Modificado por Redacción

puesto de miel en Meliza 2026 donde unas mujeres compran miel directamente al apicultor

Puesto de miel en la reciente edición de Meliza.

Los últimos datos publicados por el Ministerio de Agricultura muestran que aumenta el interés de los consumidores por el origen de la miel. Pero el 63 por ciento la sigue comprando en supermercados y solo un 5 por ciento de los españoles compran miel directamente al apicultor.

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España (MAPA) ha actualizado su  Barómetro del clima de confianza del sector agroalimentario, y, especialmente, el capítulo dedicado al consumo de miel en España. Esta encuesta, que no se hacía desde 2020, arroja datos impactantes: baja el consumo habitual y solo un 5,2 por ciento de los consumidores compran miel directamente al apicultor.

Además, el Barómetro indica que un 31,1 por ciento adquiere su miel en tiendas especializadas, como tiendas de productos tradicionales o ‘delicatessen’. El resto, un mayoritario 63,6 por ciento de los consumidores, reconoce que sigue comprando la miel en supermercados y grandes superficies.

En este artículo, analizamos a fondo el Barómetro de Confianza en la Miel del MAPA. Sigue leyendo para saber por qué tan pocos consumidores españoles compran miel directamente de los apicultores y por qué, a pesar de las campañas de sensibilización, las grandes superficies de venta siguen siendo el canal preferido para la inmensa mayoría de los hogares.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 – Caen a la mitad los que compran miel
directamente al apicultor
2 – Mayor preocupación por el etiquetado y
el origen de la miel
3 – Baja el consumo de miel en España
4 – Un país con excelentes mieles

Este estudio del MAPA trata de evaluar la confianza de los consumidores en diferentes productos agroalimentarios. La última edición de la encuesta dedicada a la miel databa de 2020, cuando el país estaba en plena pandemia de Covid. En 2025 se ha repetido el sondeo, que se ha publicado recientemente.

En la encuesta han participado 1500 personas de toda España, identificadas como “responsables de las compras de alimentación en el hogar”. El margen de error de los resultados es de ± 2,6% y el grado de confianza, del 95, por ciento.

1 – Caen a la mitad los que compran miel directamente al apicultor

Con esa ficha técnica, el barómetro permite tener una idea muy precisa de cómo se consume la miel en las familias españolas. Y lo primero que llama la atención es el contraste entre el interés que los encuestados muestran por la miel de calidad y su elección a la hora de comprar.

Los datos muestran que hay una preocupación notable por el origen de la miel. Un 80 por ciento de los encuestados dice consultar la etiqueta de los envases al adquirir su miel. Ese dato ha mejorado mucho, porque en 2020 solo lo hacía el 60 por ciento.
Sin embargo, este interés por el origen y las cualidades de la miel no se traduce en comprarla en establecimientos que garanticen la calidad: la inmensa mayoría (63,6 por ciento) opta por los lineales de supermercados y grandes superficies, donde, como denuncian organizaciones agrarias y expertos, es fácil encontrar mieles adulteradas o de muy baja calidad.

Resulta especialmente llamativo el aumento de ventas en hipermercados: pasan del 12,9 por ciento en 2020, al 24,1 por ciento de 2025. Es decir, se ha duplicado la cantidad de personas que compran miel en este canal.

estudio que muestra como cae el número de personas que compran miel directamente al apicultor

Tabla con la información sobre venta por tipo de canal. Fuente: MAPA.

Los que compran miel directamente a los apicultores caen a la mitad

A priori, ese interés por el origen debería llevar al consumidor hacia puntos de venta más comprometidos con la miel de alto valor. Sin embargo, solo un mínimo porcentaje acude directamente a los apicultores: un 5,2 por ciento. Este dato era mucho mejor en 2020, cuando era el 11,8 por ciento el que decía comprar a los productores. Esta tendencia ha caído a la mitad.

Otro 31,1 por ciento busca su miel en tiendas especializadas, establecimientos de tipo ‘delicatessen’ o de productos tradicionales o naturales. En concreto, las tiendas ‘delicatessen’ mejoran mucho su penetración: pasan del 0,7 al 4,7 por ciento. Sin embargo, las tiendas tradicionales y de productos naturales apenas crecen y, como se ha indicado, la venta directa desde el productor se hunde.

2 – Mayor preocupación por el etiquetado y el origen de la miel

El Barómetro presta especial atención a conocer el interés del público en el origen de la miel. Por eso, el sondeo incluye varias preguntas sobre la información que los compradores buscan en las etiquetas de la miel. Como se ha señalado antes, el interés de los consumidores es muy alto.

Los datos del Ministerio muestran que un 80 por ciento examina la información de las etiquetas. Esta cifra es relevante, porque evidencia un crecimiento notable: en 2020, solo lo hacía un 60 por ciento de los encuestados. Y esta información parece ser mucho más importante para los hombres: ellos la consultan mucho más que ellas. También hay diferencias por edades: el grupo etario más preocupado por esta cuestión es el de 40 a 55 años.

De la información presente en las etiquetas, lo que más importa a los consumidores españoles es el origen de la miel: un 91,3 por ciento de dice saber que la etiqueta incluye el país de procedencia del producto. Este dato también crece, porque en 2025 solo lo sabía el 75,8 por ciento.

