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Colmenas en invierno: alimentación interior

Colmena con diferentes tipos de alimentación.

Un equipo de investigadores liderado por científicos de la Universidad de Extremadura ha desarrollado un alimento apícola que, según sus datos, reduce notablemente la mortalidad de las colmenas. Aseguran que la muerte de colonias baja un 44 por ciento de media.

La muerte de colmenas en invierno es uno de los grandes desafíos de la apicultura actual y los apicultores buscan constantemente la forma de atajar este problema. Una de las tácticas más habituales es recurrir a la alimentación de mantenimiento. Sin embargo, no todos los alimentos dan los mismos resultados.

Ahora, un equipo de investigadores dirigidos por la Universidad de Extremadura ha desarrollado un nuevo alimento para abejas. Lo han probado en condiciones de campo en varios países y ha dado ya resultados muy esperanzadores: aseguran que, de media, las abejas alimentadas con este producto registran un 44 por ciento menos de mortalidad. El secreto estaría en el molibdeno, un mineral que, incorporado al alimento, produce este efecto protector en las abejas.

Sigue leyendo para saber cómo este alimento apícola basado en molibdeno reduce la mortalidad de las colmenas. Te contamos todos los detalles de esta investigación y sus posibles aplicaciones prácticas.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 – Alimento apícola basado en molibdeno:
qué es y cómo funciona
2 – Qué es el molibdeno y por qué tiene
tanto valor como alimento
3 Investigación en alimentación apícola:
evolución constante
4 – Bibliografía empleada

La investigación que recoge los hallazgos de este equipo de trabajo se titula “Reducción de la mortalidad de abejas en invierno con suplemento de molibdeno: evidencias de campo en Europa”. Se ha publicado en la revista Research in Veterinary Science, de la prestigiosa editorial Elsevier, y lleva la firma de un equipo de investigadores encabezados por María Benito-Murcia, del Departamento de Medicina Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Extremadura.  En el equipo se integran también investigadores de la empresa Neobeitar de Cáceres, de las entidades francesas Oligofeed SASApinov, Scientific Beekeeping & Training CenterInstitut Lavoisier de Versailles (CNRS UMR) y de la Division of Apiculture – Hellenic Agricultural Organization ‘DEMETER’, en Grecia.

Actualización: En julio de 2026, la Unión Europea aprobó el producto, que se comercializará con el nombre e Pep’Up.

1 – Alimento apícola basado en molibdeno: qué es y cómo funciona

El artículo publicado detalla los resultados de una propuesta muy interesante: un alimento apícola suplementado con molibdeno, un mineral de los llamados oligoelementos que actúa como micronutriente para plantas y animales.

La idea parte de algo que se ha sabido en los últimos años: que el molibdeno “desempeña un papel esencial en los insectos […] es cofactor de una amplia variedad de enzimas que desempeñan un papel vital en la catálisis de las reacciones redox”. Y también se sabe que la principal fuente de molibdeno para las abejas es el polen, precisamente lo que más escasea durante los meses de invierno.

A partir de ahí, se pensó en dar a cada abeja una cantidad suplementaria de molibdeno, para poder analizar sus efectos. Según el estudio, “para una población de entre 10 000 y 60 000 abejas melíferas por colonia, con una esperanza de vida de 40 a 45 días, estimamos globalmente la necesidad de molibdeno en un rango de 2 a 4 mg por colonia y por temporada”.

Después, para los ensayos de campo, los investigadores prepararon soluciones acuosas de molibdeno con concentraciones de entre 100 mg/L y 1,6 g/L , disolviendo la masa correspondiente del complejo en un litro de agua desmineralizada. Una pequeña cantidad de solución acuosa se diluyó en jarabe apícola comercial o en una solución de sacarosa al 50% (p/p) para obtener 2 mg de molibdeno por litro de jarabe. Después, para alcanzar la dosis decidida de 8 mg de complejo alimenticio por colmena en alimentación, se requieren 4 litros de jarabe a 2 mg/L por colmena.

investigadores que han desarrollado el alimento apícola basado en molibdeno

Equipo de la Universidad de Extremadura que ha participado en el estudio.

Una vez establecidas las dosis de prueba, se pasó a los test de campo, que se realizaron en Grecia, Francia y España. En Grecia se evaluaron conceptos como la mortalidad, la superficie de miel y la cantidad de abejas. En Francia, se analizó específicamente la mortalidad invernal, mientras que en España, en apiarios de colmenas Layens situados en Extremadura, se analizó también la mortalidad invernal, superficie de miel y la población de abejas.

Las colmenas seleccionadas se alimentaron con el preparado enriquecido con molibdeno, mientras que se dejaron otras como grupo de control que no recibieron este extra del oligoelemento.

