Modificado por Redacción

El sector apícola español termina el año 2022 reclamando ayudas a las autoridades para superar la grave situación que atraviesan los apicultores. Organizaciones agrícolas y sindicales reclaman al Gobierno ayudas para la apicultura a fin de mantener la actividad y responsables ministeriales “se comprometen” a estudiarlas.

panal de abejas vacío por la sequía

Un panal vacío, ejemplo de la falta de cosecha que produce la sequía. Foto: Jen Heflin, en Flickr.

La temporada apícola 2022 llega a su fin y, tal y como se preveía al final del verano, ha sido una de las peores que se recuerdan. A falta de la recopilación completa de los datos oficiales, la cosecha ha sido muy pobre, con caídas en la producción que han llegado incluso al 60 por ciento. Esta situación se debe a la combinación de sequía extrema, olas de calor persistentes, prevalencia de la varroa, daños causados por abejarucos y velutina e, incluso, incendios e inundaciones en los colmenares. La expresión más repetida entre los apicultores para valorar la campaña es “catastrófica”.

Así las cosas, los representantes de las organizaciones profesionales agrarias y de las cooperativas agroganaderas se han reunido recientemente con altos cargos del Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación para reclamar “ayudas directas por colmena” para la apicultura española.

La petición fue planteada por Pedro Loscertales, de COAG, quien expuso que el sector apícola español necesita esas ayudas para la apicultura para “poder superar este grave momento de crisis”. Loscertales ha recordado que otros muchos sectores están recibiendo ayudas para paliar los efectos de la guerra de Ucrania. En este sentido, ha pedido también que los apicultores sigan recibiendo la subvención de 20 céntimos por litro de combustible que el Gobierno ha anunciado que mantendrá para agricultores y ganaderos.

Desde la Unión de Pequeños Agricultores, Antonio Prieto subrayó que la sequía ha sido devastadora para la apicultura española, que ha visto cómo la cosecha de 2022 se ha reducido “en un 50 ó 60 por ciento”. Prieto, que también ha señalado a la avispa asiática y a los abejarucos como causantes de esta situación, ha pedido que se diseñe un plan integral para el sector apícola.

panal de abejas vacío por la sequía

Fragmento de panal vacío y abandonado. Foto: Manel, en Flickr.

A la reunión, que tuvo lugar el pasado 27 de diciembre, asistieron por parte del Gobierno de España Fernando Miranda, secretario general de Agricultura y Alimentación, y Esperanza Orellana, directora general de Producciones y Mercados Agrarios. Miranda, por su parte, explicó que el ministerio es “consciente” de la mala situación que atraviesa la apicultura y recordó que los apicultores tienen a su disposición la Intervención Sectorial Apícola, el antiguo Plan Nacional Apícola, que para 2023, con la llegada de la nueva PAC, contará con más presupuesto. Esta Intervención Sectorial ofrece ayudas a la apicultura en forma de subvenciones para tratamientos veterinarios y otras necesidades.

El secretario general también ha explicado que, actualmente, el sector apícola no encaja en las ayudas al combustible que recoge el decreto que establece la reducción de precio para transportistas y ganaderos y agricultores. Sin embargo, Miranda se compromete a tratar de que se incorpore la apicultura a estas ayudas para el carburante.

Además, de la reunión ha salido también el compromiso del Ministerio de Agricultura para estudiar ayudas directas para la apicultura española de carácter profesional.

Por último, se manifestó también un compromiso ministerial para trabajar en un plan integral del sector apícola, que debería ser propuesto por el propio sector.       

 

Rechazo a la incorporación de veterinarios a las explotaciones apícolas

Los representantes del sector apícola han reclamado también que se tengan en cuenta las “particularidades” de la apicultura en la aplicación de “reales decretos de sanidad animal que entrarán en vigor en 2023”. Pedro Loscertales, de COAG, ha señalado que se aproximan cambios normativos importantes, como los de trazabilidad, identificación y registro de determinadas especies animales, así como la obligatoriedad de contar con un veterinario de explotación y un plan sanitario integral. Esta idea de tener un profesional de la veterinaria en las explotaciones apícolas, como sucederá en las de ganado ovino o porcino, ha sido recibida con muestras de rechazo por parte del sector, que ya ha dicho que no es viable.

apicultor tratando una colmena contra varroa

Un apicultor, tratando una colmena contra varroa.

