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abeja reina de alta genetica apicola certificada

La calidad de las reinas es básica en la selección genética. Foto: Emma Jane.

La selección genética se ha convertido en uno de los vectores clave de modernización y mejora de la apicultura. Contar con reinas de las mejores características es básico para alcanzar objetivos más ambiciosos. Por eso, la genética apícola certificada se abre camino en la apicultura como una forma de garantizar la procedencia de esas reinas. Un paso más allá, la inteligencia artificial se ofrece como una herramienta que simplifica y acelera el proceso de certificación. Sigue leyendo para conocer esta apasionante y novedosa rama del mundo apícola.

Todo apicultor busca las mejores abejas: aquellas que producen más, resisten mejor a las enfermedades y son poco agresivas. Y la clave siempre está en el mismo punto: las reinas. Contar con reinas de alta calidad es una garantía para el éxito y para conseguir mejores resultados.

La selección genética ha ido mejorando con el tiempo, incorporando técnicas más sofisticadas, como la inseminación artificial de reinas, los puntos de saturación de zánganos y otros métodos para aislar y potenciar las cualidades más interesantes de cada raza y de cada linaje apícola. En esto, la apicultura se parece a cualquier otra ganadería, que selecciona con esmero los mejores ejemplares para reproducir sus bondades.

Y, como sucede en la cría de otros animales, también la apicultura ha empezado a certificar la procedencia de las reinas. Así, nos encontramos con la certificación de la genética apícola, un servicio que ya ofrecen algunas empresas y que, apoyado en tecnologías como la inteligencia artificial, permite a los apicultores estar totalmente seguros del origen de sus reinas. En este artículo te explicamos qué es y para qué sirve la genética apícola certificada y cómo la lleva a cabo la compañía Beeing con inteligencia artificial.

Poco a poco, la apicultura avanza en la sofisticación de sus métodos de trabajo y la ciencia y las nuevas tecnologías ocupan posiciones más importantes en el manejo de las abejas. La genética apícola certificada es una de las expresiones más avanzadas de esta apicultura moderna que se apoya en las herramientas más actuales.

1 – Selección genética apícola: qué es y por qué es clave

Hace ya mucho tiempo que la selección genética es parte de la apicultura de más nivel y calidad. Fruto de ella es, sin ir más lejos, la abeja Buckfast, un híbrido producto de la selección y los cruces que llevó a cabo el célebre hermano Adam en la abadía británica que da nombre a esta raza de abeja.

Como hizo Adam, lo que buscan los criadores que seleccionan genéticamente sus reinas es lograr líneas de abejas que tengan cada vez mejores características, dejando atrás rasgos que no resulten interesantes. Y cada raza tiene sus propias cualidades y también sus defectos.

Unas razas de abejas son más productivas y mansas, como la mencionada Buckfast. Otras, como la Apis mellifera ibérica, o abeja negra ibérica, son más rústicas y soportan mejor los rigores del clima. Las hay que resisten más ante el acoso de enfermedades y también las hay muy agresivas, como la africanizada, que compensa su carácter belicoso con grandes producciones de miel.

Así, los criadores de reinas tratarán de conseguir las líneas más puras, aquellas que mejor representen las características de la raza. O harán cruces entre las diferentes variantes, pero siempre para realzar alguna de esas cualidades valiosas.

Por lo general, cuando se trabaja de esta forma, se trata de realzar estos valores:

  • Producción. En la mente del apicultor siempre está que sus abejas produzcan más, por lo que históricamente se han explotado más aquellas razas que ofrecen mejores cosechas de miel. De esta forma, uno de los principales objetivos de la selección genética es conseguir reinas que transmitan a sus obreras ese carácter altamente productivo.
  • Mansedumbre. A lo largo del tiempo, los apicultores han ido descartando las abejas más agresivas, eliminando linajes más violentos y defensivos, tratando de obtener colonias lo más mansas posible.

abejas sobre cuadros de una colmena muestran su gran genetica apicola certificada

Mansedumbre y gran población, signos de alta calidad en la genética. Foto: Anita Gould.

  • Resistencia a enfermedades. Con un mundo apícola cada vez más amenazado por enfermedades y problemas de salud, es importante conseguir abejas que resistan mejor a las patologías o incluso que generen comportamientos higiénicos y resistencias ante enfermedades como la varroa.
  • Aclimatación. No todas las abejas sirven para todos los climas y entornos. Por eso, es necesario buscar razas que se aclimaten mejor al calor, al frío, a las floraciones cortas y a otras circunstancias que tienen que ver con la geografía.

