Modificado por Redacción

apicultor atiende una colmena en Extremadura durante la campaña apicola 2026 en España

Un apicultor, en las Hurdes, Extremadura. Foto: Blenamiboa, en Flickr.

La apicultura española hace un mal balance de la primera parte de la campaña apícola 2026. La climatología adversa, la varroa, las avispas invasoras y los abejarucos golpean a un sector que, además, sufre el encarecimiento de los combustibles. En amplias zonas apícolas, como Extremadura, algunas cosechas se dan por perdidas y otras regiones miran con gran preocupación la marcha de la temporada.

Después de un 2025 bastante por debajo de las expectativas, parecía que 2026 podría traer una recuperación notable al sector de la apicultura en España. Un invierno suave permitía vaticinarlo. Sin embargo, las fuertes lluvias de la primavera y, en las últimas semanas, un fuerte calor, han complicado notablemente la situación.

Así, a la hora de hacer balance de la primera parte de esta campaña apícola 2026, los apicultores de las grandes regiones apícolas son bastante pesimistas. Algunas cosechas ya se han perdido y ahora, de cara al verano, la conjunción de calor, varroa, avispas invasoras, abejarucos, situación comercial y altos costes de explotación no invita a cambiar el signo en los pronósticos.

Analizamos lo que han dado de si los primeros meses del año 2026 en el ámbito de la apicultura española. Sigue leyendo para comprender mejor esta situación que a traviesa el sector.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 –La climatología, un factor decisivo para la incertidumbre
2 – Varroa, avispas y abejarucos complican
la campaña apícola 2026
3 – El sector, sin ayudas para el combustible

Lo cierto es que un otoño 2025 suave y un invierno no demasiado duro, sin olas de frío, había permitido a los apicultores españoles hacer buenas previsiones para esta temporada. Sin embargo, la llegada del mes de febrero trastocó los planes. La lluvia ha sido la gran culpable.

1 –La climatología, un factor decisivo para la incertidumbre

El mes de febrero ha resultado especialmente lluvioso en España: hasta 2,5 veces más lluvioso de lo normal, según fuentes meteorológicas. En algunas regiones, como Andalucía, las lluvias provocaron fenómenos de inundaciones muy llamativos, como en la zona de la Sierra de Cádiz. Ese mes de lluvia intensa golpeó a prácticamente todo el país, dejando al margen algunas zonas del norte, que han tenido un invierno particularmente seco.

Las lluvias provocaron el retraso de la temporada en muchas zonas, lo que siempre es un contratiempo para los apicultores, que se ven obligados a mantener a sus abejas con alimentación artificial. Además, hicieron que se perdieran algunas cosechas tempranas, especialmente, de polen en lugares como Extremadura.

Con todo, lo peor fueron las impresionantes imágenes de colmenas tiradas en las playas de Andalucía: las inundaciones las arrastraron de los apiarios y aparecieron flotando en la orilla del mar.

Andalucía: mejoría en primavera

A pesar de esas pérdidas puntuales por las riadas, las comunidades del sur de España son las que parecen capear mejor la situación. Tras superar las lluvias, el buen tiempo y la humedad en el terreno han hecho que las floraciones de primavera sean buenas. Han funcionado bien los cítricos, los almendros y las mieles de romero y mil flores, con lo que la primera parte de la temporada parece que puede ser aceptable y mitigar los malos resultados de otros años.

Sin embargo, en Andalucía la preocupación está puesta en otro punto: la expansión de los temidos avispones orientales, que se extienden ya por varias provincias y suponen una amenaza grave para el sector.

Esta avispa depredadora de abejas llegó hace algunos años a Cádiz y ya está en varias provincias andaluzas, siguiendo un ritmo de crecimiento que parece imparable. Para los apicultores andaluces, este avispón es una de sus mayores preocupaciones ahora que la temporada cambia y las abejas inician el largo verano sin floraciones que las fortalezcan.

Zona centro: malas sensaciones

Si se deja Andalucía y se mira a la zona centro del país, las noticias con peores. La sucesión de lluvias ha debilitado a las colmenas y ha hecho que muchas floraciones no se hayan podido aprovechar. Ahora, un calor demasiado fuerte para el mes de mayo viene a dar la puntilla a la parte de primavera de esta campaña apícola 2026.