Fuerte disminución de la mortalidad

Los resultados muestran que “la alimentación con jarabe suplementado con molibdeno tuvo un efecto significativo en la mortalidad invernal,  que disminuyó significativamente para el grupo tratado en comparación con el grupo control”. El artículo explica que “el riesgo de pérdida de colonias fue dos veces menor en el grupo tratado con molibdeno en comparación con el grupo control”.  También indican que “la mortalidad promedio disminuyó un 44,3 % […]” y “se observó una tendencia similar en cada apiario, con una disminución de la mortalidad que osciló entre el 27 % y el 75 % en los grupos” tratados.

Ante estos resultados, los investigadores consideran que “el molibdeno podría contribuir a mejorar la salud de las abejas melíferas invernales. Una mejor comprensión de las causas de la mortalidad invernal en la región estudiada mejoraría la comprensión del mecanismo de acción del suplemento alimenticio, pero existen numerosas hipótesis para comprender cómo funciona nuestro complejo, y actualmente no existe literatura sobre el papel del molibdeno en las abejas”.

Abejas muertas por falta de alimentación de las abejas en invierno

Grupo de abejas muertas por frío y falta de alimento en invierno. Foto: PIxabay.

También aseguran demostrado por primera vez “que unos pocos miligramos de complejo basado en molibdeno mejoraron las reservas de miel hasta en un 107 % en un colmenar de Grecia. También se demostró que la calidad de la miel producida no se vio alterada ni siquiera con una dosis importante del suplemento (32 mg/colmena), lo que garantiza la seguridad del consumidor”.

De esta forma, este alimento apícola basado en molibdeno “cumple con todos los criterios esenciales: manejo, estabilidad, facilidad de uso y eficacia, posicionándolo como una herramienta valiosa para la industria apícola, especialmente en regiones que enfrentan altas tasas de mortalidad de colonias”.

Por tanto, y como resumen, esta investigación prueba que suplementar a las colmenas en invierno con este alimento apícola basado en molibdeno tiene, al menos, estas conclusiones esperanzadoras para los aplicultores:

  • Se evidencia una mortalidad invernal reducida en un 44% en promedio en 6 apiarios repartidos en Francia y España.
  • No tiene efectos adversos sobre la salud de las abejas ni sobre la composición de la miel y la cera.
  • Efectos variables sobre las reservas de miel y ningún efecto sobre la población de abejas.
  • El compuesto representa una herramienta prometedora para mejorar el éxito de la hibernación de las colonias.

2 – Qué es el molibdeno y por qué tiene tanto valor como alimento

Este proyecto que lidera la Universidad de Extremadura pone la vista en el molibdeno, un oligoelemento muy poco conocido por el gran público, pero muy valorado por los científicos, que lo consideran uno de esos elementos discretos que dan forma a la vida y al planeta.

El molibdeno ocupa un lugar tan silencioso como esencial. Situado en la tabla periódica con el símbolo Mo y número atómico 42, este metal plateado toma su nombre del griego molybdos, que significa “plomo”, debido a su semejanza con este metal. Sin embargo, su historia y su impacto sobrepasan con creces aquella confusión inicial.

En términos naturales, el molibdeno se encuentra disperso en pequeñas cantidades en la corteza terrestre, principalmente en minerales como la molibdenita. No suele presentarse en estado puro, sino combinado con azufre o con otros metales. Su extracción y refinado requieren un proceso complejo, pero su rendimiento compensa el esfuerzo: es uno de los metales más resistentes a la corrosión y a las altas temperaturas, una cualidad que lo hace indispensable en la industria metalúrgica. De hecho, pequeñas dosis de molibdeno convierten al acero en un material más duro, más estable frente al calor y más resistente a la oxidación. Por eso está presente en los motores de los aviones, los reactores nucleares y las herramientas de corte de alta precisión.

molibdenita utilizada para el alimento apícola basado en molibdeno

Bloque de molibdenita, de la que se extrae el molibdeno.

Más allá del ámbito industrial, el molibdeno desempeña un papel sorprendente en la naturaleza. Es un micronutriente vital para plantas, bacterias y animales, incluido el ser humano. En los suelos, actúa como cofactor enzimático que interviene en procesos bioquímicos clave, como la fijación del nitrógeno atmosférico por parte de los microorganismos. Sin este elemento, por ejemplo, las leguminosas perderían su capacidad de transformar el nitrógeno en compuestos que mantienen la fertilidad del suelo, afectando el equilibrio de ecosistemas enteros. Es un eslabón pequeño, pero indispensable en la cadena de la vida.