Además de estos cuatro grandes valores, los criadores pueden buscar otros, como el carácter higiénico, la permanencia de las abejas sobre el panal, el arranque temprano en la primavera y muchos más rasgos que se pueden afinar a partir de las características básicas de cada raza.

Con todo, la selección genética se ha convertido en una herramienta clave para que los apicultores dispongan de una cabaña de abejas de mayor calidad, más productivas, sanas, mansas y mejor adaptada a las condiciones del lugar donde se instalan.

Y esto ha hecho más relevantes si cabe a los criadores de reinas, que ofrecen a los apicultores madres procedentes de las líneas genéticas más cuidadas y selectas. En muchos casos, estos criadores producen miles de reinas por año, que incluso se exportan a otros países a precios notablemente altos.

2 – Certificación de la genética apícola: apicultura de máxima calidad

Para garantizar que las reinas que se venden proceden de la línea que se espera, llega a la apicultura una técnica que ya es habitual en otras ganaderías: la certificación genética, un sistema para asegurar que las reinas tienen exactamente el origen que se desea.

Así, la certificación de la genética apícola es cada vez más frecuente y sirve para que criadores y compradores tengan toda la información sobre las reinas que crían o compran. Para ello, se realizan estudios del ADN de las abejas, una forma infalible de conocer su ascendencia, la pureza de su raza o las hibridaciones que se han podido dar en su evolución.

La magia del ADN

El ADN de una abeja, al igual que el de todos los seres vivos, es el plano genético que determina sus características y funciones, expresadas en forma de genes.  En 2006, se secuenció por primera vez el genoma completo de la abeja melífera (Apis mellifera), revelando aproximadamente 10.000 genes, un número sorprendentemente bajo en comparación con otros insectos.

Cada uno de esos genes forma parte de un cromosoma, un conjunto de genes y proteínas que almacena toda la información que se transmite a la descendencia. En esos genes y cromosomas está, por ejemplo, todo el trazado que permite reconstruir la ascendencia de una abeja: quiénes han sido sus antepasados, a qué línea pertenece y de qué especie es. Y todo ese conjunto de características se transmitirá a los descendientes. En el caso de las abejas, como es sabido, solo la reina tiene esa capacidad.

Es interesante entender que este genoma tan compacto de las abejas ha evolucionado y se ha especializado para optimizar las habilidades únicas de estos insectos. Contiene genes específicos para la producción de cera, la recolección de néctar y la comunicación mediante danzas, entre otras funciones que son solo propias de las abejas y que determinan su sorprendente comportamiento.
Curiosamente, las abejas tienen menos genes relacionados con la inmunidad y la desintoxicación que otros insectos, lo que podría explicar su vulnerabilidad a ciertos pesticidas.

También resulta fascinante el sistema de determinación del sexo de las abejas. Las hembras son diploides (dos juegos de cromosomas en cada gen), mientras que los machos son haploides (un solo juego), desarrollándose a partir de huevos no fertilizados, lo que se conoce como partenogénesis.

En la certificación genética apícola, se analiza el ADN de las abejas para determinar claramente cuál es su linaje. En el ADN están todos los datos sobre los cruzamientos que se han producido en las generaciones anteriores, con lo que se puede determinar sin dudas la pureza de una reina o su grado de hibridación. Y también se puede entender mejor qué características es capaz de transmitir cada reina a sus descendientes.

Sin embargo, la certificación no siempre es una tarea fácil. Una vez analizado el ADN, el resultado debe ser comparado con otros ADN conocidos, un trabajo tedioso, lento y complejo. Para resolver este problema, se está empezando a utilizar una tecnología que cada día tiene más presencia en la apicultura: la inteligencia artificial.

3 – Inteligencia artificial para la certificación genética: el modelo de Beeing

Ese enfoque basado en la aplicación de la inteligencia artificial es el de Beeing, una compañía de origen chileno que plantea una forma diferente de ofrecer la certificación genética apícola. En su caso, la idea es utilizar la inteligencia artificial para llevar a cabo la parte pesada del análisis, la comparación de datos.

