Modificado por Redacción

Lucas Martínez en Meliza 2026 durante su exposición sobre el tratado entre Mercosur y la Unión Europea

Lucas Martínez, ante el mensaje que resume su presentación en Meliza.

 

Lucas Martínez, presidente de SADA y responsable de Apimondia, cree que el tratado entre la Unión Europea y Mercosur no representa una ventaja para los apicultores argentinos, sino que beneficiará, sobre todo, a las grandes industrias que comercian con miel y, especialmente, al negocio de la miel fraudulenta. El dirigente sudamericano ha estado en Meliza para exponer su visión sobre el acuerdo con Mercosur, una de las grandes preocupaciones del sector apícola en España y Europa.

La participación de Lucas Martínez en Meliza 2026, la Feria Apícola de Zamora, era uno de puntos más esperados del programa. El reciente acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea es una fuente de gran inquietud para los apicultores europeos, que ven en este tratado una puerta abierta para que mieles sudamericanas, especialmente argentinas, entren en la UE de una forma mucho más sencilla, sin pagar aranceles. Esta situación preocupa enormemente a un sector que ya tiene que hacer frente a la competencia de las mieles de baja calidad procedentes de países como China y que está acuciado por la merma constante en los márgenes del negocio.

Figura muy respetada en los ambientes apícolas de América y Europa, Lucas Martínez ha querido estar en Zamora para presentar a los apicultores europeos la visión de sus colegas argentinos. Representante de una de las organizaciones gremiales más fuertes de la apicultura mundial, SADA, la Sociedad Argentina de Apicultores, Martínez tiene una perspectiva muy amplia de la apicultura en todos los mercados. Además, en Zamora habló también a nombre de Apimondia, la Organización Mundial de Apicultores, de la que también es dirigente. Esta doble posición le permite explicar en profundidad cómo está cambiando el juego de la apicultura mundial.

En conversación con Apicultura y Miel, y también en su charla a los asistentes a Meliza, Lucas Martínez ha querido transmitir un mensaje claro: los apicultores de Mercosur no son el problema. El problema, asegura, está del lado de la industria y de los grandes importadores y exportadores.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 – Mercosur y su impacto en Europa
2 – La situación de los apicultores argentinos:
trazabilidad y rigor
3 – Unidad contra el fraude en la miel

Así, en Meliza, Martínez ha expuesto su punto de vista sobre el acuerdo con Mercosur, totalmente alineado con la opinión de Apimondia: “Tenemos que trabajar juntos, porque somos apicultores, mientras que la cadena comercial no son apicultores”. Este llamamiento coincide con el que lanzó en Meliza otro responsable apícola, Bernhard Heuvel, presidente de la Asociación de Apicultores Profesionales Europeos. En su participación en el encuentro de Zamora, Heuvel llamó a la unidad de los apicultores para poner en marcha una fuerza de acción apícola y un Consejo Global por la Integridad de la Miel.

1 – Mercosur y su impacto en Europa

En esa misma línea, Lucas Martínez ha querido dejar un mensaje tranquilizador sobre la apicultura de Mercosur: “No hay que tener miedo, no nos pueden comparar con China”. Apunta también que la situación de recelo que se vive actualmente ante el acuerdo UE-Mercosur es “comprensible”, aunque también asegura que “algunas instituciones trabajan con el odio”, en referencia a determinadas entidades que están agitando el acuerdo de manera política. “Entiendo que hay incertidumbre y nerviosismo, pero es infundado”, asegura e insiste en que “el problema está en la cadena”.  

Con estas palabras, el dirigente sudamericano ha querido deslindar muy claramente lo que es la producción apícola de países como Argentina o Uruguay, y el comercio mundial de miel y sus prácticas no siempre ortodoxas, apuntando, sobre todo, a la gran industria china que exporta mieles falsas o de muy baja calidad.

Martínez ha recordado que, entre 2010 y 2024, las exportaciones chinas han crecido un 68 por ciento, pasando de las 100.000 a las 168.000 toneladas. Y, en cambio, durante esos años, el número de colmenas ha crecido solo un 7 por ciento en China.  