En el cuerpo humano, el molibdeno es igualmente esencial, aunque en cantidades diminutas. Participa en la actividad de varias enzimas que ayudan a procesar azufre, medicamentos y desechos metabólicos. Una carencia grave es rara, pero puede provocar alteraciones neurológicas o desórdenes metabólicos. Este equilibrio delicado entre escasez y exceso ilustra la manera en que la naturaleza administra sus recursos: nada sobra ni falta sin consecuencias.

Desde una mirada ambiental, su minería plantea desafíos. La extracción del molibdeno requiere remover grandes volúmenes de roca, lo que genera impactos sobre el suelo y los cursos de agua. Por ello, las prácticas sostenibles en esta industria son objeto de atención creciente, ya que el balance entre desarrollo tecnológico y conservación ecológica se convierte en una responsabilidad compartida.

El molibdeno, en definitiva, es un ejemplo de cómo un elemento casi invisible sostiene el funcionamiento del mundo moderno y de la vida misma. No es de extrañar que sea tan importante para las abejas y que, por tanto, este alimento apícola basado en molibdeno resulte tan interesante para frenar uno de los grandes problemas de la apicultura, la mortalidad invernal de colmenas.

3 Investigación en alimentación apícola: evolución constante

Esta gran preocupación ante la mortalidad en los inviernos no es casual. En los últimos años, países como España han reportado fuertes pérdidas en invierno. Lo mismo ha pasado en lugares como Estados Unidos, que ha perdido hasta el 60 por ciento de las colmenas, y también amplias zonas de América Latina y Europa.

Frente a este problema, los apicultores tienen pocos recursos. Además de ser escrupulosos con los tratamientos frente a enfermedades oportunistas como la varroa, recurren a la alimentación apícola como herramienta estratégica.

El objetivo es doble. Por un lado, lograr que las colmenas entre en el invierno con las abejas bien nutridas y preparadas, lo que se suele llamara “abejas gordas”. Por otro, que tengan suficientes reservas para superar inviernos cada vez más inciertos y llegar a la primavera con fuerzas y con las colonias en orden. Para esto, se utilizan alimentaciones complementarias, generalmente sólidas, basadas en hidratos de carbono y algunos nutrientes extra. El molibdeno vendría ser ese suplemento de nutrientes que haría que el alimento fuera más útil.

Por eso, la industria y la ciencia se dan la mano para ofrecer a los apicultores alimentos más completos y útiles. A esta innovación recién presentada hay que sumar otras en los últimos meses, como el “súperalimento” desarrollado por la universidad de Oxford, que promete mejorar notablemente la capacidad de cría de las colmenas. O el que se ha desarrollado en Colombia, que promete proteger el cerebro de las abejas contra los pesticidas.

bolsa de alimento sobre panales de una colmena

Una bolsa de plástico con alimento sólido. Foto: Ajr595,. en Flickr.

Estos productos se suman a otros que ofrece la industria apícola. Algunos, pensados para mantener a las abejas vivas durante el invierno, como los que se basan en azúcares y tienen una base de fondant. Otros, diseñados para estimularlas de cara a la salida del invierno, como las tortas proteicas, que aportan proteína a la colonia. Y, finalmente, los jarabes estimulantes, pensados para que las reinas aceleren el desarrollo de la puesta y se utilizan más en primavera.

Todos estos tipos de alimentación apícola resultan fundamentales para el manejo actual de la apicultura. Ante inviernos tardíos y primaveras frías, consecuencia del cambio climático, las abejas desordenan su ciclo vital y sufren más estos desajustes.

Ahora, con este nuevo alimento apícola basado en molibdeno, la apicultura recibe un empujón extra en su lucha por salir adelante.

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4 – Bibliografía empleada

Benito-Murcia, M. et al. (2025). Reducing honey bee winter mortality with molybdenum. Research in Veterinary Science. 197, 05932. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0034528825004060

Biri, Melchiorre & Prats, Carmen (1988) El gran libro de las abejas. Barcelona: Editorial de Vecchi.

Jean Prost, Pierre (2007) Apicultura. Conocimiento de la abeja. Manejo de la colmena. Barcelona: Editorial Mundi Prensa.

Lasanta, Eugenio (2018). Apicultura práctica tradicional y moderna: La esencia en el hexágono. Madrid: Liber Factory.

 

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2012) Iniciación a la apicultura. Tecnología y calendario. Madrid: Editorial Mundi Prensa.

Salvachúa, Carmelo & Robles, Elena (2003) Manual de apicultura práctica. Sector apícola Galego.

Wilson, Noah (2014) La abeja. Una historia natural. Librería Universitaria de Barcelona: Barcelona.

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