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una abeja bebiendo agua en un charco, una de las agua que prefieren las abejas

Abeja bebiendo en un arroyo.

Una investigación llevada a cabo en Francia analiza qué tipo de agua les gusta más a las abejas. Los datos prueban que el agua que prefieren las abejas es agua limpia y con poca carga mineral. Los resultados contradicen muchas creencias apícolas tradicionales.

Es frecuente que los apicultores comenten que las abejas prefieren beber en lugares sucios, donde el agua está quieta o apenas fluye. Incluso se sabe que tienen cierta querencia por charcos de barro y por los purines de instalaciones agrícolas.

Recientemente, una investigación científica ha querido averiguar cómo es el agua que prefieren las abejas realmente. Para determinarlo, han diseñado una serie de experimentos utilizando agua de varios tipos y procedencias. Sorprendentemente, han encontrado que las abejas tienen más preferencia por el agua limpia y con baja carga de minerales. Incluso por el agua destilada.

En este artículo te explicamos cómo han hecho los experimentos para descubrir cómo es el agua que prefieren las abejas y de qué forma han podido determinar cuál es su favorita. Sigue leyendo y aprende un poco más sobre los comportamientos de las abejas.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 –El agua que prefieren las abejas: diseño del estudio
2 – Cómo suministrar agua a las abejas
3 – Agua en la colmena: para qué la utilizan las abejas
7 – Bibliografía empleada

La investigación lleva el título de “Estudio de las preferencias de agua de las abejas ( Apis mellifera ): ¿a las abejas realmente les gusta el agua sucia?” y lo firma un equipo de investigadores franceses encabezados por Pierre Le Bivic y Marilyne Pioz, de la Unidad de Investigación de las Abejas y el Medio Ambiente de Avignon, en el sur de Francia.

Este grupo de investigadores ha publicado este estudio en una revista de alto impacto: Apidologie, de la prestigiosa editorial Springer Nature.

1 –El agua que prefieren las abejas: diseño del estudio

En su trabajo, los científicos se han planteado una cuestión que es recurrente entre los apicultores: ¿qué agua prefieren recoger las abejas? A esta pregunta, tradicionalmente se ha respondido con ideas como que las abejas prefieren el agua sucia o el agua de lugares sucios. Apicultores veteranos y muchos manuales y libros señalan que las abejas recogen agua en charcas, lamizas, purines de cuadras y establos, aliviaderos de fuentes y otros lugares parecidos donde, más que agua, hay humedad. También es habitual verlas recolectar agua en los bordes de piscinas y estanques o, incluso, en rocas salpicadas por agua de mar.

Frente a este conocimiento popular e intuitivo, los investigadores franceses han querido diseñar una investigación para evaluar con seguridad cuál es el agua que prefieren las abejas.

Esta investigación se ha dividido en dos partes. Por un lado, han analizado las aguas ambientales, como las de lluvia, charcos, piscinas o estanques. Por otro, las que han llamado “aguas de lodos”, que se tomaron en fosas de purines de granjas ganaderas. Además, como elemento de control, se utilizó también agua destilada.

Diseño del experimento

Para poner en marcha el trabajo de campo, los investigadores tomaron dos colonias bien pobladas y alimentadas, en colmenas Dadant con seis y ocho panales de cría. Una vez elegidas,  las metieron en un túnel de malla mosquitera de 15 metros de longitud por 7 de anchura. De esta forma, las abejas no podrían salir a buscar agua a otros lugares y tendrían que beber en los bebederos experimentales.

Estos se fabricaron con tubos Falcon cónicos, utilizados en los laboratorios. Se colocaron sobre placas Petri, de forma que funcionaran como un bebedero de sifón, liberando agua a demanda de las abejas. Además, se suministró a las colonias polen natural en gran cantidad para que se mantuvieran bien alimentadas.  

bebederos en la mesa del experimento para averiguar qué agua que prefieren las abejas

Mesa con los bebederos experimentales. Foto: Bonoan et al, 2017.

