Modificado por Redacción

Iria Costela de COAG presenta Appicoste

Un momento de la presentación de APPiCoste, a cargo de Iria Costela.

La organización agrícola COAG impulsa el desarrollo de APPiCoste, una herramienta informática que permitirá a los apicultores calcular con total exactitud el coste de producir miel u otros productos apícolas. Estará disponible en menos de tres años y pretende ser una solución para mejorar las condiciones en que trabaja la apicultura española.

Desde COAG, la Coordinador de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos, se coordina un grupo operativo que lleva el nombre de AppiCoste, herramientas digitales Innovadoras para la mejora de la rentabilidad apícola. Este proyecto reúne a apicultores y otras instituciones y empresas para ponerle cara y nombre a uno de los mayores problemas de la apicultura actual: el imparable incremento de los costes de producción.

La idea de este grupo de trabajo es desarrollar una aplicación informática que sirva para que los apicultores sepan con exactitud cuánto les cuesta producir un kilo de miel. Es decir, para que puedan evaluar con precisión la rentabilidad de su actividad.

El proyecto, que se presentó en Madrid el pasado 20 de octubre, supondrá dos años de trabajo para conocer a fondo la estructura del sector apícola, desarrollar la herramienta de cálculo y generar información que permita defender mejor a los profesionales apícolas.

Te contamos qué es AppiCoste y qué se espera de esta aplicación que debería servir para que los apicultores tengan información más precisa sobre sus costes de producción.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 – APPiCoste: qué es y cómo funcionará
2 – Los costes de producción golpean a la
apicultura española
3 – La apicultura en España: un gigante en apuros

La idea de APPiCoste pone de acuerdo a muchos participantes en el proyecto. Además de COAG, que coordina el grupo operativo de trabajo, toman parte la empresa Plant on Demand (POD), que desarrolla tecnología para la gestión empresarial, y Taraceas, una empresa andaluz de estudios de mercado y análisis social. Además, intervienen varias explotaciones apícolas: Ángel Díaz, de Sevilla; Apícola El Ramayal, de El Bierzo, León; Francisco Javier Fernández Santiago, de Salamanca y Julio Yagüe Jordana, de Zaragoza. Son apicultores que representan diferentes situaciones, tamaños de explotaciones y enfoques apícolas. La idea es que den voz a las muchas apiculturas que anidan dentro de la apicultura española.   

1 – APPiCoste: qué es y cómo funcionará

El objetivo de este grupo operativo, que cuenta con financiación estatal y europea (383.303 euros), es poner en marcha una herramienta informática que los apicultores podrán utilizar para conocer al detalle sus costes y, por tanto, saber realmente lo que les cuesta producir cada kilo de miel o polen.

Cuando esté publicada, esta aplicación permitirá introducir cada gasto en que se incurra durante una temporada apícola: materiales, tratamientos sanitarios, ganado, combustible, sueldos, seguros sociales… A partir de ahí, la aplicación será capaz de saber con total precisión el coste de producir la miel y, por ende, la rentabilidad real de una explotación apícola en lo tocante a producción.

Según los impulsores del proyecto, estas herramientas “facilitan y mejoran la toma de decisiones empresariales y también ayudan al cumplimiento de la Ley de Cadena”, que prohíbe comprar o vender alimentos por debajo del precio de coste de producción.

Además, APPiCoste tiene otro objetivo. Se trata de utilizar la información de los apicultores y, agregándola, tener información sectorial lo más precisa posible. Como explica Iria Costela, de COAG, hay una “ausencia total de información sobre los costes del sector apícola en España”, a diferencia de otros sectores, como la ganadería o la apicultura, que sí disponen de instrumentos que determinan esos costes con precisión.

Así, toda la información que recoja APPiCoste será procesada por otra capa de tecnología de tratamiento de datos. En ese nivel, se busca “la comparación sectorial -benchmarking- para distintas regiones y diferentes tipologías de explotaciones apícolas”, según el comunicado oficial del proyecto.

