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helicoptero transportando colmenas en la apicultura en nueva zelanda

Helicóptero transportando colmenas en nueva Zelanda. Foto: Rotor Work.

En la reciente feria de Meliza, dos conferencias llamaron especialmente la atención de público. Las dos hablaban sobre la apicultura en Nueva Zelanda. Allí, en nuestras antípodas, se practica una apicultura muy sofisticada, avanzada y rentable. Descubre cómo es la apicultura en Nueva Zelanda y lo que puedes aprender de ese país.

Las redes sociales han popularizado imágenes muy llamativas de la forma de trabajar de los apicultores neozelandeses. Son vídeos y fotografías en los que se ve cómo llevan las colmenas en helicópteros y cómo cosechan varias alzas de cada colonia, logrando altísimas rentabilidades de su trabajo.

Pero ¿qué hay más allá de estas imágenes virales? ¿Cómo son sus métodos de trabajo? ¿Cómo se organiza la actividad apícola y qué tipo de mieles cosechan? De todo esto se ha hablado mucho en la reciente edición de Meliza, la Feria Apícola de Zamora, y en el XII Congreso Nacional de Apicultura, que se ha celebrado en paralelo al certamen zamorano.

En ambos eventos han tomado parte dos expertos de larga experiencia en la apicultura de Nueva Zelanda. Sus charlas, abarrotadas de apicultores deseosos de aprender de estos especialistas, han sido algunos de los momentos más relevantes de la cita de Zamora. Sigue leyendo para saber qué han contado y cómo han explicado el éxito de la apicultura en Nueva Zelanda.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 – Apicultura en Nueva Zelanda, un ejemplo para
el mundo apícola
2 – Métodos de trabajo de los apicultores de Nueva Zelanda
3 – La apicultura de Nueva Zelanda, en 10 claves

Los expertos que llegaron hasta Meliza fueron Carlos Zevallos, de origen peruano, que tiene una experiencia de varias décadas en la apicultura de Nueva Zelanda y actualmente es jefe de los apiarios de la empresa Comvita, donde se gestionan más de 35.000 colmenas.
Junto a él, tomó parte en las charlas de Meliza el genetista y apicultor colombiano Umberto Moreno, que ha trabajado junto a Zevallos en Nueva Zelanda durante varios años y que ahora se instala en España para llevar a cabo un proyecto de selección de abejas resistentes a la varroa, además de continuar con su tarea de formación apícola. De las conferencias de ambos y de las entrevistas que han concedido a Apicultura y Miel extraemos los siguientes aprendizajes sobre la apicultura en Nueva Zelanda, una de las más avanzadas y productivas del mundo.

1 – Apicultura en Nueva Zelanda, un ejemplo para el mundo apícola

Situado en las antípodas de España, Nueva Zelanda es un extenso país formado por dos grandes islas (y algunas menores) que se encuentran al nordeste de Australia. Con más de 268.000 kilómetros cuadrados, el país tiene poco mas de 5 millones de habitantes, lo que indica una baja densidad de población y, por tanto, un medio ambiente magníficamente bien conservado, con amplias zonas montañosas y variedad de climas.

Nueva Zelanda tardó mucho en ser conquistada por la varroa, lo que permitió a sus apicultores estar muy formados ante su llegada y minimizar su impacto. Y, además, cuentan con un argumento imbatible: cosechan una miel única que, por su extrema calidad, se vende a precios muy elevados en los mercados más valiosos del mundo. Es la miel de manuka.

En torno a este producto único, célebre por sus propiedades anticancerígenas, los apicultores de Nueva Zelanda han construido una industria apícola deslumbrante para los estándares europeos e, incluso, latinoamericanos.

Los datos proporcionados por el Ministerio de Industrias Primarias señalan que, en 2023, el país contaba con algo más de 600000 colmenas en manos de 9334 empresas o explotaciones. En total, ese año se produjeron 12000 toneladas de miel, lo que supuso una media de unos 20 kilos por colmena, una cifra baja si se compara con las medias de años anteriores: 31 kilos por colonia en 2020 y casi 40 kilos por colmena en 2013.

De esas 12000 toneladas cosechadas en 2023, algo más de 9800 se exportaron al exterior, a precios que oscilaron entre los 3,14 y los 84 euros por kilogramo, en función de la calidad de la miel de manuka, que tiene varios escalones dependiendo de su conocido factor UMF, que determina su valor.

colmenas de la apicultura en nueva zelanda

Grupo de colmenas en un campo de Nueva Zelanda. Foto: Russellstreet, en Flickr.

Los apicultores neozelandeses trabajan generalmente con abejas carniolas (Apis mellifera cárnica) o italianas (Apis mellifera ligústica)

La miel de manuka

La joya de la apicultura en Nueva Zelanda es, por tanto, la miel de manuka, que las abejas hacen a partir del néctar de un árbol denominado manuka (Lectospermu scoparium) que prácticamente solo crece allí en grandes cantidades.

