miel sin abejas, junto con sus creadores - Apicultura y miel

Los creadores de la miel sin abejas, junto a su producto. Foto: Melibio.

 

¿La miel que no han hecho las abejas se puede considerar miel? Eso es lo que pretende la empresa estadounidense Melibio, que ha logrado una financiación de 5,7 millones de dólares para producir y comercializar ya su miel sin abejas, a la que llaman “bee-free” o “libre de abejas”. Aseguran que su producto es exactamente igual que la miel en sabor y propiedades, pero no requiere la explotación de abejas para su elaboración.

MeliBio es una start-up radicada en California y fundada por Aaron M. Schaller, un graduado en inmunología molecular, y por Darko Mandich, un economista. Ambos dirigen un equipo que se ha propuesto comercializar una “miel” que no está hecha por abejas, sino que es el resultado de una mezcla artificial de ingredientes.

Su argumento es llamativo: quieren producir esta miel sin abejas porque “la producción de miel en su formato actual está dañando a las abejas y sus ecosistemas, especialmente a las 20000 especies de abejas silvestres y nativas, que sufren gran presión por parte de la apicultura comercial”. Consideran que la apicultura convencional ocupa el espacio que deberían ocupar las abejas salvajes, causando un estrés a estas especies, por lo que piensan que lo mejor es tener miel sin abejas. 

Aseguran que “el futuro de la alimentación y de la nutrición depende de una producción sostenible de alimentos que no perjudique a los animales que necesitamos salvar”. Y, por eso, proponen una miel que no necesite de abejas para su elaboración.

Y el resultado de esa propuesta se llama Melibio, un producto sintético que se parece en apariencia y textura a la miel y que, en catas ciegas, ha pasado como una miel más. La ida es tan sorprendente que la prestigiosa revista Time incluyó a Melibio como uno de los 100 inventos más importantes de 2021.

Ahora, la empresa anuncia que ha logrado levantar una ronda de financiación de 5,7 millones de dólares, dinero con el que confía en iniciar cuanto antes la comercialización de esta miel “libre de abejas”.

Miel sin abejas y vegana: una copia molecular de la miel

El producto que ha he elaborado MeliBio es una copia molecular de la miel elaborada en un laboratorio. Tiene la dulzura, el sabor y la viscosidad de la miel real y no es un jarabe vegetal, ni una melaza, ni un sirope. Además, según explican los creadores, su miel no contendrá antibióticos o restos de sustancias químicas utilizadas en los tratamientos que reciben las colmenas, un problema frecuente en muchas mieles industriales.

Actualmente,  ya se está probando en cuatro restaurantes de Nueva York, que han sustituido a miel procedente de la apicultura por este nuevo producto.

En principio, la empresa quiere ofrecer su Melibio a compañías productoras de alimentos y bebidas, y también a empresas cosméticas que utilizan la miel como ingrediente. Se trataría así, según explican, de restar presencia de la miel natural en los procesos industriales, aliviando la carga que soportan la apicultura y los polinizadores naturales. En este sentido, y al estar elaborada sin intervención animal, se podría considerar una miel vegana.

Trozo de panal de miel - Apicultura y Miel

Fragmento de un panal de miel.

De esta forma, los creadores de Melibio pretenden irrumpir -y transformar- el mercado de la miel, que mueve más de 10000 millones de dólares. Lo que no aclara la compañía en ningún punto es si su copia de la miel es capaz de reproducir las cualidades de la miel natural, más allá del sabor y la textura.

 

La miel: unas propiedades únicas

La miel es un alimento excepcional que el ser humano consume desde la Prehistoria. La elaboran las abejas a partir del néctar que recogen de las flores, y también a partir de las mieladas o secreciones azucaradas de algunas plantas e insectos. Las abejas llevan el néctar en su buche y lo mezclan con enzimas y otras sustancias que inician una transformación a nivel químico: el néctar se convierte en miel.

Cuando llegan a la colmena, lo regurgitan en las celdillas de los panales y fuerzan la evaporación de buena parte del agua que contiene el néctar. Cuando el contenido en humedad baja del 18 por ciento, las abejas sellan las celdillas de la miel ya madura con un opérculo de cera virgen. A partir de ese momento, la miel es muy estable y puede pasar cientos de años sin alterarse.