El primer territorio apícola en dar la voz de alarma fue Extremadura. Allí, ya a finales de abril, la Asociación Profesional Extremeña de Apicultores, Apaex, emitía un comunicado alertando de que la campaña dejará “pérdidas enormes para el sector apícola”. Según la nota de prensa de la organización, la primavera de este año será “la de más corta duración de los últimos 30 años” en Extremadura.

Hace ya un mes que los apicultores extremeños observaban cómo las floraciones se agostaban por el fuerte calor, haciendo que la cosecha de mieles de primavera resultara escasa. Por si fuera poco, también la de polen ha sido floja en esa región.

Así, Ventura Gil, presidente de Apaez, no ponía paños calientes a la situación y hablaba de “desastre natural de las borrascas primero y ahora unas semanas [en abril] con temperaturas propias del verano con ausencia total de lluvia” que, en su opinión “han dañado irreversiblemente” a la apicultura extremeña. Ni siquiera las lluvias de la primera mitad de mayo sirven en Extremadura, puesto que las floraciones importantes ya se habían acabado cuando llegaron.

un apicultor atiende sus colmenas en Málaga durante la campaña apicola 2026 en España

Apicultor en la sierra de Málaga.

En Castilla-La Mancha, las lluvias también han sido un problema para el sector, que ha visto perderse algunas cosechas y se encuentra con colmenas muy debilitadas de cara a los meses de verano.

Castilla y León, en situación complicada

Algo más al norte, en Castilla y León, la temporada arranca un poco más tarde, con lo que las lluvias del inicio de la primavera, a priori, parecían una buena noticia para las abejas. Sin embargo, la meteorología parece haberse confabulado para arruinar las cosechas primaverales y amenazar seriamente a las de verano.

En esta zona, la lluvia llegó más tardía, dejando un mes de abril frío y lluvioso, al que se sumó una mala primera quincena de mayo. Después, calor extremo para esta época del año, lo que ha hecho que las flores se sequen antes de tiempo.

Ante este panorama, Rafael Canete, responsable de apicultura de COAG en Castilla y León, ha asegurado que están ante la temporada “más devastadora” de las últimas 20 años. Desde otra organización agraria, la Unión de Pequeños Agricultores, UPA, se suman al diagnóstico de Canete y hablan de “situación crítica”.

En León, el escenario se complica todavía más. Los incendios de 2025 devastaron amplias zonas de pecorea y cientos de colmenas. Muchos apicultores tuvieron que llevar sus colmenas a zonas de la costa norte para que sobrevivieran al otoño.

colmenas quemadas en los incendios forestales de 2025 en Zamora

Colmenas sobre un terreno quemado, en Zamora. Foto: Alejandro Barja.

Ahora, se enfrentan a las cosechas de verano, donde son más fuertes, con los apiarios en plena recuperación y muy castigados por lo que sucedió el año pasado. La primavera, lluviosa y muy fría, no ha sido favorable y ahora, se encuentran con un problema añadido: la llegada de miles de colmenas trashumantes que viajan desde Levante, Extremadura o Andalucía para pasar el verano en las zonas altas leonesas, como la comarca del Bierzo.

Esto ha hecho que los apicultores locales levanten la voz. Javier Morán, presidente de Apícola del Bierzo y de la Asociación Leonesa de Apicultores, señala que “el número de colmenas trashumantes que llega al Bierzo es muy superior al que está registrado y eso quiere decir que vienen de manera ilegal”. Según sus cálculos, podrían ser hasta cinco veces más de los 1000 puestos que se solicitan en su comarca.

Morán pide a las autoridades castellanoleonesas que actualicen la normativa para la trashumancia en la región, que ya data de 2007 y, en su opinión, no se ajusta a la realidad actual.

El norte de España, menos castigado

La franja norte del país, desde Galicia a el País Vasco, ha tenido una situación algo diferente. Las lluvias del inicio de la primavera no fueron tan intensas y el invierno resultó muy suave. Eso hizo que la campaña apícola 2026 arrancara pronto y con fuerza.

