Modificado por Redacción

Francesco Lollobrigida explica ante tres colmenas por qué mueren las abejas del ministro de Agricultura de Italia

El ministro Francesco Lollobrigida, junto al apiario del ministerio.

El ministro italiano de Agricultura instaló tres colmenas en el tejado de su ministerio, en pleno centro de Roma. Dijo que, de esa forma, quería concienciar sobre la importancia de las abejas. Ahora se ha sabido que las colmenas del ministro de Agricultura de Italia han muerto, víctimas de las avispas asiáticas y otros avispones.

Francesco Lollobrigida es el ministro de Agricultura de Italia y, en mayo de este año, aprovechando la celebración del Día Mundial de las Abejas, instaló tres colmenas en el tejado de su ministerio, ubicado en el centro de Roma, muy cerca de monumentos tan conocidos como la Fuente del Moisés o el Museo Nacional de las Termas de Diocleciano.

Las tres colmenas, pintadas con los colores de la bandera italiana, fueron la manera en que el Ministerio de Lollobrigida se adhirió a la iniciativa ‘Api in citta’ (Abejas en la ciudad), de la Federación de Apicultores de Italia, que trata de impulsar la apicultura urbana en la Ciudad Eterna. Sin embargo, hace unos días se supo que las tres colonias habían muerto.

En un emotivo vídeo publicado en sus redes sociales, el propio ministro Lollobrigida explicaba que sus colmenas habían muerto, víctimas del ataque de “avispas y otros avispones (Vespa orientalis o avispón oriental)”.
Así lo han explicado también fuentes ministeriales, que aseguran que “por motivos que avergüenzan al personal del ministro, entre finales de agosto y principios de septiembre, la persona que subió al tejado del ministerio se encontró ante una escena que se prestaba a interpretaciones políticas maliciosas.”

El comentario tiene que ver con que la siempre afilada prensa italiana se ha ensañado especialmente con el asunto y ha acusado al ministro de irse de vacaciones abandonando su colmenar a su suerte. Se da, además, la circunstancia de que Lollobrigida es cuñado de la primera ministra del país, Giorgia Meloni.

En sus informaciones, los medios italianos hablan de 50000 abejas muertas, que, probablemente serán más. Por su parte, el Ministerio de Agricultura explica que ordenó la retirada de las abejas que quedaban en las colmenas y también el exterminio de las avispas agresoras.

Una vez limpias las colmenas, se contactó con la poderosa FAI, la Federación de Apicultores de Italia, para que aportara tres nuevos enjambres, tal y como ya había hecho en mayo, cuando se instalaron las colmenas tricolor. Y, apenas unos días después de conocida la muerte de las colonias, el ministro de Agricultura ha presentado su pequeño apiario, totalmente restaurado.

Un apiario en los tejados de Roma

Cuando colocó las colmenas en el tejado del ministerio en mayo, el ministro Lollobrigida aseguró que eran el “símbolo de un ministerio que es el primero que tiene sobre su tejado un colmenar, un apiario dentro de la ciudad agrícola más importante de Europa, Roma”.

El ministro señalaba también que las abejas contribuirían a “garantizar el medioambiente” de  Roma, y que la miel que produjeran se utilizaría para agasajar a diplomáticos y otros políticos.

Al repoblar las colmenas (que ahora son ya una auténtica bandera italiana), Lollobrigida ha explicado que insistirán en su empeño de mantener las colmenas en el tejado para demostrar también la “importancia de estos extraordinarios polinizadores”.

Por su parte, el presidente de la FAI, Rafaelle Cirone, que ha acompañado al ministro en la presentación de las colmenas, ha subrayado que la muerte de estas colonias devoradas por avispas “es un problema de todos los apicultores italianos”. Este dirigente ha recordado también que el avispón oriental está muy “difundido y es muy voraz”. “La muerte de este apiario significa que está amenazada toda la apicultura italiana, y eso no es aceptable”, ha dicho tras explicar por qué se mueren las colmenas del ministro de Agricultura de Italia.

Para el responsable de la FAI, lo que ha sucedido en los tejados del centro de Roma es sintomático de los problemas que atraviesa la apicultura del país, uno de los grandes productores de Europa. Cirone quiere así alertar sobre el peligro que supone la expansión de avispas exóticas, como este avispón oriental o la avispa asiática.

