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Modificado por Redacción

Venta de miel en un mercado italiano sin el nuevo etiquetado de la miel.

Venta de miel en un mercado italiano. Foto: Legambiente, en Flickr.

Los países miembros de la Unión Europea se han puesto de acuerdo para mejorar el etiquetado de la miel y evitar la circulación de mieles fraudulentas.

Es una antigua reivindicación del sector apícola europeo: que las etiquetas de los tarros de miel indiquen no solo su procedencia, sino también el porcentaje de cada miel envasada. Ahora, por fin, la Unión Europea escucha esta petición: los estados miembros han logrado un acuerdo en virtud del cual se modificará la norma de etiquetado para obligar a incluir toda esa información.

Así lo ha explicado este lunes, 11 de diciembre, el ministro español de Agricultura Pesca y Alimentación, Luis Planas. En declaraciones a los medios, Planas ha explicado que el Consejo de Ministros de la UE, bajo presidencia rotatoria española, ha consolidado una posición común sobre el etiquetado. Esta posición será debatida mañana, 12 de diciembre, con el Parlamento Europeo, paso previo a la aprobación de una nueva norma.

Según ha apuntado Planas, se modificará la normativa de etiquetado para que los envases de miel que se vendan en la UE indiquen claramente “no solo el país de origen, sino también el porcentaje” procedente de cada estado, en el caso de mieles mezcladas.

 “Se trata de una magnífica noticia para nuestro sector de la apicultura”, ha asegurado el ministro. “Era una reivindicación de nuestro pequeño pero gran sector, y una magnífica decisión que siempre ha defendido España de forma muy aislada con otros dos o tres países. Pero en Bruselas las cosas se consiguen con perseverancia y trabajando duro”.

El objetivo de este cambio legal es muy claro: ofrecer más información y seguridad a los usuarios y evitar así la circulación de mieles fraudulentas procedentes de terceros países ajenos a la Unión. En este sentido, se quiere mejorar la trazabilidad de la miel, de forma que se pueda rastrear su origen en todo momento.

¿Qué debe decir el etiquetado de la miel?

Una vez que la maquinaria legal europea termine su proceso, los productores, envasadores y distribuidores de miel tendrán que indicar claramente dos datos fundamentales:

  • País de procedencia de la miel. Habrá que indicar en qué países se ha producido la miel que contiene el envase. Esto ya era obligatorio, pero no se indicaba qué cantidad procedía de cada país.
  • Porcentaje de mezcla. Ahora, si el envase incluye mieles de más de un país, es necesario indicar cuál es el porcentaje de cada procedencia. De esta forma, se trata de evitar prácticas deshonestas en virtud de las cuales se mezclaba un porcentaje mínimo de miel de algún país de la UE y el resto, de fuera de la Unión, indicando fórmulas confusas.

En principio, esta obligación de etiquetado afectará solo a apicultores con más de 150 colmenas, es decir, los considerados profesionales.

Etiquetado claro: una reivindicación histórica del sector apícola

El sector apícola español lleva años reclamando cambios en el etiquetado de la miel para evitar fraudes, como la venta de mieles de terceros países “disfrazada” como miel europea. También para acabar con la llamada “triangulación de la miel”, una artimaña legal para mezclar mieles de terceros países con mieles europeas y obtener así un resultado que se puede considerar europeo.

chorro de miel llenando un bidón de miel a granel

Miel a granel, en bidones.

La bandera de estas reivindicaciones ha sido levantada, especialmente, por la plataforma Etiquetado Claro Ya, que agrupa a una gran cantidad de organizaciones del ámbito apícola en España.

Una de las peticiones históricas de Etiquetado Claro Ya era esta obligación de incluir el porcentaje de mezcla de mieles en las etiquetas. Una vez aceptada esta condición por la Unión Europea, quedan todavía varias exigencias más:

  • No al calentamiento de mieles. Etiquetado Claro Ya pide a las autoridades que obliguen a indicar en la etiqueta si la miel se ha calentado a más de 45º o si se ha sometido a trabajos de microfiltrado para eliminar el polen intrínseco de la miel. Las mieles que hayan pasado por estos procesos deberían ser etiquetadas como “edulcorante industrial”.
  • Resonancia magnética. El sector reclama que se utilicen sistemas de control de calidad más actuales, como la resonancia magnética nuclear, una técnica que permite identificar mejor los posibles fraudes.
  • Medidas antidumping. Se trata de sancionar a los países que vendan en la UE mieles a precios por debajo del coste de producción.

Apicultura europea: gigante con pies de barro

Con 20,2 millones de colmenas censadas, más de 700000 apicultores y una producción anual de 286000 toneladas de miel en 2022, la Unión Europea es un gigante mundial de la apicultura, solo superada por China, que lidera la producción de todo el planeta.

En este escenario, sobresale España, un país que tiene más de tres millones de colmenas, unas 36500 explotaciones y una producción de más de 34000 toneladas en 2021, último año con estadísticas oficiales completas. Otros países de la Unión también son grandes productores. Es el caso de Rumanía, Francia, Hungría, Alemania o Italia.

Pese a esta musculatura, la apicultura de la Unión Europea no es capaz de cubrir la demanda interna: cada año, se importan 200000 toneladas de miel procedentes de terceros países, especialmente, de China, pero también de Ucrania, Argentina, México, Brasil o Uruguay.

A cambio, solo el 7 por ciento de la miel europea sale de la Unión, sobre todo, con destino a Japón o Estados Unidos, Suiza o Arabia Saudí.

La importancia de la apicultura europea es notable y se refleja en la atención que se le presta dentro de la Política Agraria Europea (PAC), recientemente renovada. La PAC ha cambiado el enfoque de sus ayudas y, con una visión más orientada a la conservación del medio ambiente, la apicultura está llamada a jugar un papel clave. Los planes apícolas de cada país miembro son una expresión clara de esta importancia comunitaria.

colmenas en un campo de Francia

Colmenas en Francia. Foto: Olivier Bacquet, en Flickr.

Sin embargo, la apicultura europea también presenta grietas. La más importante es la que supone la competencia de mieles y productos apícolas procedentes de otros países. En concreto, la llegada de mieles chinas, de muy baja calidad, supone una competencia que, ahora, el Parlamento Europeo quiere frenar.

Además, los apicultores europeos afrontan otros problemas, como el incremento de los costes de producción, impulsado, sobre todo, por el aumento de precio de los combustibles. También notan la carestía de materiales y equipo apícola.

Otro problema creciente lo representa la sequía, que golpea especialmente a los países del sur de Europa, mermando las cosechas y debilitando a las abejas de España, Portugal, Italia o Grecia, entre otros estados miembros. La varroa y la creciente dispersión de invasores, como Vespa velutina o la avispa oriental, también preocupan y castigan a los apicultores.

Y, finalmente, uno de los grandes caballos de batalla del sector es la prohibición de determinados pesticidas especialmente dañinos para las abejas. La retirada de estos fitosanitarios todavía no se ha completado en la Unión.

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El cambio legal que debate estos días el Parlamento Europeo es una importante ayuda: a partir de ahora, los envases de miel deberán indicar la procedencia y el porcentaje del producto. Pero el sector todavía tiene notables frentes abiertos.

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