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Abeja libando una flor azul cuanto puede volar una abeja

Una abeja liba néctar en una flor azul. Foto: Renee Grayson, en Flickr.

La distancia a la que es capaz de desplazarse una abeja es un tema de discusión habitual entre los apicultores. Revisamos las fuentes científicas para entender mejor la increíble capacidad de vuelo de estos insectos y te contamos cuánto puede volar una abeja.

Seguro que alguna vez te lo has preguntado o lo has discutido con otros apicultores: ¿cuánto puede volar una abeja? ¿A qué distancia pueden desplazarse para encontrar alimento? ¿Vuelan siempre distancias largas?

En este artículo, hemos querido buscar respuestas a estas preguntas habituales en la apicultura. Para ello, repasamos las principales fuentes científicas y reunimos la información más completa para saber cuánto puede volar una abeja.

Sigue leyendo para saber más sobre la distancia a la que puede volar una abeja y muchos otros datos interesantes sobre el vuelo de las abejas.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 – Cuánto puede volar una abeja:
aclarando los números
2 – Algunos vuelos sorprendentes de las abejas
3 – Cera de abeja: la importancia de la calidad
4 – Bibliografía empleada

La increíble capacidad de vuelo de las abejas ha fascinado al hombre desde hace milenios. Estos insectos antophilos son tan resistentes que pueden hacer frente a distancias enormes en proporción con su pequeño tamaño. Pero, realmente, ¿a qué distancia pueden llegar si es necesario?

1 – Cuánto puede volar una abeja: aclarando los números

No es fácil llegar a un acuerdo sobre cuánto puede volar una abeja. Diferentes autores y multitud de observadores plantean cifras diferentes, con lo que llegar a un consenso es relativamente complicado.

En lo que sí hay acuerdo es en que, si tienen alimento cerca, las abejas viajan poco: lo habitual es que no vuelen más allá de un radio aproximado de un kilómetro y, en esa zona, desarrollan la mayor parte de su trabajo.

Sin embargo, a menudo el alimento escasea en las cercanías de la colmena y las abejas tienen que ampliar el radio de vuelo. Y es entonces cuando llegan las dudas: ¿cuánto se pueden alejar de su colmena?

Uno de los primeros investigadores que prestó atención a este asunto fue Karl Von Frisch, el hombre que describió el sistema de comunicación de las abejas a través de la danza. Este eminente etólogo austriaco es uno de los personajes más importantes de la historia de la apicultura y, en un trabajo de 1967, asegura que las abejas podrían volar hasta una distancia de 13,5 kilómetros para recoger polen y néctar.

El trabajo de Frisch ha sido muy respetado por otros investigadores. Así, en 1974, Charles Duncan Michener cita esa cifra de 13,5 kilómetros apuntada por el austriaco, pero reconoce que “una colonia no puede mantenerse con alimento de esas distancias”, porque, explica, a medida que la distancia aumenta, la eficiencia en el vuelo decae.

Una abeja sobre una flor rosa calculando cuanto puede volar una abeja

Abeja sobre una flor de zarzamora.

Se apoyaba Michener en el trabajo de Ribbands, de 1953, quien demostró que, a partir de una distancia de 1,21 kilómetros a las fuentes de alimento, la cantidad de néctar se reducía en un 14 por ciento, debido al tiempo invertido en recorrer ese trayecto.

Otro apicultor e investigador célebre, Thomas D. Seeley, también ha tratado esta cuestión de la distancia. No podía ser de otra forma, puesto que sus investigaciones se han caracterizado siempre por su seguimiento de las abejas pecoreadoras en el medio natural. Así, Seeley trata esta cuestión en su libro ‘La sabiduría de las abejas’, de 1995, sin traducir al español. En esta obra, Seeley no entra en excesivos detalles, pero señala, según sus observaciones, que las abejas se desplazan en un “radio de hasta 6 km”, lo que supone un área de algo más de 100 km2, lo que da una idea de la enorme cantidad de territorio que pueden abarcar.