Apicultura urbana institucional: compromiso o ‘greenwashing’

La idea de instalar colmenas en edificios o sedes institucionales no es nueva. Hace ya tiempo que muchas empresas de todo el mundo cuentan con colmenas en sus sedes o edificios emblemáticos.

Los primeros en sumarse a esta apicultura urbana fueron los hoteles. Muchos de ellos utilizan las abejas como reclamo para sus restaurantes y también para mostrar su compromiso con el medio ambiente. A la iniciativa de los hoteles se han ido sumando otras muchas empresas de todo tipo, como eléctricas o energéticas.

Incluso han surgido empresas que se dedican a alquilar colmenas a estas empresas. Por precios que llegan a los 3000 euros al mes por colonia, instalan y mantienen varios enjambres en la sede de compañías de todo tipo. A su vez, estas firmas utilizan las abejas para dar charlas a sus trabajadores, generar dinámicas de equipo y, en definitiva, mejorar su imagen de empresas modernas, comprometidas con el medio ambiente y diferenciadas.

Este tipo de iniciativas son valoradas con escepticismo por apicultores y organizaciones ecologistas, que consideran que esta apicultura urbana institucional no deja de ser otra forma de  ‘greenwashing’ o lavado de cara verde.

apicultor trabajando en una planta de energía solar de Endesa

Apicultor, en una planta solar. Foto: Endesa.

El ‘greenwashing’ es un término que hace referencia a todas las acciones que una empresa o una institución lleva a cabo para parecer más ecológica o comprometida con la cuestión ambiental, pero sin que detrás haya un convencimiento o una política seria y duradera. Sería, de alguna forma, márquetin verde.

En España, se ha vivido recientemente un caso que encajaría en ese lavado de imagen: se trata del proyecto de la eléctrica Endesa, que ha colocado colmenas en algunas de sus plantas solares. Tras acuñar la marca “miel solar”, Endesa ha hecho bandera de esta iniciativa e, incluso, ha asegurado era una miel “certificada”. A esta propuesta han respondido de forma contundente colectivos de usuarios, como Justicia Alimentaria, cuyos portavoces han acusado a Endesa de practicar el “ecopostureo” y han sido muy claros: “la miel solar no existe”.

En la misma línea, en Italia, muchos apicultores y ciudadanos en general no se han sorprendido al saber que se mueren las colmenas del ministro de Agricultura. Consideran que solo son una suerte de greenwashing, y que Lollobrigida, que pertenece al ultraderechista partido ‘Hermanos de Italia’, de Georgia Melloni, no tiene interés real en la apicultura y sus problemas.

Apicultura urbana: una reclamación de los apicultores aficionados

La apicultura urbana a la que apela el ministro está muy extendida en algunos países de Europa, como Francia, Reino Unido o la propia Italia. También causa furor en Estados Unidos. Y, sin embargo, está prohibida en España, donde los apicultores aficionados reclaman desde hace tiempo su autorización.

Para los apicultores, y también para naturalistas y ecologistas, la presencia de las abejas en las ciudades entraña pocos riesgos y muchos beneficios. Contribuyen a polinizar y mantener en buena forma la flora de calles, parques y jardines, que, a su vez, es importantísima para limpiar el aire de las ciudades y también para los muchos animales, especialmente pájaros, que viven en las urbes y se alimentan de esas plantas y árboles.

Además, las abejas funcionan con biodetectores de gran precisión: en la miel y la cera queda el registro exacto de todos los contaminantes que pueda haber en el ambiente de la ciudad, con lo que ayudan a detectar estas fuentes de contaminación.

Un apicultor revisa una colmena en la azotea de un edificio como muestra de apicultura urbana

Una de las colmenas de Alvéole en alguna ciudad de Norteaméica. Fuente: Alvéole.

Históricamente, en España ha habido colmenas en las ciudades, especialmente en los monasterios. La producción de velas de cera era muy importante para el culto religioso, por lo que lo que conventos y monasterios solían tener colmenas dentro de las grandes poblaciones. Actualmente, apenas queda un puñado de colmenas escondidas en esos viejos cenobios, y también en instituciones muy concretas, como jardines botánicos. Sin embargo, no está permitida su instalación a los ciudadanos.

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