Para los responsables de APPiCoste, se trata de lograr “una remuneración justa para las personas productoras, pero también unos precios razonables para la población, que faciliten el acceso a una alimentación adecuada”.

Objetivos de APPiCoste

El plan de trabajo del grupo operativo tiene una serie de objetivos que se deben alcanzar en los próximos dos años:

  • Transparencia la cadena de valor de la miel, de forma que no se paguen precios por el producto que estén por debajo de los costes de producción.
  • Calcular los costes de cada apicultor de forma individualizada y adaptada a su entorno.
  • Comparar los costes por regiones apícolas y por diferentes tipos de apicultura.
  • Dar continuidad al proyecto a largo plazo y conseguir información útil sostenida en el tiempo.

2 – Los costes de producción golpean a la apicultura española

La iniciativa que comanda la COAG surge como una herramienta que permita a los apicultores poner cifras reales a su trabajo y delimitar con exactitud lo que consideran una situación “dramática”.

Para los profesionales involucrados en APPiCoste, la sostenibilidad económica de sus explotaciones se ha convertido casi en un imposible por el aumento imparable de los costes de producción, especialmente el gasto en combustible desde que empezó la invasión rusa en Ucrania, ya en 2022. A los costes del carburante se han sumado los incrementos que experimentan todos los demás materiales y productos que utilizan en su actividad, desde los tarros de cristal, a las propias colmenas, pasando por la cera o el alimento para abejas. Todo es hoy sustancialmente más caro que hace cuatro años.

En cambio, la situación del mercado de la miel, fuertemente golpeado por la entrada en Europa de mieles de muy baja calidad y precio, no permite absorber esos costes, con lo que la rentabilidad de las explotaciones se resiente.

Uno de los apicultores participantes en APPiCoste es Javier Fernández Santiago, propietario de unas 1500 colmenas trashumantes con base en Salamanca y representante de COAG para la apicultura en Castilla y León. Su descripción de la situación actual de la apicultura en España no puede ser más gráfica: “Me levanto por las mañanas pensando en cuánto voy a perder hoy”.

Este profesional, cuarta generación de apicultores, detalla las muchas causas que concurren en la crisis del sector. Señala que se “ha consolidado ya una caída del 50 por ciento en la producción de miel en los últimos cinco años, debido al cambio climático y las enfermedades”. En ese escenario, considera que “la tasa de mortalidad invernal de colmenas se sitúa ya entre el 30 y el 50 por ciento”.

mieles expuestas en una feria para analizar con AppiCoste

Mieles expuestas en la Feria de Torrelavega 2026

Además, Fernández Santiago pone el foco sobre unos costes de producción triplicados con respecto a hace solo tres años, algo que daña especialmente a los apicultores trashumantes, cuyo gasto en combustible suele ser más alto. “La trashumancia ya es de supervivencia, no de producción”, subraya el apicultor salmantino.

Para terminar de pintar el escenario, Javier Fernández habla de un mercado totalmente alterado por el “tsunami de las adulteraciones” y lo que considera un “vacío legal en la homogeneización de los métodos de detección de mieles fraudulentas”, algo que permite la entrada constante a la Unión Europea de productos de mala calidad.

Y recuerda que, además de producir miel, la apicultura ofrece a la sociedad un servicio impagable y gratuito: la polinización de los entornos naturales. “La miel podrá venir de otro sitio”, dice Fernández Santiago, “¿pero ¿quién va a polinizar los cultivos?”.

“Mi todoterreno no es para ir a la playa”

A su lado, durante la presentación de APPiCoste, el veterano apicultor sevillano Ángel Diaz explicaba también el impacto del coste del combustible en su actividad: “Tengo colmenas que producen miel de zulla en la costa de Tarifa y para llevarlas allí necesito un todo terreno, no es para ir a la playa”. Hace así referencia a la queja de los apicultores que, en prácticamente toda España, se han quedado fuera de las ayudas que el Gobierno ha dado a la agricultura y la ganadería para hacer frente a la carestía del combustible. “Nosotros en Andalucía nos organizamos, nos reunimos y conseguimos que nos dieran las ayudas, pero hay que organizarse y luchar”, insiste Diaz.

apicultor atiende una colmena en Extremadura durante la campaña apicola 2026 en España

Un apicultor, en las Hurdes, Extremadura. Foto: Blenamiboa, en Flickr.