Al tiempo, ha explicado que, en Argentina, el comportamiento del sector ha sido más lógico en ese tiempo: “las exportaciones han fluctuado y han subido y bajado de una forma natural. Y lo mismo con el número de colmenas”.

Con estas cifras, ha tratado de dejar claro que “el problema no son los apicultores, ni en China, ni en Ucrania”. E insiste: “No es un problema de miel de apicultores, sino de miel de la industria. Por ejemplo, China tiene apicultores pobres, con pocas colmenas, pero una industria exportadora muy avanzada y económicamente muy potente”.  

En este sentido, Martínez ha recordado que China no está adherida al Códex Alimentario: “En su legislación, que es diferente, se permite producir algo que no es siempre miel en otros países. Aparece la palabra “crianza”, que permite “criar la miel. Eso posibilita añadir agua, filtrarla, extraer la humedad…”, describe. En cambio, asegura que “la miel que viene del Mercosur es producida por apicultores, sin industria intermediaria en el proceso de producción, y no han están criando miel, han estado, como mucho, homogeneizando miel”.

También ha señalado que esa gran industria de importación y exportación será la que más se beneficie con la retirada de los aranceles a la miel de Mercosur, que ahora es del 17 por ciento. “Ese dinero no va a ir al apicultor, se va a quedar en la cadena”, señala.

Además, como responsable de Apimondia para América Latina, ha querido mirar también a otros países de Mercosur, como Brasil. Explica que el gigante lusófono también está intentado vender a Europa, después de su enfrentamiento con EEUU, que era su principal cliente: “Ahora producen más y venden menos dentro, necesita recuperar mercado”, apunta Martínez.

bidones de miel para exportación a Estados Unidos donde se imponen aranceles a la apicultura

Bidones de miel exportados a Estados Unidos.

¿Qué ventajas tiene el acuerdo con Mercosur para el sector apícola europeo?

A preguntas de Apicultura y Miel, Lucas Martínez ha querido mostrar las posibles ventajas que tendrá para la apicultura europea el acuerdo con Mercosur. Una de estas ventajas tiene que ver con la competencia que la miel sudamericana supondrá para las importaciones de países como China: “Es preferible que entre la miel de Mercosur y ocupe el hueco de la miel adulterada”.

Considera que, al ser miel competitiva en precio, pero de buena calidad, desplazará del mercado a las mieles fraudulentas o malas, lo que, en su opinión, acabará beneficiando al mercado europeo. Además, recuerda que la cantidad de miel que entra en Europa desde Mercosur estará limitada a 45000 toneladas anuales, “que es más de lo que entra hoy, pero menos de lo que Europa le compra a Ucrania”, subraya.

En esta línea, Martínez ve “posible pero improbable” que Mercosur sirva de puente para que entren a Europa mieles adulteradas de origen chino o indio: “En Argentina estamos preparados para que no entre no solo miel adulterada, sino jarabe de arroz. El sistema sanitario argentino y los puestos arancelarios están preparados para que no entre”.

Aun así, considera que China no va a sus mercados porque “somos poco interesantes en términos de poder adquisitivos”. En cambio, reconoce que “si les interesáramos, harían lo mismo que han hecho en Europa: “comprar compañías” y entrar como agentes directamente en el mercado.

Finalmente, Lucas Martínez apunta que este acuerdo comercial es una oportunidad para la industria europea de los materiales y equipamiento apícolas. Según explica, “Argentina tiene una industria de equipamiento muy robusta, pero es para el gran apicultor, nos falta industria para el pequeño y mediano apicultor. Y Europa tiene grandes fabricantes de materiales orientados a esos apicultores que, aunque sean un poco más caros, son de gran calidad”.

2 – La situación de los apicultores argentinos: trazabilidad y rigor

Durante su conferencia en Meliza, Lucas Martínez ha querido, sobre todo, presentar a los apicultores argentinos como profesionales muy comprometidos con la calidad y nada ajenos a los problemas que sufren sus colegas europeos.

Por un lado, ha explicado por qué las mieles argentinas tienen precios bajos que compiten tan fuerte con las de países como España: ““Producimos igual que acá, pero lo hacemos en escala, porque, si no, nos fundimos. Si no vendemos al exterior, desaparecemos. Como no nos alcanza la plata [el dinero], ponemos más colmenas para tener más cantidad”, resume con expresividad.