El representante de Coag considera que el Ministerio de Agricultura quiere “equiparar al sector apícola con otros sectores ganaderos con una serie de imposiciones burocráticas que son inasumibles”. Insiste en que las peculiaridades de la apicultura hacen que este sector deba ser atendido con cierta flexibilidad.

Por su parte, los representantes ministeriales se han comprometido a trasladar esta petición a la Dirección General de Sanidad Animal. Según explicó Fernando Miranda en la reunión, “hay margen” para esa flexibilización que reclaman los apicultores.

El mercado de la miel no remonta el vuelo

Otro asunto que preocupa enormemente a los apicultores es la situación del mercado de la miel. Según datos de Coag, entre enero y septiembre de este 2022, España importó 30448 toneladas de miel de otros países, 7800 toneladas más que en esos tres trimestres de 2021.

Esta cantidad es la mayor importada en la historia de España en los 9 primeros meses de un año, lo que indica la fuerte presencia de la miel extranjera en el país, especialmente de procedencia china. Coag recuerda también que la miel de países extracomunitarios, generalmente de muy baja calidad, sigue entrando en España a través de maniobras de triangulación que involucran a países como Portugal o Italia.

chorro de miel llenando un bidón de miel a granel

Miel a granel en bidones.

Ante esta situación, José Antonio Babiano, representante de las Cooperativas Agroalimentarias de España, expuso la “inusitada situación” que se vive en el mercado, con la mayor importación de miel de la historia y, al mismo tiempo, “la miel producida por los apicultores y apicultoras españoles sigue en los almacenes”. Babiano señaló que los precios los grandes compradores ofrecen a los productores nacionales por su miel “no son dignos” y “ni siquiera cubren los costes de producción”. En estas condiciones, considera que el sector apícola no puede competir con la miel importada.

Además, el portavoz de las Cooperativas recordó “el fracaso” de la modificación de la norma del etiquetado de la miel, que no está logrando que los consumidores sepan de dónde procede la que consumen.

La varroa, imparable

En la reunión se planteó también el daño que sigue haciendo varroa a la cabaña apícola, especialmente en un año climatológicamente tan complicado. Ángel Marco, representante de Asaja, denunció la “falta de interés de los laboratorios farmacéuticos por este sector”, lo que, a su entender, hace que los apicultores no dispongan de tratamientos adecuados para este problema sanitario.

La varroa sigue siendo el principal enemigo de las abejas en España, causando graves pérdidas cada año a los apicultores. En este 2022, los profesionales denuncian continuamente la presencia del ácaro en sus colmenas y lamentan la baja eficacia de los tratamientos.

Una abeja con una varroa sobre su torax.

Una abeja, con una varroa en fase forética. Foto: Agroscope, en Flickr.

 

Una temporada para olvidar

Así las cosas, los apicultores españoles cierran un año para olvidar. Las peticiones de ayudas para la apicultura se han multiplicado en los últimos meses. Además de la que han hecho los principales portavoces ante el Ministerio, se han registrado otras muchas. Destacan las de los apicultores extremeños, que, en noviembre, cifraron en un 70 por ciento las pérdidas de la cosecha de mieles oscuras en la provincia de Cáceres. En Extremadura, no han dudado en asegurar que “el sector apícola agoniza”.

No está mejor la situación en otras regiones, como La Rioja, donde UPA ha reclamado ayudas para los apicultores, tras registrar mermas de hasta el 50 por ciento en la miel cosechada. O en la comunidad Valenciana, uno de los grandes bastiones de la apicultura española, donde el descenso en la producción llega también al 70 por ciento, según la Unió Llauradora y Ramadera.

Por si fuera poco, la competencia de las mieles extranjeras pone contra las cuerdas a los apicultores españoles, que no logran acceder al mercado con facilidad. A mediados de diciembre, Coag Salamanca denunciaba que, a pesar de la caída de la producción, el 70 por ciento de la miel de este año y de los anteriores sigue en los almacenes, sin poder ser comercializada por los bajos precios que se ofrecen por ella.

Con este panorama, y ante la llegada de un incierto 2023, el sector apícola pide masivamente ayudas para la apicultura y confía en ellas para poder afrontar con garantías la próxima temporada.

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