Sin embargo, mayo ha venido a trastocar las buenas previsiones. Las primeras dos semanas del mes han registrado lluvias constantes e incluso nevadas ya inusuales en estas fechas. Inmediatamente después, se ha implantado un calor veraniego en toda la zona, con temperaturas extremadamente altas para el mes de mayo.

Así, las colmenas, y especialmente los núcleos, han pasado por una dura racha de falta de alimento y el consiguiente debilitamiento. Y, después, un calor muy fuerte que amenaza con mermar mucho las floraciones. En esta situación, los apicultores del norte todavía confían en hacer un buen verano, pero si el calor no remite, es posible que suceda lo mismo que en 2026: una sequía que redujo la cosecha a la mitad.

2 – Varroa, avispas y abejarucos complican la campaña apícola 2026

A la incertidumbre climática, se suma, como en años anteriores, la proliferación de enemigos que acosan a las abejas. En España, el cóctel de atacantes tiene tres ingredientes fundamentales: varroa, avispas invasoras y abejarucos.

La varroa mantiene una prevalencia importante en la cabaña apícola española. Su capacidad de dañar a las abejas se multiplica a medida que el cambio climático altera las estaciones y el ritmo habitual de las colonias.

En los últimos años, España ha registrado récords de calor constantes, con otoños muy cálidos e inviernos suaves. Esto hace que, en muchas zonas, las colmenas no lleguen a paralizar la puesta, con lo que los tratamientos antivarroa pierden eficacia y las infestaciones se manifiestan en momentos en los que las abejas ya no tienen capacidad de reacción.

Las altas temperaturas de la primavera y las colonias debilitadas por las lluvias ayudan a que los ácaros crezcan rápidamente, sorprendiendo a los apicultores.

A esto se suman las avispas invasoras. En España ya hay dos grandes poblaciones: la Vespa velutina, o avispa asiática, que avanza desde el norte hacia el sur, y el antes mencionado avispón oriental, Vespa orientalis, que ha iniciado la invasión en sentido contrario: de sur a norte. A ellas, se suman otras, como la avispa bicolor, menos extendida, pero igualmente preocupante.

La primera de ellas, la velutina, ha sorprendido recientemente a los apicultores de las Islas Canarias después de la aparición de un primer nido en Gran Canaria. Si se confirma la llegada de esta especie invasora al archipiélago, estaríamos ante un salto de calidad en la expansión de las velutinas en suelo español.

dos ejemplares de abejarucos europeos, uno de los problemas de la campaña apicola 2026 en España

Un par de abejarucos europeos.

Y, en grandes áreas del país, hay que contar con otra amenaza: los abejarucos. Estos pájaros devoradores de abejas diezman colmenares y, sobre todo, son especialmente dañinos en la época de confección de núcleos y nuevas colonias, porque atrapan a las reinas en sus vuelos de fecundación. Su presencia resulta especialmente numerosa en comunidades como Extremadura, Castilla y León o La Rioja y solo el norte acusa menos su impacto.

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3 – El sector, sin ayudas para el combustible

Con todos estos condicionantes, la campaña apícola 2026 en España avanza más bien a trompicones. Hay que añadir los conocidos problemas comerciales: competencia de mieles de baja calidad llegadas de países de fuera de la Unión Europea, especialmente China y Ucrania.

Estas mieles, muy baratas, hacen que los precios bajen, con lo que los apicultores españoles tienen grandes dificultades para competir. Por si fuera poco, la entrada en vigor provisional del tratado comercial entre la Unión Europea y Mercosur complica más el escenario comercial.

Para que la foto esté completa, hay que señalar el fuerte aumento de los costes de los combustibles, consecuencia de la guerra de Irán. Para paliarlos, el Gobierno de España ha orquestado medias que incluyen ayudas para el combustible de agricultores y ganaderos. Sin embargo, no ha incluido en ellas a los apicultores, lo que ha generado protestas de las organizaciones agrarias.

Solo algunas comunidades, como Andalucía, han ofrecido subvenciones que sí incluyen al sector apícola. Sin embargo, la mayoría de los apicultores del país han estado pagando el combustible de sus vehículos a precios récord durante el momento más importante de la temporada, la primavera.

Con todos estos condicionantes, el panorama de la campaña apícola 2026 en España se vuelve complicado. En las próximas semanas, el sector se juega el año a cara o cruz.

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