Martínez apunta que, en Argentina “ningún apicultor se puede dar el lujo de no vender la miel”, lo que hace que estén “preparados para exportar y aceptar el precio que el mercado ofrezca”. “Eso sí”, recuerda, “una vez que el apicultor se la vende al exportador, pierde por completo el control y el exportador hace lo que quiere” con la miel.

Con esos condicionantes de partida, ha descrito una apicultura que contaba en 2025 con 4.389.912 de colmenas repartidas en 61212 apiarios, “todos geolocalizados por el RENAPA”, el sistema agrícola argentino.

Esa geolocalización forma parte de un sofisticado sistema de trazabilidad que la apicultura argentina ha desarrollado durante los últimos diez años. “El mercado europeo nos ha obligado a tener todo el control”, explica Martínez, quien insiste en que las 1305 salas de extracción que operan en el país están “todas registradas y verificadas por el servicio sanitario”. Añade que “cada tambor de miel está referenciado a una sala de extracción y unos determinados apiarios”.

Ese sistema de trazabilidad permite que cualquiera pueda trazar la miel y encontrar su origen. Según el presidente de SADA, “cualquiera puede consultar los datos de cualquier productor y todo está trazado hasta la venta”. También subraya que los bidones o tambores de exportación son casi siempre nuevos, hasta el extremo de que el diez por ciento del precio de un bidón es lo que cuesta el propio tambor.

Con este sistema, los 23422 apicultores que tiene Argentina enviaron 90.000 toneladas de miel a la exportación en 2025, un récord histórico para el sector que vende, sobre todo, a Estados Unidos y la Unión Europea. “¿Por qué somos tan buenos?”, se pregunta retóricamente Martínez antes de ofrecer la respuesta. “Porque es la única forma de poder competir”.

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3 – Unidad contra el fraude en la miel

Más allá de las consecuencias que pueda tener el acuerdo con Mercosur, Lucas Martínez ha querido dejar clara su llamada a la unidad de los apicultores de ambos lados del Atlántico frente a un enemigo común: el fraude en la miel.

Para explicar su postura, ha recordado que el 66 por ciento de las mieles que entran en la UE “no llegan de Mercosur, llegan de China o Ucrania, a precio bajo y origen dudoso (1,25 a 1,90 euros por kilo)”.

Frente a esta situación, ha valorado positivamente iniciativas que ya están en marcha, como la nueva normativa europea de etiquetado de miel, la puesta en marcha de la Plataforma de la Miel o el impulso de las medidas para armonizar los métodos de detección de azúcares en las aduanas.

También ha explicado que Apimondia trabaja en detectar lo que llama “anomalías económicas”, que son cambios muy bruscos en parámetros como producción, importación o exportación, que, como indica “es donde primero se ve que algo raro pasa”.

Finalmente, ha insistido en la necesidad de fomentar la unión entre apicultores, algo que, considera, falta en países como el nuestro. Para ejemplificarlo, Martínez ha apuntado que “España es el país con más apicultores profesionales de la UE y el de menor tasa de asociacionismo”. En su opinión, combatir el fraude pasa por revertir esa situación y lograr la unión del sector: “solo los apicultores unidos podremos enfrentar a la industria de miel falsa”.

muestra de miel para analizar en la lucha contra el fraude en la miel

Muestra de miel para su análisis.

Invitación a Filapi 2026

Finamente, Lucas Martínez ha llevado a Zamora una invitación para que el sector apícola español -y europeo por extensión- visite la próxima edición de Filapi, el gran congreso de la apicultura latinoamericana, que este año se celebra en Argentina entre agosto y septiembre.

“Hay mucha expectativa”, asegura Martínez, quien también señala que “ya tenemos grupos inscritos de países poco habituales, como Honduras o Nicaragua. Hay muchos trabajos científicos presentados. Vamos a tener muy buenos concursos y visitas técnicas. Es un nuevo Apimondia”.

Sin duda, acudir a Filapi será una buena oportunidad para conocer mejor cómo se ve el acuerdo entre Mercosur y la Unión Europa desde el otro lado.

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