Después, a 10 metros de las colmenas, se dispuso una mesa de experimentación. Sobre ella, se colocaron los tubos-bebedero, en un patrón de 4×4, con doble tubo para cada tipo de agua. Cada mañana, se cambiaba la posición de los tubos, de forma que las abejas no memorizaran dónde estaban. Y, además, los grupos de tubos giraban periódicamente, para evitar también ese recuerdo. Cada pequeño bebedero se llenaba cada mañana con 40 ml de agua de alguno de los tipos seleccionados. Y todo el experimento se llevó a cabo en días soleados.

Las aguas ambientales se recolectaron en varios lugares del entorno, aprovechando jornadas lluviosas. En cambio, seleccionar las “aguas de lodos” o de purines fue más complicado. Los investigadores sabían, porque otros estudios lo han certificado, que las abejas utilizan esa fuente para recoger agua. Sin embargo, nadie ha determinado qué cantidades de purines toman, ni cuál es la dilución de estos que buscan. Por eso, tuvieron que probar con diferentes mezclas y diluciones, desde el 0,1 por ciento, al 100 por ciento. Y trabajaron con purines procedentes de dos granjas.

Finalmente, la última semana de experimento se dejó que las abejas volaran libremente, sin el obstáculo del túnel, para comprobar si sus preferencias cambiaban al tener libertad de movimientos.

abejas bebiendo en el experimento para determinar el agua que prefieren las abejas

Abejas, bebiendo en el experimento. Foto: Bonoan et al, 2017.

Resultados: agua limpia y con pocos minerales

Tras observar el comportamiento de las abejas en ambos experimentos, contar cuántas pasaban por los bebederos y medir la cantidad de líquido tomada en cada uno, los investigadores han llegado a conclusiones interesantes:

  • El agua más visitada por las abejas fue el agua de lluvia.
  • La segunda más visitada fue el agua destilada.
  • El agua de piscina (más limpia) fue preferida a la de charcos o estanques.
  • Los purines fueron menos visitados que las otras aguas.
  • Los purines elegidos fueron los más diluidos.
  • En general, las abejas eligen aguas con poca mineralización.
  • El aumento de temperatura no cambia las preferencias de aguas.

Ante estos datos, los investigadores concluyen que “las abejas melíferas tienen una mayor preferencia por el agua destilada y las aguas menos mineralizadas (es decir, agua de lluvia o una dilución del 0,1 % (v/v) de agua de purines) y, en menor medida, por aguas con mineralización intermedia (es decir, agua de piscinas, agua de estanques, agua de charcos de granjas de ovejas o diluciones de purines que oscilan entre el 0,25 % y el 1 % de agua de purines)”.

También han podido constatar que “las aguas más mineralizadas fueron visitadas débilmente (aquí aguas de charcos de granjas de caballos y ganado, o diluciones de lodo en concentraciones superiores al 1% de agua de lodo)”. 

2 – Cómo suministrar agua a las abejas

A partir de estas averiguaciones, los científicos franceses hacen unas sugerencias sobre la forma idónea de suministrar agua a las abejas en los apiarios. Son consejos interesantes, especialmente para colmenas situadas en lugares donde el agua disponible en el ambiente no reúne todas las garantías.

En el artículo, explican que “que proporcionar agua limpia en los apiarios debería permitir que las colonias satisfagan sus necesidades esenciales de agua mientras limitan su exposición a contaminantes dañinos para la salud que pueden estar presentes en las fuentes de agua ambiental”.

Además, apuntan que “las abejas melíferas prefieren recolectar esta agua salada en lugar de agua pura […+ Por lo tanto, y en consonancia con el conocimiento empírico de la apicultura, los apicultores pueden utilizar cloruro de sodio (sal común) para atraer a las abejas y quizás ayudarlas a permanecer fieles al agua que proporcionan a sus colonias, en concentraciones que van desde el 0,5 por ciento, hasta el 1,5 por ciento”.

De esta forma, agua limpia, con una pizca de sal, podría ser la mejor forma de suministrar hidratación a las abejas. Y, para proporcionársela, se pueden construir bebederos muy prácticos que mantengan el agua protegida y en buenas condiciones.