Seeley, además, reconoce que ha encontrado algunos casos de abejas que llegaban a los 9 kilómetros. Y cita las investigaciones de autores como Knaffl (1953) y Vergara (1987), que habían registrado vuelos de hasta 10 kilómetros desde la colonia.

Después, tenemos la opinión de otros autores relevantes, como Pierre Jean-Prost. En su conocidísimo manual ‘Apicultura, conocimiento de la abeja. Manejo de la colmena’, explica que las pecoreadoras rara vez van “más allá de tres kilómetros”, aunque sabe que pueden volar a más de 6 kilómetros, porque esa es la distancia a la que recomienda trasladar colmenas y enjambres para evitar que las obreras se vuelvan a su posición anterior.

Finalmente, los autores del manual ‘The Beekeeper’s Role: Caring for and Protecting Alberta’s Honey Bees’, un trabajo reciente impulsado por las autoridades agrícolas de Canadá, pone el tope de vuelo en 5 kilómetros.

Como se puede ver, el consenso es complicado. Todos los autores reconocen que las abejas pasan de los 5 kilómetros, y algunos llegan hasta los 13,5 kilómetros. Por tanto, lo más prudente sería colocar el radio de vuelo de una abeja en torno a los 9 kilómetros, una distancia más que considerable para un ser tan pequeño.

2 – Algunos datos y vuelos sorprendentes de las abejas

Saber cuánto puede volar una abeja nos lleva a descubrir más datos sobre la capacidad de desplazamiento de este insecto. Desde luego, esta facilidad para cubrir una enorme cantidad de distancia es uno de los comportamientos más sorprendentes de las abejas.

Entre esos comportamientos, destaca el de la abeja euglosina (Euplusia surinamenis), que tiene el récord de vuelo con 23 kilómetros. No es, claro, una marca homologable a de las Apis Mellifera, puesto que no son abejas que se exploten comercialmente, sino que forman pequeñas colonias y apenas producen miel.

Y todavía más lejos viajan las Apis dorsata y Apis laboriosa, dos especies de abejas que viven en la zona del Himalaya. Estas abejas son migratorias: cuando llega el frío, emprenden el viaje y se desplazan a zonas más cálidas, llegando a cubrir hasta cientos de kilómetros en varias etapas. Lo más asombroso es que, en la primavera siguiente, volverán a las montañas del Himalaya. Pero no lo harán todas: solo la reina de la colonia: las obreras serán reemplazadas durante el tiempo de migración. Estas abejas sí producen miel, pero no se crían en colmenas comerciales: sus panales suelen colgar de riscos impracticables o de árboles de gran altura. Hasta esos lugares trepan los llamados “cazadores de miel” para cortar trozos de los panales.

cazadores de miel en Nepal, unas de las mieles más raras del mundo

Cazadores de mil en Nepal.

Velocidad de vuelo de la abeja

Un dato muy interesante es la velocidad a la que vuelan las abejas. Para las Apis mellifera, la velocidad máxima de 25 kilómetros hora, una cifra que no está nada mal. Como explica Seeley, a esa velocidad, un viaje de 6 kilómetros requiere un tiempo de 15 minutos.

Parece algo sencillo, pero Seeley aporta una comparación muy interesante: para un animal que solo mide 1,5 centímetros de largo, volar 6 kilómetros suponer recorrer 400000 veces su longitud corporal. Para una persona de 1,5 metros de alto, equivaldría a viajar 600 kilómetros, más o menos la distancia de Madrid a La Coruña, de Buenos Aires a Claromecó o de Berlín a Zurich.

Sin embargo, la velocidad de vuelo no es siempre constante y decae cuando la abeja va cargada. Como hemos visto antes, a partir de 1,21 kilómetros de distancia, la velocidad cae y el tiempo de viaje aumenta. Jean Prost considera muy importante este factor y apunta que “una colonia situada a un kilómetro de las flores a pecorear produce aproximadamente la mitad de lo que podría producir de estar en medio de las mismas plantas melíferas”.

abeja sobre una flor morada calculando cuanto puede volar una abeja

Una abeja, libando en una flor de viborera.