Sus grandes propiedades nutritivas y medicinales están ampliamente descritas en la literatura científica y se deben  al alto contenido que tiene esta miel en una sustancia denominada metilglioxal (MGO), de gran poder antibacteriano.

Además, al ser muy rica en flavonoides y polifenoles, muy por encima de lo que es habitual en otras mieles, se considera que la miel de manuka tiene propiedades anticancerígenas.

NOTA IMPORTANTE: Aunque los descubrimientos en este aspecto son esperanzadores, la miel de manuka no constituye en si misma un tratamiento anticancerígeno y siempre se debe entender como un refuerzo para las terapias convencionales.

A partir del descubrimiento del MGO en la manuka, la miel de Nueva Zelanda se convirtió en un producto de gran demanda internacional y no es raro ver precios que superan los 200 euros por kilogramo en las tiendas especializadas.

flor de manuka, clave de la apicultura en nueva zelanda

Flores de manuka. Foto: Robert Thomson, en Flickr.

Si se quiere comprar miel de manuka, hay que tener en cuenta su calidad, que varía en función de la cantidad de MGO que tenga. Esa cantidad da lugar al llamado Factor Único Manuka, o UMF, por sus siglas en inglés. Así, los tarros de miel se etiquetan con un UMF que puede ir de +5, el factor más bajo, a +25, la miel más rica en MGO, y también la más cara.

En Zamora, Carlos Zevallos explicaba que, en los últimos años, la proliferación de falsificaciones y fraudes ha hecho que la cotización de la miel de manuka baje, haciendo que su cosecha no resulte tan rentable como en décadas anteriores. Sin embargo, continúa siendo uno de los productos más valorados del mundo.

2 – Métodos de trabajo de los apicultores de Nueva Zelanda

Zevallos también aprovechó su estancia en Zamora para explicar el método de trabajo de los apicultores neozelandeses, que destaca por su alto nivel de tecnificación y de planificación. No en vano, los equipos de trabajo de Zevallos tenían a su cargo miles de colmenas, por lo que organizar bien la actividad resulta fundamental para no cometer errores.

El experto explicó en Meliza que la floración de manuka en Nueva Zelanda se inicia en el norte del país hacia los meses de septiembre y octubre, para, después, desplazarse hacia el sur, floreciendo las diferentes regiones hasta el mes de enero. A lo largo de esos meses, los apicultores van llevando sus colmenas de unas zonas a otras, persiguiendo las floraciones de manuka hacia el sur.

Equipos de trabajo: la clave del factor humano

En el campo, los apicultores de Carlos Zevallos trabajan en grupos de cuatro, cada uno de ellos dirigido por un “apicultor líder”. En algún momento, cada equipo manejaba un mínimo de 1500 colmenas, aunque posteriormente, redujeron el volumen a unas 400 colmenas por cada dos empleados, lo que garantizaba un manejo más eficaz y menos peligroso para los trabajadores.

La misión de estos apicultores es gestionar las colmenas: evaluar su estado, igualar su fuerza, dividirlas, llevarlas al campo, añadir alzas y cosechar. Además, otro equipo se dedica a la cría de reinas y un tercer grupo, formado por personal contratado de forma eventual, se encarga del procesado de la miel tras la cosecha.

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Zevallos explicó que muchos de sus apicultores son filipinos, donde, según dice, hay operarios apícolas con gran formación. También tienen a muchos latinoamericanos y, por supuestos, personal de Nueva Zelanda.

Temporada apícola muy intensa

Con estos equipos, afrontan una temporada de trabajo concentrada entre septiembre y enero, toda la planificación se diseña con un objetivo claro: las colmenas que van a dedicar a la producción deben estar en plenitud de población y fuerza en septiembre, listas para ir a los campos y montes donde crece la manuka.

Y en este punto los expertos son contundentes: todas las colmenas que van a producir miel deben estar igualadas o estandarizadas en cuanto a su fuerza. Todas deben tener, al menos, seis panales de cría en la cámara de cría. Para lograr este igualado, se pasan cuadros de unas a otras y se alimenta con alimento sólido, rico en proteínas, y se estimula con jarabe para lograr el desarrollo deseado.

apicultores apilando alzas sobre colmenas en la apicultura en nueva zelanda

Apicultores trabajando en Nueva Zelanda.

Control de varroa

Al mismo tiempo, uno de los puntos clave en la operación de campo de la apicultura en Nueva Zelanda es controlar la varroa. Para ello, a principios de la temporada, realizan controles utilizando el método del lavado de alcohol.

El tratamiento se aplica siempre en la etapa previa a ir a producción y nunca tratan cuando ya se está almacenando miel en las alzas para evitar cualquier contaminación. 