Su método es muy sencillo y consta de cuatro pasos:

  • Kit de muestras. El apicultor interesado en certificar la genética de sus abejas solicita el servicio de Beeing, que le envía un kit de recogida de muestras. Básicamente, se trata de un vial en el que habrá que encerrar una abeja, denominada “abeja embajadora”. Será la que utilice la empresa para hacer el análisis.
  • Envío de la embajadora. Siguiendo las instrucciones que recibirá, el apicultor enviará por correo su abeja, perfectamente custodiada por el vial de transporte.
  • Análisis de ADN. Una vez en los laboratorios de Beeing, la abeja entrega una pequeña parte de su ADN a los técnicos, que lo someterán a purificación y análisis. Este trabajo se denomina secuenciación y termina por ofrecer una enorme cantidad de información sobre la genética de la abeja, su especie, linaje, salud y características.
  • Aplicación de inteligencia artificial. Como la cantidad de abejas y de secuencias de ADN pueden ser muy grandes, en Beeing utilizan un modelo que emplea inteligencia artificial. En concreto, redes neuronales de clasificación que, utilizando bibliotecas de inteligencia artificial, acortan notablemente el proceso de análisis y clasificación de cada abeja, con lo que ofrecen resultados con un altísimo grado de precisión.
  • Envío de la certificación. Una vez que Beeing sabe exactamente el origen y características genéticas de la abeja embajadora, envía al apicultor un certificado genético que tiene validez en la mayor parte de países de América, Europa y Asia.

La importancia de elegir bien

En Sudamérica, en países como Chile o Argentina, la apicultura tiene gran importancia y está muy avanzada, con lo que se presta gran atención a la genética de las abejas. Además, se enfrentan a un problema de hibridación importante por la presencia de abejas africanizadas (Apis mellifera scutellata), un riesgo que no existe en Europa.

Al mezclarse con abejas africanizadas, las especies de origen europeo adoptan rasgos genéticos propios de ese tipo de abejas: son más agresivas y enjambran más, y también pueden ser menos productivas.

Para evitar esta mezcla, los apicultores sudamericanos buscan reinas que ofrezcan pureza racial y un origen europeo limpio, bien sean Apis mellifera ligústica (abeja italiana) o Apis mellifera cárnica, la abeja carniola.

Y es aquí donde entra en juego una empresa como Beeing, que garantiza que las reinas que se producen no se han hibridado con genética africanizada, con lo que las características propias de las estirpes europeas se mantendrán lo más puras posible.

apicultores comprobando la genetica apicola certificada

Apicultores y científicos, tomando muestras de abejas africanizadas.

La certificación genética apícola que ofrece Beeing, basada en la inteligencia artificial, ofrece a los apicultores más seguridad. En palabras de Andrés Vargas, CEO de la firma chilena, este proceso le permite al apicultor “saber qué es lo que está comprando y puede elegir lo que va a comprar de forma más certera”, porque “para un productor y para un comprador de abejas reinas es súper importante poder distinguir si su abeja viene de África o viene de Europa”.

Beeing nació como una ONG en 2014, pero pronto creció y se ha convertido en una de las firmas jóvenes más prometedoras e interesantes de la apicultura chilena y sudamericana. Como señalan sus impulsores, “se necesitan certificaciones que identifiquen el origen de las abejas y que estas puedan, a su vez, darle un valor agregado a la actividad de los apicultores”. En ese sentido, Andrés Vargas subraya que Beeing trata de “dar al apicultor soluciones para la apicultura del futuro”, como la certificación genética apícola.

Beeing explica que iniciará las ventas de su certificación genética apícola, oficialmente, en diciembre de 2024. Actualmente están en alianza con la Universidad de Chile y el Movimiento Nacional de Apicultores (MONACHI), además de encontrarse en plena ronda de levantamiento de capital. Próximamente, también abrirán una sucursal en España.

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4 – Bibliografía empleada

Biri, Melchiorre & Prats, Carmen (1988) El gran libro de las abejas. Barcelona: Editorial de Vecchi.

Jean Prost, Pierre (2007) Apicultura. Conocimiento de la abeja. Manejo de la colmena. Barcelona: Editorial Mundi Prensa.

Lasanta, Eugenio (2018). Apicultura práctica tradicional y moderna: La esencia en el hexágono. Madrid: Liber Factory.

 

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2012) Iniciación a la apicultura. Tecnología y calendario. Madrid: Editorial Mundi Prensa.

Salvachúa, Carmelo & Robles, Elena (2003) Manual de apicultura práctica. Sector apícola Galego.

Wilson, Noah (2014) La abeja. Una historia natural. Librería Universitaria de Barcelona: Barcelona.

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