También Javier Barreiro, de Apícola El Ramayal, en El Bierzo, León, subrayaba el argumento de sus compañeros al señalar que ha decidido dejar de trashumar, puesto que no resulta rentable dados los precios del combustible.  

“Reconversión bestial”

Ante esta situación, los apicultores adheridos al proyecto ven con buenos ojos la llegada de APPiCoste, una herramienta que, en palabras de Javier Fernández Santiago, permitirá “será útil” para un sector sometido a lo que llama “una reconversión bestial” por la que muchos apicultores han tenido que dejar su actividad o ya no le ven futuro.

Para estos profesionales de la apicultura, es muy importante que se reconozcan correctamente los gastos en los que incurren para mantener abiertas sus explotaciones. Solo así podrán hacer valer su producto y pedir por él precios dignos.  En palabras de Ángel Díaz, “la realidad del sector no llega al Ministerio y por eso es importante esta información, para poder tener las mismas ayudas que otros sectores”.

Más allá, todos los apicultores que intervinieron señalaron sin dudar a las mieles adulteradas como uno de los grandes problemas del sector a la hora de ser rentables. En este sentido, y preguntado por el efecto del acuerdo Unión Europea-Mercosur, Javier Fernández Santiago señaló que lo que piden son “reglas justas”. “Tenemos una relación muy buena con los apicultores de Sudamérica, son compañeros que sufren el mismo problema, la especulación”, apunta antes de señalar a la que considera como amenaza más real: “la bochornosa adulteración de la miel”.

Los profesionales conocen bien ese problema que supone la entrada de mieles de muy baja calidad y precios mínimos y que procedía sobre todo de China, pero que ahora, como se recordó en este encuentro, llega también de países europeos. Por eso, reclaman de nuevo que las mieles procedentes de esos lugares se identifiquen correctamente, para que los consumidores sepan lo que compran.

De acuerdo con esto, han valorado los cambios recientes en el etiquetado de la miel en Europa, pero también señalan que, en palabras de Fernández Santiago, “la directiva de Desayunos no es suficiente”.

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3 – La apicultura en España: un gigante en apuros

Con esta preocupación en el sector, la apicultura española hace balance de un año muy complicado que todavía no está cerrado, aunque todos los indicadores apuntan a una caída en la producción.

Pese a todo, la apicultura española sigue siendo un gigante a nivel europeo e incluso mundial, aunque esté en apuros y no tenga toda la fortaleza de otras épocas. Según Iria Costela, veterinaria, portavoz de COAG y representante de APPiCoste, los datos más recientes del Ministerio de Agricultura, de 2024, hablan de unas 28.000 explotaciones en España que manejan unos 2,7 millones de colmenas.

Esta cantidad de colonias produjo unas 29.000 toneladas de miel en 2024, una cantidad que debería cubrir de sobra la demanda del consumo de los hogares, cifrada en 15.446 toneladas de miel por año. Sin embargo, España importa miel: un total de 30.088 toneladas en 2025, lo que sitúa a nuestro país como el sexto importador del mundo. A cambio, es el octavo exportador mundial, con 30.660 toneladas enviadas fuera de nuestras fronteras en 2025.

muestra de miel para analizar en la lucha contra el fraude en la miel

Muestra de miel para su análisis.

Estos números colocan a España en lo más alto de los productores de la Unión Europea y entre los mayores del mundo. Sin embargo, esa musculatura tiene fisuras. Por un lado, el consumo habitual de miel ha bajado y los consumidores recurren masivamente a las mieles de supermercado, donde más habitual es el fraude.

Al tiempo, los altos costes de producción y los bajos precios que se pagan por las mieles de producción más masiva hacen que la rentabilidad sea muy baja. Para eso llega APPiCoste, como una herramienta más que ayude al sector a tener más claras sus cuentas y sus necesidades.

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