Por los elementos que la componen, la miel se considera un alimento muy energético y lleno de propiedades saludables para el ser humano. Su principal “ingrediente” es la fructosa, un tipo de azúcar abundante en las plantas y las frutas. Un 38 por ciento de la miel es fructosa, mientras que otro 31 por ciento es glucosa. Es decir, gran parte de la miel está compuesta por azúcares de fácil asimilación por el organismo.

Después, el agua aporta un máximo del 18 por ciento de la composición. También hay proteínas (0,2 por ciento, básicamente en forma de pequeños gránulos de polen), aminoácidos (2 por ciento) y muchas vitaminas: A, E, K, B1, B2, B5, B6, Niacina y Vitamina C. Ofrece también ácidos fenólicos, ácidos grasos, apigenina, acacetina, ácido abscísico, ácido ferúlico y carotenoides.

Algunas mieles, como las de manuka, han probado su eficacia en tratamientos contra el cáncer, mientras que son bien conocidas las cualidades de la miel como sustancia antibacteriana y antibiótica, además de cicatrizante.

Las mieles no son nunca iguales: toman sus características organolépticas a partir de las plantas, el terreno e incluso el clima. Eso hace que las mieles varíen notablemente en color, textura, sabor y olor. Y también en cualidades nutritivas y curativas.

En España hay muchas variedades de miel, destacando algunas como las de brezo, azahar, romero, tomillo o mil flores. También hay notables mieles de bosque, incluidas algunas que están entre las mieles más exclusivas y caras del mundo.

Frasco de Centaury, la miel más cara del mundo

Así es el lujoso envase de Centaury, la miel más cara del mundo.

En Europa, solo la miel de abeja pude llamarse miel

Los creadores de MeliBio hablan de “miel sin abejas” o “miel libre de abejas”. En Estados Unidos no tendrán problema para comercializar su invento bajo esas denominaciones, pero no está claro que puedan hacerlo en Europa.

Según especifica el ‘Código Alimentario Español’, solo se puede denominar miel al ”producto alimenticio producido por las abejas melíferas a partir del néctar de las flores o de las secreciones procedentes de partes vivas de las plantas o que se encuentran sobre ellas, que las abejas liban, transforman, combinan con sustancias específicas propias y almacenan y dejan madurar en los panales de la colmena. Este producto alimenticio puede ser fluido, espeso o cristalino”.

abeja polinizando flores de cerezo en lugares donde es necesaria la polinización manual

Una abeja, polinizando flores de cerezos.

 

Por su parte, la legislación europea establece que “La miel es una sustancia natural dulce producida por la abeja Apis mellifera a partir del néctar de plantas, de secreciones de partes vivas de plantas o de excreciones de insectos chupadores de plantas. Las abejas la recolectan y la transforman”. Además, las normas europeas también estipulan que el polen es un componente “natural específico de la miel”.

Por tanto, solo los productos que respondan a estas características podrán etiquetarse como “miel” en territorio europeo, lo que impediría que la miel sin abejas de MeliBio pudiera venderse como miel en Europa.

Fraudes en la miel, una gran amenaza

En la actualidad, la miel también es uno de los productos más falsificados del mundo. Son frecuentes las adulteraciones con jarabes de maíz u otros vegetales -indetectables-, y también la venta de mieles de baja calidad procedentes de mercados poco controlados, como el chino, que se hacen pasar por mieles de calidad europea.

Algunos de estos fraudes han sido denunciados a nivel internacional. Incluso hay una serie de televisión en Netflix que destapa este negocio delictivo. En España, asociaciones de consumidores y apicultores han denunciado recientemente la triangulación de mieles, una práctica abusiva que introduce mieles chinas en la Unión Europea disfrazadas de mieles locales.

chorro de miel llenando un bidón de miel a granel

Miel a granel en bidones.

Para luchar contra este tipo de fraudes, los apicultores europeos reclaman cambios en la normativa de etiquetado, de forma que los consumidores sepan exactamente dónde se ha cosechado la miel que compran y a qué procesos ha sido sometida.

Estos fraudes y competencias desleales constituyen uno de los grandes problemas que encara la apicultura tanto en Europa como en cualquier país desarrollado. Ahora, a estos problemas se suma también la competencia de MeliBio. Pero, ¿será capaz la miel sin abejas de igualar todas estas características y beneficios de la auténtica miel de abeja?

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