Modificado por Redacción

un aguijón de las abejas bombeando veneno en un bloque de siliciona

El aguijón, clavado en el bloque de gel. Fuente: Ramírez Esquivel et al, 2026.

Un equipo de investigación australiano ha logrado grabar con cámaras de alta velocidad el funcionamiento del aguijón de las abejas. Las impactantes imágenes muestran perfectamente cómo actúa este órgano compuesto por dos bombas plegables.

Todos los apicultores conocen perfectamente los aguijones de las abejas, especialmente sus efectos cuando reciben una picadura. Sin embargo, hasta ahora no se conocía completamente su funcionamiento. Para desvelarlo, un equipo de investigadores australianos ha utilizado una técnica de vanguardia: grabación con cámara de alta velocidad.

Los resultados de sus observaciones son espectaculares, porque diferencia a las abejas frente a otros muchos animales dotados de algún órgano inyector de veneno. Estos insectos han desarrollado un sistema dotado de una doble bomba o pistón que, además, se pliega. Los científicos consideran el mecanismo del aguijón de las abejas como “inusual”. Según su trabajo, los aguijones se estudian desde hace un siglo, pero su trabajo ha revelado los últimos secretos de esta parte tan característica de las abejas.

En este artículo te mostramos los vídeos que explican con todo detalle el funcionamiento del aguijón y te damos todos los detalles sobre la investigación y sus hallazgos. Sigue leyendo para no perderte nada de estos descubrimientos.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 – Doble bomba: así funciona el aguijón de las abejas
2 – Cámara de alta velocidad para grabar los aguijones
3 – Apitoxiona: la riqueza que produce el aguijón
4 – Bibliografía empleada

El estudio y los vídeos que lo acompañan se han publicado en una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo: Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). Lo firma un equipo de científicos de las universidades australianas de Nueva Gales del Sur y de Macquarie, en Sydney. Lo encabezan los investigadores Fiorella Ramírez-Esquivel y Sridhar Ravi.

1 – Doble bomba: así funciona el aguijón de las abejas

La idea de partida de este grupo de científicos era sencilla: aclarar de una vez el funcionamiento del aguijón, uno de los órganos más característicos de las abejas, pero también un gran desconocido.

El aguijón de las abejas se empezó a estudiar con detalle hace algo más de un siglo. Así, se han conocido características muy llamativas, como su capacidad para seguir bombeando veneno incluso arrancado de la abeja. Cuando una abeja clava su aguijón en un ser vivo de mayor tamaño que ella, como una persona, no es capaz de sacarlo. Así, el pequeño arpón se queda clavado y desgarra el abdomen de la abeja, que, al irse, deja atrás parte de su intestino y todo el músculo del aguijón. Incluso separado del cuerpo, sigue bombeando veneno de forma autónoma hasta dos minutos.

Fiorella Ramírez-Esquivel explica que “sabemos, al menos desde 1910, que el saco de veneno del aguijón de la abeja melífera se vacía en una cámara que cuenta con pequeños elementos de bombeo llamados válvulas; sin embargo, hasta ahora no sabíamos exactamente cómo funcionan”.

Para revelar este último misterio, su grupo de trabajo ha diseñado un experimento consistente en hacer que las abejas clavasen su aguijón en un gel transparente que imita la textura, la densidad y la resistencia de la piel humana. Eso ha permitido grabar en vídeo de alta velocidad el funcionamiento del aguijón, tanto en la parte exterior, como en la que se clava.

Las imágenes han mostrado el sofisticado funcionamiento de este órgano. El artículo explica que el aguijón está compuesto por varios componentes: saco de veneno, cámara de bombeo, músculos y nervios. Además, su parte más visible (y conocida) son dos lancetas muy afiladas y puntiagudas que se mueven hacia adelante sobre una especie de rieles. Estas lancetas, la punta del aguijón, se mueven como si fueran una sierra y son las encargadas de inyectar el veneno.

Imagen aumentada del aguijón de las abejas

Un frame de una de las grabaciones de vídeo. Fuente: Ramírez-Esquivel et al, 2026.

