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test de comportamiento higiénico en un panal de cría operculada

Test de comportamiento higiénico.

No todas las abejas responden por igual ante la presencia de agentes infecciosos o de problemas de higiene. Cuanto más rápidas sean en la limpieza y en la eliminación de potenciales peligros, mejores y más resistentes serán las abejas. Para evaluar esta capacidad se han desarrollado los llamados test de comportamiento higiénico. Te explicamos qué son, cómo se utilizan y cómo se interpretan sus resultados.

Cuando se evalúa la calidad de la genética de las abejas, uno de los parámetros que se tienen en cuenta es el comportamiento higiénico. Que una colonia sea limpia y ordenada ya es un buen síntoma: que no haya basura y restos de cera u otros elementos en el piso de la colmena, que saquen rápido al exterior los cadáveres de abejas muertas… Cuanto más limpias, mejor.

A esta idea de limpieza general hay que añadir otro elemento importante: la respuesta higiénica ante enfermedades o problemas de salud en la colonia. De nuevo, cuanto más rápido y más a fondo limpien las abejas un foco de enfermedad, infección o, simplemente, abejas o cría muertas, más calidad y valor tendrá su genética.

Para medir esta capacidad de limpieza, el llamado comportamiento higiénico, disponemos de diferentes tipos de test. En este artículo explicamos cómo llevar a cabo esos test y cómo entender la información que ofrecen.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 – Qué es el comportamiento higiénico de las abejas
2 – Tipos de test de comportamiento higiénico en apicultura
3 – Resultados de los test higiénicos
4 – Gooming: otra forma de comportamiento higiénico de las abejas
5 – Bibliografia empleada

Entre las herramientas habituales de los apicultores hay muchos tipos de test. Por ejemplo, los test para determinar la infestación de la varroa o para conocer el carácter defensivo de las abejas. En general, la apicultura es una actividad que mide continuamente los rendimientos de las abejas en muchos parámetros. Así, se puede seleccionar la mejor genética para reproducir las colonias a través de cría de reinas y confección de núcleos. Entre estos exámenes y evaluaciones, los test de comportamiento higiénico ocupan un lugar destacado.

1 – Qué es el comportamiento higiénico de las abejas

Cuando se habla de higiene de la colmena se piensa generalmente en limpieza: la capacidad de las abejas para desalojar rápidamente cualquier resto de basura (serrín de cera, papel o cualquier otro desperdicio ligero que pueda haber en la colmena), o para evacuar cadáveres de abejas muertas o, incluso, de enemigos abatidos en el interior: mariposas, polillas, avispas y otros insectos.

Sin embargo, hay otra respuesta profiláctica mucho más importante en el comportamiento de las abejas. Se trata de la capacidad de las abejas de deshacerse de individuos enfermos o muertos por enfermedad o accidente.

Al sacar rápidamente al exterior a las obreras y, especialmente, a las larvas enfermas o muertas, la colonia reduce la circulación de bacterias, virus y esporas causantes de enfermedades como la loque. Y, en el caso de varroa, también se eliminan ácaros.

Si disminuye esa circulación de los vectores de contagio, la colmena gana en fortaleza y su estado de salud será mejor. De ahí la gran importancia de fomentar y replicar los comportamientos higiénicos.

panal con cría salteada en una colmena con loque americana, enfermedad para la que se lanza la primera vacuna contra la loque americana

Cría salteada y opérculos hundidos y agujereados, síntoma claro de loque americana.

Esta característica de la vida de las abejas fue descrita por Walter C Rothenbuhler en 1964. Este investigador comprobó que unas colmenas resistían mejor el ataque de enfermedades como loque americana que otras. Cuando analizó por qué sucedía esto, descubrió que las abejas de esas colonias eran muy diligentes a la hora de desopercular, extraer y expulsar al exterior las larvas enfermas, mermando así la capacidad de la enfermedad para contagiar a otras larvas y obreras.