Esto sucede porque la velocidad y la distancia se relacionan rápidamente con otro factor: el tiempo. Se considera que, de media, los vuelos de pecorea duran unos 30 minutos. Pasado ese tiempo, las abejas emprenden el regreso a la colmena. Sin embargo, hay casos bien documentados de abejas que llegan a pasar todo un día pecoreando fuera de la colmena. Y también hay casos en los que, sorprendidas por la noche, pernoctan en el exterior y regresan por la mañana.

Por último, tomando esa velocidad de vuelo de 25 km/h y la duración de unos 30 minutos de media, encontramos que una abeja que haga entre 10 y 15 vuelos diarios, recorrerá entre 40 y 100 kilómetros al día.

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3 – ¿Cuántas colmenas caben en un territorio?

Todo este debate en torno a la distancia de vuelo de una abeja tiene un trasfondo interesante: está directamente relacionado con un concepto muy valioso para los apicultores: la carga apícola.

En Apicultura y Miel ya hemos hablado con detalle de qué es la carga apícola y cómo se puede calcular. Básicamente, se trata de determinar cuál es el número óptimo de colmenas que puede alimentar una determinada zona. Por encima de esa cantidad, los recursos serán más escasos y, por tanto, la cosecha media tenderá a caer.

Como señala Seeley, las abejas pueden recorrer en un territorio de más de 100 kilómetros cuadrados, una extensión de terreno realmente amplia. Esta extensión estará limitada muchas veces por obstáculos naturales, como montañas (las abejas superan mal las altitudes muy elevadas), embalses o lagos de gran extensión.

Muchas colmenas azules en un colmenar con gran carga apícola

Apiario sobrecargado de colmenas.

Con todo, el apicultor deberá hacer sus cálculos para saber cuántas colmenas puede instalar en una zona. Deberá contar con la presencia de otros apiarios, el clima, el histórico de producción y varios factores más. Si elige bien la carga ganadera que soporta el territorio, sus abejas lo recompensarán con más producción.

Por tanto, saber cuánto puede volar una abeja no es solo una curiosidad para debatir con otros apicultores y aficionados. Es también un factor productivo de primer orden: ayudará a tomar mejores decisiones de manejo.

4 – Bibliografía empleada

Biri, Melchiorre & Prats, Carmen (1988) El gran libro de las abejas. Barcelona: Editorial de Vecchi.

Frisch, K. (1993) The Dance Language and Orientation of Bees. Cambridge: Harvard University Press.

Jean Prost, Pierre (2007) Apicultura. Conocimiento de la abeja. Manejo de la colmena. Barcelona: Editorial Mundi Prensa.

Laín, L. (2003) Observación de rangos de vuelo de Bombus atratus (Hymenoptera: apidae) en ambientes urbanos. Acta Biológica Colombiana11(2), 131-136. http://www.scielo.org.co/scielo.php?pid=S0120-548X2006000200011&script=sci_arttext

Lasanta, Eugenio (2018). Apicultura práctica tradicional y moderna: La esencia en el hexágono. Madrid: Liber Factory.

 

Michener D. (1974) The Social Behavior of the Bees, a Comparative Study. Cambridge, Massachusset: Belknap Press of Harvard University Press.

Ribbands, C. R. (1953). The behaviour and social life of honeybees. Bee Research Association

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2012) Iniciación a la apicultura. Tecnología y calendario. Madrid: Editorial Mundi Prensa.

Salvachúa, Carmelo & Robles, Elena (2003) Manual de apicultura práctica. Sector apícola Galego.

Seeley, T. (1995) The Wisdom of the Hive. Cambridge: Harvard University Press.

Wilson, Noah (2014) La abeja. Una historia natural. Librería Universitaria de Barcelona: Barcelona.

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