Modificado por Redacción

cochinillas afectadas por el virus iridiscente de los invertebrados

El color azul iridiscente, rasgo típico de un insecto afectado por el virus.

El virus iridiscente de los invertebrados (Vii) es uno de los principales sospechosos de haber causado las brutales pérdida de colmenas que registró Estados Unidos el invierno pasado. Los científicos discuten esta posibilidad mientras buscan más pruebas.

Durante el invierno de 2024 a 2025, los apicultores estadounidenses registraron pérdidas históricas de colmenas. Una evaluación a escala nacional cifró en más de 1,1 millones las colmenas muertas, un 62 por ciento de la cabaña apícola del país.

Inmediatamente, las autoridades encargaron trabajos científicos para determinar la causa de esas muertes. Ahora, algunos investigadores parecen haber encontrado un culpable: el virus iridiscente de los invertebrados, (abreviado como Vii).

Este virus llega a las colmenas a través de animales como la cochinilla, uno de los portadores más habituales. Y, después, puede afectar a las abejas, causando la muerte de las larvas.

Aunque la discusión está abierta, son ya muchas las voces que apuntan a este virus como una de las causas fundamentales para la gran mortandad de colonias del invierno pasado. En este artículo, te contamos qué es el virus iridiscente de los invertebrados y cómo afecta a las abejas.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 – Investigando la muerte de colmenas en Estados Unidos
2 – Virus iridiscente de los invertebrados: qué es
3 – Principales virus de las abejas
4 – Bibliografía empleada

La aparición de este virus en colonias afectadas en Estados Unidos ha supuesto una sorpresa relativa para los investigadores. De hecho, no faltan voces que desvinculen este patógeno de la mortandad masiva de colmenas.

1 – Investigando la muerte de colmenas en Estados Unidos

Las primeras noticias sobre estas grandes muertes de colmenas se conocieron en Estados Unidos hace un año, cuando los apicultores dieron la voz de alarma ante las pérdidas tan numerosas que estaban registrando.

Inmediatamente, entidades como el Proyecto Apis M., junto con la Federación de Apicultores de Estados Unidos (ABF) y la Asociación de Productores de Miel de Estados Unidos (AHPA) empezaron a trabajar en la búsqueda de explicaciones para esta situación.

Desde el Proyecto Apis M., se ha empezado a distribuir algunos primeros resultados científicos. En sus estudios, explican que han encontrado hasta 532 patógenos diferentes, pero los más prevalentes han sido el virus de las alas deformes, presente en un 78 por ciento de las colmenas analizadas. Este virus está asociado a la presencia de varroa, con lo que el ácaro sería otro sospechoso claro para explicar las muertes de colonias.

Otro virus asociado a la varroa también ha aparecido en las muestras: el virus de la parálisis aguda de las abejas, presente en el 72 por ciento de los casos.

Además, se han detectado otros virus, como el de la realera negra (en un 75 por ciento de las colmenas) o el de la cría ensacada. Finalmente, destaca la presencia de esporas de nosema.

abeja parasitada por varroa en Estados Unidos

Abeja parasitada por varroa, en Estados Unidos. Fuente: Proyecto Apis M.

El estudio concluye que han encontrado “una prevalencia sorprendentemente alta de virus de las abejas, incluyendo el virus de la parálisis aguda, y una relación directa entre las cargas virales y la morbilidad nativa o inducida”. Para los investigadores, “estas infecciones activas en las colonias supervivientes, junto con el aumento estacional de los niveles de varroa, representan un riesgo continuo este año para las colonias gestionadas”.

Y a este panorama descrito por los científicos del Proyecto Apis M., otros académicos suman una amenaza más: el virus iridiscente de los invertebrados. Para algunos científicos, este agente también estaría implicado en las pérdidas, sumándose a todos esos otros virus, ácaros y hongos encontrados.

2 – Virus iridiscente de los invertebrados: qué es

Una de las voces más autorizadas que señalan a este virus es la de Alison McAfee, una prestigiosa investigadora que ha publicado un artículo en el número de noviembre del American Bee Journal. Su texto, titulado “Cómo el virus iridiscente de los invertebrados se volvió infame”, apunta a este virus como una causa importante en la muerte de colmenas. Aunque no está totalmente confirmado, parece que sí aparece en otros estudios que se han hecho y que podría tener un papel importante en la muerte de colonias.

¿Y qué es este virus al que llaman también por sus siglas, Vii? Se trata de un patógeno diferente a los que habitualmente afectan a las abejas. Los más conocidos, como el de las alas deformes o la parálisis aguda son virus de ARN. Esto quiere decir que consisten en una cadena de ARN protegida por una cápsula de proteínas que protege al genoma. En cambio, el virus iridiscente de los invertebrados es uno de los escasos virus de las abejas que son de tipo ADN. Su estructura más compleja, con al menos tres capas concéntricas: una cápside proteica externa, una membrana lipídica interna y un núcleo proteico que contiene el ADN bicatenario.

El virus iridiscente de los invertebrados pertenece a la familia Iridoviridae. Esta familia agrupa a virus de gran tamaño (más de 180 nanometros) y con una llamativa forma icosaédrica: tienen 20 lados triangulares.

El nombre de iridiscente les viene de esa forma poligonal. Las partículas que los forman están organizadas de tal forma que la luz se refracta sobre ellas, generando vivos colores iridiscentes, como azules y violetas.

esquema estructura física del virus iridiscente de los invertebrados

Estructura del virus iridiscente de los invertebrados.

Son virus con una gran capacidad infecciosa cuando se inyectan en los organismos huéspedes. En cambio, no son tan peligrosos cuando se ingieren.