Rothenbuhler comprendió que estas diferencias tenían una base genética. Así, pudo demostrar que la presencia de determinados genes estimula ese comportamiento higiénico en las abejas. Este investigador identificó concretamente dos genes implicados en estas funciones, aunque otros autores han hablado de tres e, incluso, de siete genes involucrados.

A partir de sus trabajos, los expertos han seguido estudiando esta forma de actuar de las colonias de abejas, hasta el punto de que el aspecto higiénico es uno de los más conocidos de la apicultura comercial.

Cómo limpian las abejas

En esencia, cuando las abejas detectan la presencia de una enfermedad de la cría, se despiertan en ellas el instinto de limpieza. Entonces, desoperculan las celdillas que contienen larvas enfermas, extraen esas larvas y las arrastran al exterior. Aunque tampoco es raro que se las coman, reciclando sus proteínas, en uno de los comportamientos más extraños de las abejas: el canibalismo.

Esta reacción es habitual con enfermedades apícolas como la loque, el pollo escayolado (ascosferosis) e, incluso, la varroa, si bien con esta última es mucho más infrecuente.

 

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El comportamiento de limpieza no es siempre el mismo. Varía notablemente de unas razas de abejas a otras e, incluso dentro de una misma raza, las diferentes cepas y linajes muestran diferentes predisposiciones y actitudes higiénicas.
Los científicos que han analizado esta particularidad apícola consideran que la diferencia fundamental está en el sentido del olfato: las abejas que son más propensas al comportamiento higiénico tienen el olfato desarrollado para detectar el olor de las larvas enfermas operculadas.

2 – Tipos de test de comportamiento higiénico en apicultura

Para evaluar de forma comparable la capacidad profiláctica de las abejas, los investigadores han desarrollado exámenes que, posteriormente, han pasado al repertorio de herramientas y técnicas de los apicultores, como los fondos sanitarios o los test de campo para varroa.

La base de estos test es la misma: matar una porción de cría operculada y medir el tiempo que tardan las abejas en desopercular y extraer esas larvas y dejar las celdillas limpias. O, visto de otra forma, qué porcentaje de la cría muerta son capaces de eliminar en un tiempo concreto.

Así, tomando siempre idénticas cantidades de cría y los mismos plazos, es fácil determinar el comportamiento higiénico de las abejas.

Las técnicas fundamentales son dos:

  • Test de punción o pinchazo de la cría operculada. Para llevar a cabo esta técnica, se toma un panal con cría operculada de unos 16 ó 17 días. Se acota una sección de 10 x 10 centímetros y se pinchan los opérculos, de forma que las larvas sean heridas o matadas. Se puede hacer con una aguja muy fina o con dispositivos denominados “pin test” que ya tienen la medida deseada y solo hay que aplicarlos sobre el panal para que sus hileras de agujas taladren de una sola vez los opérculos.
    Después, el panal se introduce de nuevo en la cámara de cría y se deja 24 horas. Pasado ese tiempo, se realiza el conteo de celdillas limpias y se suman también las que no han sido vaciadas. Conociendo el total, se puede determinar qué porcentaje ha sido limpiado.

    un apicultor realiza un test de comportamiento higiénico con un pin test sobre un panal de abejas con cría operculada

    Un apicultor realiza un test con pinchazos.

  • Test de congelado de la cría operculada. Es un test un poco más complejo, pero da mejores resultados, porque asegura la muerte de las larvas, algo que las agujas no siempre garantizan. Se toma un panal de cría idéntico al anterior y se corta una sección de 10 cm x 10 cm de cría operculada. Esa sección se introduce en un congelador durante 24 horas, tiempo más que suficiente para asegurar la muerte de las larvas. Después se descongela y se inserta en el hueco del panal, que será nuevamente introducido en la cámara de cría. A partir de ahí, se contabiliza la cantidad de larvas eliminadas en 24 horas, y también las que faltan por limpiar.
    Otra variante del método de congelación propone utilizar nitrógeno líquido. Se coloca un cilindro metálico hueco sobre la sección de cría que se quiere matar y se vierte nitrógeno líquido, que inmediatamente congela el fragmento de panal y acaba con las larvas. Este sistema, más rápido, es también más caro y peligroso, puesto que el nitrógeno debe manejarse con gran precaución.