En 2025, llegaron a Nueva Zelanda las primeras avispas asiáticas, pero, en abril de 2026, dieron a conocer que su plan de choque había frenado a las velutinas.

Método para hacer los núcleos

Mientras las colonias de producción se desarrollan, también se aumenta el número y se hacen divisiones. Con ese objetivo, el trabajo fuerte en Nueva Zelanda arranca en julio y agosto, con la renovación de las reinas, uno de los pilares de su apicultura. Zevallos explica que, cada año, se renuevan todas las reinas de las colmenas, lo que obliga a las empresas a tener divisiones o equipos que se dediquen exclusivamente a la cría de reinas.

A medida que se dispone de reinas, se trabaja en la división de colmenas. Carlos Zevallos explicó el método de elaboración de núcleos con el que trabajan en Nueva Zelanda y que se pone en marcha a principios de temporada.

Los núcleos se hacen a partir de colmenas que tengan un mínimo de ocho panales de cría. Estos cuadros se dividen en dos cajas: una de las divisiones será huérfana y la otra conservará la reina. La huérfana se traslada inmediatamente a otra ubicación y se le introduce una reina fecundada procedente del propio criadero. Con este sencillo método, rápidamente consiguen aumentar el tamaño de los apiarios y reponer las posibles pérdidas del invierno.

Apicultor trabajando en la apicultura en nueva zelanda

Apicultor en Nueva Zelanda. Foto: Comvita.

Cría de reinas constante

En esta tarea es fundamental disponer de un abastecimiento constante de reinas, tanto para hacer los núcleos, como para sustituir a las madres cada año. Zevallos explica que la producción de reinas se volvió más importante que la de núcleos y, por tanto, se centraron en disponer de reinas fecundadas. Para ello, disponen de herramientas como bancos de reinas, tanto fijos, como portátiles.

El método de cría es sencillo: confeccionan núcleos en cajas portanúcleos. Los hacen solo con panales de cría operculada y nodrizas, sacudiendo nodrizas si es preciso de otros cuadros. Estas pequeñas colonias serán las encargadas de desarrollar las celdas en los panales de traslarve. Cuando las realeras están selladas, se pasan a las incubadoras y se introducen nuevas tanda de traslarves en los núcleos, que se mantienen alimentados todo el tiempo.

Además, desarrollaron una gran labor de trazabilidad de las reinas, con mucha información sobre cada cepa para conocer su rendimiento y su comportamiento sanitario.

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Información de cada colmena

Esa trazabilidad de las reinas tiene su reflejo en las tareas de campo: cada colmena está identificada con una pegatina o sticker que hace las veces de código de identidad. Así, con una lectura hecha desde el teléfono móvil, se sabe inmediatamente en qué estado se encontraba la colmena la última vez que se revisó y qué tareas quedaron pendientes, qué nivel de cría tenía, cuál era el estado de la reina, etc.

Un dato interesante que se registra en cada colonia es la cantidad de cría. Se evalúa, sobre todo, en octubre, cuando va a empezar la gran floración. Y solo se considera que un panal es de cría si tiene más del 60 por ciento de su superficie ocupada por puesta. De esta forma, no se engañan: no consideran que un cuadro de cría sea uno que tiene unas pocas celdas con huevos o larvas.

Octubre es también la época de la enjambrazón en Nueva Zelanda, lo que requiere detectar la presencia de celdas reales y romperlas si es preciso. Para ello, levantan las cámaras de cría y las comprueban desde abajo. Carlos Zevallos explica que es la mejor manera de detectar celdas reales y también de calibrar la población de la colonia: “Si hay muchas abejas en la parte inferior de los panales es que la colmena está muy bien poblada”.

Todas estas actividades de cría de reinas, control de cría, confección de núcleos y control de enjambres tiene un objetivo claro: estandarizar y que todas las colonias lleguen a producción con un mínimo de seis marcos de cría. Como explica Umberto Moreno, se busca que “todas las colmenas sean homogéneas”. Esta homogeneidad, permite lograr cosechas mayores y, como indica Moreno, “facilita las tareas de selección genética, porque facilita contar con “parámetros reales para la selección”.

Producción de miel de manuka: así se cosecha

Una vez que los equipos de trabajo tienen las colmenas preparadas, se trasladan al campo. Lo hacen en grandes camiones y, también, cuando es necesario, en helicópteros que llevan los palets de cuatro colmenas a las zonas más remotas del monte. También utilizan quads y otros vehículos todo terreno para llegar a los puntos más inaccesibles.

Esas colmenas van al campo ya con una cámara de cría doble y al menos un alza. Una vez en el monte, se fuerza que la cría se concentre en la cámara de cría con excluidores de reina, de manera que la mayor cantidad de población se destine a la cosecha.