Dentro de cada una de estas lancetas hay una válvula que va alojada en la cámara de bombeo. Estas válvulas, que funcionan como pistones o bombas impulsoras, se mueven en lo que han definido como “antifase”, empuja una en cada sentido. Además, son capaces de modificar su forma de manera dinámica. Se expanden para crear una especie de sello cuando están descendiendo y se colapsan o cierran durante la carrera de ascenso. Ese doble movimiento es el que crea la presión para bombear y evita que el veneno retroceda durante la carga.

Los investigadores explican que, en ese movimiento de descenso, las válvulas toman la forma de un paracaídas y se comportan como un pistón que empuja el veneno.

“Lo más sorprendente, es que cuando las válvulas se encuentran a mitad del recorrido, cambian de nuevo su forma para deslizarse una junto a la otra”, explica Ramírez-Esquivel, que considera que “Se trata de una estrategia ingeniosa para bombear fluidos, ya que mantener el sellado es fundamental para transmitir la presión de manera eficaz”.

De esta forma, esa geometría especial de las válvulas sería la clave de los aguijones: funcionan como bombas o pistones plegables y, “al bombear en direcciones opuestas, logran suministrar un flujo continuo de veneno”. Este diseño de “doble pistón añade complejidad, pero es precisamente lo que permite que el aguijón inyecte veneno de forma continua, todo ello dentro de una unidad autónoma y compacta”, señala Ramírez-Esquivel.

Un mecanismo único en naturaleza

Los científicos australianos creen que sus hallazgos describen un mecanismo realmente único en el mundo animal. Otros animales que inyectan veneno, como muchos himenópteros, lo hacen utilizando sistemas de compresión: un músculo aprieta repetidamente el saco del veneno que va pasando a través de su método de inyección.

También hay mecanismos en los que los propios depósitos de veneno se contraen y expelen el líquido tóxico. Es, por ejemplo, lo que hacen las serpientes. Sin embargo, esta llamativa configuración de bombas de pistones adaptables y deformables es realmente nueva para la ciencia.

Tanto es así que el artículo propone incluso una aplicación práctica: el original funcionamiento del aguijón de las abejas podría inspirar el desarrollo de microbombas artificiales para usos médicos.

2 – Cámara de alta velocidad para grabar los aguijones

Para conseguir toda esta información y describir con tanto detalle el funcionamiento del aguijón de las abejas, el equipo australiano ha utilizado técnicas de vanguardia. Por un lado, grabaciones con vídeo de alta velocidad. Por otro, escáneres de microtomografía computarizada (micro-TC) para hacer un modelado en 3D del aguijón.

El trabajo de vídeo fue muy laborioso y se tradujo en varios cientos de horas de grabación. Para ello, se han empleado cámaras especiales que se denominan de alta velocidad. Son capaces de grabar muchos más fotogramas por segundo (fps) que las cámaras normales. Así, cuando esa grabación se reproduce a velocidad estándar, el movimiento se ve a cámara muy lenta y se aprecian detalles que a simple vista no se aprecian.

El cine y la televisión suelen grabar y reproducir a 24, 25 o 30 fps. Si una cámara graba a 1.000 fps y el vídeo se reproduce a 25 fps, cada segundo real dura 40 segundos en pantalla. Así puede verse cómo estalla un globo, cómo bate las alas un colibrí o cómo se deforma una pelota al recibir un golpe. O, en este caso, cómo se mueve el aguijón de las abejas.

Las características de una cámara de este tipo son: 

  • Sensor muy rápido. Tiene que leer y vaciar la imagen miles de veces por segundo.
  • Tiempos de exposición cortísimos. Cada fotograma se expone durante una fracción mínima de segundo, por lo que hace falta mucha luz, ya sea sol intenso o focos potentes.
  • Memoria interna ultrarrápida. Generan tal cantidad de datos que suelen grabar en RAM interna y no directamente en tarjeta. Por eso los clips son cortos (a veces unos pocos segundos).
  • Compromiso entre velocidad y resolución. Cuantos más fps, menor suele ser la resolución que permite el sensor.

Con esta tecnología, el equipo de investigadores ha obtenido las espectaculares imágenes que ilustran este artículo. Son los vídeos más precisos y detallados que se han logrado nunca del funcionamiento del aguijón de las abejas.