Autores como Espinosa, Guzmán, Sánchez, Montaldo y Correa (2006) han comparado la eficacia y el costo de los tres métodos, llegando a la conclusión de que las pruebas de congelación son más fiables que las de punción para medir el comportamiento higiénico.

3 – Resultados de los test higiénicos

Una vez que se tiene la cantidad de celdillas limpiadas sobre el total de las que tenía la sección de panal, queda un número, o un porcentaje, que nos permitirá evaluar el comportamiento higiénico. Ahora bien, ¿qué porcentaje indica un buen carácter profiláctico?

Los investigadores no acaban de ponerse de acuerdo en qué porcentaje es el correcto. Desde luego, lo ideal sería que toda la cría muerta o dañada fuera removida en menos de 24 horas. Sin embargo, hay autores que consideran que un 95 por ciento es suficiente para considerar que la colmena tiene buen comportamiento higiénico. Otros dejan ese listón en el 90 por ciento. Incluso hay trabajos con abejas africanizadas que consideran un buen comportamiento de limpieza si se desocupa el 60 por ciento de las celdillas dañadas.

Estos datos pueden variar en función de parámetros como la climatología, la época del año, la población de la colmena e, incluso, el grado de infestación. Sin embargo, tratados de forma general, estos números permiten identificar las colonias que ofrecen un mejor comportamiento higiénico y, por tanto, pueden resultar más resistentes ante las enfermedades.

Una sección de panal limpiada por las abejas en un test de comportamiento higiénico

Una sección de panal, limpia tras el test.

4 – Gooming: otra forma de comportamiento higiénico de las abejas

A menudo, este carácter higiénico que se ha descrito en los párrafos anteriores se denomina grooming, una expresión inglesa que significa aseo o acicalamiento. En realidad, no es lo mismo.

El grooming es una respuesta de las abejas exclusivamente a las infestaciones por varroa, y siempre que esta se encuentra ya en fase forética. Es decir, cuando el ácaro va enganchado a una abeja ya adulta.

En algunos linajes de abejas se ha observado cómo las obreras son capaces de limpiarse los ácaros: los arrastran con las patas y los muerden con las mandíbulas, sacándoselos de encima a ellas mismas o a sus hermanas.

Este sorprendente comportamiento es todavía poco conocido, ya que aparece en pocas colonias y tiene que ver, también, con la genética y las razas. Por ejemplo, se sabe que es más habitual en abejas africanizadas, lo que hace que esas colonias presenten una mayor resistencia a la varroa.

Una abeja con una varroa sobre su torax.

Una abeja, con una varroa en fase forética. Foto: Agroscope, en Flickr.

Sin embargo, los autores coinciden en señalar que este comportamiento higiénico denominado grooming no es en ningún caso decisivo a la hora de generar esa resistencia frente al ácaro, sino que se suma a otros factores para dar lugar a una abeja con mayor capacidad de sobrevivir a la infestación por varroosis.

5 – Bibliografía empleada

Biri, Melchiorre & Prats, Carmen (1988) El gran libro de las abejas. Barcelona: Editorial de Vecchi.

Espinosa-Montaño, Laura G., Guzmán-Novoa, Ernesto, Sánchez-Albarrán, Alejandro, Montaldo, Hugo H., & Correa-Benítez, Adriana. (2008). Estudio comparativo de tres pruebas para evaluar el comportamiento higiénico en colonias de abejas (Apis mellifera L.). Veterinaria México, 39(1), 39-54. Recuperado de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0301-50922008000100004&lng=es&tlng=es.

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Salvachúa, Carmelo & Robles, Elena (2003) Manual de apicultura práctica. Sector apícola Galego.

 

 

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