Y, con esa información, la práctica totalidad de los encuestados dice que compraría miel cuyo origen fuera español. Un 80 por ciento dice que compraría miel de la UE, mientras que solo la mitad estaría dispuesta a comprar mieles extracomunitarias. En cuanto a las mieles de países como China o Ucrania, el 80 por ciento las rechaza y solo un 20 por ciento se muestra dispuesto a comprarlas.

estudio que muestra como cae el número de personas que compran miel directamente al apicultor

Tabla con datos sobre la percepción del origen de la miel. Fuente: MAPA.

Más información sobre el origen de la miel

Con todo, parece haber consenso entre los consumidores en que la información que ofrecen los tarros es poca. Un 61,8 por ciento considera insuficientes expresiones habituales como “miel originaria de la UE”, “miel no originaria de la UE o “mezcla de miel originaria y no originaria de la UE”.

En consonancia con esta percepción, un 85,8 por ciento dice que se deberían sustituir esas indicaciones por el nombre de los países que aportan miel a la mezcla (esto ya está incluido en la nueva reglamentación europea sobre etiquetado de la miel).

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3 – Menos consumo habitual de miel en España

Finalmente, el interés que parecen mostrar los compradores tampoco se refleja en un aumento del consumo de miel. De hecho, los datos del Barómetro muestran que en 2025 el consumo habitual de miel ha bajado en España: en 2020, el 32 por ciento decía consumir miel al menos 2 o 3 veces por semana. Ese porcentaje ha caído al 22,6 por ciento en 2025. Es decir: los consumidores habituales son menos.

A cambio, aumenta levemente el consumo esporádico (una vez por semana o menos), que pasa del 13 al 16,2 por ciento. Los que dicen no tomar nunca miel también son menos: un 12,4 por ciento, frente al 24 por ciento de hace cinco años.

En datos generales, también baja la frecuencia media de consumo, que pasa de 7,3 días al mes en 2020 a solo 5,2 en la actual edición. Esto quiere decir que, de media, se consume menos miel en los hogares.

Calidad, lo más buscado

Preguntados por los criterios que siguen a la hora de comprar miel, los consumidores hablan, sobre todo, de la calidad. El Barómetro explica que los tres factores que más se tienen en cuenta son calidad, sabor y precio.

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Tabla con los factores que se valoran al comprar miel. Fuente: MAPA.

Para las mujeres, resulta más importante el tipo de miel (monofloral, multiflora…). Consideran que esto es más importante que el precio. Y los entrevistados jóvenes, de entre 25 y 39 años también valoran mucho el tipo de miel.

Nuevamente, este interés declarado por la calidad entra en contradicción con los hábitos de compra, que, como se ha indicado antes, se decantan por las grandes superficies mayoritariamente.

Toda vez que esos canales de venta masiva compiten más por precio que por calidad, resulta paradójico que, a pesar del interés que el público manifiesta por la calidad de la miel y su origen, después hagan sus compras de miel en los lugares donde estos valores están menos cuidados.

Entre los factores que deciden la compra, se mencionan también el origen (23 por ciento de las respuestas), la composición nutricional de la miel, mencionada por un 16,6 por ciento de los encuestados, o la presencia en los envases de sellos de calidad, importantes para el 11.3 por ciento de los consumidores.

4 – Un país con excelentes mieles

Estos datos de confianza de los consumidores también chocan con la realidad de la apicultura española, que produce mieles de excelente calidad y en una cantidad importante. De hecho, nuestro país es el mayor productor de la Unión Europea.

En 2024, último año con datos oficiales, se produjeron en España 33181 toneladas de miel. La campaña 2025, todavía sin cerrar en cuanto a cifras, estará por debajo de ese volumen, por culpa de la meteorología, los incendios y otras causas.

Sin embargo, y pese a esa producción, España necesita importar miel para satisfacer su demanda interna. En 2024, se importaron 35572 toneladas de miel, más de la que produce el sector apícola español. A cambio, se enviaron a otros países más de 26000 toneladas.

Esta miel que llega del exterior lo hace, sobre todo, de países como Portugal, que envió a España 9657 toneladas de miel en 2024, seguido de China, 6527 toneladas. Por su parte, Argentina envió 4.965 toneladas y Ucrania, 4.569 toneladas. Este último país, incluso en guerra desde 2022, aumentó en un 56 por ciento la cantidad de miel enviada a España con respecto a 2023.

En las importaciones desde países como Ucrania o China está puesta la mirada de buena parte del sector apícola, que considera que la miel que llega de esos orígenes suele ser de baja calidad, cuando no directamente fraudulenta.

Estas mieles baratas hacen mucho daño a los apicultores españoles y europeos. Como se ve en los datos del Barómetro de Confianza, los consumidores prefieren ir a los grandes hipermercados, donde compran mieles que suelen ser baratas y de dudosa procedencia. Y, en cambio, son muy pocos los que compran miel directamente al apicultor, cuando en España se ofrecen mieles de excelencia.

Esta calidad de las mieles españolas está más que probada en los grandes concursos internacionales. En el mapa de las mejores mieles del mundo aparecen cada año muchas marcas españolas, que también destacan entre las mejores mieles nacionales.

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