Como su nombre indica, afectan a los invertebrados, sobre todo a los insectos. Uno de los portadores más habituales es la cochinilla. Pero también puede aparecer en polillas de la cera pequeñas, mosquitos, gusanos

Ataca a las larvas

Según los investigadores, cuando el virus iridiscente de los invertebrados llega a una colmena, afecta especialmente a la cría. Las larvas infectadas se vuelven iridiscentes y mueren. No se sabe si llega a afectar a las abejas adultas.

En realidad, no es un virus nuevo para la apicultura. Ya a finales de los años 90 se encontró en colonias muertas en Estados Unidos. Además, se le ha relacionado con la muerte de colmenas de Apis cerana, una abeja asiática.

una cochinilla afectada por el virus iridiscente de los invertebrados

Una cochinilla afectada por el virus iridiscente de los invertebrados.

Después, en 2010, cuando se investigaba en el Síndrome del Despoblamiento de las Colmenas (CCD, por sus siglas en inglés), se detectó el virus iridiscente de los invertebrados en colonias de Estados Unidos. Sin embargo, aquellos estudios, firmados por equipos como el de Jerry Bromenshenk, no han tenido mucha continuidad hasta ahora.

La nueva detección de estos virus asociada a este episodio de muerte de colmenas supone una llamada de atención para científicos y apicultores y, sin duda, una advertencia para extremar las precauciones y aumentar la investigación.

imagen promocional boletín newsletter apicultura y miel

Apúntate a nuestra newsletter y no te pierdas nada

Suscríbete a nuestro boletín y recibe en tu correo toda la información sobre
la apicultura y que no se te escape nada.
             ¡Es gratis! 

3 – Principales virus de las abejas

El virus iridiscente de los invertebrados vendría así a sumarse a la larga lista de patógenos víricos que sufren las abejas en todo el mundo. Estos virus, solos o asociados a parásitos como la varroa, son cada día más frecuentes y circulan con mayor rapidez gracias al comercio internacional de abejas.

El protagonista indiscutible de este elenco es el virus de las alas deformadas, DWV por sus siglas en inglés. Este virus provoca abejas adultas con alas atrofiadas, cuerpos encogidos y una esperanza de vida drásticamente reducida, hasta el punto de que muchas mueren antes de poder realizar sus primeras labores de pecorea. DWV está hoy presente en prácticamente todas las explotaciones, y se conoce bien su estrecha relación con varroa —que lo transmite al inyectar su saliva mientras se alimenta de la cría.

Junto a DWV, los virus de la parálisis forman otro frente de batalla. El virus de la parálisis aguda (ABPV) puede causar cuadros fulminantes: abejas con temblores, incapaces de volar, que mueren en grandes cantidades en las inmediaciones de la piquera. Su primo, el virus de la parálisis crónica (CBPV), se manifiesta a menudo con abejas negras, sin pelos, que caminan desorientadas y se amontonan en el frontal de la colmena, un cuadro tan característico como angustioso para el apicultor. Ambos pueden coexistir con otros patógenos y desestabilizar incluso colmenas aparentemente fuertes.

La cría tampoco se libra. El virus de la cría ensacada (SBV) ataca a las larvas, que mueren dentro de la celda envueltas en una especie de “saquito” translúcido, dificultando su eliminación por parte de las nodrizas. En los cuadros se observan áreas irregulares de cría, con opérculos hundidos o perforados, que recuerdan a otras enfermedades bacterianas y obligan a un diagnóstico cuidadoso. Otro actor relevante, centrado en la casta real, es el virus de la celda negra de la reina (BQCV): provoca la muerte de larvas y pupas de reina, que adquieren un color oscuro y acaban siendo retiradas por las obreras, dificultando la renovación de la reina en momentos críticos para la colonia.

En los últimos años, el virus de la parálisis aguda israelí (IAPV) ha saltado a los titulares por su vinculación con episodios de despoblamiento y colapso de colmenas en distintos países. Se trata de otro virus de ARN asociado a cuadros de parálisis y mortalidad de adultas, que suele aparecer en combinación con la varroa y otros virus como DWV, ABPV o el virus de Kashmir (KBV).

Esta “sopa” vírica complica el panorama sanitario y obliga a mirar la colmena como un sistema, más que como un paciente con una única enfermedad. Al escenario se sumaría el virus iridiscente de los invertebrados para añadir un quebradero de cabeza más para los apicultores.

4 – Bibliografía empleada

Biri, Melchiorre & Prats, Carmen (1988) El gran libro de las abejas. Barcelona: Editorial de Vecchi.

Bromenshenk JJ, Henderson CB, Wick CH, Stanford MF, Zulich AW, Jabbour RE, et al. (2010) Iridovirus and Microsporidian Linked to Honey Bee Colony Decline. PLoS ONE, 5(10): e13181. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0013181

Jean Prost, Pierre (2007) Apicultura. Conocimiento de la abeja. Manejo de la colmena. Barcelona: Editorial Mundi Prensa.

Lasanta, Eugenio (2018). Apicultura práctica tradicional y moderna: La esencia en el hexágono. Madrid: Liber Factory.

Lamas, Z., et al. (2025). Viruses and vectors tied to honey bee colony losses. bioRxivhttps://doi.org/10.1101/2025.05.28.656706

 

McAfee, Alison (2025) How Invertebrate Iridescent Virus Became Infamous, American Bee Journal, noviembre 2025, página 1223.
https://americanbeejournal.com/contents-november-2025/

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2012) Iniciación a la apicultura. Tecnología y calendario. Madrid: Editorial Mundi Prensa.

Salvachúa, Carmelo & Robles, Elena (2003) Manual de apicultura práctica. Sector apícola Galego.

Wilson, Noah (2014) La abeja. Una historia natural. Librería Universitaria de Barcelona: Barcelona.

libros de apicultura
libros de apicultura
libros de apicultura