colonias.

Fisiología mejorada

Gracias a los probióticos, los organismos de las abejas mejoran su capacidad de producir enzimas, así como la actividad de estas. En concreto, se producen mejorías en los principales parámetros inmunológicos, terapéuticos y bioquímicos de las abejas, y se ha observado que, entre otras cosas, se reduce la presencia de esporas de nosema. También se incrementa la concentración de proteínas y de vitelogenina, el compuesto que hace que las abejas estén “gordas” de cara al invierno.

 

Aumento de la inmunidad

Otro efecto muy positivo de los probióticos que se ha estudiado es que aumentan la inmunidad de las colonias. De esta forma, si hay probióticos en la alimentación de las abejas, estas se defienden mejor frente a las infecciones patógenas. En concreto, hay resultados claros en enfermedades como varroa, nosema, loque europea y cría saquiforme o ensacada.

Finalmente, los investigadores concluyen asegurando que “los suplementos con probióticos han demostrado tener efectos positivos en los aspectos de salud de las abejas. Podemos complementar a las abejas con probióticos para mantener colonias más saludables. Además, podemos ver el efecto de los probióticos en diferentes infecciones microbianas en las abejas y prevenir la aparición de estas infecciones”.

En este sentido, consideran que añadir probióticos a la alimentación de las abejas es mucho más interesante, productivo y sano que tratarlas con antibióticos. El empleo de antibióticos en la apicultura se ha prohibido en muchos países, como España, pero sigue utilizándose en otros mercados.

Los antibióticos, además de combatir a los posibles patógenos de las abejas, también destruyen su microbiota intestinal, con lo que debilitan sus organismos y limitan sus funciones vitales. Justo lo contrario de lo que hacen los probióticos.

4 – Probióticos en la miel, la jalea y el polen

Los probióticos también están presentes en los productos que nos ofrecen las abejas, como la miel, el polen y la jalea real, si bien en cantidades bastante limitadas.

En el caso de la miel, se encuentra especialmente el Lactobacillus kunkeei, que es una bacteria endémica entre las abejas melíferas. Entre otras cosas, proporciona beneficios para el sistema inmunológico y tiene propiedades antibióticas. También ayuda a mantener un pH adecuado en el tracto intestinal y previenen el crecimiento de bacterias patógenas.

En el polen, encontramos Lactobacillus kunkeei, Lactobacillus melliventris y  Lactobacillus helsingborgensis. Son todas bacterias que ayudan a mantener la salud de las abejas, favoreciendo su microbiota intestinal frente a patógenos y otros factores de estrés. También son valiosas para los seres humanos.
El proceso de fermentación natural que ocurre en el pan de abeja contribuye al desarrollo de estos microorganismos beneficiosos.

Celdillas de panal llenas de pan de abeja - Apicultura y miel

Pan de abeja en las celdillas.

Por último, la jalea real contiene probióticos, aunque en menor cantidad que otros productos de la colmena. En concreto, presenta bacterias ácido lácticas (LAB) con potencial probiótico, aunque en concentraciones más bajas que la miel o el polen. Entre las bacterias probióticas identificadas en la jalea real se encuentra también la Lactobacillus kunkeei, que se sabe que tiene efectos beneficiosos en el sistema inmune humano.

Como puede ver, suplementar probióticos en la alimentación de las abejas es una práctica apícola que puede tener enormes beneficios, tanto para las abejas, como para los propios apicultores y los consumidores de sus productos.

4 – Bibliografía empleada

Biri, Melchiorre & Prats, Carmen (1988) El gran libro de las abejas. Barcelona: Editorial de Vecchi.

Jean Prost, Pierre (2007) Apicultura. Conocimiento de la abeja. Manejo de la colmena. Barcelona: Editorial Mundi Prensa.

Lasanta, Eugenio (2018). Apicultura práctica tradicional y moderna: La esencia en el hexágono. Madrid: Liber Factory.

 

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2012) Iniciación a la apicultura. Tecnología y calendario. Madrid: Editorial Mundi Prensa.

Salvachúa, Carmelo & Robles, Elena (2003) Manual de apicultura práctica. Sector apícola Galego.

Smriti, Rana, A., Singh, G. et al. (2024) Prospects of probiotics in beekeeping: a review for sustainable approach to boost honeybee health. Archives of Microbiology 206, 205. https://doi.org/10.1007/s00203-024-03926-4

Tejerina, M; Benítez-Ahrendts, M. R; & Audisio, M.C. (2020) Lactobacillus salivarius A3iob Reduces the Incidence of Varroa destructor and Nosema Spp. in Commercial Apiaries Located in the Northwest of Argentina. Probiotics Antimicrob Proteins. Dec;12(4):1360-1369.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32172463/

Wilson, Noah (2014) La abeja. Una historia natural. Librería Universitaria de Barcelona: Barcelona.

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