Modificado por Redacción

mieles en un puesto de un mercado con etiquetas con fichas técnicas de miel

Miel en un mercado. Foto: Hugovk, en Flickr.

Los envases de miel que se venden en Europa deben incluir una información muy concreta. El etiquetado de la miel tiene que informar sobre la procedencia y la composición del producto. Es muy importante que los consumidores verifiquen estos datos al comprarla.

Comprar miel puede parecer una actividad de lo más sencilla, pero, si no se hace con atención, puede conducir a un error. Este producto es uno de los más falsificados del mundo y es muy frecuente encontrar en grandes superficies comerciales mieles de muy baja calidad o simplemente edulcorantes líquidos que simulan ser miel.

Para luchar contra estos fraudes tan habituales, las autoridades europeas y españolas han tomado medidas de calado. En los últimos años, se ha endurecido la normativa de etiquetado para ofrecer más seguridad a los consumidores. Así, los envases de miel deben contar ahora con una ficha técnica muy completa que elaboran empresas como la que tienes aquí.

Procedencia de la miel

Tratando de reducir lo más posible la circulación de mieles fraudulentas, las mieles que se envasen en España deberán indicar en su etiqueta estos datos:

  • País de procedencia de la miel.
  • Porcentaje de la mezcla: en caso de que sea una mezcla de mieles procedentes de varios países, se indicará el porcentaje que aporta cada uno.
  • Miel filtrada: esta denominación ya solo es válida para las mieles industriales. No quiere decir que el apicultor no pueda filtrar la miel, sino que se prohíben los tratamientos de filtrado que alteren la composición y trazabilidad del producto.

Información y características de la miel

Además de esta información, los tarros de miel deben informar también de otros aspectos. Los más importantes son estos:

  • Ingredientes. Lo más importante en el caso de la miel es que solo se puede denominar con esa palabra el producto elaborado por las abejas melíferas. Cualquier sucedáneo o mezcla no puede llamarse miel y, por tanto, la etiqueta no podría incluir esa palabra. Sin embargo, hay veces en que se añaden frutos secos, como en la miel con nueces. En esos casos, se debe indicar.
  • Tipo de miel. La etiqueta debe indicar qué tipo de miel se está comprando. Por ejemplo, miel mil flores, miel de bosque o miel de azahar.
  • Presentación. Si la miel se presenta de alguna forma particular, habrá que indicarlo. Por ejemplo, miel en panal, miel con propóleo o miel en crema.
  • Origen regional o topográfico. Es importante saber de qué lugar exacto procede, especialmente si cuenta con algún tipo de protección, como denominación de origen protegida o indicación geográfica protegida. Este valor, el origen, es uno de los más importantes a la hora de comprar miel.

    tarros de miel con ficha técnica de miel

    Mieles artesanales.

    • Cantidad neta. La etiqueta debe indicar la cantidad neta de miel que contiene el envase.
    • Fecha de caducidad. Deberá expresarse claramente la caducidad del producto.
    • Condiciones de conservación. Es necesario indicar cómo se debe conservar la miel, que estará siempre mejor en lugares secos, frescos y protegidos de la luz solar.
    • Identificación del productor. Se incluirán datos suficientes para identificar al productor de la miel, así como alguna forma de contacto.
    • Lote. Para garantizar la trazabilidad, se debe indicar el lote al que pertenece cada envase final.

    Componentes de la miel

    Aunque no es estrictamente obligatorio, muchas mieles incluyen en su etiquetado valores de tipo nutritivo y componentes. Estos pueden variar mucho en función del tipo de miel, pero, en general, se considera que la miel tiene estos elementos básicos:

    Componente Rango Contenido típico
    Agua 14 – 22 % 18%
    Fructosa 28 – 44 % 38%
    Glucosa 22 – 40 % 31%
    Sacarosa 0,2 – 7 % 1%
    Maltosa 2 – 16 % 7,5%
    Otros azúcares 0,1 – 8 % 5%
    Proteínas y aminoácidos 0,2 – 2 %
    Vitaminas, enzimas y hormonas.
    Ácidos orgánicos y otros
    0,5 – 1 %
    Minerales 0,5 – 1,5 %
    Cenizas 0,2 – 1,0 %

    Con toda esta información, se puede configurar la ficha informativa de la miel, un elemento clave para que el consumidor adquiera productos de máxima confianza.

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