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Colmenas layens en el campo. Apicultura y miel.

Colmenas Layens en Aragón. Foto: Henar Lanchas, en Flickr.

La campaña apícola 2021 en España se cierra con una gran desigualdad entre las principales zonas productoras y con mucha diferencia entre las temporadas de primavera y de verano. Los apicultores lamentan la delicada situación del sector, muy amenazado por la varroa, la avispa asiática y la competencia de mieles extranjeras de baja calidad.

Este 2021 que se aproxima a su fin ha sido un año muy desigual para la apicultura española. La climatología ha resultado bastante adversa en muchas zonas y, en general, la producción de miel ha sido más baja de lo esperado.

La primavera temprana hizo que las abejas arrancarán pronto. Sin embargo, después el tiempo resultó demasiado seco en gran parte del país, lo que se tradujo en un verano pobre para la apicultura. Sin embargo, el otoño está resultando suave y cálido, lo que está dando una oportunidad a las abejas para reforzarse de cara al invierno, una esperanza ante la próxima temporada.

Bajas producciones en las principales zonas apícolas

Dos de las principales zonas de producción apícola de España, Extremadura y la Comunidad Valenciana, han registrado cosechas bajas o “normales”, lejos de las buenas cosechas de otros años. Una provincia tradicionalmente muy productora, como Alicante, registra una bajada de la producción de un 35 por ciento, lo que impactará en los precios del turrón, industria que compra la mayor parte de la miel alicantina.

 

En el caso de Extremadura, una primavera temprana dio paso a un verano muy seco. La falta de agua ha hecho que las mieles de verano hayan dado poca producción, con lo que los apicultores extremeños lamentan un año de mala cosecha. La Asociación Profesional de Apicultores Extremeños ya adelantaba en agosto que esperaba una caída del 50 por ciento en la recolección de este 2021, a expensas de la última parte de la campaña, centrada en las mieles de bosque que recogen los trashumantes en Castilla y León y la Cordillera Cantábrica.

Precisamente, en Castilla y León, la producción también ha sido desigual y muy marcada por la falta de lluvias durante el verano. Así, hay fuertes diferencias entre zonas dentro de la comunidad, destacando la comarca de El Bierzo, cuyos productores esperan cerrar el año con cerca de 200 toneladas de miel recogidas en sus 10.000 colmenas.

En Castilla- La Mancha, por su parte, el año ha sido mejor. En Ciudad Real, por ejemplo, se espera una cosecha mucho mejor que en años precedentes, mientras que en Cuenca se registra un aumento del 35 por ciento en la producción, en Guadalajara, con la pujante comarca de la Alcarria, ha tenido un gran año: la miel de romero dejó cerca de 50 toneladas en la primavera y, en total, el año cierra en torno a las 180 toneladas, una temporada “muy buena”, según los profesionales alcarreños.

Por su parte, el norte de España ha sufrido las consecuencias de un verano frío y lluvioso. Galicia, la zona más productora, ha visto caer drásticamente la cosecha. En invierno los colmenares sufrieron muchas bajas y, después, el verano no ha permitido que las colonias tomen fuerza y trabajen con regularidad. En Asturias, en toda la zona central y costera, ha sucedido lo mismo, al igual que en Cantabria y el País Vasco. Se han salvado algunas comarcas de interior, como la cántabra de Liébana, donde la cosecha ha sido muy importante.

Al cierre del año, los precios de la miel a granel en España marcan precios ligeramente al alza. La miel de azahar, una de las más frecuentes de nuestro país, se vende a una media 5,35 euros el kilo. La de eucalipto, a 3,75 euros y la milflores, a 4,42 euros. Los precios para la miel de bosque son mejores: 6,1 euros por kilo a granel, mientras que la ecológica alcanza los 7,5 euros.

Velutina y varroa, una combinación letal

Las malas cosechas se unen, como sucedió en 2020, a otros problemas que golpean al sector apícola. Destaca la gran presencia de varroa en los colmenares, especialmente en Extremadura y Andalucía. El calor del otoño resta eficacia a unos tratamientos que, según los apicultores, son cada vez menos efectivos.

Tratamiento para la varroa durante la campaña apícola 2021 en España

Un tratamiento para la varroa. Foto: Maja Dumat, en Flickr.

De hecho, los profesionales extremeños ya denunciaron esta situación en marzo e insisten a fin de temporada en señalar el “absoluto desinterés” de las farmacéuticas por resolver el problema de la varroa.

A este mal endémico de los colmenares se suma la imparable expansión de la avispa asiática o vespa velutina, que cada vez ocupa más zonas. En Asturias, donde causa estragos entre los apicultores de poco volumen, se han documentado ya nidos de avispa asiática incluso a 1.400 metros de altitud. En Cataluña se han encontrado colonias dentro del cinturón urbano de Barcelona, lo que da una idea del crecimiento de este problema.

 

Un sector apícola fuerte, pero con problemas

Esta sucesión de problemas, a los que hay que añadir otros como el cambio climático y la competencia de mieles de baja calidad procedentes de países ajenos a la Unión Europea, hace mella en un sector apícola que es el más importante de Europa.

En España, el Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación tenía censados en marzo un total de 35.300 apicultores. El número no deja de incrementarse y, en los últimos años, se ha producido un auténtico boom de nuevas altas en la actividad apícola.
La profesionalización, sin embargo, no es muy alta: solo un 18 por ciento de todos los apicultores son profesionales (más de 150 colmenas).

Campaña apícola 2021 en España: gráfico de evolución de la producción de miel en Esaña.

Evolución de la producción de miel y cera en España. Fuente: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

 

En cuanto al número de colmenas, en abril de este 2021 el ministerio totalizaba 3.049.065, un poco por debajo del dato de 2020. Un 80 por ciento de todas estas colmenas está en manos de ese 18 por ciento de profesionales registrados.

Los últimos datos oficiales de producción corresponden a 2019 y señalan 29.393 toneladas de miel, una cantidad importante que, sin embargo, no satisface toda la demanda interna. En 2020, es enviaron al exterior 28.635 toneladas y se importaron 32.527, lo que arroja un saldo negativo.

Con todo, la campaña apícola 2021 en España hace un balance poco llamativo y, a la espera de cifras oficiales, no será un año para recordar.

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