Como la cantidad de manuka en los bosques es muy alta, la cosecha suele ser explosiva y las abejas llenan rápidamente medias alzas de miel, que se van superponiendo y no es raro ver colmenas con cinco y seis cajas de cosecha. Es importante señalar que utilizan la técnica llamada ‘undersuppering’, que consiste en colocar las alzas vacías por debajo de las que ya están llenas.

Y no es raro que tengan que utilizar grúas para levantar las  torres de alzas llenas, puesto que su peso hace muy difícil moverlas una a una.

Finalmente, y antes de retirar la miel, se toman muestras en cada apiario para determinar su calidad y su UMF. Con ese dato, la empresa ya puede valorar los ingresos que producirá cada colmenar y cada equipo de manejo.

Procesado de la miel

La miel recogida en el campo se acumula primero en almacenes cercanos a los apiarios. Las alzas, paletizadas, se envuelven en plástico para evitar que se llenen de polvo durante los traslados.

Después, viajan hacia el centro de procesado de la empresa, donde arranca el trabajo de elaboración y envasado, que también tiene sus peculiaridades.

La manuka es una miel muy espesa, con lo que no fluye con facilidad y es necesario utilizar picotosas, máquinas que “picotean” el fondo de las celdillas para remover la miel y obligarla a fluir en los extractores. Estos son de enorme tamaño y las alzas llegan a ellos tras pasar por desoperculadoras que desellan los panales sin sacarlos de las cajas. Y, también sin sacarlos, entran a las líneas de extracción, donde las alzas son volteadas a gran velocidad para que salga la miel.

Después, el proceso de filtrado y maduración deja la miel lista para ir al mercado. De esta forma tan organizada e industrializada, la apicultura en Nueva Zelanda se ha convertido en uno de los grandes ejemplos mundiales para este sector.

3 – La apicultura de Nueva Zelanda, en 10 claves

Las charlas de Carlos Zevallos y Umberto Moreno sobre sus experiencias en Nueva Zelanda fueron dos de los puntos más atractivos de Meliza y del XII Congreso Nacional de Apicultura. Cientos de personas acudieron a ambas conferencias y tomaron buena nota de sus consejos y propuestas.

De su conocimiento de la apicultura en Nueva Zelanda se pueden extraer algunas claves que resumen cómo trabajan y servirán para ayudar a cualquier apicultor:

1 – El factor humano es fundamental. Para los expertos, contar con mano de obra cualificada y bien formada es clave para lograr buenos resultados.

2 – Reinas nuevas todos los años. En los apiarios neozelandeses se renuevan las reinas cada año. Así, las colmenas siempre tienen madres fuertes y sin inclinaciones a la enjambrazón.

3 – Colmenas homogéneas. La estandarización de las colmenas es otro de los pilares del trabajo. Todas las colonias tienen una fuerza pareja y no van a producción si no tienen, al menos seis panales de cría.

4 – Criar reinas de calidad. La cría de reinas es más importante que la elaboración de núcleos. Contar con un flujo constante de reinas de buena calidad resulta fundamental.

5 – Introducir tecnología. Las colmenas deben estar perfectamente identificadas para llevar a cabo un seguimiento informático de su estado y evolución.

miel de manuka, con grandes propiedades contra el cáncer

Miel de manuka, una miel que se encuentra, sobre todo, en Nueva Zelanda y Australia. Foto: Ryan Merce, en Flickr.

6 – Cantidad de cría. No hay que engañarse pensando que un cuadro con un poco de cría es un panal de cría. Solo los que tienen más del 60 por ciento de la superficie dedicada a la cría se pueden considerar panales de cría reales.

7 – Atención al bloqueo de cría. Con tanta floración, en Nueva Zelanda es frecuente que se bloqueen las cámaras de cría. Para desbloquear, raspan esa miel y obligan a la colonia a consumirla, liberando así espacio para la puesta.

 8 – Undersuppering. Las alzas vacías se añaden por debajo de las llenas, lo que facilita a las abejas su llenado.

9 – Trazabilidad. Tanto las colmenas, como las reinas, como las alzas de miel se someten a un detallado proceso de trazabilidad que permite saber la procedencia y el estado de cada elemento de la cadena.

10 – Alimentación. La alimentación, sea en forma de jarabe estimulante o de pasta proteica, es fundamental y se emplea como una herramienta de apoyo constante. Sirve para que las colonias superen el invierno y arranquen bien la temporada, para que los núcleos se desarrollen rápido o para que las colmenas dedicadas a la cría de reinas se mantengan siempre fuertes.

Estas son algunas de las lecciones más importantes extraídas de la experiencia de Carlos Zevallos y Umberto Moreno en la apicultura en Nueva Zelanda, un país del que todavía se puede aprender mucho en cuanto a manejo de las colmenas.

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