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3 – Agua en la colmena: para qué la utilizan las abejas

Los investigadores señalan también que las abejas “recogen agua de una amplia gama de fuentes”, lo que los lleva a “asumir que las abejas melíferas son principalmente recolectoras de agua oportunistas”. 

Según explican, “recolectan agua principalmente para producir alimento para las larvas” y también “para mantener la homeostasis térmica de la colonia”, es decir, para regular calor y temperatura.

La regulación térmica e hídrica de la colmena constituye un proceso esencial para la supervivencia de la colonia. Durante los periodos de altas temperaturas, las abejas enfrentan dificultades para conservar un equilibrio óptimo de temperatura y humedad en el interior del nido. Un ambiente excesivamente seco puede provocar estrés fisiológico e incluso la muerte de los individuos. Por este motivo, las obreras deben mantener un elevado nivel de humedad relativa mientras controlan simultáneamente la temperatura interna.

Para lograrlo, las abejas distribuyen diminutas gotas de agua sobre las celdillas de los panales.  Estas gotitas se evaporan gracias a la ventilación activa —uno de los comportamientos sociales más característicos del género Apis. Cientos o incluso miles de obreras baten coordinadamente sus alas, promoviendo la circulación del aire en el interior de la colmena. Este flujo aerodinámico facilita la evaporación del agua y del néctar en maduración, generando una corriente húmeda que contribuye a mantener el ambiente fresco y adecuadamente hidratado.

abejas bebiendo agua en un bebedero para abejas

Las abejas beben en “la humedad”, no directamente del caudal. Foto: Arbyreed, en Flickr.

Producción de jalea real para la cría

La síntesis de jalea real es una función específica de las abejas nodrizas, las cuales segregan este producto en sus glándulas hipofaríngeas para alimentar a las larvas en desarrollo. El agua desempeña un papel fundamental en este proceso, constituyendo aproximadamente el 60 % de la composición total de la jalea real. Su alto contenido hídrico garantiza la adecuada consistencia y biodisponibilidad de los nutrientes esenciales presentes en este alimento.

Elaboración de pan de abeja y miel

Asimismo, las abejas utilizan agua durante la elaboración del denominado pan de abeja, producto resultante de la mezcla de polen, miel y diversas secreciones. Este proceso fermentativo da origen a un alimento de elevado valor proteico y biológico. Del mismo modo, se ha observado que las obreras emplean agua para diluir mieles excesivamente viscosas, facilitando así su manipulación y consumo dentro de la colonia.

Hidratación individual

Por último, una fracción del agua recolectada se destina al consumo directo por parte de los distintos miembros de la colonia —obreras, zánganos y reina—, asegurando su correcta hidratación y el equilibrio fisiológico necesario para el mantenimiento de sus funciones vitales.

Ahora sabemos cómo debe ser el agua que prefieren las abejas para todas estas actividades básicas de la colmena.

4 – Bibliografía empleada

Biri, Melchiorre & Prats, Carmen (1988) El gran libro de las abejas. Barcelona: Editorial de Vecchi.

Bonoan RE, Tai TM, Tagle Rodriguez M et al (2017) Seasonality of salt foraging in honey bees (Apis mellifera). Ecol Entomol 42. 195–201.
https://doi.org/10.1111/een.12375

Jean Prost, Pierre (2007) Apicultura. Conocimiento de la abeja. Manejo de la colmena. Barcelona: Editorial Mundi Prensa.

Lasanta, Eugenio (2018). Apicultura práctica tradicional y moderna: La esencia en el hexágono. Madrid: Liber Factory.

Le Bivic, P., Alaux, C., Domalain, J. et al. (2925) Study of honey bee (Apis mellifera) water preferences: do bees really like dirty water?. Apidologie 56,(99). https://doi.org/10.1007/s13592-025-01219-3

 

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2012) Iniciación a la apicultura. Tecnología y calendario. Madrid: Editorial Mundi Prensa.

Salvachúa, Carmelo & Robles, Elena (2003) Manual de apicultura práctica. Sector apícola Galego.

Wilson, Noah (2014) La abeja. Una historia natural. Librería Universitaria de Barcelona: Barcelona.

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