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3 – Apitoxiona: la riqueza que produce el aguijón

Esos aguijones inyectan la apitoxina, el veneno de las abejas, un líquido que tiene un gran potencial comercial y que muchos apicultores cosechan y comercializan.
La apitoxina es un líquido transparente y ácido, y cada picadura libera en torno a un tercio de miligramo, pero tiene notables efectos sobre los cuerpos que reciben las picaduras. Esos efectos se explican por su composición.

La apitoxina está formada sobre todo por agua, pero contiene varias sustancias activas. Por ejemplo, la histamina, que causa dolor e inflamación. También aparecen en su composición la melitina y la fosfolipasa A, que intervienen en las reacciones alérgicas. Finalmente, la apamina es una neurotoxina y la hialuronidasa, una enzima que dilata los vasos sanguíneos.

Para cosecharla, los apicultores usan un recolector: una lámina de vidrio colocada sobre una malla de alambres que liberan pequeñas descargas eléctricas. Las abejas reaccionan picando la malla sobre el cristal, y el veneno se seca sobre él para rasparlo después y almacenarlo. La recogida se repite cada dos o tres semanas, y el gramo puede venderse por unos 300 euros.

abejas sobre un extractor de apitoxina. Apicultura y miel

Abejas, depositando su veneno sobre un extractor de apitoxina. Foto: Centro de Desarrollo Apícola, en Facebook.

Usos de la apitoxina

La aplicación más conocida de este producto apícola es la apiterapia, una práctica de medicina alternativa que aplica el veneno con inyecciones o con picaduras directas. Quienes la defienden aseguran que alivia el dolor y la inflamación en dolencias como la artritis, el reumatismo o la esclerosis múltiple.

Por su parte, la cosmética también la ha añadido a cremas y sérums, a los que se atribuye un efecto parecido al del bótox. En el laboratorio se investiga su posible papel contra el cáncer o el VIH, aunque los estudios son todavía preliminares y se han hecho sobre todo en animales.

Ahora, el mayor conocimiento sobre el aguijón de las abejas permite a los apicultores saber más sobre la producción de apitoxina.

4 – Bibliografía empleada

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Disponible en: https://citeseerx.ist.psu.edu/viewdoc/download?doi=10.1.1.460.4432&rep=rep1&type=pdf

Aufschnaiter, A; Kohler, V; Khalifa, S; Abd El-Wahed, A; Du M, El-Seedi, H; Büttner, S. (2020) Apitoxin and Its Components against Cancer, Neurodegeneration and Rheumatoid Arthritis: Limitations and Possibilities. Toxins. 12(2):66. Disponible en: https://doi.org/10.3390/toxins12020066

Biri, Melchiorre & Prats, Carmen (1988) El gran libro de las abejas. Barcelona: Editorial de Vecchi.

Jean Prost, Pierre (2007) Apicultura. Conocimiento de la abeja. Manejo de la colmena. Barcelona: Editorial Mundi Prensa.

Lasanta, Eugenio (2018). Apicultura práctica tradicional y moderna: La esencia en el hexágono. Madrid: Liber Factory.

Montoya, B; Argueta, M; Aldana J; & Castellanos, M.T. (s.f.) Estandarización del proceso de obtención de apitoxina, para el cumplimiento de requisitos de exportación. Revista de la Universidad Salvadoreña Alberto Masferrer, 2019, p. 49-61. Disponible en: https://docs.bvsalud.org/biblioref/2022/02/1358714/diciembre2019-ano-9-vol-4-paginas-49-61.pdf

Oršolić, N (2012) Bee Venom in cancer therapy. Cancer Metastasis Review. 31. 173-194.
Disponible en: https://doi.org/10.1007/s10555-011-9339-3

Ramirez-Esquivel, F., Klose, C., Lee, HC., Graco, Q., Narendra, A. & Ravi, S. (2026) The honey bee stinger: An unusual pump with collapsible double pistons, Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). 123 (43) e2603916123, https://doi.org/10.1073/pnas.2603916123.

 

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2012) Iniciación a la apicultura. Tecnología y calendario. Madrid: Editorial Mundi Prensa.

Salvachúa, Carmelo & Robles, Elena (2003) Manual de apicultura práctica. Sector apícola Galego.

Wilson, Noah (2014) La abeja. Una historia natural. Librería Universitaria de Barcelona: Barcelona.

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